La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan premiada en Madrid por el mejor proyecto cultural

José Manuel Lucía Megías entrega el premio a Juan Bautista Mata Peñuela, presidente
de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La editorial Sial Pigmalión, que preside Basilio Rodríguez Cañada, ha reconocido los méritos de los cervantistas alcazareños distinguiéndolos con el Premio Escriduende 2026 al mejor proyecto cultural por su solicitud de declaración del legado de don Quijote y Sancho Panza como Bien de Interés Cultural Inmaterial por la UNESCO

Madrid, 9 de junio de 2026.- El Grupo Editorial Sial Pigmalión ha otorgado el Premio Escriduende 2026 a la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan en reconocimiento a sus iniciativas constantes y de envergadura internacional orientadas a la difusión de la obra cervantina, con especial atención al Quijote.

Concretamente el galardón ha sido concedido en la categoría de «Mejor proyecto cultural». Este nuevo reconocimiento ha sido entregado hoy, martes 9 de junio de 2026, durante un acto celebrado en el Centro Cultural Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid, en el marco de la Feria del Libro de Madrid 2026. Los alcazareños han tenido el honor de recibirlo de manos del insigne cervantista y querido amigo, José Manuel Lucía Megías.

Esta edición ha contado con un jurado conformado por un grupo de profesionales del mundo literario de excelente prestigio. En la entrega de premios, se ha contado con la presencia del Excmo. Sr. D. Tony Raful, Embajador de la República Dominicana en España. Han conducido el acto de forma magistral el actor Daniel Migueláñez y la Filóloga Asma Souissi.

Los Premios Escriduende, que el Grupo Editorial Sial Pigmalión concede anualmente con motivo de la Feria del Libro de Madrid a los autores y libros más relevantes del año, han distinguido en esta edición a una institución cuya contribución trasciende el ámbito local: la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, asociación cultural que ha desarrollado a lo largo de su historia una actividad sostenida e infatigable en favor del estudio, la difusión y la celebración de la obra de Miguel de Cervantes, con especial protagonismo del Quijote.

Sus proyectos han conseguido establecer puentes entre investigadores, escritores e instituciones culturales de diferentes países, convirtiendo a Alcázar de San Juan en un referente internacional del cervantismo.

En este acto, se ha premiado a importantes autores e instituciones de diferentes continentes y pertenecientes a países como: México, Túnez, Irak, República Dominicana, Arabia Saudí, y España, un elenco de personalidades de todas las partes del mundo entre los que ha resonado el nombre del Corazón de la Mancha y territorio cervantino: Alcázar de San Juan.

Con mucha alegría, los cervantistas alcazareños han celebrado también el premio concedido a la «Mejor vocación cervantista y quijotesca», a su socio Juan Miguel Madera (República Dominicana) por su colección «Los Quijotes de Madera».

La ceremonia de entrega comenzaba a las 12:00 horas, en el Centro Cultural Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid, espacio habitual de encuentro literario y cultural cuya propuesta responde al lema «Donde se cruzan los caminos».

El acto contó con el patrocinio del Ayuntamiento de Madrid a través del Distrito Retiro, institución organizadora del espacio, pero auspiciado fundamentalmente por el Grupo Editorial Sial Pigmalión, con su presidente Basilio Rodríguez Cañada a la cabeza y su directora ejecutiva Raquel Delgado López.

Sobre el Grupo Editorial Sial Pigmalión

Fundado en 1997, el Grupo Editorial Sial Pigmalión es una editorial independiente especializada en literatura, ensayo y poesía, con un catálogo comprometido con la calidad literaria y la diversidad cultural. Los Premios Escriduende constituyen su principal reconocimiento anual a la excelencia en la creación y difusión literaria.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La República Italiana le otorgó su reconocimiento. El Ayuntamiento de su ciudad natal, todavía no

Foto tomada de la web del Concello de Monforte de Lemos

Manuela Sáez González, doctora Cum Laude, Comendadora de la Orden de la Estrella de Italia y referencia mundial en la Casa de Lemos, no tiene el título de Hija Predilecta de su ciudad natal. Fue una sociedad cultural de Alcázar de San Juan —a 700 kilómetros— quien primero pidió ese reconocimiento al Concello

Hay personas que construyen su vida entera alrededor de un amor. Para Manuela Sáez González, ese amor tiene nombre propio: Monforte de Lemos. Nacida en esta ciudad ribeirensacrana, criada con el gallego en la boca y el patrimonio monfortino ante los ojos, Manuela ha pasado más de cuatro décadas estudiando, catalogando, defendiendo y poniendo en valor todo aquello que hace grande a su tierra. Y, sin embargo, a día de hoy, Monforte no la ha nombrado Hija Predilecta.

No es que el mérito falte. Es que, a veces, la profecía se cumple: nadie es profeta en su tierra.

«Ha regalado a esta Casa uno de los textos más rigurosos, concienzudos y enriquecedores que se ha escrito sobre el Conde de Lemos».

— Carlos Fitz-James Stuart, Duque de Alba

Manuela estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció con sobresaliente con una tesis dedicada a la platería en Monforte de Lemos —su ciudad, su patrimonio, su punto de partida—. Años después obtuvo el doctorado Cum Laude con una obra sobre la platería en las diócesis de Lugo, Mondoñedo, Orense y Tui. Todo un recorrido que arranca y vuelve siempre al mismo lugar: Galicia.

Ha publicado nueve obras de referencia, ha impartido conferencias en Monforte, Lugo, Pontevedra, Madrid, Roma y Nápoles, y ha formado parte de comités científicos de congresos internacionales en España e Italia. Su libro más reciente —una biografía monumental en dos volúmenes sobre el VII Conde de Lemos, don Pedro Fernández de Castro— fue presentado en el Palacio de Liria de Madrid ante el mismísimo Duque de Alba, quien alabó públicamente el rigor y la profundidad del trabajo.

Méritos acreditados

Doctora Cum Laude (UCM, 1989) en Historia del Arte.

Nueve publicaciones científicas sobre el patrimonio gallego y la Casa de Lemos.

Directora de los congresos más importantes sobre el VII Conde de Lemos, en España e Italia.

Proyecto de ampliación del Museo de las Madres Clarisas de Monforte (2007), con financiación de la Fundación Barrié de la Maza y la Diputación de Lugo.

Más de cuarenta años investigando sobre la Casa de Lemos y su legado en Galicia, Nápoles y el mundo.

Comendadora de la Orden de la Estrella de Italia, distinción otorgada por el presidente Sergio Mattarella y entregada por el embajador italiano en España en junio de 2025.

Italia reconoció lo que Monforte aún no ha hecho

En junio de 2025, el embajador de Italia en España le impuso a Manuela Sáez González la insignia de la Orden de la Estrella —la distinción honorífica italiana reservada a quienes han contribuido de manera destacada a las relaciones entre Italia y otros países—. El motivo: sus décadas de investigación sobre el virrey don Pedro Fernández de Castro, VII Conde de Lemos, y sobre los vínculos entre la Corona española y el Reino de Nápoles en el siglo XVII. Una investigadora gallega, criada en Monforte hablando gallego, reconocida por la República Italiana antes que por su propio ayuntamiento.

La paradoja duele. Y también interpela.

Fue una asociación de Alcázar de San Juan, a 700 kilómetros de distancia, quien primero elevó ante el Concello la propuesta de nombrarla Hija Predilecta. Septiembre de 2023. Casi tres años de espera

En septiembre de 2023, la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan —entidad castellano-manchega con una larga trayectoria de defensa del patrimonio cervantino— presentó formalmente ante el Concello de Monforte de Lemos una propuesta de nombramiento de Manuela Sáez González como Hija Predilecta de la ciudad. Los cervantinos alcazareños la conocen bien: la habían tenido como invitada en sus Almuerzos de don Quijote, la habían escuchado en sus ciclos de conferencias, y la habían acompañado en Madrid en la presentación de su gran obra. Recientemente, además, han compartido estancia con ella en Nápoles donde les ha mostrado los tesoros de la ciudad partenopea, que tan bien conoce.

La propuesta fue registrada oficialmente. El Concello la recibió. Y desde entonces, para algunos grupos políticos del consistorio, Manuela sigue siendo una desconocida.

En estos días, la Sociedad Cervantina ha vuelto a recordar la solicitud. Porque los méritos no caducan. Y porque el tiempo que pasa sin el reconocimiento es tiempo que le debe la ciudad a una de sus hijas más ilustres.

Un patrimonio catalogado para que todos los disfruten

La pasión de Manuela no es abstracta ni académica en sentido estricto. Es profundamente local y profundamente útil. Ha trabajado para que el patrimonio de Monforte —sus obras de arte, sus conventos, su memoria nobiliaria, sus archivos— sea conocido, catalogado y preservado. No para guardarlo en una vitrina, sino para que los monfortinos de hoy y los visitantes de mañana puedan entender de dónde vienen y qué tienen.

Eso es lo que hace un Hijo o una Hija Predilecta: poner su talento al servicio de su ciudad. Manuela lo ha hecho durante cuarenta años. La pregunta que le queda al Concello de Monforte es sencilla: ¿cuántos más hacen falta?

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, junio de 2026

Nota:

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan presentó la propuesta formal de nombramiento ante el Concello de Monforte de Lemos el 29 de septiembre de 2023. La distinción italiana fue concedida el 11 de junio de 2025. La Sociedad Cervantina ha reiterado su solicitud en mayo de 2026.

 

El cuadro alcazareño que viajó a México para custodiar el sueño de don Quijote

Obra de José Luis Samper, expuesta en el Museo Iconográfico del Quijote en Guanajuato (México). Fotografía cedida por el MIQ: https://museoiconografico.guanajuato.gob.mx/
 

La obra del pintor José Luis Samper Sánchez-Villacañas forma parte del Museo Iconográfico del Quijote en Guanajuato, adquirida en 1980 por el coleccionista cervantino Eulalio Ferrer Rodríguez

Alcázar de San Juan, 7 de junio de 2026.- En algún rincón de Guanajuato, en el corazón de México, un lienzo pintado en Alcázar de San Juan guarda con orgullo la figura de Don Quijote sobre su fiel Rocinante. Su autor es José Luis Samper Sánchez-Villacañas, pintor alcazareño que, gracias a una singular correspondencia con el empresario y mecenas español Eulalio Ferrer Rodríguez, puso su talento al servicio del más ambicioso santuario cervantino del mundo: el Museo Iconográfico del Quijote.

Todo comenzó en octubre de 1978. Eulalio Ferrer Rodríguez (Santander, 1921 – México, 2009) fue uno de los grandes mecenas culturales del siglo XX en lengua española. Exiliado tras la Guerra Civil, construyó en México un emporio publicitario desde el que financió una apasionada colección cervantina, una recopilación de las más importantes del mundo. Ferrer que había recibido el catálogo de una exposición que José Luis Samper Sánchez-Villacañas iba a celebrar en la Casa de Cultura de Tomelloso e impresionado por la calidad artística de las obras, no tardó en ponerse en contacto con el pintor.

En una carta fechada el 20 de octubre de 1978, escrita desde su despacho en México D. F., el mecenas le felicitaba con afecto por su próxima muestra y le trasladaba una propuesta que cambiaría para siempre el rastro de Samper más allá de La Mancha.

“Aprovecho estas líneas para que considere la posibilidad de que me haga un lienzo al óleo con tema quijotesco que dejo a su libertad creativa”
 — Eulalio Ferrer Rodríguez, carta a Samper, 20 de octubre de 1978

En aquella misiva, Ferrer le especificaba las dimensiones del encargo: un lienzo de aproximadamente 80 centímetros de ancho por 60 de alto, con libertad temática dentro del universo quijotesco. La obra estaba destinada a engrosar su ya célebre Museo Iconográfico del Quijote, ese monumento singular que Ferrer soñaba como el mayor repositorio visual de la figura del ingenioso hidalgo. El mecenas también pedía al artista que ajustara su precio a la remuneración museográfica habitual, señal de que el proyecto era una empresa colectiva y solidaria, y no un capricho de coleccionista.

Samper aceptó el reto. Tomó sus pinceles y creó una escena de un realismo sereno y evocador: Don Quijote a caballo sobre el blanco Rocinante, armado con lanza y escudo, atravesando el patio de una venta manchega de muros encalados y piedra viva, bajo un cielo de nubes rosadas.  

La pintura, firmada “Samper” en el ángulo inferior izquierdo, capta la esencia de La Mancha que el caballero llevaba en el corazón: el paisaje árido, la luz de la meseta, el silencio heroico del que parte solo hacia lo imposible.

El 20 de marzo de 1980, Ferrer escribía de nuevo a Samper, esta vez para acusar recibo de la fotografía de la pintura quijotesca que el alcazareño le había remitido con su carta del 3 de ese mes. “Me parece que es una obra de calidad, digna de su firma, aunque ignoro sus medidas”, escribía Ferrer con la mezcla de entusiasmo y precisión que le caracterizaba.

En la misma carta encomendaba al artista que entregara el cuadro al señor Roberto Santa, encargado de hacérselo llegar a México, y le solicitaba un recibo en papel membretado para girarle las 50.000 pesetas correspondientes al precio acordado.

El dorso del propio lienzo atestigua hoy ese viaje transatlántico: sobre el bastidor de madera, figura su número del catálogo (nº 376) y en la parte trasera del lienzo, escrito a mano con letra clara, la propia letra de José Luis Samper, puede leerse “AUTOR: José Luis Samper / Pascuala 16 / Alcazar de San Juan / España”. Una inscripción sencilla que conecta para siempre esta calle alcazareña con las salas del museo mexicano, como si el cuadro llevara grabada su partida de nacimiento.

El Museo Iconográfico del Quijote (MIQ) en Guanajuato fue inaugurado en Guanajuato en 1987 y reconocido como Museo del Año por el Consejo Internacional de Museos, alberga una colección de más de mil piezas de artistas de todo el mundo que interpretaron la figura del caballero manchego Su acervo se exhibe de manera rotativa a través de 17 salas e incluye pinturas, esculturas, grabados, libros y cerámica fina inspiradas en la obra cumbre de Miguel de Cervantes.

Entre esa constelación de artistas universales, la obra de José Luis Samper Sánchez-Villacañas ocupa un lugar singular: es la voz de La Mancha real, la de los campos y los pueblos que vieron nacer al personaje. Una pintura que no interpreta a Don Quijote desde la distancia de la metrópoli o la academia, sino desde la tierra áspera y luminosa que lo alumbró.

La historia de este cuadro, recuperada gracias a la correspondencia conservada en el archivo de la Cátedra Ferrer —y gracias también a la amable colaboración de nuestro amigo Eduardo Alberto Reynoso Tostado, presidente de la Asociación Internacional de Lectores y Coleccionistas de don Quijote, A.C. y a su amistad con el director del MIQ, Sr. D. Onofre Sánchez Menchero, así como con la familia Samper de Alcázar de San Juan—, es también la historia de cómo la cultura de un pueblo pequeño puede trascender fronteras cuando encuentra el impulso y el reconocimiento adecuados.

Hoy, mientras miles de visitantes recorren el Museo Iconográfico del Quijote en Guanajuato, un pedazo de Alcázar de San Juan los acompaña en silencio, montado sobre Rocinante, lanza en ristre, dispuesto una vez más a acometer imposibles.

Constantino López Sánchez-T. y Salvador Samper Cortés

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Fuentes: Correspondencia original entre Eulalio Ferrer Rodríguez y José Luis Samper Sánchez-Villacañas (octubre 1978 – marzo 1980). Familia Samper. Archivo Cátedra Ferrer. Anverso y Reverso del lienzo (cat. n.º 376), Museo Iconográfico del Quijote, Guanajuato (México).

Literatura cervantina y la Comarca Quijote una simbiosis perfecta

Un editor que ha convivido con Cervantes durante veinte años desvela por qué el autor del Quijote es más contemporáneo que nunca: Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión, ofreció una conferencia magistral en el Museo del Hidalgo de Alcázar de San Juan dentro del ciclo «Universo Quijote», donde defendió que Cervantes no pertenece al pasado sino al presente y al futuro de todos sus lectores

Alcázar de San Juan, 24 de mayo de 2026.- El viernes 22 de mayo, el Museo del Hidalgo de Alcázar de San Juan se convirtió en el escenario de una de las conferencias más apasionantes del ciclo «Universo Quijote». Durante casi dos horas, Basilio Rodríguez Cañada —editor, escritor, poeta, profesor y gestor cultural, nacido en Navalvillar de Pela, Badajoz, y presidente desde 1997 del Grupo Editorial Sial Pigmalión, con cerca de 2.200 obras publicadas— desplegó ante un público entregado una reflexión honda, personal y llena de matices sobre por qué Miguel de Cervantes sigue siendo un autor radicalmente vivo. Un compañero de viaje para cualquier lector, editor o escritor del siglo XXI.

Rodríguez Cañada abrió su intervención agradeciendo a la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina la invitación y su afectuoso recibimiento. Desde las primeras palabras quedó claro que no venía a hablar de Cervantes como una reliquia del pasado, sino como de un ser vivo que camina junto a él cada día. Y subrayó que en ningún lugar ese vínculo resulta más natural que en Alcázar de San Juan: «Alcázar de San Juan es una ciudad donde Cervantes no es únicamente un escritor clásico ni un nombre más en la historia de la literatura española, aquí Cervantes forma parte de la memoria cultural, de la identidad compartida y de la sensibilidad colectiva que sigue compartiendo su legado».

El núcleo de la conferencia fue una tesis tan provocadora como bien argumentada: Cervantes no pertenece a la historia de la literatura, sino también al presente y al futuro. No por razones de nostalgia o de costumbre escolar, sino porque comprendió como nadie la complejidad humana: la fragilidad de la verdad, la fuerza de la imaginación, la tensión entre realidad y deseo y la necesidad de inventar relatos para explicar el mundo.

El conferenciante fue rotundo: «Hablar de Cervantes en un lugar como este tiene para mí algo profundamente emocional, he dedicado muchos años de mi vida a leerlo, a editarlo y a convivir con él y cuanto más tiempo paso cerca de su obra, más convencido estoy de que Cervantes no pertenece únicamente al pasado, a la historia de la literatura, sino que Cervantes es un autor absolutamente contemporáneo, moderno, actual».

Y fue más lejos todavía al hablar del Don Quijote como texto vivo, como conversación que no ha sido cerrada: «Cuando abrimos el Don Quijote no entramos simplemente en una novela del Siglo de Oro, entramos en una conversación que sigue abierta más de cuatro siglos después».

Rodríguez Cañada sostuvo que el Quijote no admite lectores pasivos: desde la primera línea, Cervantes obliga al lector a interpretar, a desconfiar, a posicionarse. Se detuvo en ese arranque insuperable —«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme»— para señalar que su profunda modernidad reside en que el narrador oculta información, introduce distancia irónica y demuestra que recuerda, duda, juega y selecciona. Desde la primera frase, Cervantes altera la relación tradicional entre autor, narrador, lector y obra.

El conferenciante enlazó esta idea con el episodio de Cide Hamete Benengeli, el supuesto historiador árabe al que Cervantes atribuye la autoría de la historia. Un recurso que, a juicio de Rodríguez Cañada, resulta asombrosamente actual: desplaza la autoría, introduce intermediarios y convierte al propio Cervantes en transmisor de una historia. Con ese gesto, planteaba hace más de cuatro siglos una pregunta que hoy nos inquieta más que nunca: ¿dónde termina la realidad y dónde empieza la ficción?

Uno de los momentos más celebrados de la conferencia fue el análisis de los personajes. El conferenciante insistió en que Cervantes no ridiculiza cruelmente a don Quijote: lo comprende, lo acompaña y lo protege. La risa cervantina, dijo, no es cruel sino profundamente humana. Don Quijote y Sancho Panza encarnan contradicciones que todos reconocemos: todos hemos tenido momentos quijotescos, todos hemos confundido alguna vez nuestros sueños con la realidad.

Y matizó la lectura habitual del dúo cervantino: aunque se suele decir que Sancho representa el sentido común y Don Quijote la fantasía, la realidad es mucho más compleja. Ambos personajes se transforman mutuamente: Sancho se contagia de imaginación y Don Quijote adquiere al final una lucidez dolorosa. Esa transformación mutua, subrayó, es precisamente una de las grandes funciones de la literatura.

Rodríguez Cañada dedicó un emocionante pasaje de su conferencia a la biografía de Cervantes como cantera de su obra. La batalla de Lepanto de 1571, en la que resultó gravemente herido y perdió el uso de su brazo izquierdo, no fue para Cervantes una desgracia: la recordó como «la más alta ocasión que vieron los siglos». Y el cautiverio de Argel —más de cinco años, varios intentos de fuga, la sombra constante del castigo— se transformó en materia literaria de primera magnitud.

En ese contexto cobró toda su fuerza la célebre frase del Quijote: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos». Para el conferenciante, no es retórica ni ornamento: es una verdad vivida desde la experiencia personal más dura. Su hipótesis literaria es que Cervantes sobrevivió en Argel porque era un contador de historias. En una época sin radio ni televisión, el relato oral podía ser una forma de supervivencia.

Como presidente de Sial Pigmalión, Rodríguez Cañada se detuvo especialmente en una escena que considera extraordinaria: la visita de don Quijote y Sancho a una imprenta de Barcelona en la segunda parte del Quijote. Cervantes introduce dentro de la propia novela el espacio donde nacen los libros: prensas, oficiales, corrección de pruebas, esfuerzo artesanal. El escritor necesita al impresor, al corrector, al editor y, finalmente, al lector. Y en esa misma escena, Don Quijote descubre que se está publicando una continuación apócrifa de sus aventuras: autoría, plagio, autenticidad, propiedad intelectual… Cervantes planteaba hace cuatro siglos exactamente los mismos dilemas que hoy enfrentan autores y editores.

El conferenciante concedió especial importancia al primer lector desconocido, ese lector anónimo que recibe la obra sin compromiso previo y la legitima al leerla. No familiares, no amigos: ese lector desconocido es quien otorga al autor carta de naturaleza como escritor.

En la parte más autobiográfica y apasionante de la conferencia, Rodríguez Cañada explicó la gestación de su libro Las vidas imposibles de Miguel de Cervantes: no una biografía académica cerrada, sino un diálogo literario con las posibilidades vitales y simbólicas del autor. Un libro que nació de más de veinte años de convivencia íntima con Cervantes y que imagina caminos alternativos que la historia le negó.

Entre esas vidas alternativas, el conferenciante imaginó un encuentro entre Cervantes y Shakespeare en Valladolid durante la visita de una embajada inglesa; exploró literariamente la batalla de Lepanto jugando con identidades paralelas; y, como americanista, decidió concederle en la ficción el sueño americano que la Corona le denegó en la realidad: lo sitúo en Cartagena de Indias, en el Soconusco mexicano, en La Paz, dándole aventuras, relaciones y descendencia americana.

Quizá fue Cervantes quien le inoculó la locura suficiente para dejar un trabajo estable y dedicarse a la edición y la escritura, reconoció entre risas. Y es que, como dejó claro a lo largo de toda su intervención, la relación entre Rodríguez Cañada y Cervantes no es académica: es de compañía, de viaje compartido.

El conferenciante cerró su intervención recogiendo los tres hilos que habían atravesado toda la conferencia: la perspectiva del lector, la del editor y la del escritor. Y los reunió en una sola idea que arrancó un largo aplauso: «Cervantes me ha acompañado como lector, como editor y también como escritor, y sinceramente creo que nos ha acompañado a la mayoría de los lectores y a la inmensa mayoría de habitantes de Alcázar de San Juan, a quienes desde niños se les inculca ese valor de pertenencia, ese vínculo con la historia y la obra de este autor que es universal, que pertenece a todos sus lectores».

El turno de preguntas estuvo a la altura de la conferencia. Se abordó la relación entre Cervantes y Shakespeare —el dramaturgo inglés conoció materiales cervantinos, como demuestra la historia de Cardenio—, la recepción del Quijote en Hispanoamérica —donde la obra se siente a menudo como propia, intensamente amada y apropiada culturalmente— y el valor de las adaptaciones infantiles o audiovisuales que acercan Cervantes a nuevas generaciones: «Adaptar el Quijote no es traicionarlo, siempre que se respete su esencia», afirmó Rodríguez Cañada.

El acto concluyó con la entrega de un reconocimiento a Basilio Rodríguez Cañada y con la donación de algunos de sus libros para la biblioteca de la institución. La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan reafirmó así su papel como espacio de referencia en la difusión del legado cervantino.

La jornada del sábado deparó a los invitados de la Sociedad Cervantina —Basilio Rodríguez Cañada, Raquel Delgado, Nery Santos, José Luis Marín Aranda y los amigos mexicanos Miguel Martínez Parra y Erika Escartín— una experiencia tan rica en simbolismo como en camaradería.

La mañana comenzó con un momento de rara emoción: de manos del párroco don Francisco Javier Quevedo, custodio del documento en la Casa Parroquial, los visitantes pudieron contemplar la partida de bautismo original de Miguel, hijo de Blas de Cervantes Saavedra. Tocar, aunque fuera con la mirada, ese papel donde la historia escribe su firma más auténtica, resultó para todos, una experiencia difícil de olvidar.

A continuación, el grupo recorrió algunos de los hitos turísticos y patrimoniales de la ciudad: el Quijote cósmico —estatua gemela de la de Guanajuato—, el Torreón del Gran Prior —desde cuyas almenas pudieron contemplar la llanura manchega de la Comarca Quijote—, la Capilla de Palacio y la Colegiata de Santa María la Mayor, la parroquia más antigua de la diócesis, que este año celebra su octavo centenario.

El punto culminante de la jornada fue el «Almuerzo de Don Quijote»: tan agradable como fructífero, dio lugar a la presentación de un ambicioso proyecto de colaboración entre el Grupo Editorial Sial Pigmalión y la Sociedad Cervantina de Alcázar, una alianza que deberá tomar forma en los próximos meses y que promete abrir nuevos horizontes para la difusión del legado cervantino.

La jornada se cerró con una subida al Cerro de San Antón y una visita a los cuatro molinos de viento que se conservan de los diecinueve que tuvo el término municipal. El molino Fierabrás —que mantiene su maquinaria en pleno uso— capturó la imaginación de los visitantes: en su interior y a la vista de su maquinaria, los cervantistas alcazareños explicaron su funcionamiento con una pasión que hizo que cada engranaje pareciera respirar historia.

Para ver la conferencia completa: https://youtu.be/0DSFsu7O2Xg?si=mHp-rSqI1AtLs6W-

Ver galería de fotos:

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan traspasa fronteras con su propuesta a la UNESCO

Las profesoras Laura Alba, Simona Sagramoni y Silvana Urtiaga del Liceo Carducci
La profesora Giovanna Giocoli del Liceo Marconi

Los cervantistas alcazareños realizaron una misión cultural a Italia impartiendo conferencias en dos liceos de Viareggio (Lucca) y consiguiendo sus adhesiones además de las de dos prestigiosas fundaciones en Nápoles

Alcázar de San Juan, 19 de mayo de 2026.- Gracias al firme apoyo de la Diputación Provincial de Ciudad Real, miembros de la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina de Alcázar han culminado una exitosa misión cultural en Italia, con el doble objetivo de sumar apoyos internacionales a su proyecto para lograr que el legado de Don Quijote y Sancho Panza sea declarado Bien Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y de promocionar tanto la obra cervantina en sus distintas dimensiones como la provincia de Ciudad Real como territorio quijotesco en el país transalpino.

Los cervantistas alcazareños inauguraron su agenda en la ciudad toscana de Viareggio (Lucca), donde impartieron conferencias de tema cervantino en dos de los centros educativos más representativos de la ciudad: los liceos Giosuè Carducci y Guglielmo Marconi. Ambos centros se adhirieron a la propuesta de los manchegos.

El Liceo Carducci fue fundado a principios del siglo XX, es la institución educativa de mayor tradición en Viareggio. Su nombre rinde homenaje al poeta Giosuè Carducci, primer escritor italiano en recibir el Premio Nobel de Literatura. El centro imparte enseñanzas de Liceo Clásico, Lingüístico y de Ciencias Humanas, formando estudiantes con un sólido bagaje en pensamiento crítico, historia y cultura occidental, un marco ideal para la recepción del mensaje cervantino.

Por otra parte, el Liceo Marconi es más moderno (de mediados del siglo XX) creado para responder al auge científico e industrial de la posguerra, lleva el nombre del inventor y Premio Nobel Guglielmo Marconi, padre de la radio y de las comunicaciones inalámbricas. El centro ofrece especializaciones en Ciencias, Ciencias Aplicadas y una singular sección deportiva, y combina el rigor científico con la formación humanística.

Las conferencias cervantinas fueron acogidas en este contexto de apertura intelectual transversal. Estas charlas sobre la Mancha y nuestro autor permitieron acercar a los estudiantes italianos la figura universal de Cervantes y el alcance cultural de sus personajes más célebres. La profesora manchega Laura Alba García ha permitido que este intercambio cultural se haya llevado a cabo a lo largo de cinco años en forma de videoconferencia y por primera vez este año, de forma presencial en ambos liceos.

Dos días después, los cervantistas se trasladaron a Nápoles, donde fueron recibidos por dos de las instituciones culturales e históricas más emblemáticas de la ciudad partenopea. Ambas suscribieron la declaración de apoyo a la candidatura UNESCO.

 Manuela Sáez, don Alberto de Vargas Machuca y Juan Bautista Mata

Los representantes de la Sociedad Cervantina fueron recibidos en la sede histórica de la Fondazione Real Monte Manso di Scala, institución fundada en 1608 por el Marqués de Villa, Giovan Battista Manso di Scala, con una vocación educativa y caritativa dirigida a las familias napolitanas en dificultades. La sede de la Fundación, ubicada en la Via Nilo, en pleno centro histórico de Nápoles, es un complejo de gran singularidad arquitectónica: alberga una iglesia particular en el tercer piso del edificio —diseñado por el arquitecto Mario Gioffredo en el siglo XVIII—, elevada estratégicamente sobre la Capilla Sansvero. Tras sufrir daños en el terremoto de 1980, el conjunto fue objeto de una meticulosa restauración concluida en 2009.

Su gobernador, Don Alberto de Vargas Machuca, duque de Vargas Machuca, recibió a la delegación y les abrió personalmente las puertas de su archivo y de la iglesia particular. El secretario Antonio Caputo condujo un recorrido por las excepcionales colecciones que atesora la Fundación, entre las que sobresale el Cristo Desvelado. Hoy en día, la Fundación combina la preservación de su vasto patrimonio histórico-artístico con el apoyo a la creación contemporánea, acogiendo en su gran patio laboratorios de arte y estudios de artistas. Tras la visita, la Fundación, en la persona de su gobernador, suscribió la declaración de apoyo a la candidatura.

El recorrido napolitano concluyó con una visita al Pío Monte della Misericordia, una de las instituciones benéficas y laicas más antiguas y prestigiosas de Nápoles. Fundado en 1601-1602 por un grupo de siete jóvenes nobles napolitanos comprometidos con las Siete Obras de la Misericordia Corporales, recibió en 1604 la aprobación y protección del rey Felipe III de España mediante el Regio Assenso, lo que constituye un relevante lazo histórico con la Corona española.

 La Junta Directiva de la Sociedad Cervantina de Alcázar con el profesor Renato Ruotolo, Manuela Sáez y con don Alberto de Vargas Machuca

La institución es mundialmente conocida por albergar en su iglesia —sede definitiva construida en la segunda mitad del siglo XVII en la Via dei Tribunali— la obra maestra de Caravaggio: Las Siete Obras de la Misericordia (1606-1607), así como pinturas de Luca Giordano, Jusepe de Ribera y Francesco De Mura. Mario Quarantiello, responsable de su archivo, mostró a la delegación el funcionamiento de la entidad benéfica y las excepcionales piezas de su pinacoteca, en la actualidad, el Pío Monte mantiene su misión asistencial apoyando a colectivos vulnerables —infancia en riesgo, familias en crisis, personas sin hogar y refugiados— financiando proyectos de organizaciones benéficas locales y preservando cuatro siglos de historia napolitana en su valioso archivo. La institución también suscribió la hoja de declaración de apoyo a la candidatura UNESCO.

Estos encuentros de alto nivel han sido posibles gracias a la mediación de Manuela Sáez González, reconocida como la mayor experta mundial en don Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos y Virrey de Nápoles entre 1610 y 1616, que junto con Giovan Battista Manso y llevados por su pasión por la literatura, fundaron la “Academia de los Ociosos”. La figura del conde de Lemos representa uno de los lazos más sólidos entre España y Nápoles, pues fue durante su virreinato cuando Cervantes le dedicó la segunda parte del Quijote (1615), estableciendo un vínculo indisoluble entre el legado cervantino y la ciudad del sur de Italia.

La Sociedad Cervantina de Alcázar agradece igualmente la inestimable colaboración del profesor Renato Ruotolo, antiguo bibliotecario y archivero de la Academia de Bellas Artes de Nápoles, cuyo conocimiento y generosidad han sido fundamentales para el mejor conocimiento histórico de la bella ciudad napolitana.

La Sociedad Cervantina de Alcázar trabaja desde hace más de un año para conseguir que el legado de Don Quijote y Sancho Panza sea reconocido como Bien Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Esta misión a Italia forma parte de una estrategia de construcción de apoyos institucionales internacionales, sumando la adhesión de centros educativos, fundaciones históricas y entidades culturales de reconocido prestigio en toda Europa.

Los personajes creados por Miguel de Cervantes trascienden la literatura para convertirse en símbolos universales del idealismo, la justicia y la búsqueda de lo mejor del ser humano, valores que la Sociedad Cervantina de Alcázar lleva a las aulas, los archivos y los palacios de Italia con la misma pasión con que el Caballero de la Mancha emprendía sus aventuras.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Un maestro de la palabra llega a Alcázar de San Juan

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan trae al escritor, editor y poeta Basilio Rodríguez Cañada para una conferencia en el marco del ciclo Universo Quijote

Alcázar de San Juan, mayo de 2026.- El próximo viernes 22 de mayo a las 19:30 h., el Museo del Hidalgo (calle Cautivo, 24-26) acogerá la conferencia titulada «Miguel de Cervantes, compañero de viaje para un lector, editor y un autor del siglo XXI», a cargo de uno de los nombres más relevantes de la cultura literaria en lengua española: Basilio Rodríguez Cañada.

Navalvillar de Pela (Badajoz) le vio nacer, pero el mundo entero le ha leído. Poeta, editor, africanista, americanista y gestor cultural, Rodríguez Cañada preside el Grupo Editorial Sial Pigmalión —con casi 2.200 obras publicadas en España e Hispanoamérica—, y acumula una trayectoria que le ha llevado desde las academias de México, Colombia y Bolivia hasta las aulas de universidades de ambos hemisferios. Su obra poética, traducida a doce lenguas —del árabe al zapoteco—, es testimonio de una voz que trasciende fronteras.

En esta conferencia, el autor de Las vidas (im)posibles de Miguel de Cervantes compartirá su visión de Cervantes no como figura de museo, sino como interlocutor vivo: un espejo en el que hoy siguen reconociéndose lectores, editores y creadores.

La entrada es libre y el aforo es limitado. Una cita ineludible para quienes aman la literatura, la palabra bien dicha y el espíritu inquieto del Quijote.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

De Piera (Barcelona) a la Mancha: algunos de los “quijotes” que escribieron el manuscrito más grande del mundo regresan a sus raíces… ¡Treinta años después!

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No fueron caballeros andantes, pero sí héroes de tinta y papel. Un grupo de 20 personas llegadas desde Piera ha visitado Alcázar de San Juan con una misión que parece sacada de una novela: reencontrarse con el gigante que crearon entre 1995 y 2005, el Quijote manuscrito más grande del mundo, una obra de 226 centímetros de alto y 700 páginas que hoy descansa en el Museo Cervantino de El Toboso. Detrás de esta historia, un profesor, Manuel Lopo, y varios de sus antiguos alumnos, que ahora vuelven para contar a sus hijos que ellos, con sus propias manos, escribieron una página imborrable de la cultura cervantina

Alcázar de San Juan, 2 de mayo de 2026.- La ciudad de Alcázar de San Juan recibió este sábado una visita tan singular como conmovedora. Veinte vecinos de Piera, una localidad de L’Anoia barcelonesa, hicieron el camino hasta la Mancha para cerrar un círculo que empezó hace tres décadas en un aula de la escuela Herois del Bruc.

Allí, guiados por su profesor Manuel Lopo, los alumnos emprendieron un proyecto sin precedentes: copiar a mano, página a página, la primera parte del Quijote de Cervantes. Diez años de trabajo —de 1995 a 2005— y 700 páginas después, tenían entre sus manos el Quijote manuscrito más grande del mundo: 226 centímetros de alto, 105 de ancho y 11 de grosor.

Aquella obra colosal fue cedida al Museo Cervantino de El Toboso (Toledo), donde hoy se conserva y puede contemplarse. Pero la historia tenía un capítulo pendiente. Muchos de aquellos niños son ahora padres, y quisieron volver. No solo para ver de nuevo el libro que sus propias manos escribieron, sino para poder decirles algún día a sus hijos: «Yo colaboré en esto», a este respecto, los antiguos alumnos explicaron durante la visita, visiblemente emocionados: «Queremos contar a nuestros hijos que nosotros colaboramos en esta magna obra». Para muchos, ha sido la primera vez que han vuelto a ver físicamente el manuscrito desde que lo terminaron hace casi dos décadas.

El grupo, formado por el impulsor del proyecto, Manuel Lopo, junto a algunos de los estudiantes que participaron en la escritura del colosal manuscrito, así como familiares y acompañantes; ha recorrido los rincones cervantinos de Alcázar de San Juan de la mano de la Sociedad Cervantina de Alcázar (con Alonso M. Cobo, Enrique Lubián, Manuel Castellanos y Constantino López como anfitriones), el objetivo: conocer de primera mano la profunda relación de esta ciudad manchega con Miguel de Cervantes y su inmortal obra.

Manuel Lopo, el docente que en su día sembró en sus alumnos la semilla de aquella aventura literaria, encabezó también esta vuelta a las raíces del Quijote. El viaje ha sido un reencuentro con la obra, con la memoria escolar y con ese tipo de proyectos educativos que dejan huella para toda la vida.

Alcázar de San Juan es una de las poblaciones que se reivindica como cuna del escritor, y guarda una rica tradición cervantina que los visitantes pudieron descubrir de la mano de quienes mejor la conocen.

La Sociedad Cervantina de Alcázar, conocida por su labor de difusión del legado de Cervantes y el Quijote, preparó una ruta guiada que incluyó los puntos más emblemáticos vinculados al autor y su tiempo, así como una charla sobre la presencia de Cervantes en la memoria histórica de Alcázar de San Juan.

Desde la organización destacaron «el valor humano y cultural de esta iniciativa», subrayando que «el Quijote no solo se lee, también se escribe, y estos vecinos de Piera lo escribieron con mayúsculas, y con mayúsculas también de tamaño».

La visita concluyó con un acto simbólico de recuerdo y agradecimiento, en el que los visitantes prometieron seguir difundiendo la historia de su Quijote gigante, convencidos de que, como dijo Cervantes: «la pluma es lengua del alma» (Q II, 16).

Los cervantistas alcazareños han hecho todo lo posible porque los visitantes catalanes se hayan llevado una magnífica impresión de la «Comarca Quijote», y también de la tradición cervantina de Alcázar de San Juan, junto con su patrimonio cultural y su rica gastronomía.

«Aquel libro tenía 700 páginas y 10 años de trabajo. Ahora queremos que nuestros hijos sepan que pusimos nuestra letra en él».

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Discurso pronunciado por nuestro socio Emilio Gavira en el Día del Libro 2026

Dedicado a todas las madres en este día, en recuerdo al homenaje que él hizo a la suya en la lectura de este hermoso manifiesto

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Día del Libro Castilla- La Mancha

23 Abril 2026

Mi madre me enseñó a leer. Mi madre me dio la vida, las vidas, mil vidas. Hace mucho tiempo, en un lugar de la Mancha, en nuestra casa de Alcázar de San Juan, sobre una mesa camilla con un brasero de picón, mi madre me enseñó a leer; me dio las claves para desentrañar y encadenar esos pequeños símbolos que son las letras y de las letras… a las palabras, las frases… los libros.

Mi madre me enseñó a leer libros que enseñan, instruyen, inspiran, calman, asustan, retan, deleitan, divierten, llaman, entretienen, enfadan, acompañan, nos consuelan. Mi madre me enseñó a leer libros que te hacen vivir, mirar, pensar, observar vidas y situaciones que probablemente no llegaré a vivir ni conocer y como decía nuestro paisano Miguel de Cervantes Saavedra: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.” Los mejores momentos en soledad y en compañía me los han dado y me los dan los libros.

Ellos son como el alma de la casa. Muchas veces me preguntan: ¿no te aburres nunca? Yo contesto y pregunto: ¿con un libro? ¡Nunca! Mi madre me enseñó a leer las obras maestras, las muy buenas, las buenas, las malas y las muy malas; no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, de un libro siempre se saca algo.

Mi madre me enseñó a leer y a visitar las bibliotecas llenas de estanterías repletas de libros de mucha gente que te habla y te dice cosas al oído, a la mente, a la imaginación: Cervantes, Pessoa, Tirso, Lope, Tolstoi, Goethe, Lorca, Nieva, Vargas Llosa, María Moliner, Proust, Calderón, Machado, Valle-Inclán, Shakespeare, Pío Baroja, Molière, Conan Doyle, Ibáñez, Espronceda, Laforet, Saramago, Jorge Manrique, Mary Shelly, Villoro, Dante, Chéjov, Santa Teresa, Galdós, Dostoyevski, Unamuno, García Pavón, Tomeo, Platón, Lao-Tse…. Dios.

Mi madre me enseñó a leer Divinas palabras, El amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, El sulfato atómico, Lisístrata, Pinocho, El burlador de Sevilla, El diablo mundo, la Gatomaquia, El conde de Montecristo, Los miserables, la Divina Comedia, Las alegres comadres de Windsor, Pelo de tormenta, Blancanieves, La reina de las nieves, Tío Vania, Jerusalén liberada, El banquete, Plinio, El loco de los balcones, En busca del tiempo perdido, Las Moradas, Los misterios de la ópera, El Quijote, el Tao, Los Evangelios.

Mi madre me enseñó a leer para ser libre, “porque la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”; para ser críticos y criticar; para analizar y mejorar; para que no piensen por uno,  porque el pensamiento y el conocimiento nos hace libres y esa libertad nos la dan los libros. Historia, poesía, teatro, matemáticas, recetas, biografías, novelas, cómics, leyendas, cuentos, música. Mi madre me enseñó a leer y quiero decir que comprendí que las pantallas y las redes tontifican, que es volverse tonto, perturbarse.   

Y que la lectura y los libros fortifican, dan vigor y fuerza y vida y liberan la mente, cambian la vida y nunca se agotan y hay que leer y releer. Un libro es como una medicina natural, estímulo para el cerebro y el espíritu. Así que llenemos las bibliotecas de esta nuestra maravillosa tierra que es Castilla-La Mancha.      

Dejemos las trincheras y las barricadas de las pantallas, gritemos y susurremos todos con fuerza…

¡A LOS LIBROS!

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Emilio Gavira

Sociedad Cervantina de Alcázar y Gran Maestre del Legado de Sancho Panza

Los vinos DO La Mancha rinden homenaje al Siglo de Oro con Cervanvino 2026

En colaboración con la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan recrea la cultura del vino en el contexto de Cervantes

Con motivo de la efeméride universal del Día de Libro, este 23 de abril, el Consejo Regulador  celebró en el edificio Vinos del Quijote de Alcázar de San Juan, Cervanvino 2026. Una cita que, en palabras de Ángel Ortega, “pretende ser un homenaje a Cervantes y el Siglo de Oro donde el vino tenía una importancia especial en La Mancha y en Madrid”.

El el propio gerente del Consejo Regulador dirigió la cata que tuvo una introducción histórica, a cargo de Juanjo Mazuecos, responsable del departamento de comunicación del CRDO La Mancha, donde se realizó un recorrido evolutivo de la cultura del vino en los pueblos de Mediterráneo, desde las fuentes clásicas de ascendencia grecolatina hasta los textos con referencias directas al vino en los escritores más insignes del Siglo de Oro como Quevedo, Lope de Vega incluso Shakespeare y por supuesto, Cervantes.

En una cata dinámica, trufada con vídeos de animación por IA, y textos clásico del Siglo de Oro,  los asistentes pudieron comparar los vinos actuales amparados bajo la Denominación de Origen La Mancha como sus blancos Airén, tintos jóvenes o crianza Cencibel, con aquellos vinos recreados que pudieran haber tomado en las tabernas del Siglo de Oro.

El Quijote, legado universal

La iniciativa contó con la participación de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, cuyo Presidente, Juan Bautista Mata, aprovechó la ocasión para recordar el proyecto anhelado por su asociación para promover en la Unesco a los personajes literarios de Don Quijote y Sancho Panza como patrimonio inmaterial de la humanidad. “Para el 2027 sería el momento oportuno para conseguirlo porque sin agravio comparativo con otras propuestas culturales entendemos que hay pocas cosas más universales que el Quijote y su legado”.

No en vano,  emblema universal y embajador en el exterior, el Quijote representa el marchamo de calidad de los vinos con Denominación de Origen La Mancha. Su silueta le ayuda a abrir las puertas en mercados como China o Japón donde la novela del hidalgo caballero es un libro de cabecera.