Récord histórico de asistencia en la Ruta Cervantin@lcázar, con la presencia de reconocidos periodistas nacionales

Un total de 34 personas, entre ellas los periodistas José Antonio Guerrero (Agencia Colpisa) y Lourdes Maldonado (TVE), se dieron cita el sábado 1 de agosto para recorrer, de la mano de la Sociedad Cervantina de Alcázar, los rincones que vinculan a Alcázar de San Juan con Miguel de Cervantes y el Quijote

Alcázar de San Juan, 2 de agosto de 2026.- La Ruta Cervantin@lcázar vivió en la noche del sábado 1 de enero, dentro de la programación del Fin de Semana del Patrimonio que organiza anualmente el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, una de sus ediciones más multitudinarias, con una asistencia excepcional de 34 personas que agotaron todas las plazas disponibles. Entre el público inscrito se encontraban dos rostros muy conocidos del periodismo nacional: José Antonio Guerrero, de la Agencia Colpisa, considerada la primera agencia informativa de España por la calidad de sus contenidos, y Lourdes Maldonado, presentadora de Televisión Española, cuya presencia añadió un atractivo especial a la velada.

Ambos periodistas son entusiastas cervantistas, coleccionistas del Quijote y amigos de esta Sociedad Cervantina alcazareña, y se mostraron encantados de conocer de primera mano el patrimonio cultural que vincula a nuestra ciudad con Cervantes y su obra.

La actividad, coordinada por la Sociedad Cervantina de Alcázar, contó con la implicación de su directiva casi en pleno, que se repartió la conducción de la ruta a lo largo de todo el recorrido: Luis Miguel Román, Manuel Rubio, Enrique Lubián, Juan Miguel Ruiz y Constantino López guiaron con maestría y amenidad a los asistentes, provenientes de distintos puntos de la geografía española, por los principales hitos que atestiguan la profunda vinculación de la ciudad con el autor del Quijote y con la propia obra.

El recorrido arrancó a las 22:00 horas desde la Plaza de Palacio, donde Luis Miguel Román introdujo a los presentes sobre el objetivo de la ruta y habló en general de la que es considerada como la primera novela moderna y sobre la época en que fue escrita. A continuación, Constantino López habló de la historia del Quijote Cósmico, el busto que Eulalio Ferrer -santanderino exiliado en México tras la Guerra Civil y padre de la Fundación Cervantina de México- regaló a Alcázar de San Juan tras ser nombrado Hijo Adoptivo de la ciudad en 1992, inaugurado en julio de 1993. Román mostró a los presentes un ejemplar del Quijote en edición de Calleja, igual al que Eulalio Ferrer adquirió en 1939, camino del campo de refugiados de Argelès-sur-Mer, y que lo acompañó como libro de cabecera durante toda su vida.

En el atrio de la Iglesia de Santa María, la parroquia más antigua de la diócesis de Ciudad Real, fundada en 1226 y que este año celebra su octingentésimo (800) aniversario, Luis Miguel Román habló a los asistentes de la partida de bautismo de un niño llamado Miguel, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, fechada el 9 de noviembre de 1558 e inicio de la tradición cervantina alcazareña que perdura hasta hoy.

Remarcó que en la partida de bautismo encontrada años después en Alcalá de Henares no aparece para nada el apellido Saavedra. También hablo de la relación de heridos que se recuperaron en el hospital de Mesina, tras la batalla de Lepanto, en la que aparecen dos personas llamadas igual, un Miguel de Cervantes y otro Miguel Cervantes. Este documento que enseñó a los participantes de la ruta, no se encuentra disponible al público, a día de hoy, en los archivos estatales.

Ya en la calle San Juan, Manuel Rubio recordó la casa de don Juan López Caballero y el linaje de los Barba y Vela, citando el pasaje del capítulo XLIX de la Primera Parte del Quijote en el que el propio don Quijote reivindica su parentesco con esta familia. Rubio también recuperó la historia de Alonso de Ayllón Gutiérrez de Quijada, bisnieto de López Caballero, y de la tutela que sobre su hija encomendó su esposa a Pedro de Cervantes (primo hermano de Miguel de Cervantes), un episodio que enlaza directamente con la descripción que hace el propio Cervantes de Alonso Quijano en el primer capítulo de la novela.

En la Plaza de Cervantes, antiguamente conocida como de los Rosqueros y de las Rubias y situada frente al solar de la casa natal del escritor, se rememoró la figura de Fray Alonso Cano Nieto, uno de los grandes valedores de Alcázar de San Juan como cuna del Quijote gracias a la tradición oral que le transmitieron testigos directos de la época de Cervantes, tradición recogida más tarde en el Proemio a la edición de 1780 de la Real Academia Española a cargo del Académico Vicente de los Ríos.

El cierre de la ruta corrió a cargo de Luis Miguel Román junto a las estatuas de don Quijote y Sancho Panza, obra del leonés Marino Amaya, que desde 1971 son imagen icónica de la Plaza de España y de la ciudad. Román presentó al público asistente el proyecto que ha impulsado la Sociedad Cervantina de Alcázar de solicitar a la Junta de Comunidades la declaración de Bien de Interés Cultural de carácter Inmaterial al legado que don Quijote y Sancho Panza han dejado al mundo, tanto en las letras, como en las artes y las ciencias.

Al término de la actividad, la directiva de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan agradeció al público su acogida masiva, así como la presencia de dos profesionales tan reconocidos del periodismo español como José Antonio Guerrero y Lourdes Maldonado, cuya asistencia refuerza la proyección de la ruta más allá del ámbito local.

Acabó recomendando a todos la lectura del Quijote, aunque fuese abriéndolo por cualquier página. Dijo estar seguro de que haciéndolo así siempre encontraremos que la novela nos interpela directamente y que su contenido es tan impresionante que siempre hallamos en ella frases que parecen dirigidas a cada uno de nosotros.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Tres mil años hablando como Homero y no te habías dado cuenta

Cada vez que dices que algo es tu «talón de Aquiles», que te han colado «un caballo de Troya» o que ir al notario a resolver los trámites de una herencia ha sido «una odisea», estás recitando a Homero de memoria. Los griegos inventaron las historias. Nosotros, treinta siglos después, seguimos viviendo dentro de ellas.

Hay idiomas que se aprenden en academias y otros que se nos cuelan por la puerta de atrás. El griego de Homero es de los segundos.

No hace falta que hayas abierto nunca la Ilíada o la Odisea. Ya las hablas. Están en el telediario, en el grupo de WhatsApp del trabajo y en lo que te dice tu madre.

Todo empezó con una boda a la que no invitaron a la persona equivocada y acabó con un viaje imposible para volver a casa. Entre medias, nos dejaron casi un diccionario entero.

I. Cosas que decimos mientras todavía arde Troya

Troya llevaba diez años aguantando el asedio. Y de esos diez años nos han quedado las mejores excusas para discutir.

Tu talón de Aquiles. Todos sabemos que Aquiles era invencible. Lo que no todos recuerdan es el truco de su madre Tetis: lo bañó en la laguna Estigia para hacerlo inmortal sujetándolo por un talón. El único sitio por donde le podía entrar una flecha. Paris acertó justo ahí. Hoy no hablamos de mitología, hablamos de ti: «Su negocio es perfecto, pero su talón de Aquiles es la contabilidad».

Un caballo de Troya. La idea más brillante y más canalla de Ulises. Como no podían tirar la muralla, construyeron un caballo enorme, lo dejaron como regalo y escondieron dentro a los mejores soldados. Los troyanos, encantados con el souvenir, lo metieron ellos mismos. De noche, masacre. Ahora es un virus informático, una cláusula en un contrato o esa ley que viene con trampa: «Nos han metido un caballo de Troya en el presupuesto».

Y con el caballo venían dos frases hermanas. La del sacerdote Laocoonte gritando «¡Temed a los griegos, aunque traigan regalos!» — nuestro actual «regalo envenenado» o «es un don griego» — y la que decimos cuando todo va a estallar: «¡Que arda Troya!». Porque Troya ardió de verdad, y cuando decimos eso en la oficina, todos sabemos lo que viene.

La manzana de la discordia. La diosa Eris no fue invitada a una boda. Como venganza, lanzó al banquete una manzana de oro que decía «para la más bella». Atenea, Hera y Afrodita se enzarzaron. Tuvieron que buscar un juez —Paris— y su veredicto provocó la guerra. Tres mil años después, la manzana sigue rodando: la herencia familiar, quién riega las plantas en la escalera, el último trozo de tortilla.

Ser una Casandra. Casandra, hija del rey Príamo, tenía el don de ver el futuro y la maldición de que nadie la creyera. Avisó de que el caballo era una trampa. Nadie le hizo caso. ¿Te suena? «Llevo meses haciendo de Casandra con lo de la humedad del techo».

Y por supuesto, la cara que lanzó mil naves. Así llamó el poeta Marlowe a Helena. Una mujer tan hermosa que por ella cruzó el Egeo una flota entera. Hoy la usamos para esa persona, idea o fichaje que moviliza a todo el mundo.

Tirios y troyanos. Aunque su origen es la Eneida de Virgilio, la frase tiene su origen en la Guerra de Troya. De esa enemistad nace el doble uso que le damos hoy: uno para hablar de bandos opuestos: «La discusión enfrentó a tirios y troyanos», y otro, para hablar de todo el mundo, sin distinción: «Un libro que gusta a tirios y troyanos». Es decir, gusta tanto a unos como a otros, aunque sean opuestos, que es justo lo que pretendía la reina tiria Dido (procedente de Tiro) cuando recibió con hospitalidad en Cartago a los troyanos.

II. Cosas que decimos mientras intentamos volver a casa

Si la Ilíada es la guerra, la Odisea es la resaca. Diez años más intentando volver a Ítaca. De ahí nos viene el vocabulario para cuando la vida se complica.

¡Menuda odisea! Es la palabra comodín. Ulises tardó diez años en hacer un trayecto que hoy sería un vuelo con escala. Naufragios, despistes de los dioses, islas equivocadas. Por eso cuando dices «resolver el asunto de la herencia de mi padre ha sido una odisea», estás siendo filológicamente exacto.

Ponerse la piel de cordero. Esfingir mansedumbre para ocultar agresividad. Es la misma estrategia que uso Ulises para salir de la cueva de Polifemo tratando de pasar por lo que no era: uno de sus corderos. Los griegos ya inventaron todas las tácticas del disimulo. 

Costar un ojo de la cara. Esta frase juega con un doble sentido genial: «costar un ojo de la cara» literalmente (Ulises ciega a Polifemo con una estaca) y en sentido figurado (el esfuerzo descomunal). La expresión conecta con la idea de sacrificio y pérdida que impregna toda la Odisea.

Un canto de sirenas. Las sirenas no eran señoras bonitas con cola de pez. Eran monstruos que cantaban tan bien que los marineros se estrellaban contra las rocas para ir hacia ellas. Ulises, que quería oírlas, se hizo atar al mástil y ordenó a sus hombres que se pusieran cera en los oídos. Cada anuncio que promete hacerte rico en tres días sin mover un dedo es eso: un canto de sirenas.

Entre Escila y Caribdis. Para volver, Ulises tuvo que atravesar un estrecho con dos monstruos: a un lado Escila, con seis cabezas que devoraba marineros; al otro, Caribdis, que se tragaba el mar entero y formaba un remolino mortal. No había opción buena, solo la menos mala. Nosotros lo hemos traducido como «entre la espada y la pared», pero los ingleses todavía dicen between Scylla and Charybdis.

La tela de Penélope. Mientras Ulises no volvía, su mujer Penélope tenía la casa llena de pretendientes. Para ganar tiempo les dijo: «elegiré cuando acabe este sudario para mi suegro Laertes». Lo que tejía de día, lo destejía de noche. Un trabajo infinito que nunca avanza. ¿No conoces a alguien así? «Este expediente es la tela de Penélope». Los psicólogos incluso hablan del síndrome de Penélope para quien alarga eternamente una espera.

Volver a Ítaca. Ítaca no es una isla. Es la idea de casa. El poeta Kavafis lo dejó claro: lo importante no es llegar, es el camino. Pero cuando llegas, por fin, es tu Ítaca. «Después de veinte años en Madrid, ha vuelto a su Ítaca manchega».

Hacer de Mentor. En la Odisea, cuando Telémaco sale en busca de noticias de su padre, lo acompaña Mentor, un viejo amigo de Ulises en quien puede confiar. Más tarde, la propia diosa Atenea adopta su figura para guiar al joven. De ahí que hoy llamemos mentor a esa persona experimentada que nos aconseja, nos protege y nos muestra el camino, ya sea en el trabajo, en los estudios o en la vida. «Tuve la suerte de encontrar un mentor que me ayudó a dar los primeros pasos en esta profesión».

Y la última, mi favorita: ser un don Nadie. Cuando Ulises queda atrapado en la cueva del cíclope Polifemo, este le pregunta el nombre. «Me llamo Nadie», contesta. Lo ciega y cuando Polifemo pide ayuda a gritos —«¡Nadie me ha herido!»— nadie va. De ahí viene esconderse en el anonimato, hacerte el sueco, ser invisible para sobrevivir.

Si te fijas, Miguel de Cervantes las usaba todas. Don Quijote se cree Aquiles, confunde molinos con murallas de Troya y convierte su salida de la Mancha en una odisea completa para volver a su Ítaca, que es su aldea. Y curiosamente, os va a sonar lo que se dice en el Quijote, que abre el capítulo XXVI de la Segunda Parte, el del retablo de Maese Pedro, con: «Callaron todos, tirios y troyanos». Se trata de un guiño directo a Virgilio.

No es casualidad. Cervantes sabía que si quieres contar una historia que dure cuatrocientos años, tienes que contarla con el diccionario que ya inventaron los griegos.

La próxima vez que alguien mencione su talón de Aquiles en una reunión de trabajo, ya sabes: no está siendo original. Está citando a Homero. Y probablemente ni se ha enterado.

Constantino López Sánchez-Tinajero

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La cicatriz que Nolan reabrió: por qué don Quijote es el nieto secreto de Odiseo

Mientras medio mundo hace cola para ver a Matt Damon esquivar cíclopes en pantallas IMAX de 70mm, en la Mancha hay un hidalgo flaco que lleva cuatrocientos años haciendo el mismo viaje sin salir de España. La superproducción de Christopher Nolan no solo revive el mito de Ulises: sin saberlo, también ilumina al nieto más rebelde que jamás tuvo el rey de Ítaca

Hay estrenos que llenan salas y hay estrenos que reabren genealogías. La Odisea de Christopher Nolan pertenece a las dos categorías. Con un presupuesto de 250 millones de dólares —el más alto de toda la carrera del director— y una recaudación que ya roza los 389 millones tras su primera semana en cartel, la película se ha convertido en el mejor estreno de Nolan desde El caballero oscuro en 2012. Pero detrás del espectáculo de cíclopes, sirenas y naufragios rodados en Marruecos, Grecia, Escocia e Islandia, hay una pregunta que ningún tráiler formula: ¿qué fue de Ulises después de la leyenda? La respuesta, sorprendentemente, no está en Hollywood. Está en La Mancha.

Nolan ha insistido en que no quería «monstruos de CGI puro (imágenes no creadas por ordenador)», sino una mitología física y creíble, inspirada en Andrei Tarkovski, en Akira Kurosawa y en el stop-motion artesanal de Ray Harryhausen. Su Odiseo —Matt Damon— regresa a Ítaca tras diez años de naufragios, hechizos de Circe y un descenso al Hades, solo para descubrir que el verdadero desafío no era volver, sino saber quién es uno cuando por fin llega a casa. La sorpresa del guion, el giro final en el que Odiseo cede el trono a Telémaco y parte de nuevo al exilio junto a Penélope, es puro Nolan: ningún regreso es completamente definitivo.

Ese gesto, sin quererlo, es exactamente el mismo que Cervantes ya había ensayado con su hidalgo cuatro siglos antes. Porque si hay un personaje en toda la literatura occidental que entendió que el verdadero viaje empieza cuando se cierra la puerta de casa, ese es Alonso Quijano.

Un reciente análisis filológico titulado «El Quijote, nieto de Odiseo» propone una genealogía literaria en tres generaciones que explica por qué el estreno de Nolan resuena tan hondo en los lectores cervantinos. Odiseo sería el abuelo arquetípico: el hombre del mêtis, la astucia, frente a Aquiles, el hombre de la fuerza bruta.

Eneas y, sobre todo, Amadís de Gaula serían el eslabón intermedio, el padre que traduce la aventura griega al código caballeresco medieval. Y don Quijote, el nieto que hereda la estructura profunda de ambos para después traicionarla con método y locura lúcida.

La conexión no es una lectura forzada de nuestro tiempo: el propio Cervantes la dejó escrita. En la primera parte del Quijote, capítulo 25, recomienda imitar «a Ulises, en cuya persona y trabajos nos pinta Homero un retrato vivo de prudencia y de sufrimiento». El sintagma «prudente Ulises» era, de hecho, una fórmula muy repetida en el Renacimiento español, tomada de traducciones de la época y usada como manual de sabiduría práctica. Cervantes conocía a su abuelo literario y lo citaba con nombre y apellido.

Lo fascinante es que la estructura que hace grande a la superproducción de Nolan —el nostos, el relato del regreso— es la misma que organiza el Quijote, pero puesta del revés. Odiseo quiere volver a casa; toda su epopeya es el esfuerzo por reconquistar Ítaca. Don Quijote, en cambio, necesita salir de su aldea para llegar a ser alguien: su locura consiste en convertir la casa en la cárcel de la que hay que escapar. Donde el abuelo lucha diez años por regresar, el nieto se inventa mil batallas para no tener que hacerlo.

Ambos comparten también el gusto por el disfraz verbal. Ante el cíclope Polifemo, Odiseo se presenta como «Nadie» para escapar del peligro; Alonso Quijano se rebautiza a sí mismo en una cascada de nombres —Quijada, Quesada, Quijano, Quijote, Caballero de los Leones— hasta perder de vista quién era antes de salir a los caminos. Y los dos viven atrapados en el mismo drama del reconocimiento: a Ulises lo identifica su ama, Euriclea, por una cicatriz en el muslo, en una escena que el filólogo Erich Auerbach convirtió en modelo del realismo occidental; a don Quijote, en cambio, nadie lo reconoce del todo, porque el mundo que habita ya no cree en héroes ni en encantamientos. Su «cicatriz» es literaria, invisible, y por eso duele más.

El filósofo húngaro György Lukács resumió esta filiación en una frase que hoy, con los cíclopes de Nolan iluminando las pantallas IMAX, suena casi profética: la novela sería la epopeya de un mundo que ya ha perdido a sus dioses, y la Odisea, el punto de referencia del que ese mundo se aleja para siempre. Odiseo todavía tenía a Atenea susurrándole al oído y a Poseidón conspirando contra él. Don Quijote solo tiene venteros que se burlan y molinos que confunde con gigantes. Milan Kundera fue más allá: sostuvo que Cervantes, al enviar a su caballero de viaje, rasgó el telón mágico de leyendas que cubría el mundo, y que ese gesto —no solo el de Descartes— es el verdadero acto fundacional de la Era Moderna.

El fenómeno Nolan demuestra algo que los cervantistas llevan siglos defendiendo: los mitos de fundación no caducan, mutan. La misma semana en que las salas IMAX agotan localidades para ver a un rey griego intentar volver a casa, merece la pena recordar que España lleva cuatrocientos años presumiendo de un hidalgo que hizo justo lo contrario: salir de casa para inventarse un destino. Jorge Luis Borges lo formuló con su lucidez habitual al sugerir que todo gran libro crea a sus propios precursores; visto así, quizá no sea de La Mancha de donde desciende don Quijote, sino de Ítaca de donde, sin saberlo, partió hace siglos rumbo a España.

La próxima vez que alguien salga del cine deslumbrado por el naufragio de Matt Damon frente a Escila y Caribdis, convendría recordarle que no hace falta esperar una secuela: el nieto de ese héroe lleva siglos esperando en una biblioteca cercana, con la lanza en ristre y la armadura oxidada, listo para salir otra vez al camino.

Constantino López   

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Sancho Panza tiene 149 vidas nuevas ¿Le das tú la siguiente?

El III Concurso Internacional de Relatos “El legado de Sancho Panza” alcanza su ecuador con 149 relatos recibidos de diferentes países del mundo. Aún queda un mes para participar, el plazo permanece abierto hasta el 24 de agosto

Alcázar de San Juan, 24 de julio de 2026.- La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, con el patrocinio de la Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real, informa de que hoy, 24 de julio, se alcanza el ecuador del plazo de presentación de originales de la III edición del Concurso Internacional de Relatos Breves «El legado de Sancho Panza».

Hasta esta fecha se han recibido 149 relatos procedentes de 19 diferentes países del mundo: Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Luxemburgo, México, Nicaragua, Perú, Portugal, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela; una cifra que confirma la proyección internacional del certamen y el interés que sigue despertando la figura de Sancho Panza como símbolo de sensatez, humanidad e imaginación.

La organización recuerda que aún queda tiempo suficiente para presentar los relatos. El plazo de recepción permanecerá abierto hasta las 23:59 horas del 24 de agosto de 2026.

De acuerdo con las bases, los trabajos deberán enviarse exclusivamente a través de la plataforma habilitada para la recepción de originales en la dirección:

www.cervantesalcazar.com/legado

El tema es libre, con la única condición de que Sancho Panza forme parte activa del relato que puede tomar forma de narración, cuento, aventura, conversación, monólogo, dramatización, reflexión o pensamiento, inspirado en Sancho Panza (uno de los personajes principales del Quijote), y puede estar ambientado en la actualidad o en cualquier época —pasada o futura— y lugar. El certamen está dotado con un primer premio de 500 euros y un accésit de 300 euros.

Desde la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan animamos a todos los escritores y amantes de las letras a participar y a poner en práctica su imaginación para dar una nueva vida al escudero más universal de la literatura.

Como en ediciones anteriores, informaremos en su momento, una vez cerrado el plazo, del número total de participantes y, con posterioridad y antes de proceder al fallo del jurado, de todos los detalles relativos a la deliberación y al acto de entrega de premios.

Porque, como nos recordó Cervantes, «la pluma es la lengua del alma: cuales fueren los conceptos que en ella se engendraren, tales serán sus escritos» (Q II, 16). Es, por tanto, tiempo de tomar la pluma —o el teclado— y dejar que Sancho vuelva a contar una nueva historia.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

¿Puede el copywriting ser arte? Lo que la publicidad le debe (y le roba) a la literatura

El copywriting (escritura creativa) y la literatura comparten algunas herramientas —ritmo, precisión, economía verbal— pero responden a contratos opuestos con el lector: uno busca resolver y vender; el otro, abrir preguntas y sostener la ambigüedad. Analizamos dónde se tocan, dónde se separan y qué pasaría si Cervantes hubiera tenido que escribir el Quijote para convertir, no para narrar

Para quien no conozca el término, el copywriting es el arte y la técnica de escribir textos persuasivos con el objetivo de que el lector realice una acción específica, como comprar un producto, suscribirse a un boletín (newsletter) o hacer clic en un enlace. Combina psicología, marketing y redacción para conectar con las emociones de la audiencia.

Preguntar si el copywriting es arte obliga primero a decidir qué entendemos por arte. Si la respuesta exige desinterés, gratuidad, ausencia de propósito comercial, el copywriting queda automáticamente fuera: su razón de ser es la de provocar una acción —vender, suscribir, hacer clic—. Pero esa misma vara dejaría fuera a la arquitectura, al diseño gráfico o a buena parte del cine, disciplinas funcionales que nadie discute como arte.

Lo que sí distingue al copy desde el primer momento es que, en él, la eficacia manda sobre la expresión. Una frase publicitaria bellísima que no vende ha fracasado en su tarea, por bella que sea. Una frase de una novela puede ser bellísima, aunque «no lleve a ningún sitio» y seguir siendo una gran frase. Ahí está la primera y más honda diferencia entre ambos oficios.

Dicho esto, hay copywriters —Ogilvy, Bernbach, o en España la generación de «Toma el dinero y corre»— que han escrito líneas con una economía de lenguaje, un ritmo y una capacidad de síntesis que son, objetivamente, un ejercicio artístico. El arte no exige que la obra carezca de propósito comercial; exige intención, forma trabajada y capacidad de sorprender o emocionar. Bajo ese criterio, el copywriting puede entenderse como arte aplicado, en la misma familia que la fotografía publicitaria o el diseño gráfico.

Más allá de la pregunta por el estatuto artístico, conviene precisar en qué se separan realmente ambos oficios. Hay al menos tres ejes.

Propósito. La literatura busca, en el mejor de los casos, explorar la condición humana, generar ambigüedad, plantear preguntas sin resolver. El copy busca resolver una duda concreta y empujar a una decisión. Uno abre preguntas; el otro las cierra.

Relación con el lector. La literatura puede permitirse que el lector se sienta incómodo, confundido, incluso rechazado, si eso sirve a la obra. El copy casi nunca puede permitírselo: necesita que el lector se sienta comprendido, no desafiado, salvo que el desafío sea precisamente la estrategia, como en cierto copy de ruptura.

Restricciones. El copywriting trabaja con límites durísimos: espacio, tiempo de atención, objetivo de conversión, tono de marca. La literatura tiene sus propias restricciones —género, mercado editorial—, pero son mucho más laxas en comparación.

Hay, con todo, un punto de contacto real: ambos oficios dependen del dominio del ritmo, la elección precisa de palabras y, sobre todo, de saber qué callar. Un buen redactor creativo (copywriter) y un buen cuentista comparten el mismo instinto de economía verbal: decir mucho con poco.

De los tres ejes, el segundo —la relación con el lector— es el que mejor explica por qué un texto «se siente» literario o publicitario incluso antes de saber de qué trata. Cada uno establece un contrato implícito distinto con quien lo lee.

La literatura puede plantearse como una relación de igual a igual, o incluso de desafío. El autor no le debe comodidad al lector. Puede dejarlo perdido a propósito, como hace Cortázar en Rayuela; puede hacerlo sentir cómplice de algo turbio, como logra Nabokov en Lolita, donde el lector se sorprende empatizando con un monstruo; puede frustrar sus expectativas de género para decir algo sobre esas expectativas, o exigirle un trabajo interpretativo sin garantía de recompensa clara.

Esto funciona porque el lector literario entra por voluntad propia y con expectativa de esfuerzo: ha comprado el libro, se ha sentado a leerlo, y existe un acuerdo tácito de que parte del placer está en el trabajo de descifrar, no solo en recibir. La incomodidad, ahí, es una herramienta legítima —a veces la herramienta central—.

El copywriting parte de una premisa radicalmente distinta: el lector no ha pedido estar ahí. Está viendo un anuncio en mitad de un desplazamiento por su pantalla, leyendo un correo que no solicitó, cruzándose con un cartel en la calle. Su atención es un préstamo con un interés altísimo: si el texto no le devuelve valor en las primeras palabras, se va sin ningún coste.

Eso cambia por completo el diseño de la relación. La confusión, que en literatura puede ser riqueza, en copy es fricción, y la fricción es abandono. La incomodidad, cuando se usa —y existe, en todo el copy de ruptura que apela a la culpa, la urgencia o el miedo—, tiene que estar calculada al milímetro: no es un fin en sí misma, como puede serlo en literatura, sino un mecanismo instrumental que debe resolverse rápido en alivio, normalmente la compra o la solución ofrecida. Es incomodidad con salida de emergencia marcada. Y mientras la literatura puede dejar al lector incómodo al cerrar el libro, el copy no puede permitírselo casi nunca.

Hay además una diferencia de perspectiva: en buena parte de la literatura el lector observa a otros vivir; en copy, el texto casi siempre le habla directamente a él —su problema, su deseo, su vida—. El «tú» es constante y deliberado. La literatura puede permitirse la tercera persona distante; el copy, raramente.

Este contrato distinto explica, de paso, por qué a veces se percibe cuando alguien cruza de un oficio a otro sin ajustar el reflejo. Un copywriter que escribe una novela tiende a resolver la tensión demasiado pronto, a explicarle al lector lo que debería sentir, porque su instinto entrenado es no perderlo. Un escritor literario que escribe copy tiende a dejar demasiado espacio interpretativo, confiando en que el lector conectará los puntos —y en copy eso se traduce en conversión baja, porque nadie hace ese trabajo gratis cuando no pidió estar ahí—.

Pocos textos ilustran mejor esta oposición que las primeras páginas del Quijote, probablemente el ejemplo más citado de cómo no empezar un relato si el objetivo fuera vender algo. Y precisamente por eso es una obra maestra.

Cervantes abre negándose a dar información: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme» renuncia, en la primera frase del libro, al dato más elemental que cualquier relato debería ofrecer, el lugar. Retrasa el conflicto casi una página entera, deteniéndose en la dieta del hidalgo, su ropa, quién vive en su casa, las discusiones de sus vecinos sobre caballeros de ficción, antes de llegar al hecho que de verdad importa: que el hombre enloquece de tanto leer. Y usa la ambigüedad como recurso, no como defecto: ni siquiera el nombre del protagonista principal queda claro —Quijada, o Quesada, o Quejana—, una inestabilidad que anuncia el tema central de toda la novela: la fragilidad de la identidad frente a la ficción.

Nada de esto sobreviviría a una hoja de ruta (briefing) de copywriting. Un copywriter abriría nombrando al protagonista en la primera frase, eliminaría cualquier ambigüedad sobre datos básicos, convertiría la ironía en promesa de valor y cerraría con un gancho claro para seguir leyendo. Una versión posible del mismo arranque, con esa lógica, sonaría así:

«Un hombre normal. Una obsesión. Una locura que cambió la literatura para siempre. Se llamaba Alonso Quijano. Tenía cincuenta años, poca fortuna y demasiado tiempo libre. Y una tarde, después de leer su enésima novela de caballeros andantes, decidió algo que nadie esperaba: iba a convertirse en uno de ellos. Vendió sus tierras para comprar libros. Dejó de dormir para seguir leyendo. Y poco a poco, la línea entre lo que leía y lo que era real empezó a desaparecer».

Esta reescritura funciona mejor como anzuelo inmediato: nombra al protagonista, plantea el conflicto en tres frases, elimina toda duda y promete una transformación. Pero es, comparada con el original, un texto plano. Pierde la voz irónica del narrador, pierde la ambigüedad que convierte al Quijote en una reflexión sobre la ficción misma, y pierde el placer moroso de la prosa barroca, que no es un obstáculo a superar sino parte del propósito estético del libro.

Ahí está, en miniatura, toda la diferencia entre los dos oficios: el copy optimiza para que el lector siga leyendo ahora mismo; la literatura, cuando es grande, optimiza para que el texto siga significando algo después, incluso a costa de que en la primera página no pase casi nada.

La pregunta final —si escribir bien copy y escribir buena literatura son cosas reñidas— tiene una respuesta empírica: no. Fernando Pessoa trabajó como copywriter y escribió el eslogan de Coca-Cola en Portugal; Joseph Heller trabajó en publicidad; Salman Rushdie fue publicista antes de Hijos de la medianoche. Ambas disciplinas pueden convivir en la misma persona sin problema.

Lo que sí ocurre es que cada disciplina entrena reflejos que pueden estorbar a la otra si no se controlan conscientemente. El copy entrena la obsesión por la claridad inmediata, algo que en literatura puede empobrecer la ambigüedad si no se sabe cuándo desactivarlo. La literatura entrena la digresión y el placer por la frase larga, algo que en copy mata la conversión si no se sabe cuándo cortar.

El escritor que domina ambos registros no es, en el fondo, alguien que los mezcla, sino alguien que ha aprendido a cambiar de modo conscientemente: a reconocer, frase a frase, qué contrato está firmando con el lector que tiene delante, y cuánto puede permitirse pedirle antes de que decida marcharse.

Constantino López Sánchez-Tinajero

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

“Para que un alumno se apasione por la literatura, es fundamental que sus profesores sean apasionados”

imagen "Para que un alumno se apasione por la literatura, es fundamental que sus profesores sean apasionados"

La frase pertenece al Dr. Carlos Mata Induráin, catedrático de la Universidad de Navarra, quien brindó dos conferencias: “El teatro de Lope de Vega y sus comedias de temática americana” y “Una aproximación a la narrativa de Cervantes: La Galatea, el Quijote, las Novelas ejemplares y el Persiles”. Las mismas se desarrollaron los días 30 de junio y 1 de julio de 2026, en la FFyL de la UNCUYO

09 de julio de 2026

La vigencia del Siglo de Oro en las aulas argentinas

El Dr. Mata Induráin precisó en nuestra entrevista que frente a las modas académicas y las tendencias críticas contemporáneas, donde suelen prevalecer los criterios de la academia anglosajona o norteamericana, el estudio del Siglo de Oro español mantiene un vigor excepcional en Hispanoamérica y, de manera muy concreta, en la Argentina. En estos territorios persisten núcleos de gran relevancia dedicados no solo a la enseñanza, sino a la investigación profunda de figuras universales como Miguel de Cervantes y Lope de Vega.

Este fenómeno resulta verdaderamente fascinante si se considera la perspectiva histórica: los modelos literarios gestados en la península ibérica saltaron el Atlántico hace siglos y se aclimataron en los distintos virreinatos, donde se continuaron practicando con enorme vitalidad. Por ello, que en las universidades actuales no solo se transmitan estas obras, sino que se continúe investigando sobre la huella y la evolución de esta literatura peninsular, constituye un pilar fundamental para el enriquecimiento cultural transatlántico. En este escenario, la posibilidad de tejer redes de colaboración entre instituciones locales y núcleos como el Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra se abre como un camino natural y fructífero.

El reto pedagógico y la lectura en la era digital

El catedrático español explicó que despertar el interés de las nuevas generaciones por las letras áureas exige, en primer lugar, el entusiasmo y la entrega de quienes están al frente del aula. El profesorado es el principal motor de esta transmisión cultural; si el docente logra contagiar ese fervor, el alumnado responderá con interés: “Para que un alumno se apasione por la literatura, es fundamental que sus profesores sean apasionados”. No obstante, aclaró que es innegable que adentrarse en el Siglo de Oro requiere un esfuerzo adicional para el estudiante de hoy en comparación con la literatura contemporánea o hispanoamericana, cuyos códigos y lenguaje resultan más cercanos. El distanciamiento temporal de al menos cuatro siglos implica que los usos, las modas, las costumbres y las estructuras sociales han cambiado drásticamente. Como lectores del siglo XXI, el gran desafío consiste en reconstruir el «horizonte de expectativa» de los receptores de la época.

Para sortear esta barrera, la aproximación a los textos debe realizarse idealmente a través de ediciones críticas y anotadas. En la era del acceso masivo a la información, el problema no radica en la búsqueda de datos en internet — donde una simple consulta sobre Cervantes arroja decenas de millones de referencias—, sino en la capacidad de discriminar esa inmensa catarata de contenidos y rescatar las fuentes de calidad. Incluso para los especialistas, el aparato de notas de una buena edición resulta indispensable para desentrañar matices perdidos. Un claro ejemplo se halla en el arranque del Quijote: la palabra «lugar», en la expresión «en un lugar de La Mancha», no funcionaba en el siglo XVII como un sinónimo genérico de sitio, sino que designaba específicamente a un «lugarejo» o pueblo muy pequeño, un detalle sutil pero crucial para comprender el entorno inicial de Alonso Quijano.

Lope de Vega y la recreación escénica de América

Otro aspecto que abordó nuestro entrevistado se vinculó con la presencia de la realidad americana en el teatro barroco español, un fenómeno complejo que oscila entre el conocimiento histórico y la invención dramática. Autores que nunca cruzaron el océano, como Lope de Vega o el propio Cervantes, quien vio denegada su solicitud para ocupar un puesto en las Indias en 1590, construyeron su visión del Nuevo Mundo a través de una combinación de fuentes impresas, testimonios orales de los indianos retornados y documentación de primera mano. En el caso específico de Lope de Vega, su catálogo cuenta con tres comedias dedicadas íntegramente a la temática americana: El nuevo mundo descubierto por Cristóbal Colón, El Brasil restituido y Arauco domado.

Según Mata Induráin, estas producciones no deben medirse con la vara del rigor geográfico o historiográfico actual. Lope escribía para el público de los corrales de comedias, para quienes lo americano poseía un poderoso componente de exotismo y lejanía. El dramaturgo incorporaba deliberadamente indigenismos y americanismos, como canoa, tambo o cacique, extraídos del ámbito taíno de las Antillas, y los aplicaba indistintamente a los escenarios del sur de Chile, buscando otorgar un vivaz color local a la representación. Asimismo, introducía canciones que simulaban los cantos nativos, como la célebre Canción de Piraguamonte.

La intencionalidad de estas obras también variaba según las circunstancias de su composición. Mientras que El nuevo mundo… aborda de manera pionera la empresa de Colón vinculándola al fin de la Reconquista en Granada, El Brasil restituido responde a un hecho político y militar muy acotado de la monarquía dual: la recuperación de Salvador de Bahía de manos holandesas. Por su parte, Arauco domado fue una obra escrita por encargo de la familia Hurtado de Mendoza para glorificar y vindicar políticamente la figura de don García Hurtado de Mendoza, Gobernador de Chile, cuyo linaje consideraba que el poema homónimo de Ercilla no le había otorgado el relieve histórico merecido. En esta pieza, Lope lleva la idealización del protagonista hasta extremos casi hagiográficos, logrando que incluso sus enemigos araucanos alabaran las virtudes del militar que daría nombre a la ciudad de Mendoza.

El dilema ético y el realismo en el teatro áureo

El investigador español subrayó, asimismo, que a pesar de estar firmemente inserto en la cosmovisión de su tiempo, donde la Corona y la fe católica caminaban de la mano, Lope de Vega no eludió las tensiones morales de la colonización. En El nuevo mundo descubierto por Cristóbal Colón, a través de recursos y personajes alegóricos, introdujo tempranamente el debate en torno a la legitimidad de la conquista, confrontando directamente la codicia y la avaricia de quienes buscaban oro con el ideal espiritual de la evangelización. Lope concede la palabra al «otro» para denunciar los abusos peninsulares, articulando un dinámico conflicto dramático entre las perspectivas indígena y española. Con todo, prevalece siempre el tamiz de la ficción literaria por encima del documento sociológico; es una versión poética del choque de mundos, estructurada para responder a las necesidades del artefacto teatral de la época.

Cervantes y la refundación de la novela moderna

Mata Induráin explicó que si la narrativa del siglo XVI se caracterizaba por la rigidez de sus moldes, donde los personajes de las novelas picarescas, pastoriles o de caballerías permanecían tipificados e inalterables desde la primera hasta la última página, Don Miguel de Cervantes irrumpe como el gran revolucionario de la psicología literaria. El Quijote inaugura la modernidad al presentar un personaje que se va haciendo a sí mismo a través de la acción, de los golpes de la fortuna y, fundamentalmente, del diálogo con los demás. Alonso Quijano es una criatura sin antecedentes explícitos ni mocedad relatada; nace artísticamente a sus cincuenta años a partir de una lectura descarriada de las ficciones caballerescas, las cuales confunde con la historia real.

La genialidad de emparejar a don Quijote con Sancho Panza en su segunda salida posee una trascendencia estructural incalculable. A pesar de la profunda distancia social que media entre el amo y el escudero, la convivencia y la conversación ininterrumpida sobre lo divino y lo humano los transforma, con todos sus altibajos, desavenencias y afectos, en una pareja de amigos inolvidable. A través de ellos, Cervantes despliega un tapiz absoluto de la España de su época. Su literatura se nutre de la experiencia directa de los caminos, de sus años de soldado y cautiverio, y de sus andanzas entre arrieros, venteros y comerciantes; la vida misma fue su verdadera universidad.

Esta capacidad de absorción de la realidad social, visible también en la complejidad moral y el realismo de sus Novelas ejemplares, prefigura los grandes problemas de la Modernidad: la desigualdad, las tensiones de poder, la expulsión de los moriscos o la ociosidad cruel de la nobleza, encarnada en los duques de la segunda parte del libro. No obstante, el concepto de «realismo» aplicado a Cervantes debe ser matizado con cautela, pues la novela realista propiamente dicha no nacería sino hasta el siglo XIX. La literatura de Cervantes nunca es un reflejo literal de la realidad, sino una magistral recreación literaria y metaficcional que utiliza la materia viva de su tiempo para fundar un territorio artístico enteramente nuevo y universal.

Un balance luminoso en la UNCUYO

El Dr. Mata Induráin indicó, finalmente, que la concreción de este ciclo de conferencias en la Universidad Nacional de Cuyo representa la culminación de un anhelo institucional postergado desde 2023. La recepción por parte de la comunidad académica mendocina ha destacado por una hospitalidad excepcional y un público genuinamente atento, integrado por alumnos, docentes y las máximas autoridades de la Facultad.

Para un investigador que concibe su tarea docente con el mismo entusiasmo que un futbolista profesional vive su deporte, la oportunidad de hablar de literatura y transmitir una chispa de esa pasión a los estudiantes universitarios es el mayor de los privilegios. Las jornadas concluyen con un balance plenamente positivo, consolidando los lazos académicos internacionales e invitando a las nuevas generaciones de lectores a continuar habitando el inagotable universo del Siglo de Oro.


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“Para que un alumno se apasione por la literatura, es fundamental que sus profesores sean apasionados”

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La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, distinguida con el Premio Encomienda de Socuéllamos a la Cultura

Constantino López recibiendo el premio de manos de Salomé Carrión, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Socuéllamos

Los Caballeros de la Orden de Santiago de la Mancha, con su maestre José Carlos Delgado al frente, reconoce la labor de la entidad alcazareña en la defensa del legado de Cervantes durante el 5º Capítulo celebrado en Socuéllamos

Alcázar de San Juan, 5 de julio de 2026.- La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha recibido el Premio Encomienda de Socuéllamos a la Cultura, un galardón otorgado por los Caballeros de la Orden de Santiago de la Mancha en reconocimiento a su trabajo en la promoción y defensa de la figura y la obra de Miguel de Cervantes. La distinción, entregada el pasado 4 de julio en Socuéllamos, tuvo lugar en el marco de la celebración del 5º Capítulo de la Orden, un acto solemne que reunió a autoridades, caballeros y damas de distintas órdenes, así como a numeroso público.

El maestre de la Orden, José Carlos Delgado, junto con la canciller Isabel Sánchez Duque fueron los encargados de organizar el magnífico evento en el que la Encomienda de Socuéllamos premia a instituciones y personas que destacan por su contribución a la cultura y al patrimonio de la comarca manchega. El premio a la Cultura fue entregado a la Sociedad Cervantina de Alcázar por Salomé Carrión Moreno, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Socuéllamos.

En representación de la Sociedad Cervantina y de su presidente, Juan Bautista Mata Peñuela (que no pudo asistir al acto), asistieron a la entrega de premios Enrique Lubián Pozo, Alonso M. Cobo Andrés y Constantino López, miembros de la junta directiva. Este último, fue el encargado de recoger el galardón y pronunciar el discurso de agradecimiento ante los asistentes. En sus palabras, López quiso subrayar el valor simbólico del premio apoyándose en la propia obra cervantina: recordó que, según Cervantes, el desagradecimiento es uno de los mayores pecados y que quien no puede pagar los favores recibidos debe al menos hacerlos públicos, «así lo hacemos hoy, agradeciendo públicamente a la Orden de Santiago de la Mancha esta alta distinción».

El secretario recordó que la Sociedad Cervantina nació con el propósito de mantener viva la figura de Cervantes y los valores que representa, y quiso compartir el reconocimiento con todos los socios, colaboradores e instituciones que han hecho posible este camino. También destacó que la entidad recibe el galardón «no como una meta alcanzada, sino como un compromiso renovado» para seguir defendiendo el patrimonio cervantino y la cultura manchega.

López cerró su intervención agradeciendo a los Caballeros y Damas de la Orden de Santiago de la Mancha el reconocimiento, expresando el deseo de que este premio sirva para reforzar los lazos entre ambas instituciones y para seguir trabajando conjuntamente en favor de la cultura, de Cervantes y de la tierra manchega.

La Sociedad Cervantina de Alcázar felicita a todos los premiados, a los recién nombrados caballeros y damas de la Orden de Santiago de la Mancha, así como a los distinguidos como Caballeros de Honor: José Hoyo Rodrigo, presidente de la Academia Internacional de Ciencia, Tecnología, Educación y Humanidades de Valencia, y a Santiago Lucas-Torres López-Casero, vicepresidente 2º de la Mesa de las Cortes Regionales de Castilla-La Mancha.

El acto estuvo amenizado musicalmente, de forma extraordinaria por el grupo Óneira Lírica Eterna.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

“El Quijote es bacán”: prestigioso investigador español dictó charla sobre clásico de la literatura en Campus San Felipe

Una destacada visita de nivel internacional recibió el campus San Felipe, organizada desde la carrera de Pedagogía en Castellano de la sede de la UPLA en el Valle de Aconcagua. Se trata del Dr. Carlos Mata Induráin, profesor titular y catedrático acreditado, quien además es investigador y secretario académico del prestigioso Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra en España.

Mata dictó ante estudiantes y académicos del campus San Felipe la conferencia «Algunas claves de lectura e interpretación del Quijote», -la que como su nombre lo señala- analiza la novela “Don Quijote de la Mancha”, escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra, y considerada una de las obras más destacadas de la literatura española y también de la literatura universal.

A través de una entretenida exposición y diálogo moderado por el académico de Pedagogía en Castellano, Marcos Aravena Cuevas, el profesor Carlos Mata profundizó en el argumento de la novela, en el contexto en el que está ambientada, en las interpretaciones que se realizan sobre el particular accionar y filosofía de vida del llamado “ingenioso hidalgo”, así como también en la obra de su creador, Miguel de Cervantes.

Consultado sobre la importancia de que los y las estudiantes lean y comprendan la novela del Quijote de la Mancha, el Dr. Carlos Mata sostuvo que “hemos hablado de que se trata de una obra que cualquier persona hispanohablante, culta, debe conocer, haber leído al menos una vez en su vida; y en el caso concreto de los muchachos y muchachas que van a ser futuros maestros, es fundamental que conozcan un clásico de la literatura en español, de la literatura universal que nos sigue emocionando, que nos sigue hablando al corazón, porque yo creo que en esencia esto es un clásico, una obra que -con independencia del siglo en el que se escribió- nos sigue tocando una fibra sensible”.

En ese sentido, el académico de la Universidad de Navarra añadió que si bien “El Quijote” es una lectura obligatoria en el temario de los estudiantes de Pedagogía en Castellano, “también es una obra que produce un inmenso placer lector. Entonces, yo creo que se juntan todos estos factores. Sabemos que es una obra muy extensa, escrita en un lenguaje que no es el Castellano de hoy, sino que de varios siglos atrás, y que el significado de las palabras, las modas y las costumbres han podido cambiar, pero ‘El Quijote’ no es fome, ‘El Quijote’ es bacán”.

Al respecto, el académico de la UPLA, Marcos Aravena, enfatizó en que “yo siempre digo que ‘El Quijote’ es una obra que los estudiantes de Castellano deben leer, y de hecho está en el plan de la carrera, entonces es parte de la identidad de la formación. Y es importante relevar las palabras del profesor Mata Induráin, en el sentido de que se trata de un texto que permite a los estudiantes abordar, más allá de lo literario, el tema humano. Los valores humanos, el tema de la libertad, de las relaciones amorosas, el perseguir los ideales, son temas transversales que hacen precisamente a ‘Don Quijote’ un clásico”.

El docente profundizó en esta idea, sosteniendo que “se trata también de transmitir esa humanidad desde ‘El Quijote’ a los estudiantes, con la esperanza de que a su vez ellos hagan lo mismo con sus futuros y futuras estudiantes en el aula, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias actuales en donde cada vez nos estamos deshumanizando más. Entonces, ahí está ‘El Quijote’, el que a pesar de ser del siglo XVII está presente en pleno siglo XXI dándonos esa clase magistral de humanidad”.

Como estudiante de tercer año de Pedagogía en Castellano en el campus San Felipe, Anastacia Aqueveque Vallejos destacó que “esta charla amplió mucho más los conocimientos previos que yo tenía sobre ‘El Quijote’, a través de un contexto histórico, de opiniones personales de un experto; y también mi horizonte de expectativas, en el sentido de que si tuviera que volver a leerlo encontraría nuevos nuevos puntos de vista, detalles que tal vez ignoré en mis primeras lecturas, por lo que para mí fue una experiencia muy enriquecedora”.

(Daniel Labbé Y., periodista Dirección General de Vinculación con el Medio / Campus San Felipe)

Dirección General de Comunicaciones
Universidad de Playa Ancha

La Ruta Cervantina llega a la «Titán de la Mancha 2026»

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan convierte el espíritu del Titán de la Mancha BTT 2026 en una aventura literaria gratuita para los familiares de los participantes

Alcázar de San Juan, 02 de julio de 2026.- Mientras los valientes de la Titán de la Mancha BTT 2026 afrontan su épica prueba a pedal por los caminos de La Mancha, sus seres queridos podrán vivir su propia aventura: recorrer las calles de Alcázar de San Juan siguiendo los pasos del más célebre caballero de la literatura universal. Una experiencia gratuita, emocionante y cargada de historia que convertirá la espera en un viaje al corazón del Siglo de Oro.

El sábado 19 de septiembre de 2026, Alcázar de San Juan acogerá dos gestas a la vez. Mientras centenares de ciclistas afrontan los exigentes senderos del Titán de la Mancha BTT 2026, sus familiares y acompañantes podrán vivir su propia aventura literaria de la mano de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan. Una ruta guiada, completamente gratuita, que recorre los escenarios que inspiraron a Miguel de Cervantes y que hicieron de esta ciudad un enclave indisolublemente ligado al nacimiento del Quijote.

La ruta: un paseo entre letras y piedras

La actividad arrancará a las 09:00 horas desde el punto de encuentro en Aguas de Alcázar. Desde allí, un recorrido guiado por especialistas de la Sociedad Cervantina conducirá a los participantes a través de rincones cargados de historia, leyendas y referencias directas al Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Cada esquina, cada piedra, cada plaza guarda un secreto del Siglo de Oro esperando ser descubierto.

La ruta está diseñada para todos los públicos: familias con niños, curiosos y amantes de la literatura que deseen descubrir la cara más cervantina de su ciudad. Se recomienda calzado cómodo y ropa adecuada para la temporada.

La colaboración entre la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y la organización del Titán de la Mancha BTT 2026 nace del convencimiento compartido de que el deporte y la cultura son dos formas distintas de celebrar la misma tierra: La Mancha. Mientras los ciclistas demuestran resistencia y coraje sobre sus bicis, los familiares podrán explorar la herencia inmortal que estos personajes inmortales legaron a la literatura universal.

Esta actividad es completamente gratuita para los familiares de los participantes inscritos en la prueba, como muestra de agradecimiento y bienvenida a quienes viajan desde todos los rincones de España y Europa para acompañar a sus seres queridos en esta aventura sobre ruedas.

«En algún lugar de La Mancha… la aventura continúa».

 Ruta cervantina por alcazar de san juan

Fecha: Sábado, 19 de septiembre de 2026.

Hora de inicio: 09:00 horas.

Punto de encuentro: Aguas de Alcázar (ver mapa: https://maps.app.goo.gl/he5PeKaAYg1coV8a7)

Organiza: Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

En colaboración con: Titán de la Mancha BTT 2026.

Destinatarios: Familiares de los participantes en el Titán de la Mancha.

Precio: GRATUITA.

Plazas: Limitadas a 30 personas.

Inscripciones: cervantinaalcazar@gmail.com

Fundada con el objetivo de promover el estudio y la difusión de la obra de Cervantes, la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan agrupa a académicos, investigadores y apasionados de la literatura. A lo largo del año organiza conferencias, exposiciones y rutas que ponen en valor el extraordinario patrimonio cervantino de la región, convirtiendo Alcázar de San Juan en un referente cultural imprescindible para los amantes del Quijote y del Siglo de Oro.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La Dra. Amelia de Paz defiende que el soneto más famoso sobre el saqueo de Cádiz, adjudicado a Cervantes, es de autoría disputada

Con el rigor de quien lleva años cuestionando «las verdades recibidas» del Siglo de Oro, la investigadora de la Universidad Complutense ofreció en el Museo del Hidalgo una conferencia que dinamita dos siglos y medio de certezas cervantinas: el soneto «Vimos en julio otra Semana Santa», adjudicado sin discusión a Cervantes desde 1778, tiene una historia muy diferente

Alcázar de San Juan, 27 de junio de 2026.- Con la presencia de la 2ª Tte. de alcalde y Concejal de Turismo, Bárbara Sánchez-Mateos Cortés, y la del concejal José Antonio Navarro Palomo, ambos en representación de la Corporación Municipal; el pasado viernes 26 de junio, la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan recibió en la Casa del Hidalgo a la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Amelia de Paz, conocida especialista en Góngora.

La conferencia se enmarcó en el ciclo Universo Quijote, organizado por la Sociedad Cervantina con el respaldo del Ayuntamiento y el Patronato Municipal de Cultura.

Ante un público muy atento, y previa presentación de la ponente a cargo de Luis Miguel Román, vicepresidente de la SCA, la investigadora expuso las conclusiones de su estudio monográfico sobre el célebre soneto, publicado en el homenaje póstumo que la Universidad Autónoma de Barcelona rindió en 2025 al profesor Francisco Rico.

El soneto en cuestión, «Vimos en julio otra Semana Santa», narra con ironía el sainete militar que siguió al saqueo de Cádiz por el conde de Essex en 1596: hombres sin formación militar reclutados y adiestrados a marchas forzadas para hacer frente al inglés, y el duque de Medina Sidonia entrando triunfante en la ciudad una vez que los ingleses se habían marchado.

Es un buen soneto —la Dra. De Paz lo subrayó sin ambages: «bueno, incluso muy bueno»—, pero eso no basta para adjudicárselo a Cervantes. La atribución arranca de 1778, cuando Juan Antonio Pellicer lo exhumó de un manuscrito de la Real Biblioteca y lo publicó «solo por ser inédito y comprobarse con él la residencia de Cervantes en Sevilla». Un testimonio único —unius testimonium— que la tradición convirtió en dogma. Y a partir de ahí, el efecto amplificador y capcioso de la repetición: la Biblioteca de Autores Españoles en 1846, Schevill y Bonilla en 1922, la edición de la Biblioteca Clásica en 2016.

La Dra. De Paz reveló que ese mismo soneto aparece atribuido a Góngora en varios manuscritos tempranos: en el Cancionero de Sommaia (Biblioteca Nacional Central de Florencia, anterior a 1607), en dos manuscritos de The Hispanic Society of America, y en otros de la Biblioteca Nacional de España. Y lo que es más significativo: el propio Chacón, el colector que en 1628 compiló la obra de Góngora con intervención directa del poeta, incluyó el soneto en la lista de composiciones que Góngora negó expresamente como suyas. Que el poeta se tomara la molestia de desatribuirse el poema indica, al menos, que la atribución gongorina era lo suficientemente sólida y extendida en su tiempo como para requerir ese gesto.

Uno de los hallazgos más llamativos de la conferencia fue la identificación del manuscrito que Pellicer citó como fuente —el códice M. 163 de la Real Biblioteca, desaparecido según todos los cervantistas de los siglos XX y XXI— con el llamado «Cancionero de Fabio» que el bibliógrafo Antonio Rodríguez-Moñino adquirió a mediados del siglo XX y hoy reposa en la Real Academia Española. La coincidencia de textos, epígrafes, foliaciones y poemas adyacentes hace, en palabras de la investigadora, «difícilmente creíble que estemos hablando de dos códices distintos». El manuscrito, pues, no desapareció: cambió de manos.

La conclusión de la Dra. De Paz no es que el soneto sea de Góngora, sino que la atribución a Cervantes no tiene la base documental que dos siglos y medio de tradición crítica han dado por supuesta. El poema pudo ser de Góngora, de otro autor anónimo, o incluso de Cervantes, pero la honestidad intelectual obliga a reconocer que no lo sabemos. La eficacia de aquella invectiva lanzada contra el duque de Medina —concluyó—, radicaba precisamente en el anonimato, en ese hacerse eco impersonal del sentir común: «Traicionamos su sentido genuino, y posiblemente la voluntad del autor, si le ponemos al soneto denominación de origen».

La profesora se mostró de acuerdo con los cervantistas alcazareños en que las biografías de Cervantes y Góngora están -en una gran parte- por descubrirse.

La visita a Alcázar de San Juan no concluyó con la conferencia, sino que la Dra. De Paz de Castro también participó en los tradicionales «Almuerzos de don Quijote», el entrañable encuentro gastronómico y literario que organiza periódicamente la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y que reúne en torno a la mesa a investigadores, escritores y aficionados al calor del espíritu quijotesco.

La Sociedad Cervantina agradece a la Dra. De Paz su generosidad y su magisterio, así como su deseo de incorporarse, junto con su marido Sergio Manuel Rodríguez Lorenzo (historiador, especialista en la carrera de Indias), como miembros de esta asociación, a la que con su membresía engrandecen.  

El ciclo Universo Quijote continuará próximamente con nuevas conferencias de acceso libre.

Pulse aquí para el vídeo completo de la conferencia: https://www.youtube.com/live/zUqPxV8JpfQ?si=Lk5Lrr93g2iAxGcl

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