Misterios cervantinos

Mucho se ha estudiado y mucha tinta ha corrido y corre sobre la segunda obra más publicada después de la Biblia, el Quijote de Cervantes, pero no son pocas las cuestiones que aún están por clarificar y que podemos calificar de misterios, ya que más de cuatro siglos después siguen sin esclarecerse, algunas de ellas son las que se citan a continuación

Monumento a Miguel de Cervantes en Alcázar de San Juan, frente a la iglesia de Santa María

El Quijote se compone de dos partes; la primera publicada en 1605 en el establecimiento que regentaba el impresor Juan de la Cuesta y al que contrató para su impresión el librero Francisco de Robles y la segunda publicada en 1615.

 Es desconocido el motivo por el que Miguel de Cervantes aprovechando el primer éxito del Quijote de 1605 al convertirse la primera parte en un auténtico best seller no continúa con la segunda parte hasta nada más y nada menos que diez años después y lo que es más extraño aún, no publicar nada hasta ocho años después, cuando publicó las Novelas ejemplares, obra que tuvo  más éxito junto con  Persiles y Sigismunda, que el propio Quijote, prueba de ello es que el Quijote de 1605 solo se reeditó en España en 1608 y tardó siete años para que fuera traducido al inglés y nueve al francés. Las Novelas ejemplares fueron traducidas al año siguiente de su publicación.

Otra de las cuestiones que continúan sin aclarar es la relación entre Miguel de Cervantes y el propietario de la imprenta, Francisco de Robles, librero del Rey,  negocio muy lucrativo, hasta hoy se desconoce el motivo por el cual se aventura a publicar la obra de Cervantes, ¿Quizá para adentrarse en un nuevo negocio editorial tras el éxito del  Guzmán de Alfarache’?, pero es extraño que lo haga contando con Miguel de Cervantes, que lleva 20 años sin publicar nada, desde la publicación de La Galatea en 1585 ya que según el mismo Cervantes, tuvo otras cosas en qué ocuparse y también es extraño que Don Miguel sea unos de los pocos autores modernos al que le va a editar Robles sus obras.

Es totalmente desconocida la relación que unió a Cervantes con Robles, así como también el origen de la deuda que en 1607 mantenía Cervantes con él de 450 reales.

No se sabe qué relación comercial tuvo Francisco de Robles con Cervantes, pero causa extrañeza también que, según la praxis de la época, una obra que una vez que el librero pagaba al autor por su licencia y privilegio de impresión podía hacer con ella prácticamente lo que quisiera, desde cambiar el título de la obra, como es el caso del Quijote, (inicialmente su título era El Ingenioso Hidalgo de la Mancha y finalmente se publicó como El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha), hasta la propia división del libro en capítulos, que en la versión final eran mucho más abundantes.

Cervantes colaboró activamente en muchas modificaciones que sufrió la primera edición cuando se forjó la segunda edición del primer Quijote, lo que era totalmente anormal.

Tampoco se sabe por qué en la época de la publicación del Quijote tras conocerse el éxito de la obra, no se reconoció la figura de su autor.

El ingenioso hidalgo de 1605 y de 1614, pasó en 1615, con la segunda parte de Cervantes a ingenioso caballero, título que solo aparecerá en los preliminares en la aprobación del licenciado Márquez Torres, pues en el resto de los documentos legales se alterna entre segunda parte de Don Quijote de la Mancha y Don Quijote de la Mancha, segunda parte.

Otro aspecto aun no aclarado es el motivo que lleva a Miguel de Cervantes a escribir para criticar los libros de caballerías, cuando estos apenas tenían vigencia alguna en 1605. Nos preguntamos si el Quijote no es una crítica ni una sátira a los libros de caballerías, sino que pudiera ser una sátira a un caballero en particular.

Cervantes satiriza al VII duque de Medina Sidonia en dos sonetos. Es el primero un canto extemporáneo a la conquista de una isla, denominada la Terceira por el marqués de Santa Cruz, en clara referencia al fracaso de la mal llamada “Armada invencible”, pues recalca que, de no haber muerto el marqués, la reina Isabel de Inglaterra y la herejía hubieran sido erradicadas. En el segundo soneto, dedicado al saqueo de Cádiz, ocurrido en 1596, ridiculiza las milicias de Sevilla y al capitán Becerra, por no llegar a tiempo, corriendo igual suerte, Don Alonso Pérez de Guzmán. Este episodio fue sufrido en España como una tragedia nacional y una irreparable humillación.

La casa de Medina Sidonia nace en 1294 al recurrir el rey Sancho IV a Alfonso Pérez de Guzmán para la defensa de Tarifa, convertida en leyenda, según la cual Alfonso Pérez de Guzmán lanzó un cuchillo desde su castillo para que mataran a su hijo antes de sucumbir al chantaje que le hacían los sitiadores, tras haberle conseguido apresar, les gritó ”matadle con este, si lo habéis determinado, qué más quiero honra sin hijo, que hijo con mi honor manchado”, por lo que Sancho IV además de procurarle el señorío de Sanlúcar añadió a su nombre el calificativo de “Bueno”, como Cervantes llamo a don Quijote, “el bueno”.

El VII Duque de Medina Sidonia fue nombrado el 1 de enero de 1588 Capitán General de las costas de Andalucía, para facilitar la formación de la Armada Invencible, en la cual Don Alonso Pérez de Guzmán, en esas fechas colaboraba en su abastecimiento, así como Miguel de Cervantes.

El 21 de marzo del mismo año, 1588, tras la muerte del marqués de Santa Cruz se le nombra Capitán General del Mar Océano, llamándole el rey Felipe II en su nombramiento por escrito Alonso Pérez de Guzmán “El Bueno” y a partir de entonces este se llamó así en todos los documentos oficiales.

La pretendida invasión de Inglaterra tuvo lugar en el contexto de la guerra anglo-española entre los años 1585 y 1604, Felipe II decidió articular el ataque conjuntamente, y de manera compleja, desde Portugal y desde las posesiones españolas en los actuales Países Bajos, contando con la colaboración del duque de Parma en Flandes y con el marqués de Santa Cruz en Lisboa, el plan consistía en hacer llegar la armada a través del Canal de la Mancha, llevarla hasta los Países Bajos y embarcar los soldados de los tercios de Flandes para posteriormente ejecutar la invasión de Inglaterra.

Especialmente Miguel de Cervantes debió acusar mucho el fracaso de la Grande Armada, en el Canal de la Mancha, debemos tener en cuenta que parte de su actividad profesional fue aprovisionador para la empresa de Inglaterra.

En 1596 la ciudad de Cádiz fue saqueada durante 24 días por los ingleses, concretamente por una armada comandada por el II conde de Essex y por entrar en dicha ciudad el VII duque de Medina cuando ya no quedaba ningún inglés, fue por ello acusado de incapaz y cobarde.

Este hecho histórico de la invasión de Inglaterra fue una auténtica debacle en la época, fue calificada como la mayor perdida que ha padecido España en cientos de años, una empresa, la de Inglaterra que Felipe II sentía que Dios le había encomendado para que los ingleses volvieran a la fe católica, por lo que con la ayuda de Dios no podía fracasar. Muestra de ello es que cuando la armada partió de Lisboa en su estandarte portaba la leyenda “Defensor Fidei”.

Si las consecuencias del desastre de 1588 pudieron ser sorteadas por don Alonso con cierto éxito, bajo el poderoso argumento de haber desaconsejado la expedición, la incapacidad de defender la costa encomendada a su custodia (saqueo de Cádiz en 1596) iba a generar un problema mayor para el duque, ya que hizo que se volvieran no pocos ojos acusadores hacia él. El éxito inglés fue entendido como un fracaso personal de Medina Sidonia.

Como consecuencia y con respecto al Algarve, Felipe II comunicó a Medina que había decidido nombrar al marqués de Gibraleón -más tarde también duque de Béjar (a quien dedicaría Cervantes la primera parte del Quijote)-, como capitán de los hombres que acudiesen a la defensa de Portugal, las tropas de las que Gibraleón dispondría procederían de los marquesados de Alcalá, Villamanrique, Villanueva del Fresno y Gibraleón, el condado de Niebla y la ciudad de Sevilla.

Otro aspecto enigmático es la dedicatoria de la primera parte de Cervantes al duque de Béjar, Don Alonso Diego de Guzmán VI duque de Béjar (marqués de Gibraleón) con quien no se conoce relación alguna, ni antes, ni después de la misma.

Los duques de Béjar desde 1565 vivían en una situación manifiesta de pobreza y alejados de la corte.

En 1567 Francisco Diego López de Zúñiga y Sotomayor, V duque de Béjar, casa con María Andrea Coronel de Guzmán, hermana mayor del VII duque de Medina, por lo que el VII duque de Medina y el V duque de Béjar se convirtieron en cuñados. Del matrimonio citado nace Alonso Diego López de Zúñiga y Sotomayor, que a la postre sería el VI duque de Béjar, sobrino de Alonso Pérez, al que Cervantes le dedica el Quijote.

La relación entre las casas de Medina y la de Béjar no parecía ser muy buena, además del episodio que comentábamos con anterioridad sobre que Felipe II tras el desastre de la pretendida invasión de Inglaterra en 1588 concede la vigilancia del Algarve al marqués de Gibraleón, (con posterioridad también duque de Béjar), en perjuicio de Medina Sidonia. En 1601 el recién nombrado VI duque de Béjar, tras una jornada de caza en posesiones del VII duque de Medina Sidonia, totalmente ofuscado, mata de tres arcabuzazos a un novillo, teniendo que pedir excusas por escrito de ello.

El hijo del VII duque de Medina Sidonia, que a la postre sería el VIII de su linaje en 1603 tras su matrimonio con la hija de Lerma fue nombrado Capitán General de Galeras, cargo que seguramente sería codiciado por el duque de Béjar…   

Otro de los grandes misterios Cervantinos es la autoría de la continuación del Quijote, obra publicada en 1614, el conocido como Quijote de Avellaneda. ¿Qué razón movió a su autor tantos años después a continuar la obra comenzada nueve años atrás por Cervantes?

Como saben, en 1614 se publicó una segunda parte de las aventuras de don Quijote por un hasta ahora desconocido autor, que salvando el prólogo en el que se ataca despiadadamente a Cervantes, es una continuación perfecta de la primera parte de don Miguel, por parte de uno de los mejores lectores-críticos de su época, que hizo terminar a Cervantes su casi ultimada segunda parte, la que ha pasado a la historia como el germen de la novela moderna.

Tema por aclarar también es a qué se refiere Avellaneda cuando escribe que Cervantes había abusado de los sinónimos voluntarios, y nos preguntamos si no serían los sinónimos los personajes reales en los que se inspira, siendo para la figura de don Quijote, el VII duque y Pedro de Salinas para la figura de Sancho. Pedro de Salinas, servidor que destacaba como preferido de la confianza del VII duque de Medina Sidonia y que era muy aficionado a dar consejos ¿Qué mejor manera de dar consejos que como lo hacía Sancho Panza, con refranes?

Pero aún queda por plantear una duda, un nuevo misterio, uno más de los que rodean a Cervantes en esos años ¿Qué movió a Alonso Fernández de Avellaneda o a quien se esconda detrás de este nombre (con una manifiesta enemistad personal hacia Cervantes), a llevar a cabo la continuación del Quijote tantos años después de publicada la primera parte? En 1605 estaba ya escrita la parodia del personaje de Ginés de Pasamonte, y en 1605 ya se difundieron las críticas a Lope de Vega y a su modelo de teatro, triunfante más a lo largo de estos últimos años ¿Por qué esperar nueve años si lo que quería era también desterrar la perniciosa lición de los vanos libros de caballerías, tan ordinario en gente rústica y ociosa y al mismo tiempo quitarle la ganancia de su segunda parte?

¿Acaso en estos nueve años no ha visto cómo la estrella editorial del Quijote ha decaído, desde el éxito inicial de 1605, ya que solo se reeditó en suelo hispánico en 1608, y sin mucha fortuna, con lo que hablar de ganancia tiene que ser más allá del éxito en las prensas?

En el Quijote de Avellaneda existen reiteradas citas alusivas tanto a la orden religiosa denominada los dominicos, así como a la devoción por el Rosario.

Martín de Riquer, como saben, reconocido cervantista, manifestó que Avellaneda tenía simpatía por la orden dominica y por el Rosario. Debido a las reiteradas alusiones varios autores han afirmado que el autor del Quijote de Avellaneda debía pertenecer a la orden de la iglesia católica denominada los dominicos.

Volviendo a la historia de los antepasados del duque de Medina Sidonia, a la dinastía de los Guzmanes, la Virgen se apareció en 1208 por primera vez en Francia al fundador de los religiosos dominicos, al que posteriormente fuera Santo Domingo de Guzmán (antepasado del VII duque de Medina Sidonia), fue en la iglesia de Prulla, en Languedoc (Francia), lugar considerado como la cuna de los dominicos, enseñándole a rezar el rosario.

En cuanto a las referencias a la Virgen del Rosario, el más preciado tesoro de la archicofradía de la Virgen del Rosario de Sanlúcar de Barrameda (lugar de residencia de los duques de Medina Sidonia) es una imagen tallada en 1556 de la Virgen del Rosario, conocida como la “Galeona”, que navegaba en la nao capitana protegiendo la flota de galeones en sus viajes de ida y vuelta a América.

Si la obra el Quijote de Avellaneda hipotéticamente hubiera sido un encargo del VII duque de Medina Sidonia, para -entre otras cosas- quitarle la ganancia a Cervantes y ajustar cuentas pendientes con él, tras conocer que este se encontraba finalizando su segunda parte ¿el autor de la misma no hubiera intentado congratularse con el duque para que quedase cuanto más satisfecho mejor con la obra, y qué mejor manera hacerlo que con continuas citas a los dominicos y al Rosario, dada la vinculación de ambos con la casa de Medina Sidonia?

Cuestión por aclarar también es que Cervantes a pesar de ser ignorado por sus contemporáneos, tras la autoría del Quijote, es desconocido el motivo por el cual fue ayudado por la familia más influyente de la época, primero por el conde de Lemos, virrey de Nápoles, sobrino y yerno del todopoderoso duque de Lerma, valido de Felipe III y posteriormente también fue apoyado por el cardenal e inquisidor general Bernardo Sandoval y Rojas, tío del duque de Lerma.

Para el duque de Lerma, casar a su hija con el heredero de la principal casa de Castilla fue un éxito sin apenas costos económicos, y que los 100.000 ducados de la dote los pagó como regalo de bodas, el mismísimo Felipe III. Apenas unas semanas después del ascenso al trono de Felipe III, concretamente el 16 de noviembre de 1598 se firmaron las capitulaciones matrimoniales.

El VII conde de Medina Sidonia,fue nombrado consejero de Estado y de Guerra, como consecuencia de la alianza matrimonial de su hijo con la hija de Lerma.En los primeros meses del nuevo reinado, tuvo lugar la sustitución de la llamada Junta de la Noche por un Consejo de Estado ampliado y fortalecido. De este modo el VII duque entraba a formar parte del que estaba proyectado a ser máximo órgano consultivo del reino.

Manuel Alonso (conde de Niebla) fue nombrado cazador del rey y gentilhombre de la cámara del rey, al parecer con la llave de oro que daba acceso a la persona real en 1599 y lugarteniente de su padre (VII duque de Medina Sidonia) y sucesor automático en la capitanía general en 1602.Al año siguiente , en 1603 también fue nombrado Capitán General de Galeras, aun así Niebla abandonó la corte muy a pesar de la opinión de su padre, desconociéndose el motivo, encontrándose su padre en 1603, muy deprimido.

La mayoría de las obras de Cervantes están dedicadas al conde de Lemos, durante el periodo en el que el conde de Lemos se encuentra en Nápoles ejerciendo el cargo de virrey; en esos seis años que terminarán un 8 de julio de 1616, con su vuelta a Madrid. Regreso provocado por ser reclamado por Lerma en su apoyo, ya que la situación política de este se había debilitado mucho, incluso su hijo el duque de Uceda estaba en su contra, habiendo perdido gran parte del prestigio que gozaba con Felipe III.

Quizás Lemos temeroso de que, en su ausencia en el virreinato de Nápoles, su cuñado Niebla (futuro VIII duque de Medina Sidonia, la casa señorial más poderosa de Castilla) le sustituyera como aspirante a valido, lanzó una campaña de desprestigio contra él, en forma de la segunda parte del Quijote de Cervantes, con el fin de ser el elegido por el suegro de ambos, Lerma, para su sucesión en el puesto de máxima confianza de Felipe III.

 Quizás, solo quizás…

Alonso M. Cobo Andrés

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Refranes cervantinos para reflexionar

Desde este domingo 20 de septiembre la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha comenzado a difundir en sus redes sociales los refranes del Quijote en vídeo, adornados con imágenes de las obras del pintor alcazareño José Luis Samper

Figuras realizas por Alfarería Hermanos Peño de Villafranca

Alcázar de San Juan, 21 de septiembre 2020.- Con la cuidada locución de nuestro socio Manuel Castellanos Tejero, y utilizando la obra pictórica del alcazareño José Luis Samper, la Sociedad Cervantina de Alcázar ha acometido una nueva actividad consistente en la difusión de los refranes del Quijote en formato vídeo, dándolos a conocer a través de sus diferentes redes sociales, Instagram, Twitter y Facebook.

La serie ha comenzado este domingo 20 de septiembre y está previsto que tenga una periodicidad semanal, de forma que cada fin de semana los seguidores de la Sociedad puedan ir coleccionando cada uno de los refranes que se irán publicando y que además serán comentados explicando su significado.

En este tiempo que vivimos en que todo es agobio y prisas, parece necesario pararse un poco a reflexionar sobre estos refranes que nos transmiten las enseñanzas acumuladas por la experiencia y no encontramos mejor momento para ello que el fin de semana en que todos paramos un poco la velocidad de nuestra actividad semanal.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

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Refranes del Quijote

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QuijotEpub gratis en cervantesalcazar.com

Las aventuras de don Quijote de la Mancha nunca así contadas’, un texto que ‘aligera’ la obra de Cervantes para acercarla a un público más amplio. Esta edición de Enrique Suárez Figaredo y la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan se encuentra ahora disponible en formato Epub para lectura en dispositivos electrónicos

Todas aquellas personas que quieren dejar de ser uno de esos ocho de cada diez que aún no han leído el Quijote se están quedando sin excusas para no hacerlo porque ahora la Sociedad Cervantina de Alcázar lo ha colgado gratis en su web cervantesalcazar.com y en formato epub para lectura en toda clase de dispositivos electrónicos.

Enlaces de descarga:

https://cervantesalcazar.com/web/pdf/primera_parte.epub

https://cervantesalcazar.com/web/pdf/segunda_parte.epub

Las aventuras de don Quijote de la Mancha nunca así contadas, una edición firmada por Enrique Suárez Figaredo, que aligera el texto original y lo circunscribe a las aventuras del hidalgo y su escudero.

Se trata de una versión que “no es para expertos cervantistas ni para estudiosos del Quijote”, que ya tienen a su disposición una amplia bibliografía, sino que es más bien una “versión de acceso” para quienes nunca lo han leído o para quienes no lo han terminado. El texto es un 25% menos voluminoso (aun así, roza las mil páginas) y en el que se han suprimido las novelas cortas intercaladas y “sólo han persistido las aventuras de don Quijote y Sancho Panza para que ambos permanezcan continuamente ante la vista del lector”.

Además, se han corregido erratas y eliminado “los trucos de los cajistas y componedores para adaptar el texto a cada plana” y se ha editado tanto la sintaxis cuando resultaba confusa como el vocabulario, ahora más asequible. Del mismo modo se ha homogeneizado el lenguaje de varios personajes, sobre todo Sancho Panza, y se han reordenado los capítulos en pos de una mejor organización del conjunto.

El objetivo, es proporcionar al lector un “camino fácil por donde llegar al producto principal” y hacer que la lectura resulte más fluida, porque “leer el Quijote no debe ser un sacrificio”. Quizás con esta versión más ligera se despierte en algún lector el gusanillo y el deseo de conocer la obra original de Cervantes.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Una curiosa asociación: la Singer Sewing Machine y el Quijote

La pequeña historia de las SINGER Sewing Machines es apasionante. El inventor y fundador de la empresa fue el polifacético Isaac Merritt Singer (1811-1875), y llego a tener su sede en el Singer Building de New York, que durante un año ostentó el récord de más alto del mundo. La verdad es que las máquinas de coser no eran una novedad en USA a mediados del siglo XIX: Elías Howe había patentado el primer prototipo en 1846 y se hallaba enzarzado en una guerra judicial con el verdadero inventor, Walter Hunt, que aún no la había patentado, pero aquel artefacto estaba lejos de ser un producto comercializable.

La verdadera vocación de Mr. Merritt era la de actor teatral, incluso montó una efímera compañía: The Merrit Players, pero tenía madera de inventor y había alquilado un espacio en una tienda de exhibición en Boston buscando compradores de su máquina para tallar piedra. Fue allí donde vio una Howe en funcionamiento y le bastaron unos minutos para detectar en qué debía mejorarse. Incluso es posible que ya entonces cayese en la cuenta de que su segundo apellido sería perfecto para la que iba a ser su nueva criatura. El modelo que patentó en 1851 funcionó muy satisfactoriamente, aunque su estética resultaba excesivamente industrial y se accionaba a manivela; pero el pedal del New Family model de 1865 permitía que la costurera se ayudase de ambas manos para desplazar la tela bajo la aguja (la manivela quedó relegada a la versión portátil), y eran hermosas, sencillas y prácticamente indestructibles. Su diseño estaba tan optimizado, que bien puede decirse que las de otras marcas posteriores no pasaron de réplicas.

En pocos años las SINGER Sewing Machines se vendían en todo el mundo occidental. El mercado español parecía poco atractivo a los altos ejecutivos de la sede central, pero las hacendosas españolas iban a propinarles una gran sorpresa. Y habría sido mayúscula si las máquinas se hubiesen fabricado en nuestro país (se importaban desde el Reino Unido). SINGER buscó colaboradores locales y montó muchísimas tiendas de exposición dispersas por nuestra geografía, siempre en emplazamientos muy céntricos y con llamativos escaparates. El mueble sí se fabricaba en España, y las clientas elegían el que creían conveniente. En el periodo 1915-1925 llegaron a venderse una media de 75.000 unidades al año. El éxito se debió a la posibilidad de adquirirlas a plazos, a las demostraciones casa por casa (con nutrida asistencia de vecinas y amigas) y a los cursillos que se impartían en las numerosas tiendas (todo como en USA). En definitiva, un producto imprescindible en su tiempo, práctico, fiable y auxiliado de una ejemplar comercialización.

SINGER dominó el mercado español hasta que la empresa armamentística eibarresa ALFA fabricó una máquina de coser prácticamente idéntica, si bien con una decoración espartana. La producción fue modesta en las primeras décadas y la empresa estuvo a pique de desaparecer en los años siguientes a la Guerra Civil Española (había nacido como cooperativa sindical), pero resultó muy beneficiada de la II Guerra Mundial, porque las factorías de sus competidoras hubieron de fabricar suministros para sus ejércitos. Luego las ALFA llegaron a venderse en medio mundo.

Pero en los primeros años del siglo XX la  gran competidora de SINGER (incluso en el apartado decorativo) fue la alemana WERTHEIM, cuyo fundador Joseph Wertheim (1834-1899) había trabajado como aprendiz en la fábrica SINGER de New York. La gran factoría estaba en Frankfurt, pero a partir de 1915, con la industria alemana volcada en la I Guerra Mundial, Karl Gustav Wertheim (1868-1945) llegó a un acuerdo con los otros herederos y empezó a producirlas en Barcelona, donde residía desde 1888, con la marca WERTHEIM RÁPIDA S.A. La empresa siguió el exitoso modelo comercial de SINGER: muchas sucursales, impartición de cursillos y venta a plazos. Con menores dificultades de abastecimiento y mano de obra que en la Alemania de postguerra, y exentas de impuestos de importación, las WERTHEIM españolas pudieron venderse con la misma cuota semanal que las SINGER: dos pesetas y media.

La fábrica fue colectivizada por los anarquistas durante la Guerra Civil Española, y Karl Gustav Wertheim aceptó ser un simple oficinista. Finalizada la guerra, en aquella España que simpatizaba con el nazismo, Karl Gustav podría haber sido detectado y reclamado por la Gestapo (el apellido paterno era llamativamente judío); pero bien fuese porque años antes había pasado a llamarse Carles Vallín y Ballín, bien porque la España franquista cuidaba del empresariado catalán, logró evadir semejante peligro.

Poco después de su fallecimiento, y por una de aquellas piruetas del destino (si no fue cosa de la justicia divina), la fábrica barcelonesa pasó a producir máquinas de la marca SINGER. De la escasez a la abundancia: en los años cincuenta del pasado siglo hubo cuatro fábricas de máquinas de coser en España, porque a las SINGER (antes WERTHEIM) y ALFA se sumaron las REFREY, fabricadas en Vigo, y las SIGMA, fabricadas en Elgóibar, a escasos diez kilómetros de Éibar, por la empresa Estarta y Ecenarro. Con el tiempo, algunas de esas firmas acabaron dedicándose más al sector industrial que al doméstico.

Olvidábaseme de decir que el bueno de Mr. Singer tenía una pésima opinión del intelecto femenino (se llegó a decir que la gran ventaja que vio en su invento era que prometía mantener calladas un rato a las esposas), pero vivió rendido con armas y bagajes a sus encantos, al punto que acumuló 24 hijos con cinco mujeres distintas. Una de sus hijas, Winaretta (1865-1943), mecenas y musa parisina, fue quien encargó en 1918 a Manuel de Falla  su obra El retablo de Maese Pedro, representada cinco años después en el palacete de la Princesse de Polignac, es decir, Winaretta Singer, que, aunque lesbiana, estuvo casada con Edmond de Polignac (1834-1901), un noble venido a menos y mucho mayor que ella: perfecto matrimonio de conveniencia, pues Edmond era homosexual. Eso fue en segunda nupcias: su primer matrimonio fracasó porque ella se negó a consumarlo (entre la haute société parisina se rumoreó que, la misma noche de bodas, Winaretta amenazó de muerte a su flamante esposo si osaba ponerle las manos encima).

Winaretta tuvo algún que otro affaire con mujeres casadas, lo que dio lugar a otra jugosa anécdota. En el transcurso de una soirée, uno de los maridos afectados se planto ante ella y con voz estentórea le dijo algo similar a esto: Si vous êtes aussi viril que vous le paraissez, sortez et combattez avec moi. Estas anécdotas pueden ser tan falsas como un duro sevillano, pero evidencian que doña Winaretta fue mujer de armas tomar y que vivió como le vino en gana (favorecida de su posición económica y social), y si las encendidas feministas de nuestros días llegasen a conocer su vida y milagros, le erigirían, cuando menos, un templete.

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Otro de los seis hijos del ya cincuentón magnate y la veinteañera francesa Isabella Eugénie Boyer (1841-1904), fue Paris Singer (1867-1932) Este hermano de Winaretta cojeó del mismo pie que su progenitor, pues, aunque casado, mantuvo un tórrido romance (hijo incluido) con la famosa y desdichada bailarina norteamericana Isadora Duncan (1877-1927), fallecida por estrangulamiento cerca de Niza cuando el larguísimo foulard que llevaba al cuello se enredó en los radios de una rueda del automóvil en que viajaba.

Pasemos ahora a lo que interesará a los quijotistas. En 1905, III Centenario del Quijote, aparecieron en España las diez exquisitas (y descaradamente publicitarias) tarjetas postales de SINGER, estampadas por el litógrafo madrileño Bernardo Rodríguez. Las ilustraciones no llevan firma, pero en algunas de ellas salta a la vista que su autor se inspiró en las ya muy conocidas del barcelonés Jaume Pahissa i Laporta (1846-1928), divulgadas en los cromos que acompañaban los productos de Chocolates Amatller. Fue mi amigo y consocio Constantino López Sánchez-Tinajero quien me dio a conocer su existencia, y las que obtuve de la página web Biblioteca Histórica Municipal de Madrid sólo han precisado un ligerísimo retoque para darles algo más de viveza. En las postales se muestran los modelos fijo y portátil (no tanto, pues pesaba más de 10 kg) y el comentario al pie de cada postal no tiene desperdicio (mi preferida es la núm. 4). Ni siquiera se desaprovechaba el dorso, pues en él se indicaba la cuota semanal para la compra de una de sus máquinas. Todo indica que sólo se distribuyeron en Madrid; del resto se encargaría el servicio de Correos: idea genial que el avispado fundador habría aplaudido. 

 

                                                                                          Enrique Suárez Figaredo

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Las primeras postales de tema quijotesco en España (II)

Constantino López Sánchez-Tinajero

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La segunda serie en orden cronológico fue impresa en 1902 y se trata de una colección de 20 tarjetas postales editada por Hauser y Menet, que reproducen escenas de la primera parte del Quijote, dibujadas por García Sampedro, acompañadas de un breve párrafo alusivo al pasaje correspondiente de la novela de Miguel de Cervantes.

Tienen un tamaño de 9 x 14 cm, y están impresas en tinta sepia sobre cartulina beige. Se realizaron mediante fototipia (recordamos que es una técnica consistente en la impresión de láminas estampadas con un procedimiento en el que se reproduce un cliché formado por relieves de gelatina entintada sobre un soporte de vidrio, que posteriormente se imprime por presión sobre el papel).

La serie de 20 postales fue puesta en circulación en 1902 por la imprenta de artes gráficas española constituida en Madrid en 1890 por los fotógrafos suizos Oscar Hauser Müller y Adolfo Menet Kurstiner. La imprenta destacó por sus trabajos en fototipia y por la impresión de tarjetas postales (llegando a producir 500.000 mensuales), algunas de cuyas colecciones se guardan en diversas instituciones internacionales.

Luis García Sampedro (Barcelona, 1872-Madrid, 1926), pintor e ilustrador español que estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona, y en la de San Fernando de Madrid. Se especializó en la pintura decorativa y costumbrista. Prolífico dibujante, fue autor de numerosos carteles publicitarios, como los dedicados al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Como ilustrador trabajó en el libro Tradiciones de Toledo, de Eugenio Olaberría (Fernández, D. en E.M.N.P., Madrid, 2006, tomo IV, p. 1133).

La colección de postales abarca los veinte primeros capítulos del Quijote de 1605 -en esto no se diferencian demasiado de las series de azulejos cerámicos que proliferaron en las diferentes fábricas de Triana (Sevilla) a comienzos del siglo XX-, como ya se ha referido se acompañan de un breve texto descriptivo de la imagen y el capítulo al que pertenecen, de modo que hay una postal por cada capítulo entre el 1 y el 20 de la novela, coincidiendo la numeración de las postales con la de su capítulo correspondiente.

Su particularidad es que no han formado parte de la ilustración de ninguna edición del Quijote, tan solo se imprimieron como postales para darles uso, que normalmente era el de ser circuladas en los envíos postales, en una serie propia que esta casa de impresores creó con este motivo, como lo hizo con muchas otras series dedicadas por ejemplo a Retratos de los reyes, Vistas y monumentos de España, Costumbres y tipos españoles, Cuadros del Museo del Prado, etc…

Es tan poco conocida esta colección, que no la hemos encontrado catalogada en ninguna publicación. En la obra Iconografía popular de El Quijote, publicada por la Empresa pública don Quijote de la Mancha 2005, S. A. que editó la JCCM y coordinó Óscar Fernández Olalde, se hace somera referencia a esta colección y recoge la imagen de sólo dos postales: las identificadas con los números 3 y 5.

El único lugar donde la hemos encontrado referenciada con algo más de detalle ha sido en la Biblioteca Nacional de España, donde se conserva la colección completa junto con la mayor colección de postales de España y que nos la ha facilitado para este artículo.

La colección consta de las siguientes tarjetas:

1.- Don Quijote leyendo libros de caballerías (DQ I, 1)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

2.- Don Quijote llega a la venta (DQ I, 2)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

3.- Don Quijote es armado caballero (DQ I, 3)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

4.- Don Quijote ordena desatar a Andrés del árbol (DQ I, 4)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

5.- El labrador lleva de vuelta a casa a don Quijote (DQ I, 5)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

6.- El escrutinio de la librería de don Quijote (DQ I, 6)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

7.- Segunda salida de don Quijote (DQ I, 7)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

8.- Aventura de los molinos de viento (DQ I, 8)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

9.- La batalla de don Quijote con el vizcaíno (DQ I, 9)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

10.- Don Quijote y Sancho conversan tras la aventura del vizcaíno (DQ I, 10)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

11.- Discurso de don Quijote a los cabreros (DQ I, 11)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

12.- Don Quijote y Sancho en la choza de los cabreros (DQ I, 12)

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13.- Los cabreros transportan el cuerpo de Grisóstomo (DQ I, 13)

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14.- El entierro de Grisóstomo (DQ I, 14)

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15.- Aventura de los yangüeses (DQ I, 15)

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16.- Disputa en la habitación de la venta por Maritornes (DQ I, 16)

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17.- El manteamiento de Sancho (DQ I, 17)

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18.- Aventura de los carneros (DQ I, 18)

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19.- Don Quijote y la aventura de los encamisados (DQ I, 19)

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20.- Aventura de los batanes (DQ I, 20)

Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

En la obra Iconografía popular de El Quijote, publicada por la Empresa Pública Don Quijote de la Mancha 2005, S. A. que editó la JCCM, coordinada por Óscar Fernández Olalde, se hace somera referencia a esta colección y recoge la imagen de sólo dos de sus postales, las identificadas con los números 3 y 5.

No hemos encontrado más referencias a estas postales. Casualmente quien nos ha suscitado interés por esta colección ha sido el coleccionista Jesús Senén Heras de Puebla de Almoradiel (Toledo), quien posee 16 tarjetas originales de esta colección, es el coleccionista privado del que tenemos noticia que tenga un mayor número de unidades conservadas.

Tarjeta postal nº 16 (anverso) de la colección de Hauser &Menet de 1902, propiedad de Jesús Senén
Tarjeta postal nº 16 (reverso) de la colección de Hauser &Menet de 1902, propiedad de Jesús Senén
Cuadro donde Jesús Senén Heras expone su colección

Le faltan las tarjetas números 4, 15, 18 y 20 para completar la colección, pero aun así, su colección es digna de admiración.

De esta colección poseen también el ejemplar nº 7 Laura Valeriano y Paco de la Torre, coleccionistas citados anteriormente, esta tarjeta postal está circulada desde La Habana el 15-09-1902.

Anverso
Reverso

También posee el ejemplar nº 4, el que se refiere a Andrés atado a un árbol al que azota Juan Haldudo, nuestro consocio Zacarías López-BarrajónBarrios de Quintanar de la Orden.

Como se puede comprobar, hay en Castilla-La Mancha y en el propio seno de nuestra Sociedad, coleccionistas de toda clase de iconografía quijotesca y concretamente de tarjetas postales.

Espero que este trabajo pueda llenar el vacío existente que yo me encontré cuando buscaba información sobre estas primeras colecciones de postales sobre el Quijote en España.

De este modo hago justicia a los pioneros que apostaron por este medio (llamado efímero) y que hoy, 120 años después, todavía nos siguen hablando de la historia de su época, constituyéndose en su día en un medio tan dinámico y viajero de intercambio de correspondencia con el que lograron dar difusión a la obra de Cervantes, objetivo que la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan comparte plenamente, no en vano, es uno de sus objetivos fundacionales, siendo la propagación del conocimiento de su obra el motivo impulsor de la escritura de este artículo.

BIBLIOGRAFÍA

  • Catálogo de las primeras tarjetas postales de España impresas por Hauser y Menet (1892-1905). Casa Postal. Madrid, 1992
  • España en la tarjeta postal. Un siglo de imágenes. Bernardo Riego Amézaga. 2010
  • Fotografía y patrimonio. II Encuentro en Castilla-La Mancha. Lucía Crespo Jiménez y Rafel Villena Espinosa
  • Iconografía popular de El Quijote, publicada por la Empresa pública don Quijote de la Mancha 2005, S. A. JCCM. Coordinada por Óscar Fernández Olalde.
  • La imagen del Quijote en el mundo. Carlos Alvar
  • La tarjeta postal como documento. Estudio de usuarios y propuesta de un modelo analítico. Aplicación a la colección de postales del Ateneo de Madrid. Marina López Hurtado. 2013. (Tesis Doctoral)
  • Las tarjetas postales en España. Francisco Carreras y Candi. 1903
  • “No me mandes más vistas: los poetas decimonónicos en las series de tarjetas postales de Hauser y Menet (1901-1906)”. Marta Palenque. Artículo incluido en el volumen colectivo: Álvaro Ceballos Viro (ed.), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor, 2014, 271-302.

Las primeras postales de tema quijotesco en España (I)

Constantino López Sánchez-Tinajero

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Las primeras tarjetas postales vieron la luz en la ciudad de Viena en 1869 y posteriormente llegaron a España hacia finales del año 1873. En un primer momento se trataba de enteros postales (es decir, una tarjeta de cartulina con un sello ya impreso de la Dirección General de Correos) y no llevaban dibujos ni imágenes.

A partir de 1875 se comienzan a generalizar los paisajes en las ilustraciones, estableciéndose en 1878 durante el Convenio de Paris su tamaño estandarizado de 14 x 9 cm. En la década de 1890 se activó la producción y puesta en circulación de postales ilustradas que, adoptando el reglamente de la Unión Postal Universal, tenían una imagen en el anverso, mientras que en el reverso guardaban el espacio para anotar la dirección del destinatario, por lo que el texto escrito del emisor debía ir sobre el dibujo o aprovechando posibles márgenes. Este auge coincide con el desarrollo de la fotografía y fueron las llamadas tarjetas postales de vistas, aquellas que consagran instantáneas de ciudades y de monumentos, las que alcanzaron una mayor difusión y popularidad.

Desde ese momento la postal adquirió mayor importancia, dejó de ser un mero elemento de correspondencia para convertirse en documento (ya que tenía información plasmada en un soporte) y comenzó a ser un objeto atesorado por coleccionistas de todo el mundo, que empleaban este tipo de comunicación postal para conocer el estado de otros países y también para intercambiárselas y aumentar sus respectivas colecciones.

A partir de 1897 en que apareció la fototipia, se impulsó la difusión y circulación de la tarjeta postal ya que este medio de impresión fotomecánica (creado por J. Joubert en 1860 y perfeccionado por Josef Albert en 1869) permitía reproducir fotografías sobre cartulina con una gran nitidez y calidad, y posibilitaba realizar tiradas de hasta quinientas copias con precios muy económicos. En España, la primera empresa de tarjetas fue la fundada en Madrid por los suizos Oscar Hauser y Adolf Menet, propietarios de un taller de fototipia que terminó por especializarse en este flamante mercado con un importante y extenso catálogo iniciado en 1892. En 1901 cuando el negocio se había ampliado a otras nuevas firmas (entre ellas las de Laurent), su marca era signo de calidad y prestigio, llegando a producir en diciembre de 1902 la cantidad de medio millón de tarjetas mensuales, lo que les permitía hacer frente a la demanda existente.

Esta época coincidió con la Edad de Oro de la tarjeta postal comenzando en 1901 y se caracterizó por el auge del coleccionismo, por el nacimiento de las primeras asociaciones cartófilas y por el inicio de las primeras publicaciones especializadas en la materia.

Por lo que respecta al Quijote, coincidiendo con el tercer centenario de la publicación de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha en 1905, Jaime  Pahissa y Laporta llevó a efecto una muy conocida colección de 25 postales que tuvo amplia repercusión en la época y mucha difusión ya que este pintor y litógrafo era conocido por haber realizado estampas y cromos, así como por ser uno de los notables ilustradores del Quijote, obra para cuya edición de Fidel Giró en 1897 realizó una serie de ilustraciones.

Pero yo me quiero centrar en las dos colecciones de postales pioneras en España, que son grandes desconocidas y de la que apenas hay información escrita, por lo que me permito a continuación hacer un estudio y análisis de ambas.

Comienzo con la primera colección de postales con tema quijotesco impresa en España que corrió a cargo de J. Lacoste sucesor de Antigua Casa de Laurent en 1901 (o posiblemente en 1900, ya que se han encontrado postales circuladas -escritas y enviadas por correo- en este mismo año 1901),  que la llamó serie H-1ª, titulada Don Quijote de la Mancha Primera Parte, compuesta de 10 postales de cartulina, impresas en fototipia con tinta negra,  se presentaban guardadas en un sobre rosado con impresión en el anverso, donde informa de las otras colecciones de la casa y en el reverso donde se ofrece publicidad de la casa comercial. Se trata de una colección de postales basadas en fotografías tomadas a cuadros de diferentes pintores que plasmaron episodios de la novela y que se encuentran en diferentes museos, donde fueron cuidadosamente fotografiados.

Quien me puso sobre la pista verdadera de que esta fue la primera colección de tema quijotesco en España fue la Dra. Mariana López Hurtado que en la página 82 de su interesante tesis doctoral “La tarjeta postal como documento. Estudio de usuarios y propuesta de un modelo analítico. Aplicación a la colección de postales del Ateneo de Madrid”, incluye un anuncio de la Casa Laurent donde se publicita esta y otras colecciones de su amplio catálogo.

Tengo que mencionar expresamente al Museo Cerralbo que es el lugar de donde he obtenido las imágenes y que además de esta serie, atesora un excepcional patrimonio cultural que recomiendo visitar. 

Sobre (Anverso) [Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid
Sobre (Reverso) [Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 1. Anónimo. Retrato de Cervantes. Academia de la Historia

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 2. Lizcano Monedero. Cervantes y sus modelos

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 3. M. Carbonero. Primera salida de don Quijote (DQ I, Cap. 2)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 4. M. Hispaleto. Entierro del pastor Grisóstomo. (DQ I, Cap. 14)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 5. G. Bolívar. Presentación de Dorotea a don Quijote (DQ I, Cap. 29)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 6. M. Hispaleto. Discurso de las armas y las letras (DQ I, Cap. 27)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 7. Hispaleto. Casamiento de Basilio y Quiteria (DQ II, Cap. 21)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 8. Gisbert. Don Quijote en casa de los Duques (DQ II, Cap. 31)

Nº 9. M. Domínguez. Plática de Sancho con la Duquesa (DQ II, Cap. 33)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

Nº 10. M. Jadraque. Testamento de don Quijote (DQ II, Cap. 74)

[Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid
Serie H – 1ª (Reverso) [Estudio fotográfico, J. Laurent & Cía.] Museo Cerralbo. Madrid

De esta colección que es la más antigua de España y a través de nuestra investigación a través de las redes sociales, hemos tenido conocimiento de que el matrimonio formado por Laura Valeriano y Paco de la Torre, conquenses pero afincados en Toledo, bien conocidos en todo el territorio nacional por ser extraordinarios coleccionistas de tarjetas postales y estudiosos del mundo cartófilo, poseen dos ejemplares, los identificados con los números 2  (Cervantes y sus modelos, del pintor alcazareño Lizcano Monedero) y 7 (Casamiento de Basilio y Quiteria, de Hispaleto, DQII, Cap. 21), está ultima circulada de Madrid a Lisboa el 1 de abril de 1902. Seguidamente las reproduzco con su permiso:

  • Continuará en la segunda parte…

La Mancha vista por Esquivel (V)

ENTRE LAGUNAS Y PECADOS

Artículo dedicado a Maite, mi compañera en todos los viajes por la Mancha de don Quijote

pecados inicial

El Maestro Esquivel ha visto Villafranca de los Caballeros en sus dos localizaciones anteriores: desde la torre de Campo de Criptana y desde el cerro de la Sierra, en el término de Campo de Criptana. Esquivel deja esta villa y se dirige hacia Alcázar de San Juan, dejando atrás los terrenos gobernados por la Orden de Santiago comienza a pisar los terrenos de la Orden de San Juan.

En Alcázar de San Juan realiza donde una observación astronómica con su astrolabio y cuadrante y anota sus coordenadas en su cuaderno para situarla precisamente en el primer mapa matemático de España, como hace con las poblaciones más importantes que va encontrando a su paso.

coordenadas alcazar

Posiblemente el Maestro Esquivel hace esta observación astronómica desde el edificio del ayuntamiento de la villa alcazareña aprovechando que era una antigua torre y que se encontraba entre la Plaza Vieja y la Nueva, hoy casi el centro de la Plaza de España, anotando desde allí: «alcaçar de consuegra. lat. [latitud] 39. [grados] 28. [minutos] lon. [longitud] 10. [grados] 57 1/2 [57 minutos 30 segundos]».

Las coordenadas que obtengo a través del Sistema de Información Geográfica Nacional (SignA) para este mismo punto son: 39º 23 23 N – 3º 12 37 O. Puede llamar la atención la gran diferencia entre estas mediciones, especialmente en la longitud, sin embargo hay que tener en cuenta que la longitud se tomaba desde antiguo, Ptolomeo así lo anotó en su Geografía (150 años d.C.), a las Islas Afortunadas, las tierras conocidas más al occidente, como línea de referencia o meridiano 0, incluso después del descubrimiento de las tierras americanas. En mitad del siglo XVI la longitud seguía teniendo como meridiano 0 a las Islas Afortunadas, más precisamente la parte occidental de la isla canaria de El Hierro.

No obstante el Maestro Esquivel elige como meridiano 0 la isla canaria de Fuerteventura. Desconocemos el motivo, Esquivel no dejó escrito el procedimiento de trabajo que había creado para levantar el mapa solicitado por el rey Felipe II, pero elegir un meridiano de referencia distinto al “oficial” o “conocido” en la época también lo hizo su predecesor, como Cosmógrafo Real, Alonso de Santa Cruz para levantar el mapa conocido como Atlas de El Escorial encargado por el rey Carlos I, que tomó como origen de su mediciones el Cabo de la Roca, el punto más occidental de la Península Ibérica. Para los reyes españoles, y para sus cosmógrafos, el mapa de España tenía como objetivo ser un instrumento para el buen gobierno y administración de su territorio, pero también para su defensa en caso de guerras, por lo que en caso de copia o pérdida de los documentos el mapa resultante con los datos anotados por Esquivel tendría un error de más de trescientos kilómetros.

No es hasta 1884 cuando se acuerda formalmente Greenwich como meridiano 0, aunque tanto España como Francia siguieron usando Madrid y París como referencias en sus trabajos topográficos muchos años más.

Desde Alcázar el Maestro se dirige a Villafranca. Sube a la torre de la iglesia de Santa María, como así se conocía, para localizar desde allí otro cerro desde donde poder anotar y referenciar más lugares de la Mancha toledana. Elige un cerro que está «de Villafranca […] del po. [Poniente] al md. [Mediodía] 3 gr. leg 1 3/4». Este cerro está en el término municipal de Camuñas, muy cerca de esta villa toledana, y conocido como el Cerro San Cristóbal.

localizacion del cerro
lugares vistos en los papeles

Como anotó Esquivel en el folio 22, desde este altozano voy a poder observar  el castillo de Consuegra, Consuegra, Camuñas, Madridejos, Urda, el castillo de Mora y el puerto de Los Yébenes.

lugares visto mapa actual

Es sábado y me pongo en marcha desde Alcázar de San Juan hacia Villafranca. Voy por la carretera CM-4133. Este trayecto lo he hecho desde niño muchas veces en verano, pero por el antiguo camino de Villafranca. Primero con mi familia sobre el carro de mulas de un tío-abuelo y después en bicicleta. El destino siempre era sus lagunas, especialmente la conocida como Laguna Grande.

familia en villafranca

La Laguna Grande es una laguna endorreica salina, como la mayoría en esta parte de la Mancha. Pocos años después de la visita de Esquivel los vecinos de Villafranca respondían así a las Relaciones Topográficas en 1575: «… y que los términos de ella hay dos lagunas de agua salobre las cuales cogen agua de que el río dicho de Xigüela corre […]»

Desde hace muchos años sus aguas, y sus lodos, han sido muy estimadas por  aliviar los dolores reumáticos y artríticos, así como afecciones en la piel. Si bien la diversión en sus aguas tranquilas era el objetivo buscado por muchos vecinos de Villafranca, Herencia y Alcázar durante los calurosos veranos, un verdadero oasis en la Mancha. Por su composición era muy recomendable no tragar agua, de hacerlo el mal rato estaba más que asegurado.

barca en la laguna

No quería seguir mi camino hacia Camuñas sin volver a ver esta laguna. Más aún cuando mi amigo Félix Patiño, vecino de Villafranca, me había enviado unas imágenes del estado actual de las lagunas.

foto 1 laguna seca horizontal

Llego a la laguna y la imagen es desoladora, ampliada por el silencio casi sepulcral del entorno lagunar. Hoy este espacio debería estar lleno de familias disfrutando del día y no veo absolutamente a nadie, como tampoco fauna acuática, tan habitual en ella por ser Refugio de Fauna desde finales del año 1988.

laguna seca 2 sentado barca

Sentado en una barca de pescadores, con la ironía de tener los pies en fondo de la laguna, intento entender por qué podría estar sucediendo esto. Estas lagunas pertenecen a la cuenca del río Gigüela. Se nutren hídricamente por precipitación directa en ellas, por la descarga del Acuífero 20 cuando el nivel de este es alto y, desde antiguo, por aportación directa desde el río Gigüela,  vertiendo aguas en la Laguna Chica y desde esta hasta la Laguna Grande. Este año ha sido muy seco, solo llovió algo en primavera, y no ha sido suficiente para conservar mínimamente el nivel de agua. ¿Será la solución para futuro la entrada en explotación de la llamada Tubería Manchega en los próximos meses? Esta superestructura hídrica lleva en construcción casi veinte años y traerá agua desde el Trasvase Tajo-Segura a esta parte de la Mancha, posiblemente el próximo año, si hay voluntad política. ¿Habrá un pequeño ramal que inunde en caso de pertinaz sequía estas lagunas de Villafranca? Sufriendo esta imagen dantesca es más que necesaria.

Continúo mi viaje, algo contrariado por la imagen de la laguna, y llego a la pequeña localidad toledana de Camuñas. ¿Cuándo estuvo el Maestro Esquivel en Camuñas? La toma de datos en el terreno los hizo entre los años 1551 y 1565, año de su muerte. Solo hay una fecha en Los Papeles de Esquivel, «En la puente de Pareja. Lunes 18 de marzo 1555», cuando estaba realizando observaciones en la provincia de Guadalajara. El Maestro Esquivel pudo haber conocido Camuñas ya como villa, pues como contestan sus vecinos en 1575 a las Relaciones Topográficas «es villa desde el año cincuenta y siete que su Magestad lo isimió de la villa de Consuegra […] cae en el reino de Toledo la Mancha que dicen». O aún como aldea de Consuegra durante las disputas con ella.

Dejo atrás el centro urbano de Camuñas y subo por un camino al cercano  Cerro de San Cristóbal. Este es el cerro (39º 25 57.22 N – 3º 26 41.80 O) desde donde Esquivel contempla, de nuevo, la imagen de la  Mancha toledana.

ruinas molino

La ruina del antiguo molino se encuentra justo en el lugar donde Esquivel apoyó y niveló su gran dioptra de madera. Cuando estuvo aquí el Maestro, este molino de viento no había sido construido, Camuñas no disponía de molinos de viento con qué moler sus cereales, teniendo que ir sus vecinos «a moler a doce y catorce leguas a Tajo y Guadiana» a molinos de agua. Con los datos que me facilita Félix Patiño el molino de San Cristóbal se construyó en 1875 por el criptanense Juan Crisóstomo Quiñones. En la imagen que hace de Camuñas Domingo de Aguirre en su  Descripción Histórica del Gran Priorato de San Juan, manuscrito que realiza para el prior de la Orden don Gabriel Antonio de Borbón en 1752, aparece dibujado un molino de viento, pero corresponde al molino El Viejo, conocido actualmente como La Unión, y está integrado hoy en el casco urbano de la villa.

camuñas aguirre

Desde aquí Esquivel anotó en sus Papeles los nombres de los lugares alineados con el visor de su dioptra y el ángulo que formaba con respecto a uno de los cuatro puntos cardinales.

consuegra y madridejos
castillo consuegra detalle

Desde este cerro es posible ver un horizonte de casi 360º. Uno de los muy pocos lugares en la Mancha desde donde poder tener la imagen de inmensidad de la patria de don Quijote, junto con el Cerro de San Antón en Alcázar de San Juan. Y sin embargo el Maestro Esquivel no anota en su libreta lugares como Alcázar, Herencia y Villafranca que se ven perfectamente desde aquí.

alcazar dwesde cerro
herencia

Esquivel utiliza para situar en el mapa a los lugares más importantes sus coordenadas geográficas precisas, como hizo con Alcázar, y el resto de lugares más pequeños por las intersecciones de las líneas observadas desde cerros y torres elegidas por él. Herencia y Villafranca las tenía ya fijadas en el mapa con  tres observaciones anteriores, por lo que en esta ocasión las omite.

Bajo del cerro habiendo visto una de las imágenes más impresionantes que de la Mancha se puede tener, pero no puedo irme de Camuñas sin acercarme a ver el Centro de Interpretación de los Pecados y Danzantes.

viendo el mural

En este edifico de nueva planta se explica, dentro de lo que es posible, un antiquísimo Auto Sacramental que llena de color, olor, sonido y fervor el Corpus Christi camuñero. Su origen no es posible datarlo con seguridad. En 1741 se afirma documentalmente que desde “tiempo inmemorial” había “dos danzas que dizen de Judíos y Pecados”, y algunos historiadores afirman que en 1500 ya se hacían  estas danzas, por lo que en su breve estancia en alguna de las casas principales de de esta villa a Esquivel le describiesen este rito ancestral que comienza la tarde del Domingo de Resurrección, con la enigmática danza de Tejer el Cordón de los Danzantes. Y volverán a hacerlo el jueves del Corpus y el domingo de la Octava.

tejiendo el cordon

Algunos estudios locales creen que se trata de la escenificación mímica de la  lucha entre el bien y el mal. Sin embargo, en las danzas no se aprecia disputa alguna entre los Pecados y los Danzantes. Es una fiesta de sentido y sentimiento camuñero, muy difícil de comprender por los que venimos de fuera. El jueves del Corpus, las varas arrastrándose, disparos de escopeta, castañuelas, panderetas, tambor, sonajas, el son de una porra y aullidos se confunden en sus calles mientras los Pecados inician cada uno su particular carrera hacia el Santísimo.

salto de pecado

El Pecado la inicia con el volapié, haciendo un ligero aleteo con la mano izquierda y después de unos pequeños pasos arrastrando la vara inicia la carrera sin dejar de mover la mano izquierda y la vara sujeta con la derecha pegada al cuerpo, para terminar con el salto unos metros antes de llegar delante del Santísimo. Aquí, el Pecado da uno o dos brincos serpenteando su cuerpo quedando suspendido en el aire un instante para después caer y hacer una reverencia con su rodilla descubriendo su cara, dejando caer su máscara sobre el hombro. Nadie sabe lo que por la cabeza del Pecado pasa en esos instantes, tampoco lo dicen, es muy personal, como algunos de los adornos de su vestido.

mural transparencia iglesia

Regreso a casa con la determinación de volver a Camuñas durante el Corpus del año 2021, espero que ya sin mascarilla por el COVID-19.

El Maestro no dejó nada más que coordenadas, ángulos, relaciones de lugares y alguna otra nota geográfica en estos papeles, más de 800 folios, pero sin duda el horizonte manchego y su luz lo cautivó, como a Quijano, su fiel ayudante. De este asistente de topografía no se sabe nada más que su nombre y que estuvo al servicio con el Maestro muchos años, pero con solo pronunciar su nombre en esta parte de la Mancha se produce un trasiego sin remedio hacia el Quijote.

No tardaré en volver a mirar los enigmáticos Papeles de Esquivel guardados en Estocolmo para tomar notas e ir a otro cerro desde donde contemplar la misma imagen de la Mancha que el Maestro vio en mitad del siglo XVI. Desde que en abril de 2018 llegó a mis manos una copia de estos papeles manuscritos, hay un lugar desde el cual Esquivel contempló la Mancha conquense, que medio siglo después sería parte de la Mancha cervantina, la villa de Mota del Cuervo. Hasta ella iré en mi próxima salida, pero no voy a subir a la torre de su iglesia, sino que iré al balcón de la Mancha, su sierra con molinos de viento, que quizás sí pudo verlos desde la torre de la iglesia el Maestro, aunque sus novedosas figuras con cuatro grandes aspas movidas por el viento no le recordaran a descomunales gigantes, era un excepcional matemático y geógrafo. Esa genial fantasía estaba aún en la pequeña cabeza de Cervantes.

                                                                            Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote

 

El lío de la ermita y la venta

Anuncia  el epígrafe de dQ2-24 «mil zarandajas tan impertinentes como necesarias al verdadero entendimiento desta grande historia». Entre esas «zarandajas impertinentes» se deslizó el lío que trataré de desentrañar a continuación. Antes de eso, avanzo que el descalabro lo origina Cervantes, como en otros casos, por alterar la redacción original, y que la mayor consecuencia es escamotearnos la historia de su vida que aquel ermitaño «que dicen ha sido soldado y está en opinión de ser un buen cristiano… discreto y caritativo» habría de contar a don Quijote, Sancho y el Primo. En lugar de ello, la prevista visita al ermitaño se reduce a la frustración de Sancho cuando la sotaermitaño no les ofrece «de lo caro», sino «agua barata».

No lejos de aquí —respondió el Primo— está una ermita donde hace su habitación un ermitaño que dicen ha sido soldado y está en opinión de ser un buen cristiano y muy discreto, y caritativo a demás. Junto con la ermita tiene una pequeña casa, que él ha labrado a su costa; pero, con todo, aunque chica, es capaz de recibir huéspedes.

Todo apunta, pues, a que los viajeros subirán en sus monturas y se dirigirán a la ermita (el Primo no ha mencionado venta alguna); pero…

Estando en esto, vieron que hacia donde ellos estaban venía un hombre a pie, caminando apriesa y dando varazos a un macho… cargado de lanzas y de alabardas.

¡Ahí está el toque! Preguntado por don Quijote, el hombre responde:

Las armas que veis que aquí llevo han de servir mañana, y así, me es forzoso el no detenerme… Pero si quisiéredes saber para qué las llevo, en la venta que está más arriba de la ermita pienso alojar esta noche; …allí me hallaréis, donde os contaré maravillas…

Y de tal manera aguijó el macho, que no tuvo lugar don Quijote de preguntarle qué maravillas eran las que pensaba decirles, y como… siempre le fatigaban deseos de saber cosas nuevas, ordenó que al momento se partiesen y fuesen a pasar la noche en la venta, sin tocar en la ermita, donde quisiera el Primo que se quedaran. Hízose así, subieron a caballo y siguieron… el derecho camino de la venta, a la cual llegaron un poco antes de anochecer. Dijo el Primo a don Quijote que llegasen a ella a beber un trago. Apenas oyó esto Sancho Panza, cuando encaminó el rucio a la ermita, y lo mismo hicieron don Quijote y el Primo; pero la mala suerte de Sancho parece que ordenó que el ermitaño no estuviese en casa, que así se lo dijo una sotaermitaño que en la ermita hallaron. Pidiéronle de lo caro; respondió que su señor no lo tenía, pero que si querían agua barata, que se la daría de muy buena gana.

—Si yo la tuviera de agua —respondió Sancho—, pozos hay en el camino donde la hubiera satisfecho. ¡Ah bodas de Camacho y abundancia de la casa de don Diego, y cuántas veces os tengo de echar menos!

Con esto dejaron la ermita y picaron hacia la venta, y a poco trecho toparon un mancebito que delante dellos iba caminando no con mucha priesa, y así, le alcanzaron… Y en esto llegaron a la venta, a tiempo que anochecía.

Finalizadas las explicaciones de lo vivido en de la cueva de Montesinos, y después que Cervantes alardee ante el Primo (por boca de don Quijote) de la protección que recibe del Conde de Lemos, dice lo siguiente: «…pero quédese esto aquí para otro tiempo más cómodo, y vamos a buscar a donde recogernos esta noche».

Salta a la vista que Cervantes nos ha endosado dos incisos. En el primero nos antecede la futura aventura del rebuzno (proseguida en dQ2-25 y 27), y en el segundo nos presenta a un mozalbete cantarín que va a la guerra con lo puesto.

Este último inciso no causa más daño que hacer llegar a la venta «a tiempo que anochecía» a quienes ya habían llegado «poco antes de anochecer»: lo que más perjudica el hilo del relato es la sumarísima ausencia del ermitaño y la eliminación de la historia que habría de contar a los viajeros.

Para mí es claro que los incisos son parches para alargar un capítulo que, por haber suprimido la historia del ermitaño, había quedado muy corto y vacío de contenido. Sospecho que esa historia sería una novelita que Cervantes había sacado de los cajones de su bufete; pero quizá se acordó (ahí sí) de las críticas recibidas por haber «usado en la primera parte del artificio de algunas novelas… que están como separadas de la historia, puesto que las demás que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote, que no podían dejar de escribirse», y

que muchos lectores, «llevados de la atención que piden las hazañas de don Quijote, no la darían a las novelas, y pasarían por ellas o con priesa o con enfado, sin advertir la gala y artificio que en sí contienen».

Sea por lo que fuere, el lector habría agradecido que Cervantes, tras alterar lo ya escrito, hubiese cuidado de revisar que todo encajase perfectamente. En este caso y en tantos otros. Por suerte, solía dejar el hilo que permite llegar al ovillo.

Enrique Suárez Figaredo

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

El guiño de don Eulalio en Guanajuato-México

Dr. (C) Washington Daniel Gorosito Pérez

¿Quién puede imaginar Guanajuato sin su Museo Iconográfico del Quijote? Ese cuestionamiento me lo hago interiormente al visitar por enésima vez ese recinto dedicado al Caballero de la Mancha con mis alumnos universitarios. Aunque debo confesar que lo que más me emociona es, antes de ingresar, pararme frente a una estatua consagrada a la figura del Hidalgo acompañado de su leal escudero y contar la historia de otro Quijote: Don Eulalio Ferrer Rodríguez (1921-2009), su hacedor y donador.

Todo empezó durante la Guerra Civil española, cuando un miliciano extremeño canjeó al jovencísimo capitán republicano una edición miniatura (la de Editorial Calleja de 1912) de Don Quijote de la Mancha, con su cortejo grandioso de sueños, por un puñado de cigarrillos. Este incidente marcará su vida, la obra le ayudará a sobrevivir en su pasaje por varios campos de concentración situados en territorio francés…

Los ojos de los jóvenes empiezan a brillar con la narración; me transformo en un excelente cuentacuentos (palabra recién aceptada por la Real Academia Española). Prosigo: …Ferrer se exilió en México en la postguerra; hombre culto, publicista excepcional, consagró su vida a su familia y a Don Quijote y Sancho, quienes integrarán ésta.

Después de décadas de comprar todos los Quijotes y Sanchos que encontró por el mundo, de los materiales más inusitados, creados por artesanos populares o firmados por grandes artistas, logra una colección única en el mundo. La misma refleja la vivencia de los pueblos, la relación íntima de naciones enteras con el Caballero de la Triste Figura y su escudero refranesco, esencia misma de la gente común, parte natural de sí mismos. Como agradecimiento al pueblo mexicano, que albergó a gran parte del exilio español, donó a Guanajuato este museo que había “armado” durante décadas con ese gran acervo de colecciones de artistas de todo el planeta cuyas obras estaban dedicadas al personaje universal creado por el Manco de Lepanto.

La visita es siempre fructífera y disfrutable. Cuando me retiro, tengo la costumbre de adquirir, en la tienda de recuerdos del museo, algún cartel alusivo que será posteriormente obsequiado a algún amigo o conocido en fecha especial, en que el caballero Alonso Quijano, le acompañará en alguna habitación de su hogar u oficina.

Al salir hay un retrato de Don Eulalio que siempre me da la impresión me guiña su ojo izquierdo por una visita más; sonrío por mi ocurrencia y centro mis ojos en el lienzo de Antonio Rodríguez, Don Quijote en el exilio, sin dudas Don Eulalio lo fue.

El viaje de Galdós a Quintanar en la prensa del momento

Este fatídico e inolvidable año 2020 nos va a dejar entre sus efemérides literarias la del centenario de la muerte del novelista canario D. Benito Pérez Galdós, cuando en la madrugada del 4 de enero de 1920 el considerado por muchos como “Cronista de España”, moría en la habitación de un pequeño hotel madrileño: ciego, enfermo y arruinado a los 76 años de edad.

Además de su impecable y prolífica trayectoria literaria, Galdós hizo su incursión en la política nacional de su época, animado por muchos de sus amigos y cargos políticos, comenzó su andadura en el partido liberal (1906), pasaría al republicano (1907), siendo representante en Cortes por Madrid, y dos años más tarde presidiría (7-11-1909), junto a Pablo Iglesias, una coalición republicano socialista de la que se apartaría tiempo después cansado y ya enfermo (1917)1.

Fue en el año de 1909 cuando Galdós se desplazó a La Mancha toledana para participar en un mitin político, pero no era la primera vez que pisaba esta tierra, pues ya a finales de septiembre de 1862, “Benitín” llegaba a la Península con diecinueve años para comenzar sus Estudios de Derecho (Ilustración 1); arribaría a la estación de ferrocarril de Alcázar de San Juan – que luego citará en Fortunata y Jacinta- procedente de Córdoba en diligencia, desde la que contemplaría la planicie manchega, quedando asombrado por ella. Una vez en Alcázar, partió en tren hasta Madrid, pasando por Villacañas…, la misma estación que volvería a frecuentar, pero cuarenta y siete años más viejo, tenía entonces 66 años. Recordemos que de Alcázar procedía el pintor Ángel Lizcano Monedero, que será gran amigo suyo e ilustrará algunos Episodios Nacionales como: Napoleón en Chamartín (íntegramente con cuarenta dibujos costumbristas), Juan Martín el Empecinado, Los cien mil hijos de San Luis y Zaragoza (los tres junto con Arturo Mélida).

El viaje de Galdós a Quintanar de la Orden ya fue tratado en esta misma revista por Francisco López Cruzado2, transcribiendo la noticia que en su momento publicó el periódico El Eco del Gigüela, pero también se hicieron resonancia de este hecho, otros periódicos de tirada nacional, que constituyen las verdaderas fuentes del citado viaje y de los cuales daremos cuenta a continuación, siendo este el motivo central de este trabajo. Así, otros autores quintareños han rememorado la visita de Galdós: Félix San José Palau3, recordando y reproduciendo al autor citado anteriormente. Más recientemente, D. José Fernández Rodríguez4 evoca el acontecimiento que aconteció en la plaza de toros de Quintanar de la Orden el 6 de junio de 1909 y la llegada de Galdós a Quintanar desde la estación de ferrocarril de Villacañas junto con las personas que le acompañaban y los lugares que visitó en ese trayecto. Y Julián López-Brea Justo5, en su recorrido por las calles de Quintanar habla, además de la situación política quintanareña a principios del siglo XX, de la calle del mismo nombre y lo acontecido el día del mitin. Por otra parte y en formato libro, el escritor guadalajareño José Esteban6 hace un recopilatorio de todo lo que relaciona a Galdós con la Mancha: obras, personajes, viajes, etc., entre ellos, y como primer capítulo, comienza relatando el viaje “del segundo novelista español detrás de Cervantes” a Quintanar de la Orden para intervenir en el ya célebre mitin político, según referencias tomadas del periódico El Mundo, fechado el 8 de junio de 1909. El penúltimo estudioso en sumarse al tema -a raíz del centenario de la muerte de Galdós y del centésimo décimo primer aniversario del mitin en Quintanar- ha sido Marciano Ortega Molina7, que comenta el mitin galdosiano, así como la trascendencia del viaje, transcribiendo literalmente las palabras pronunciadas por el insigne dramaturgo (seguramente extraídas de un diario de la época). Información que completa en una conferencia impartida recientemente sobre Galdós, que enmarcada en el centenario de su muerte versó sobre: vida, facetas, obras y su relación con La Mancha, incluyendo lo acontecido en la visita a Quintanar de la Orden y El Toboso.

El pasado 5 junio se cumplían ciento once años de la venida de Galdós a la Mancha toledana, este hecho fue recogido por buena parte de la prensa Nacional del momento, de la que vamos a extraer algunos datos, que aún con todo lo dicho y hablado sobre el tema, pueden completar el acontecimiento investigado. Nuestras consultas se han dirigido a los siguientes periódicos8: El País, El Liberal, El Nuevo Mundo, El Eco del Gigüela, El Globo, Heraldo Toledano, La Tarde, La Correspondencia de España, la Lectura Dominical, ABC, El Cantábrico y El Bien Público.

Comenzando por los medios de comunicación que ya se han tratado en otros artículos está EL ECO DEL GIGÜELA, que en su cabecera se definía como: PERIÓDICO LIBERAL Y DEFENSOR DE LOS INTERESES DE ESTA COMARCA (Ilustración 1). Surgió en Villanueva de Alcardete (Toledo) a principios del siglo XX (1907) y se publicaba los días 5, 15 y 25 de cada mes. Su director fue don César Collado y Castell y D. Luís de la Torre y Muro. En su número 78 del 15 de junio de 1909 recoge en sus páginas 1 y 2 un completo artículo titulado MITIN REPUBLICANO del que han bebido numerosos estudiosos del tema.

EL GLOBO fue un periódico imparcial, de corte local y edición manuscrita creado en 1906 por Vicente Iniesta y editado los días 1 y 15 de cada mes que se distribuía gratuitamente entre los lectores interesados. El propio creador se encargaba del resto de cometidos: dirigir, investigar, redactar y distribuir. De los ejemplares a los que hemos podido tener acceso hay alusión al mitin, que figura como continuación y conclusión en el número correspondiente al AÑO IV; concretamente se refiere a los discursos de los señores Rodrigo, Arturo Cid (Secretario del Centro Republicano en Quintanar), Villacañas y Romero, que firma Fernández y en el que vierte una buena dosis de ironía manchega en sus comentarios valga como muestra el resumen del acto: “Todo con gran animación, los oradores bueno incluso Cid. Y yo digo, ¿saldrá diputado el Sr. Romero? Luego lo veremos”. Suponemos que esta crónica estaría fechada el 1 de julio de 1909 (Ilustración 2) y sería continuación de la del 15 de junio de 1909, que relataría el inicio del mitin y posiblemente la intervención de Don Benito.

HERALDO TOLEDANO, semanario científico-literario y de información (1897-?) editado en Toledo. Exponente de la prensa provincial que también cubrió el viaje de Galdós a Quintanar ofreciendo noticias desde el día 29 de mayo de 1909 en su página 2 anuncia que el 31 de mayo se celebrará el mitin de Quintanar, cuestión novedosa hasta la fecha puesto que, finalmente, la visita fue el 5 y 6 de junio del mismo año. Así lo rectificó su crónica publicada el 4 de junio, que en su primera página, en el bloque dedicado a la INFORMACIÓN PROVINCIAL-QUINTANAR, anuncia la visita de Galdós y otros políticos los días 5 y 6 de junio. Es curioso que en el orden de actos del día 5 incluya como dato novedoso un desplazamiento directo a “Villanueva de Alcardete donde dará una conferencia el día 6 por la mañana…”, que luego no se llegó a realizar, aunque observamos algo confusa esta información, pero curiosa, al fin y al cabo. También informa de la visita que pretende hacer Galdós al Toboso “para documentarse acerca de un estudio de Cervantes…”, o tenía in mente Galdós la idea de publicar sus “Ciudades Viejas” y lo que hizo fue recopilar información sobre el Toboso para ese fin (?). El 9 de junio de 1909, en primera página, y en INFORMACIÓN PROVINCIAL-QUINTANAR se hacía una extensa crónica (firmada por Montes) de lo acontecido en el acto de Galdós, del que destacaría el final, que hace alusión a ciertos reproches ocurridos entre los periodistas que cubrían el acto y alguno de los que en él participaban.

LA TARDE, periódico de carácter liberal-democrático de tirada bisemanal. En su número 41 de junio de 1909, páginas 3 y 4, se hace eco del MEETING DE QUINTANAR, refiriéndose a esta como “industrial villa cabecera de nuestra región manchega, con la adhesión de personalidades de los 13 pueblos del distrito de Quintanar” y su esperanzador final: “Bien puede marcarse con piedra blanca para la democracia quintanareña la fecha del 6 de junio”.

EL NUEVO MUNDO era una publicación gráfica editada en Madrid y fundada por D, José Perojo en 1894, que junto con “Blanco y negro”, “La Esfera” o “La ilustración española”, representa un nuevo tipo de revista de actualidad, que gracias a los medios gráficos tuvo muchísima aceptación, que se tradujo en grandes tiradas. En su número 834 del 30 diciembre de 1909, que en su interior presenta un reportaje de dos fotografías bajo el título PÉREZ GALDÓS EN QUINTANAR DE LA ORDEN y ese es precisamente su valor, que contiene dos fotos del acto político de Quintanar en las que se ve una manifestación de vecinos y foráneos en la plaza del pueblo a la llegada del Sr. Galdós y en otra foto se ve al literato y sus acompañantes en la puerta de la fonda donde se alojó antes de salir hacia el mitin. Pensamos que es una edición para Toledo y/o provincias, ya que en las publicaciones consultadas de Madrid, no parece la crónica gráfica.

Hemos de decir que las fotografías publicadas en la revista el Nuevo Mundo, anteriormente citadas, no son las únicas existentes ya que hemos localizado otra publicación, de la que desconocemos el título que

realizó un extenso de reportaje fotográfico del viaje de Galdós a Quintanar y que contiene nueve fotos del tema: tres en Puebla de Almoradiel, cinco en Quintanar y una en El Toboso que serán objeto de un futuro estudio.

EL LIBERAL, periódico madrileño de orientación liberal republicana moderada, siendo el prototipo de los grandes periódicos populares y el más leído entre las capas obreras; estuvo muy ligado a él como periodista el Sr. Romero, político Republicano que tomó parte en el mitin quintanareño. En su ejemplar del 8 de junio de 1909 en su página 3 aparecía la crónica del acto bajo el título EN QUINTANAR DE LA ORDEN-PROPAGANDA REPUBLICANA; se trata de una exhaustiva crónica pues había representantes del mismo entre los asistentes y había estado vinculado a él Tomás Romero.

EL PAÍS fue órgano de expresión del Partido Republicano Progresista -fundado en 1880 por Manuel Ruiz Zorrilla (1833- 1895) y Nicolás Salmerón (1838-1908)- que comienza a editarse el 22 de junio de 1887, siendo su fundador y propietario Antonio Catena Muñoz. Como órgano propagandístico de los organizadores del mitin hizo una gran cobertura del hecho. Ya el día 4 de junio de 1909 en su página 3 y bajo el título PROPAGANDA REPUBLICANA- Mitin en Quintanar de la Orden ya da cuenta de lo que va a acontecer el fin de semana: quienes van a participar en el mitin (pese a “los caciques que mangoneaban el distrito”), qué lugares van a visitar (“Quintanar y el cercano pueblo de El Toboso”) y los asistentes (“correligionarios de todo el distrito”).

El día 8 de junio de 1909 el mismo medio edita en su página 2 todo lo ocurrido bajo la crónica EXCURSIÓN A TOLEDO-GALDÓS Y ROMERO EN LA MANCHA- GRAN MITIN EN QUINTANAR. El gran conocimiento de los pormenores del viaje se traduce en que nos añade nombres de las personas de la zona que subieron en el tren hasta Quintanar acompañando a los políticos y que no aparecen en otras crónicas: en La Puebla de Don Fadrique: Sres. Primelos y Aguado; en la Puebla de Almoradiel: Cristino (Villanueva), Santos (Barrios Botija), Felipe (Plaza), Sixto y Julián (Rodríguez). En Quintanar afina tanto la crónica que habla del grito de un niño “Viva el Rey de los republicanos” al paso de la manifestación en la que estaba Galdós. Del viaje al Toboso, 6 de junio 1909 por la mañana) recalcara el adjetivo con que se describe al Sr. D. Antonio Nuño (“ rico propietario de la patria de Dulcinea”); al regreso a Quintanar nos dice como novedad que no se cita en otras crónicas que: “se celebró un banquete íntimo en la fonda de Manolita Gómez donde asistieron los miembros del partido y solo hubo un brindis por parte del Sr. Enrique Rodríguez por Galdós y Romero a la memoria de Pi y Margall”. Del mitin de Quintanar no dice nada nuevo excepto la grandiosidad en las intervenciones y termina el reportaje, ofreciendo detalles de la imprevista avería del tren que tenía que devolver a los asistentes de los pueblos vecinos, que lo hicieron en carruajes, volcando uno de ellos lo que produjo daños a los Sres. Villanueva y Barrios Botija de la Puebla de Almoradiel, que fueron atendidos por el médico quintanareño y simpatizante republicano Sr. Plaza.

Quizás sea la más fidedigna de las crónicas y con ciertos detalles, que sólo podían conocer los que lo vivieron, como fue el caso de los señores que lo firman: Antonio Heredero y Manuel Iglesias, que acompañaron a los políticos en el citado acto. El 15 de junio de 1915 el mismo periódico publicaría en su página 3 unos versos dedicados al citado viaje, firmados por D. Abelardo Iniesta y Villacañas (Ilustración 3).

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, primer periódico que inicia el periodismo de empresa en España: Diario de carácter nacional estrictamente informativo e independiente de los partidos políticos. En sus ediciones del 5 y 6 de junio de 1909 se refiere al acto de Quintanar; la del 5 de junio, en su sección ALCANCE POLÍTICO (página 6), nos cuenta las gestiones de los republicanos para que una representación del partido Liberal acompañe a los republicanos en el mitin de Quintanar, llevada a cabo sin éxito. Y la del día 6 de junio, también en su página 6, En la sección TRIBUNA LIBRE-MITIN DE QUINTANAR DE LA ORDEN, aclaran la información del día anterior, dando detalles de lo sucedido en cuanto a la no participación del partido Liberal del distrito de Quintanar (citados por su representante quintanareño, Pedro Añover) en el mitin de Galdós, que los republicanos tratan de disculpar manifestando que: “no habrá mitin, que su viaje es con el objeto de que el señor Pérez Galdós vea el Toboso y que si se improvisase algún acto público sería exclusivamente republicano”.

LA LECTURA DOMINICAL, periódico semanal madrileño ilustrado, de corte católico (Jesuita), órgano del Apostolado de la Prensa. En su edición del 12 de junio de 1909, pp.375-376, bajo el título SECCIÓN DE POLÉMICA-FUEGO GRANEADO hace una crítica mordaz al acto político de Galdós y sus acompañantes, realizando numerosos símiles entre el escritor canario y el Quijote y su autor.

ABC, periódico madrileño fundado en 1903 por Torcuato Luca de Tena de línea conservadora, monárquica y católica, que este año celebra el centenario de la muerte de su crítico taurino Mariano de Cavia (14/07/1920). Este órgano de información también recogió las noticias sobre la cuestión tratada, pero nos interesa más la idea de que, más tardíamente, el 19 de septiembre de 1963, publicaba en portada “Galdós en el Toboso”, una columna que recuerda el paso de Galdós por este pueblo cervantino y que firmaba Antonio de Obregón. En ella sitúa el viaje de Galdós a Quintanar el 15 de junio de 1909, cosa imposible; pero se está refiriendo a los escritos del escritor canario en la revista La Esfera (Nos 86 y 87 de 1915), que con el título de Ciudades Viejas, dedicó al Toboso.

Por último, hay que añadir que periódicos de menor importancia como: EL CANTABRICO (Santander), EL BIEN PÚBLICO (Mahón), etc. también publicaron reseña del citado acto político en Quintanar de la Orden.

El Ayuntamiento quintanareño, pasado un tiempo después del mitin, dedicó una calle a Benito Pérez Galdós, que no fue otra que la actual calle de Jesús y María, la que nace de la propia plaza de la Constitución y llega hasta la calle de las aguas. Posteriormente, en los años setenta se construiría una nueva barriada entra la calle vistillas de San Juan y la travesía de la carretera nacional 301, ahí se ubicaría la calle Benito Pérez Galdós, junto a las de Jacinto Benavente y Juan Ramón Jiménez, ¡ vaya !…curiosamente dos premios Nobel con otro que estuvo a punto de serlo, pero eso es ya otra historia.

Sea como fuera, Galdós conocía La Mancha, que describe impecablemente en “Bailén” (1873) y conocía Quintanar, que aparece citado en: “La Fontana de Oro” (1873, Doña Ambrosia es el personaje quintanareño por excelencia)”, Doña Perfecta” (1876, compara Quintanar con otras villas), “Los Apostólicos” (1879, Quintanar de la Orden es lugar de paso de un personaje que huye de Madrid) y “ El Doctor centeno” (1883, habla de su gastronomía, los ordinarios, etc.), aunque hay destacar que estas obras se editaron mucho antes de realizar su viaje a Quintanar y El Toboso (1909), por lo que, además del conocimiento de la obra cervantina, no es baladí la idea de que tuviese amistad con alguien de la zona, probablemente Antonio Nuño de la Rosa, que le fuera contando todas esas costumbres/historias manchegas, que aparecieron compendiadas en sus “Ciudades Viejas. El Toboso”9 (1915, usa las vivencias del viaje a Quintanar de 1909 como base de este relato).

En este año galdosiano o del “Dickens español” también han surgido otras iniciativas que han honrado la memoria del escritor canario, ambas relacionadas con el ámbito turístico, pues el que escribe, en colaboración con el consistorio quintanareño, implementó una Ruta por “El Quintanar de Galdós”10. Asimismo, el propio Ayuntamiento de Quintanar, a través de su Concejalía de Turismo, se sumó el pasado 9 de marzo, a formar parte de la ruta “Galdós en La Mancha” junto a las localidades de Alcázar de San Juan, Quero y El Toboso11. En definitiva, toda acción es poca para recordar a este gran hombre, que como otros ilustres pasaron por estas tierras, que engrandecieron al citarlas como escenarios en muchas de sus obras al igual que citando a personajes procedentes de ellas, no lo olvidemos nunca.

NOTAS

1.- Verónica P. Dean-Tacker, “Galdós político” en Real Sociedad de Amigos Económica de Amigos del País. Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran canaria. 1992, pp. 27-30.

2.- “Republicanismo quintanareño”, Revista La Encina, año XIII, nº 62, febrero, 1993, pp. 52-54.

3.- Miscelánea Quintanareña, 1997, pp. 24, 114-119.

4.- “Cosas de Quintanar (XLIX). ¿Qué pasa con la plaza de toros?”, Revista La Encina, año XIII, nº 179, junio 2013, pp. 37-39. Que se ha vuelto a publicar en Quintanar en la memoria, mayo 2019, pp. 248-249.

5.- “La calle Pérez Galdós (Del mitin de Don Benito a la derrota electoral de Don Pablo Ramos)” en Quintanar al habla con sus calles”, en prensa.

6.- Galdós y la Mancha, Biblioteca Añil, Almud, 2011, pp. 9-10.

7.- Marciano Ortega Molina: “111 años de la visita de Pérez Galdós a Quintanar de la Orden y El Toboso” publicado en https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2984540014992832&id=100003105888278, 5 de junio de 2020.

8.- Los periódicos que aparecen citados han sido consultados en: http://hemerotecadigital.bne.es/

9.- “Ciudades Viejas. El Toboso” en La Esfera, nos 86 y 87, 1915.

10.- Rutas y paseos culturales, El Quintanar de Galdós” (28/02/2020). Organiza: Zacarías López-Barrajón Barrios y Colabora: Ayuntamiento de Quintanar de la Orden, Concejalía de Cultura.

11.- Publicado por el Ayuntamiento de Alcázar en: https://alcazardesanjuan.es/alcazar-de-san-juan-quintanar-de-la-orden-el-toboso-y-quero-se-unen-en-la-ruta-galdos-en-la-mancha, 9 de marzo de 2020.

ZACARÍAS LÓPEZ-BARRAJÓN BARRIOS

Académico Correspondiente de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo