Testimonio gráfico del viaje de Galdós a la Mancha toledana

Los pasados 5 y 6 de junio de este año se cumplían ciento doce años de la vista que Don Benito Pérez Galdós realizara a La Mancha; también ha pasado un año desde que publicamos nuestro artículo: “El viaje de Galdós a Quintanar en la prensa del momento” en esta misma revista. Ahí anunciamos, que además de las fotografías aparecidas en la revista El mundo gráfico –hasta ese momento las únicas conocidas-, existían otras tantas que recogían las instantáneas del viaje del ilustre escritor canario por La Mancha toledana.

Felizmente podemos hoy traer el citado testimonio gráfico para cerrar, al menos de momento, este momento histórico que el pasado mes de junio se perpetuó con la colocación de una placa cerámica en la fachada de la fonda donde se alojó Galdós en Quintanar de la Orden.

Foto © Zacarías López-Barrajón Barrios

El reportaje se publicó en EL PROGRESO[i], periódico cuya vida se mantuvo entre 1906 y 1933, que dirigía el periodista y político republicano Alejandro Lerroux García   editado en Barcelona. El ejemplar objeto de nuestro estudio es una edición ilustrada semanal del anterior, de la que se publicaron sesenta y cinco números entre 1909 y 1910 al precio de 15 céntimos, que contenía dieciséis páginas -de 21×16 cm – y numerosas fotografías,  anhelando este medio, ser el magacín republicano de tirada nacional[ii]. La fecha de la publicación del reportaje sería el 27/06/1909, dos semanas después del citado viaje, correspondiendo al número 24 de “EL PROGRESO ILUSTRADO[iii]” o “EL PROGRESO. Edición Ilustrada” (Ilustración 1). Al reportaje acompaña una crónica en páginas anteriores titulada “El republicanismo manchego” firmada por el periodista y político Serrano Bustos[iv] -participante activo en la visita de Galdós-, en la que se congratula del resurgimiento de republicanismo en las zonas rurales como resultado de los actos de propaganda celebrados en Quintanar de la Orden; para ello destaca varios aspectos vividos esos días: primero la participación de la mujer –humilde y acomodada- en esas jornadas cuando antes no lo hacía. Segundo, la gran participación del pueblo en esos días –como lo demuestran las fotografías-. Y tercero, la concurrencia de figuras como Pérez Galdós y varias personalidades venidas desde Madrid, Toledo y otras comisiones de: Camuñas, Quero, Miguel Esteban, Villafranca de los Caballeros, El Toboso, Villanueva de Alcardete, Cabezamesada, Pedro Muñoz, Campo de Criptana, Alcázar de san Juan,  Herencia, Tomelloso, Daimiel y otras localidades, que el firmante no recuerda – a los que habría que sumar los ya conocidos por nosotros de: Villacañas, Puebla de Almoradiel, Puebla de Don Fadrique y Quintanar de la Orden. Desconocemos el nombre del fotógrafo, que realizó las nueve instantáneas en blanco y negro (Ilustración 2), que acompañan al artículo y de otras tantas imágenes que se realizaron en el mitin de la plaza de toros y que se malograron “al haberse estropeado la mejor placa”.

Foto © Zacarías López-Barrajón Barrios

La primera línea la componen tres imágenes de La Puebla de Almoradiel que recogen, de izquierda a derecha, distintos momentos de la espera al tren que traía a Galdós y sus acompañantes desde Madrid. La primera foto cuyo pie de foto reza: “La estación de Puebla de Almoradiel al paso del tren”, recoge el ambiente de expectación generado con la llegada del escritor canario; una multitud se agolpa delante del edificio que conformaba la propia estación[v]. La segunda fotografía tiene el pie de foto siguiente: “El tren en la estación de Almuradiel”, además de la errata en el nombre de la población, refleja el gentío que se agolpa en las inmediaciones de los vagones de un tren que acaba de llegar a su destino y donde se asoman por las ventanillas los supuestos visitantes donde no se puede identificar a ninguno. Estas dos instantáneas se ajustan perfectamente a la crónica que ofreció el periódico EL ECO DEL GIGUELA[vi]: “…En la Puebla de Almoradiel el recibimiento fue hermoso y conmovedor. Más de 600 personas ocupaban el andén de la estación…”. La tercera imagen lleva por título: Serrano Bustos y un grupo de radicales de Almoradiel” en el que aparecen un grupo de personas delante de un edificio, que pudiera ser de la misma estación (Ilustración 3). Las crónicas del momento de EL ECO DEL GIGUELA y EL PAÍS[vii], citaron a las siguientes personas de este pueblo, que subieron al vagón del tren y que muy posiblemente participaran en esta foto: Cristino (Villanueva), Santos (Barrios Botija), Felipe (Plaza), Sixto y Julián (Rodríguez), Martínez, Escobar (Calixto), Sepúlveda (Julián y José), Casas, Burgos, Pulpón y otros muchos.

Foto © Zacarías López-Barrajón Barrios

La segunda fila consta de otras tres fotografías, que, de izquierda a derecha, recogen distintos momentos de la visita a Quintanar de la Orden. La cuarta foto del reportaje reza en su parte inferior: “Llegada a Quintanar” y nos muestra una abarrotada plaza de la Constitución, momento que también recogió la crónica gráfica de EL NUEVO MUNDO[viii] y comparando ambas instantáneas – el público mira al fotógrafo- parecen salidas de la misma cámara, aunque las fotos que ofrece el Nuevo Mundo están ampliadas. La quinta instantánea dice en su título: Los diputados Galdós y Romero saliendo de la estación de Quintanar” y en ella aparecen esas personas, una de las pocas vistas en las que se aprecia al don Benito (personaje del centro, colocado a la derecha), y a su alrededor un grupo de personas, que le recibieron en la estación de Quintanar de la Orden (Ilustración 4). La sexta foto de esta crónica gráfica dice en su pie: “Comida íntima en la fonda de Quintanar” y en ella, aunque con dificultad, vislumbramos a Galdós, al fondo y situado en el centro, presidiendo una mesa con una docena de comensales. Este momento tiene lugar el domingo día 6 de junio de 1909 tras la visita al Toboso. La única crónica de la época que nos informa de este momento es EL PAÍS[ix], que dice: “…se celebró un banquete íntimo en la fonda de Manolita Gómez donde asistieron los miembros del partido y solo hubo un brindis por parte del Sr. Enrique Rodríguez por Galdós y Romero a la memoria de Pi y Margall”.

Foto © Zacarías López-Barrajón Barrios

Las siguientes fotos corresponden a la tercera fila; la número siete se intitula: “Galdós y los demás oradores saliendo de la fonda de Quintanar para el mitin”, al igual que sucede con la foto tres, esta imagen fue otra de las que publicó El Nuevo Mundo[x], pero más alejada lo que da una mayor amplitud para observar la fachada -casi completa- de la casa donde se alojó Galdós y la multitud que lo acompañaba tanto en la calle como en los balcones. La fotografía ocho dice en su pie de página: “Junta directiva del círculo republicano de Quintanar”, que son las ocho personas adultas que aparecen en la imagen; según la crónica de El Eco del Gigüela[xi]: “… y muchos más que se agregaban en el trayecto hasta el casino Republicano, ante el cual se congregó el público…”. Este fue otro lugar visitado en Quintanar, como no podía ser menos, pues recordemos que la visita tenía un fin político y además del mitin del día 6 hubo una manifestación por Quintanar el día anterior, en la que participaron “numerosas comisiones de todos los pueblos del distrito y de la localidad”. La última imagen, la número nueve, dice en su título: “Curiosa fotografía obtenida en la visita que hizo Galdós al Toboso” y en ella aparecen cuatro mujeres -una con niño en brazos- varios chiquillos y dos señores –el de la izquierda está cortada su figura-, mientras que quien aparece en el lado derecho de las señoras podría ser Don Tomás Romero[xii] (Ilustración 5). Esa excursión la recoge El Eco del Gigüela[xiii] y otra de ABC[xiv] un tanto imprecisa en fechas y de corte literario. Tan solo LA ESFERA[xv], en su reportaje “Ciudades viejas. El Toboso”, escrito por el propio Benito Pérez Galdós, recoge fidedigna y literariamente la crónica de esa visita a la patria de Dulcinea.

Foto © Zacarías López-Barrajón Barrios

Si una imagen vale más que mil palabras, aquí están las fotos, que atestiguan, no sólo el viaje galdosiano por tierras de La Mancha toledana – a excepción de Villacañas y la Villa de Don Fadrique-, sino la sociedad de la época de nuestros pueblos con su peculiar y rico paisaje y paisanaje.

ZACARÍAS LÓPEZ-BARRAJÓN BARRIOS

Académico Correspondiente de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo


Referencias Bibliográficas

[i] Documento prestado por José Luís Fuentes Guzmán “Tavira” de su archivo particular.

[ii] María Dolores SAIZ y María Cruz SEOANE. Historia del periodismo en España, vol. 3. 1983, p.109.

[iii] El Progreso Ilustrado, año IV, número 24, 27 de junio, s/p., 1909.

[iv] Sobre la figura de Tomás Romero ver: Vicente Torres ENCINAS y Claro Manuel FERNÁNDEZ-CABALLERO MARTÍN-BUITRAGO: “Tomás Romero. Periodista y político de relevancia nacional” en II Jornadas de Historia de Herencia, pp.82-101, 2016.

[v] Teresa FERNÁNDEZ DÍEZ: La línea de ferrocarril Villacañas-Quintanar de la Orden: Una línea de ferrocarril abandonada. Una ruta de investigación educativa”. Diputación de Toledo, p. 92, 2007.

[vi] El Eco del Gigüela. número 78, 15 de junio, pp.1-2, 1909.

[vii] El País, 8 de junio, p. 2, 1909.

[viii] Nuevo Mundo, número 834 del 30 diciembre, 1909.

[ix] Ibidem, nota 4.

[x] Ibidem, nota 5.

[xi] Ibidem, nota 3.

[xii] Para saber más sobre la figura de Tomás Romero ver: Vicente Torres Encinas y Claro Manuel Fernández-Caballero Martín-Buitrago: “Tomás Romero. Periodista y político de relevancia nacional” en II Jornadas de Historia de Herencia, pp.82-101, 2016.

[xiii] Ibidem, nota 3

[xiv] ABC, 19 de septiembre, p. 3, 1963.

[xv] LA ESFERA, números 86 y 87, 1915.

Los escenarios del Quijote en la Mancha

EL CRUCE  DEL FALSO LIBRE ALBEDRÍO DE ROCINANTE

“En esto llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquéllos tomarían, y por imitarlos estuvo un rato quedo; y al cabo de haberlo muy bien pensado soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza” (Q1, 4)

¡¡ El camino de su caballeriza!! Bien sabía don Quijote el camino que iba a tomar Rocinante cuando le deja las riendas sueltas en este cruce. El mismo camino que él quería seguir para cumplir con lo indicado por el ventero y hacerse en su pueblo de un escudero y otras cosas tocantes a la caballería andante. ¿Si no conociese don Quijote la querencia de Rocinante habría dejado en este momento de la aventura las riendas sueltas al libre albedrío de su caballo? Rotundamente, no. Si a un lector actual esta acción de don Quijote le puede parecer un guiño a la libertar de elección de su propio caballo, los lectores coetáneos de Cervantes ya sabían que el caballo tomaría la querencia natural de irse a su cuadra, el objetivo de su amo. Cervantes fue un prolífico viajero, debido en gran parte a sus oficios como funcionario de la Corona, y sus malas experiencias con caballos y mulas de alquiler, que a la más mínima toman el camino fácil de su cuadra, le sirvió para incorporarlas en este punto de la aventura a su texto y de paso reírse de los  caballeros andantes que al llegar a un cruce de caminos «se ponían a pensar cuál camino de aquellos tomarían». Sin duda alguna esta actitud de don Quijote arrancó las risas de los primeros lectores cervantinos, que era lo que pretendía el autor, y sin embargo hoy da lugar a ensayos y sesudas conferencias sobre “el libre albedrío o la libertad en el Quijote”.    

A este cruce de caminos os quiero llevar. Y así, con el Quijote en la mano, tablet o teléfono podáis leer este gracioso momento cervantino contemplando la misma imagen del territorio manchego que inspiró a Cervantes como un escenario de su novela.  

Desde el paraje donde creyó liberar al pastor Andrés de los azotes de su amo, el siguiente punto de interés o hito cervantino geográfico es precisamente este cruce de caminos formado por dos variantes del Camino de Toledo a Murcia: El Camino de El Toboso a Las Mesas o Camino de los Valencianos y el Camino de Campo de Criptana a Mota del Cuervo. Siguiendo los pasos de Rocinante me dirijo a él un día «de los calurosos del mes de Julio» ¿De qué me suena esta frase…?  

Don Quijote iba por este camino orgulloso de su recién estrenado título de caballero andante, «pareciéndole que había dado felicísimo y alto principio a sus caballerías». Dice el narrador de la historia que hablaba consigo mismo en estos términos:

“—Bien te puedes llamar dichosa sobre cuantas hoy viven en la tierra, ¡oh sobre las bellas bella Dulcinea del Toboso!, pues te cupo en suerte tener sujeto y rendido a toda tu voluntad e talante a un tan valiente y tan nombrado caballero como lo es y será don Quijote de la Mancha; el cual, como todo el mundo sabe, ayer rescibió la orden de caballería y hoy ha desfecho el mayor tuerto y agravio que formó la sinrazón y cometió la crueldad: hoy quitó el látigo de la mano a aquel despiadado enemigo que tan sin ocasión vapulaba a aquel delicado infante.” (Q1, 4)

Estimado lector de mi blog, puede que te sorprenda que el narrador apunte aquí que don Quijote «como todo el mundo sabe, ayer rescibió la orden de caballería y hoy ha desfecho el mayor tuerto y agravio que formó la sinrazón y cometió la crueldad», cuando tú bien sabes que el fingido nombramiento ha sido durante la noche de este mismo día, hacía muy pocas horas. Pero estás en la Mancha y aquí, como en otras muchas partes de Castilla, los días comenzaban, y comienzan, cuando uno se levantaba de la cama y ponía los pies en el suelo, lo sucedido anteriormente es sencillamente ayer. No te sorprendas si entrada bien la noche, cuando tu reloj ya te indique que estás en un nuevo día, alguien en la Mancha se despida de ti con un ¡hasta mañana!

A 1,25 km de la aventura de Andresillo, por el Camino de los Valencianos hacia El Toboso, tengo que cruzar la carretera CM-420  (39º 27′ 05.38″ N – 2º 54′ 19.50″ E). El camino es suave y a unos 600 m paso junto a una casa de labor conocida de antiguo como Casa Escama y hoy reconvertida en una finca con reses bravas de nombre Monte Protestante.

El camino, todavía en el término de Mota del Cuervo, torna a descender suavemente. El paisaje es de cultivos de cereal, recién segado, y de vid con algunos chaparros que nos recuerdan el antiguo paisaje de bosque de encinas que flanqueaba el camino. La mano del hombre cambiando los usos del suelo casi ha borrado el bosque de encinas en la imagen del territorio en toda la comarca de don Quijote.

A unos 2,6 km, desde que crucé la carretera, entro en el término municipal de Pedro Muñoz unos metros antes de cruzar el arroyo o Zanja de la Horma (39º 27′ 53″ N – 2º 55′ 48″ E).A mano derecha, a lo lejos, se ve otra antigua casa de labor o quintería manchega conocida como Casa de la Horma. Solo 600 m después de este arroyo dejo el término de Pedro Muñoz y entro en el término cervantino de El Toboso, unos 100 m. después de dejar el cruce con el camino de Pedro Muñoz a la Casa de la Horma. Una pequeña casa agrícola de construcción actual nos marca este cruce (39º 28′ 02″ N – 2º 56′ 04″ E) Sigo de frente hacia «la gran ciudad del Toboso».

Ya estoy cerca del hito cervantino. Aunque son las 10 de la mañana el sol aprieta sobre mi cabeza amparada con un sombrero de paja. A 3,9 km  desde que crucé la carretera llego a él, el cruce del fingido libre albedrío de Rocinante (39º 28′ 19″ N – 2º 56′ 32″ O). Abro aquí mi mochila y leo:

En esto llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquéllos tomarían, y por imitarlos estuvo un rato quedo; y al cabo de haberlo muy bien pensado soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza” (Q1, 4)

Hoy este simple cruce de caminos, de uso casi exclusivo para las labores agrícolas,  en tiempos de la escritura del Quijote era muy transitado por numerosas personas a pie, a caballo o en carros y carruajes. Viajeros, funcionarios, comerciantes, arrieros y trajinantes de todo tipo iban y venían de Toledo al reino de Murcia o hacia Cuenca camino de Aragón. Hoy el silencio es casi absoluto, ¡un silencio que se oye!, delicadamente roto por el canto de los pajarillos y el susurro del solano, este viento tan nuestro y esperado en todos los amaneceres del verano manchego.

Hago igual que el bueno de Rocinante y desde este cruce sigo el mismo camino que él eligió con don Quijote a horcajadas sobre su lomo, él hacia el lugar de su cuadra y yo a mi casa, los dos hacia Alcázar de San Juan, el lugar de don Quijote.

A «como dos millas» de este importantísimo cruce de caminos llegaré a un paraje de triste recuerdo para Rocinante y para las costillas de don Quijote. Os lo contaré en un próximo artículo.

                                                                Luis Miguel Román Alhambra   

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote

Tico siempre estarás con nosotros



Tico Medina cuyo rostro está inmortalizado en la estatua de Sancho Panza de la Plaza de España de Alcázar, obra del escultor Marino Amaya, realizada en 1970-1971

Hoy 5 de julio nos ha dejado Tico Medina, maestro de periodistas, leyenda viva del periodismo español y enamorado de Alcázar de San Juan y de su patrimonio folclórico y cervantino. Involucrado en las fiestas de la Virgen del Rosario y de los Festivales de la Canción de Primavera, impulsor de la Orden de los Escuderos llamados Sanchos y su eterno Gran Maestre. Recientemente había sido nombrado «Socio de Honor» de nuestra Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

Alcázar de San Juan, 5 de julio de 2021.- Resulta imposible glosar en pocas palabras la vida y andanzas de Tico Medina, granadino de nacimiento, pero ciudadano del mundo, y un alcazareño más, sobre todo después de un accidente automovilístico que provocó un vuelco de su vehículo estando ya muy cerca de Alcázar y del que resultó ileso, considerando que volvió a nacer, por lo que se sentía alcazareño.

Escolástico Medina García fue maestro de periodistas, reportero y viajero incansable, testigo de primera mano de la historia de su época en la que entrevistó a personajes como Fidel Castro, Pablo VI, Haile Selassie, Salvador Dalí, Che Guevara, Golda Meir, Hassan II, Richard Nixon, John Lennon o don Juan Carlos de Borbón entre otros.

Trabajó en Radio Granada, el Diario Ideal, Informaciones, Pueblo, fue redactor jefe de la revista ¡Hola!, jefe de reporteros de ABC y enviado especial en buena parte del mundo. Por lo que respecta a la televisión, estuvo presente constantemente en Televisión Española como periodista y presentador. En los últimos años también trabajó en Canal Sur. Desde hace seis años hemos podido escucharlo en la radio, en el programa Herrera en la Cope desde donde analizaba la actualidad.

Autor de más de veinte libros, y poseedor del Premio Ondas (1961), Antena de Oro, la Medalla de Andalucía (2008) y la Medalla al Mérito en el Trabajo (2017)

Su vinculación con Alcázar de San Juan es apabullante, quería tanto la ciudad como los alcazareños lo querían a él. Además de impartir conferencias y presentar diferentes actos religiosos de la Virgen del Rosario (patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad) y Festivales de la Canción de Primavera, fue el impulsor de la Orden de los escuderos llamados Sancho, más conocida como la orden de Sancho Panza.

                                    “a la sombra de un molino en verano,

                                    al calor de unas vides en invierno…

                                    nació la orden de Sancho Panza.

Con estas palabras iniciaba su artículo en el diario Pueblo del 19 de febrero de 1964 donde anunciaba el nacimiento de la Orden de Sancho Panza. En una ventosa y fría tarde del mes de febrero de 1964 se reunieron en la finca conocida por la Platera, junto a Tico Medina, ocho alcazareños entusiastas de la figura de Sancho Panza y acuerdan fundar la referida Orden basándose en estas tres razones: “Para exaltar la figura de Sancho, tan vilipendiado por todos, y sin embargo, tan importante para la obra inmortal de Cervantes. Para promoción de la amistad entre las gentes y los pueblos de buena voluntad y buen peso. Y para proyectar a todo el mundo los auténticos valores espirituales de la Mancha” (Manuel Rubio Morano. Orden de los escuderos llamados Sancho).

Al contrario que Don Quijote, que nunca pudo cumplir el íntimo propósito de su corazón de armar a Sancho caballero, Tico Medina y esos ocho entusiastas alcazareños, sus fieles comendadores, si consiguieron dar a luz a la “Orden de los Escuderos llamados Sanchos” que con orgullo e hidalguía transitó por nuestra tierra bajo los auspicios de la sincera y leal figura de Sancho Panza, espejo en el que todos ellos se reflejaban.

Este fue el origen de que Alcázar de San Juan se situase en el mapa turístico de España. Esta iniciativa supuso no solo el despegue turístico de la ciudad, sino que fue objeto de atracción y puerta de entrada al mundo cervantino manchego de las grandes personalidades de la época que todas querían conocer nuestra ciudad, nuestras costumbres y visitar tanto la silla de Sancho en la Platera, como el molino Sancho Panza (sobre cuya puerta ostentaba esta divisa: “Tanto monta, monta tanto, don Quijote como Sancho”) que la ciudad regaló a Tico Medina, pero que él rehabilitó totalmente a sus expensas, y que inauguró “en nuebe días del mes de noviembre de mil novecientos sesenta y seis” coincidiendo con la fecha en que los alcazareños conmemoramos el bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra.

Recientemente, en diciembre de 2020, la Sociedad Cervantina de Alcázar lo ha nombrado “Socio de Honor” y debido a su delicado estado de salud le enviamos por mensajería a su domicilio el nombramiento, teniendo pendiente de celebrar estando él presente -en nuestra sede-, el acto de reconocimiento que se merece y en el que hubiese disfrutado como protagonista del enorme aprecio y admiración que le profesamos en esta Sociedad, pero por desgracia no ha podido ser y los proyectos  como el nombramiento del  «Gran Sancho Panza» (dando continuidad a la Orden de los Sanchos) que teníamos pendientes con él, se han desbaratado.

Escolástico Medina García (modelo para el “Sancho” de la plaza de España que realizó el escultor Marino Amaya) que como Sancho Panza has sido una persona buena, honesta, equilibrada, inteligente, trabajadora, sincera, leal, poseedora de un alto sentido de la amistad, lo que nos autoriza a llamarte querido amigo, desde Alcázar de San Juan te decimos adiós con mucho cariño y con nuestro agradecimiento por todo lo que hiciste por nuestra ciudad. Que el Señor te acoja en sus brazos para lo que contribuimos modestamente con nuestra sentida oración.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Fiesta, ocio y diversión en la España del Siglo de Oro

Curso de Verano IULCE-UAM. 5, 6 y 7 de julio de 2021, Alcázar de San Juan

Desde una perspectiva interdisciplinar, se aborda en este curso el campo semántico relativo al ocio, poco estudiado desde un punto de vista histórico a pesar de su importancia no solo para el arte, sino también para la economía, la política y la sociedad de cada época, como ocurre ya en el Siglo de Oro. Pasatiempos, tiempo libre, entretenimientos, diversiones, espectáculos, fiestas y actividades recreativas, juegos y deportes, incluso el anglicismo hobby ya castellanizado, son términos asociados al disfrute del ocio como alternativa a las ocupaciones del trabajo y del negocio. Si en la primera de las tres sesiones que constituyen el curso se aborda el marco histórico de la sociedad cortesana donde se inscribe el creciente desarrollo de la cultura del ocio, las dos siguientes versan sobre diversos aspectos literarios y artísticos relevantes desde entonces en la historia española porque, parafraseando la Política de Aristóteles: “Este ocio es el fundamento de todo. Es preferible al trabajo y constituye su fin”.

Más información, programa e impreso de inscripción e información de becas:

Curso de Verano IULCE-UAM: Fiesta, ocio y diversión en la España del Siglo de Oro

Carrascosa: el pasodoble que eclipsó al torero. Retrospectiva del matador de reses bravas Laurentino Carrascosa Peñuela y del pasodoble que le dedicó Jaime Teixidor

Imagen de Laurentino. Heraldo Manchego 20 de septiembre 1930

Miguel Antonio Maldonado Felipe

La profesión de torero, además de comprometida y sacrificada, ha estado tradicionalmente revestida de un categórico romanticismo que, complementado con la fama y fortuna económica que las grandes figuras revelaban, hizo en la primera mitad del siglo, que infinidad de jóvenes y adolescentes, la mayoría de condición humilde, con sueños de superación y triunfo, se lanzasen a probar suerte en ese arte.

La gran afición que desde niño profesaba Laurentino Carrascosa hacia el toro, la había conformado de modo propio, ya que provenía de una tradicional familia de labradores sin vinculaciones taurinas. Su padre, Eulalio Carrascosa, era un agricultor alcazareño de los considerados ricotes o de media costilla, con las necesidades económicas más que cubiertas a través de la explotación de sus tierras. Esto, junto al riesgo que suponía ponerse delante de un toro, resultaron determinantes para que su familia, en un principio, se opusiera a que fuese torero. Pero todo resultó inútil, la desmesurada afición de Laurentino le llevó a concebir firmemente, la idea de dedicar su vida profesionalmente, al mundo de los toros. De poco valieron los reparos y objeciones de sus amigos más íntimos, tratando de disuadirle cuando dio los primeros capotazos, ni las suplicantes lágrimas de su madre fueron bastante para desviarle de sus propósitos. Todo fue inútil, Laurentino sentía verdadero amor por la profesión, y a ella apelaba, no por necesidad, ni mucho menos, sino por amor al arte. Sus comienzos se revelan organizando y participando en becerradas y festivales para aficionados en la localidad. 

De la primera actuación como becerrista que se tiene constancia, es la que se produjo el 28 de mayo de 1922, en un Festival Taurino celebrado por aficionados. En aquel tiempo, la afición a los toros era muy significativa, todos los años se organizaban becerradas: de ferroviarios, del comercio y otros gremios. En esta ocasión, compartían cartel en la becerrada dominguera: Pablo Cuartero, Arturo Castellanos, Laurentino Carrascosa y Avelino Nieto, “Ostioncito”. Las reses eran de la cavada de Antonio Sánchez Tardío, de Añover de Tajo (Toledo).

Germen de esta afición por el toro, le llevó a vestirse de luces como profesional, haciendo su presentación el 19 de abril de 1925, en la novillada sin picadores celebrada en el antiguo coso de la Covadonga, de Alcázar de San Juan, compartiendo cartel con Manuel Rodríguez Rufo y Esteban Arias; lidiando una res cada uno de la ganadería de Sánchez Tardío. Completaron el cartel, los becerristas Juanito Martín Caro “Chiquito de la Audiencia”, y Joselito Miguelañez, con dos erales de la misma vacada. Destacar a este respecto que esa tarde que Laurentino se vestía por primera vez de torero, sus padres cerraron su casa ausentándose de la población; con lo que Laurentino, hubo de vestirse en el hostal Raboso.

Un lustro después, el cronista del Heraldo Manchego, recreaba en página de portada la indumentaria que portaba Laurentino en su puesta de largo como novillero: «empujado por su afición, va un muchacho, embutido en un traje mohoso y viejo, que en tiempos fue de oro (…) Fulge el sol al dar en su raído traje y chispean las falsas lentejuelas como brillantes verdaderos». Si bien el cochambroso vestido no fue óbice para que Laurentino sentara las bases de lo que sería su línea y recorrido como novillero, destacando de forma admirable en todos los tercios de la lidia, cortando trofeos y saliendo a hombros del coso, como así lo acredita la reseña del semanario taurino El Toreo que, resume la actuación de Laurentino Carrascosa en una sola palabra: «superior».

A partir de aquí, las intervenciones de Laurentino en el coso alcazareño se repitieron, con muy diferentes valoraciones al respecto. Hay que destacar que en esa época había festejos taurinos en Alcázar prácticamente todos los domingos. Así pues, un mes después de su debut, volvía a torear una novillada, esta vez con toros resabiados de Sánchez Tardío, en la que el talante y la falta de experiencia hicieron que sus actuaciones resultasen, a tenor de la crónica recogida en la revista satírica KChT, cómicas y desproporcionadas: «El torero local, Carrascosa, nos hizo reír un rato con sus extravagancias, y en algunos momentos se arrimó al toro, pero con ese valor que da la inconsciencia». Del mismo modo, en la novillada del 30 de agosto de 1925, actuando junto a Vizcaíno, la valentía de Carrascosa se vio nuevamente eclipsada por su inexperiencia, como así lo recoge la revista El Toreo: «Carrascosa, muy valiente, pero algo torpe». A tal efecto, su pundonor le hizo no aceptar la oreja del tercer novillo considerando que su actuación no había sido merecedora de dicho premio.

Fue la temporada siguiente cuando Laurentino comenzó a prodigarse fuera de la localidad, matando novilladas en las plazas de Linares, Almagro, Quintanar de la Orden, Villarrubia, Santa Cruz de Múdela, Tomelloso y Caravaca, donde termina la temporada, obteniendo un clamoroso éxito en todas ellas. En diciembre de 1926, la revista Valenciana defensora de la afición, La Reclam Taurina, ya se hacía eco de la valentía y arrojo del joven novillero, pronosticándole un futuro tremendamente prometedor: «Carrascosa es todo afición, muy valiente y desenvuelto, por lo que se colocará pronto».

Protegido e impulsado por el ganadero Luis Eizaguirre, Laurentino prepara la temporada en la finca que éste disponía en los Montes de Toledo, dando comienzo a la nueva campaña el 20 de marzo de 1927 con una novillada en la plaza de Linares, junto a Currito de la Cruz, al que supera con creces. El cronista de El Despertar resume su intervención con esta categórica frase: «Carrascosa en quien, la afición, el valor y el arte no escasean». Lidia corridas en numerosos pueblos de dentro y fuera de la comarca, pudiendo destacarse el categórico triunfo obtenido en Almagro, el 6 de agosto de 1927, donde corto las cuatro orejas y los dos rabos de sus novillos. La prensa nacional comienza a hacerse eco de los éxitos del incipiente novillero, originando cierto interés en el ambiente que rodeaba a la fiesta. Tanto es así que, con tan solo tres años de oficio, el compositor catalán Jaime Teixidor le dedica en 1928 un magnífico pasodoble en homenaje a sus triunfos como novillero.   

La primera partitura del pasodoble CARRASCOSA se publicada en Barcelona a mediados de 1928, formando parte de una colección de 10 bailables titulado “Alegrías” (BNE. Signatura MP/5105/23. Sala Barbieri), con litografía e impresión de música de Joaquín Mora. Por el mismo tiempo, el semanario alcazareño El Despertar anunciaba en sus páginas su estreno por la Orquesta del Teatro Moderno en la segunda sección de cine del 29 de julio de 1928. Se trataba de la orquesta de Manolo Iniesta, encargada de amenizar las funciones del Teatro en tiempos del cine mudo. Del mismo modo, la casa SÁIZ publicitaba la edición de la partitura del pasodoble a todo lujo.

Anuncio Manuel Saiz. El Despertar. 2 septiembre 1928

La notoriedad de Laurentino continua en aumento gracias a su valentía y buen hacer. El corresponsal de La Lidia, creyéndole uno de tantos, se ve sorprendido por la faena que el diestro coronó en La Carolina el día de Santiago Apóstol de 1928, afirmando que: «de seguir como le vimos este día, pronto será una figura». El cronista no escatima en alabanzas a sus maneras de torear: «posee un arte repleto de elegancia, acompañado de una valentía extremada», concluyendo con una intención que, como veremos más adelante, lamentablemente nunca se llevaría a cabo: «Su apoderado nos afirma que pronto le veremos por aquí» refiriéndose a la plaza de Madrid. La soberbia faena de Carrascosa en La Carolina le suponen la firma de tres corridas en Úbeda, Castellar y Santiesteban, sin dejar de lado las comprometidas en Almagro, Herencia y Campo de Criptana, que resultan memorables para el novillero. Si bien resulta digna de destacar la tarde en que se encerró él solo, en el coso de Pedro Muñoz, con cuatro novillos toros de Eizaguirre. De la bravura de los astados baste decir que el tercero tomo hasta seis puyazos. Relatan las crónicas que toreó con capa y muleta, banderilleó y mató a los cuatro morlacos de manera sobresaliente, obteniendo orejas, rabos y salida triunfal. El Dr. Mazuecos se hace eco en su obra de la anécdota protagonizada por Fernando González “Pitos”, amigo y seguidor infatigable de Carrascosa, en esa corrida:

«Pitos, como siempre iba detrás de Laurentino para retratarlo toreando, (…) uno de los toros, semental grandísimo, llamado Canastillo. Habían convenido que lo retratara entrando a matar, Fernando se acercó valerosamente y cuando ya estaba perfilado, dice Laurentino: ¡Ahora, Pitín! y Fernando disparó con decisión. Todos acudieron con gran interés a ver la fotografía, pero lo que sacó fue al chico de las gaseosas»

A raíz de su excelente actuación en Pedro Muñoz, Laurentino confiere poderes a Luis Estival “africano”, afamado representante taurino con el cual firma más de veinte novilladas en la comarca manchega. Tanto es así, que en una semana torea en Castellar, Villarrubia y Mota del Cuervo: «donde por negarse a torear la cuadrilla contratada, alegando el mucho peso de los toros, tuvo que ir allí requerido por la empresa, a lidiar tres novillos de arrobas y muy respetables», resultando superior en todos los tercios.

Titular “Toros en Pedro Muñoz”. El Despertar. 19 septiembre 1928

La experiencia de lidiar él solo una corrida completa le resulta muy atrayente, llevándolo a cabo nuevamente en Torralba; si bien, en esta ocasión el tamaño de los toros evidencia su principal limitación para la lidia: la poca altura, como así lo destaca la crónica de El despertar: «los toros eran muy grandes y el torero mu chico», valiéndose para someter a los morlacos, como siempre, de los tres grandes axiomas personales que le auxiliaban: habilidad, voluntad y mucho valor. Así, una vez más la actuación le supone un triunfo coronado con una merecida salida a hombros, que se repite en Madridejos, con toros de 4 años y 24 arrobas de peso, y en Las Mesas. Coyuntura que hace suponer a propios y ajenos que: «la temporada próxima será sin ningún género de dudas la temporada que le colocará en la cumbre», destacado así por la prensa local.

Pero no todo son elogios y felicitaciones para con Laurentino, después de tres años en el circuito profesional su nombre no ha sido visto en plazas de capital alguna. Hecho que, de manera peregrina, justifican sus paisanos no ser por falta de fama y contratos: «sino que repleto de conocimientos taurinos, quiere sostenerse en plazas de menor categoría, para que, llegado el momento de aceptar algunos de los ofrecimientos que tiene en plazas de primera fila, su presentación, no deje dudas a nadie y de una vez sentar la ejemplaridad de que es torero». Lo cierto y verdad es que Laurentino no pasaba de actuar en plazas de tercera, y no toda la afición le mantenía esa consideración de torero. Carrascosa, aun disponiendo de un lucido pasodoble, era en el ámbito nacional un novillero principiante e ignorado al que sus detractores descalificaban y menospreciaban. Hasta sus incondicionales mantenían que le faltaba mucho por aprender. De esa época precisamente se conserva el popular dicho atribuido a un aficionado que viendo torear a Laurentino en una de sus tardes más desafortunadas le profirió: «con lo mal que torea este tío y que pasodoble más hermoso tiene».

Pese a todo, para la prensa alcazareña Laurentino encaraba una nueva temporada con todas las garantías de triunfo, participando en las faenas de tienta y acoso de diferentes ganaderías en Algeciras, La Línea y Jerez de la Frontera, certificando el cronista, con verdadero alarde de optimismo, que las negociaciones para su presentación en las plazas de Valencia, Córdoba y Sevilla estaban prácticamente cerradas.

Anuncio Manuel Sáiz. El Despertar. 5 mayo 1929

Mientras que las ilusiones de triunfo del novillero se iban frustrando, a causa de intermediarios, comisionistas y negociantes, el éxito de la composición dedicada por el maestro Texidor al torero se hacía realidad. La calidad de la partitura era manifiesta y un año después de su composición, en abril de 1929, la casa discográfica REGAL edita el pasodoble flamenco “CARRASCOSA”, grabado por la Banda del Regimiento Wad-Ras de Madrid. Resultando insólito el hecho que el pasodoble fuese interpretado en plazas en las que Laurentino jamás toreará. Tanto es así que, debido a contrariedades entre empresarios y apoderados en la disponibilidad de fechas, su esperada aparición en la plaza de Vista Alegre de Madrid se ve truncada en los primeros meses de 1929. Cambios que le suponen, además de perder para siempre la ocasión de debutar en Madrid, la pérdida de un contrato en la plaza de Málaga, retrasando igualmente el comienzo de la temporada hasta la corrida de Santiago Apóstol en Tomelloso.

Disco de pizarra REGAL Disco de pizarra REGAL conteniendo el pasodoble “CARRASCOSA”, grabado en 1929 por la Banda del Regimiento Wad-Ras de Madrid, dirigida por Pablo. Cambronero

Pero lejos de perder el ánimo, en agosto torea en Pedro Muñoz, saliendo nuevamente a hombros de la plaza, triunfo que le permite firmar diez novilladas para el mes de septiembre en la comarca.

Por ese tiempo, aprovechando la inminente feria alcazareña, el conocido establecimiento de Manolo Saiz ponía a disposición de sus clientes las partituras para piano, banda y orquesta, así como los discos Regal del pasodoble flamenco “Carrascosa”, bastante popular ya entre rondallas y bandas de música. No pasa desapercibido que, meses antes, el diputado por la provincia de Ciudad Real, José Toribio, regalase a la Banda Provincial una colección de partituras entre las que se incluían: «el precioso pasodoble que Texidor ha dedicado al valiente diestro alcazareño Laurentino Carrascosa» como señalaba el diario capitalino El Pueblo Manchego. Obra con la que abrió su concierto de ferias la Banda de música del Hospicio Provincial y el Orfeón Manchego en el teatro Moderno de Alcázar el 9 de septiembre de 1929.

Anuncio de la casa M. Sáiz, Ferias y fiestas 1929 de Alcázar de San Juan

Laurentino concluye la temporada inaugurando el nuevo coso herenciano, compartiendo tarde con Cagancho y Reyes Vargas en una corrida mixta de ferias, concebida expresamente para él. La fenomenal faena que imparte al quinto novillo le supone cortar ambas orejas y rabo, saliendo en hombros por la puerta grande. Sin embargo continúa sin opción a torear en plazas importantes donde mostrar su oficio y poder ascender en el escalafón. El hecho de tener sobradamente cubiertas sus necesidades económicas hacían de Laurentino un novillero atípico y difícilmente manejable por intermediarios, a pesar de ser estos los verdaderos conseguidores de los ambicionados contratos en plazas de primera.  Destacaban los que le conocían, que su caso resultaba realmente insólito, pues solo le preocupaba su arte, como a cualquier artista. Carrascosa se resistía a ese mercantilismo que imperaba en la fiesta, siendo incapaz de pordiosear una corrida, aunque fuese en la plaza de Madrid. A este respecto, el semanario valenciano La Reclam Taurina justificaba la conducta del diestro a que: «su modestia le alzo rehusar contratos en plazas de categoría hasta estar más hecho». Por ese tiempo, la mayoría de los novilleros mantenían un desmesurado afán por doctorarse sin estar en condiciones perfectas para ello. Lo que suponía que, lejos de conseguir un aumento en sus ingresos, pasaran a abaratar sus cachés si querían hacerse hueco en la nueva categoría.  

En la tienta celebrada por el ganadero Bernardino Giménez en Nava Redonda (Linares), Laurentino conoce al responsable de la plaza de Ciudad Real, procurándole su esperado debut en la capital manchega semanas después, resultando triunfador.  

Al igual que la temporada anterior, en 1930 los éxitos se multiplican, toreando, después de Ciudad Real, en la fiesta grande de Villacañas, junto al niño de la audiencia, actuación que le supone repetir cartel en el Corpus. En los previos a la corrida relata BITORIO, cronista de El Despertar que: «mientras la garrafa hacia su primer recorrido, llega la música y nos enjareta el pasodoble del matador». Y efectivamente, la popularidad del pasodoble es creciente entre las bandas de música de la comarca, haciéndolo sonar allí donde el novillero actuaba. En este sentido hay que destacar que Alcázar no dispone de banda de música municipal en todo este tiempo. Es a finales de junio de 1930 cuando el consistorio presenta a Juan González Paramos, ganador de la plaza de director, comenzando los ensayos un mes después.

Laurentino continúa lidiando corridas en las plazas habituales como Almagro, Herencia, Pedro Muñoz o Tomelloso; repitiendo en esta ocasión igualmente en Ciudad Real, donde participa en un festival organizado a beneficio de la Unión de Hermandades.

El Despertar 20 de julio 1930

El 26 de octubre se programa una novillada en la recientemente restaurada plaza alcazareña y sorprendentemente el nombre de Laurentino se cae del cartel, a pesar de la demanda del público, sin poder determinar las razones que ocasionaron esta inexplicable ausencia. Llevando todos los indicios a sospechar que se trata de discrepancias con el consistorio, ya que meses después, Laurentino se presenta a las elecciones municipales de abril de 1931 como independiente en la candidatura de la Concentración Agraria y Administrativa por el distrito de la Estación, su barrio de toda la vida, como vecino del Cristo que era. Los agrarios constituían agrupaciones sociales del ámbito de la derecha tradicional, integrados por medianos y pequeños agricultores de ideología monárquico-conservadora. Defendían el derecho a la propiedad privada, el cumplimiento de los principios de la religión católica, la protección de la familia, el orden social y, fundamentalmente, sus intereses agrícolas más directos. Debemos subrayar en este punto que Laurentino pertenecía a una familia acomodada de agricultores alcazareños. El hecho salta a la prensa nacional, como así lo destacaba El Imparcial del 16 de abril de 1931:

«Nos dicen que entre los aspirantes a concejal del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan figura el matador de novillos Laurentino Carrascosa. ¿Es que se retira de los toros o que aspira a figurar en los carteles de una manera original y llamativa? Por ejemplo: Laurentino Carrascosa, matador de novillos y concejal del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan».

De todos es sabido el resultado de dichas elecciones municipales, que supusieron el cambio de régimen en España con la proclamación de la Segunda República. A partir de aquí, la trayectoria profesional de Laurentino entra en declive, dejando de ser solicitado en las plazas que tanto le aplaudieron. Tanto es así, que el 14 de mayo de 1931, Laurentino mata su última novillada en Alcázar de San Juan, compartiendo cartel con Aldeano y toros de su amigo Eizaguirre, sin haber podido ascender de escalafón, ni tan siquiera tomando la alternativa circunstancialmente, como hacían otros, para retirarse de “matador de alternativa”. Así, el recorrido profesional de Laurentino Carrascosa podía resumirse en unas pocas temporadas de triunfos, alternando con matadores de toros en corridas mixtas y novilleros punteros, matando, eso sí, todo lo que salió por los chiqueros. Le faltó Madrid y las capitales taurinas más señaladas para granjearse el tan ansiado reconocimiento. Decían los que estimaban la profesionalidad de nuestro paisano que algunos grandes mataban toros medio citando a recibir, haciéndose millonarios por ello, mientras que Laurentino lo hacía regularmente, sin apenas fallar y con ello no se había hecho rico.

Por las páginas del semanario El Despertar hemos podido constatar que en las veladas musicales que la Banda Municipal realiza durante el verano de 1931 en la Plaza de la República alcazareña, dirigida por el flamante maestro Palamox, no figuró nunca el pasodoble Carrascosa en el repertorio programado. Una evidencia más de la desconsideración para con Laurentino y lo que había representado.

Una vez cortada la coleta, contrae matrimonio con Carmen Gómez, hija de Joaquín Gómez Moreno, Jefe de Estación Principal de la MZA, sin desligarse del mundo taurino, realizando escarceos en función de apoderamiento de novilleros y organizando festejos y corridas de toros como empresario. Es en julio de 1932 cuando intenta culminar el sueño de hacerse con una ganadería propia, personándose en la subasta de la vacada portuguesa de Alves do Rio, valorada en setecientos cincuenta millares de escudos, que Laurentino cubrió inicialmente sin dificultad. La hacienda que el diestro había ido atesorando en sus años de bonanza como novillero, junto al capital familiar que le correspondía, posicionaban a Laurentino como un acaudalado empresario. Siendo finalmente adjudicada en remate de un millón de escudos al opulento ganadero lusitano Infante da Cámara.

Sería después de la Guerra Civil, cuando se iniciará como ganadero, tomando en arriendo la finca de su bienhechor, Luís Eizaguirre. En aquel tiempo los Montes de Toledo acogían numerosas ganaderías de bravo, la de Veragua, la de Marcial, la del Conde de Casal o la del propio Eizaguirre. En 1947 Laurentino compra la vacada de Ignacio Covaleda Gajate, acreditándose como titular de su propia ganadería en “Los Manantiales, con divisa verde, oro y encarnada. Muchas fueron las tardes de gloria que el Carrascosa ganadero obtuvo con sus toros en la década de los cincuenta. Así, los seis ejemplares lidiados en la plaza de Alcázar en junio de 1950, a los que se dio la vuelta al ruedo por las mulillas. Del mismo modo, en la temporada de 1955 resultaron ovacionados en su arrastre los seis novillos lidiados en Tetuán, así como otras dos corridas li­diadas en Palma de Mallorca, en junio y julio d ese mismo año. En 1956 adquiere la vacada de Garro y Díaz Guerra, puro Santa Coloma, conformando así una de las ganaderías de bravo más punteras del país, con la que alcanzó cotas importantes en las décadas de los sesenta y setenta. Toros que, a decir de “El Cordobés”, serían los mejores para la lidia por lo pastueños y bravos.

Después de toda una vida dedicada en cuerpo y alma al toro, fallecía Laurentino Carrascosa Peñuela un 15 de abril de 1970. Al funeral, oficiado en San Francisco el Grande de Madrid, asistieron toda clase de personalidades del mundo taurino, así como de entidades sociales y financieras, dando medida de la gran categoría en lo económico y lo social que alcanzó nuestro admirado paisano.

Los años y las circunstancias le brindaron la oportunidad de ser testigo de la enorme proyección que su pasodoble adquirió en la segunda mitad de siglo XX, interpretándose dentro y fuera de las plazas de toros. Teixidor compuso además de Carrascosa otros pasodobles dedicados a novilleros incipientes como el de Silvino Zafón, el Niño de la Estrella, pero en ningún caso contaría con la repercusión y popularidad del dedicado a nuestro paisano. Tras la guerra civil el compositor reedito la partitura del pasodoble en varias ocasiones (Ediciones Texidor – Baracaldo). Además, con la adaptación del carácter musical y cierta celeridad en el ritmo, la composición paso a identificarse plenamente con las estudiantinas universitarias, incluyéndolo como banda sonora en diversas películas en las que la tuna aparece con mayor o menor protagonismo, como sucede con «Historias de Madrid» (1957), «La casa de la troya» (1959), «Pasa la tuna» (1960) y «El curso que amamos a Kim Novak» (1979). Del mismo modo, el pasodoble “Carrascosa” se encuadra entre los temas que conformaron el primer vinilo de tuna editado, «Cuando los “tunos” pasan» (Referencia: PHILIPS 421 282 PE), grabado por la Estudiantina de Madrid en 1958, acrecentando con ello su popularidad entre las formaciones de instrumentos de púa, tan proliferas por ese tiempo en el país.

Pasodoble CARRASCOSA, reeditado por el propio compositor (Ediciones Texidor) en Baracaldo, en la década de los cincuenta.

El pasodoble, según palabras de su propio hijo, continuador en la ganadería de bravo, es digno de auténtica figura del toreo, aunque Laurentino nunca llegara a serlo ya que su trayectoria como novillero fue corta y no demasiado brillante, es por ello que, llegados a este punto, podemos aseverar que el pasodoble eclipsó al torero.

Publicado en SALITRE – REVISTA DIGITAL DE HISTORIA

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Miguel Antonio Maldonado Felipe es un alcazareño que desde hace décadas compagina sus labores profesionales, con el estudio y divulgación de la cultura tradicional manchega y la guitarra. Dedicación que le ha llevado a realizar ponencias y seminarios, así como publicar numerosos artículos sobre música popular y temática costumbrista. En este tiempo ha sido premiado con diferentes becas de investigación, publicando cinco ensayos. En el espacio musical destacar el trabajo de recopilación y divulgación que desde 2005 viene realizando con La CaMeRaTa CeRvAnTiNa, del que es director musical y autor de todos los arreglos. Proyecto que ha servido de plataforma para la divulgación y puesta en valor del patrimonio musical popular de La Mancha, obtenido con el grupo numerosos reconocimientos, premios y galardones. Y además es miembro de esta Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

NOTA DE LA SOCIEDAD CERVANTINA DE ALCÁZAR DE SAN JUAN: Enlace al pasodoble “Carrascosa”

¡A soslayo!

Las dos primeras salidas que hace don Quijote de su pueblo tienen en común el camino elegido. La primera la emprende solo llegando al final de la larga jornada a una venta, donde es fingidamente y entre burlas armado caballero andante por el ventero. Siguiendo los consejos de éste sobre «las prevenciones tan necesarias que había de llevar consigo» en su oficio de caballero, emprende el camino de regreso a casa por el mismo camino. La segunda salida está ya acompañado por su vecino Sancho Panza como escudero. Así nos describe el narrador esta segunda salida y cómo vuelve a salir por el mismo camino:

“Todo lo cual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen.

Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban.” (Q1, 7)

El camino y dirección que había seguido don Quijote en estas dos salidas de su pueblo está implícitamente definido en la aventura de los mercaderes toledanos. Esta acontece en este camino, de vuelta desde la venta:

“Y habiendo andado como dos millas descubrió don Quijote un grande tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia. Eran seis, y venían con sus quitasoles, con otros cuatro criados a caballo y tres mozos de mulas a pie.” (Q1, 4)

Si don Quijote camino a casa se encuentra de frente con estos «mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia», él caminaba por este mismo camino dirección a Toledo, hacia el oeste. Es, por tanto, el antiguo Camino de Toledo a Murcia, en alguna de sus variantes existentes en esta zona de la Mancha,  el camino elegido por don Quijote para iniciar sus aventuras en las dos primeras salidas, caminando por él hacia el este. Sin embargo, aunque el narrador nos afirma que «Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje», también nos indica que «por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban». En una simple lectura de la novela hay lectores que pretenden ver aquí un posible error geográfico de Cervantes en la elección del escenario, argumentando que «si don Quijote y Sancho iban por un camino dirección al este, por donde sale el sol, al amanecer los primeros rayos del sol les darían de frente, no de lado o por su costado como significa “a soslayo”».

En principio parece que llevan razón en apuntar un error a Cervantes, porque ¿quién no ha aprendido en la escuela que el sol sale por el este «todas las mañanas» y se esconde por el oeste? Esta afirmación geográfica elemental que llevamos interiorizada de por vida, una vez que profundizamos en esta ciencia advertimos que es cierta pero ¡solo dos días al año!, durante los equinoccios de primavera y otoño cuando los días y las noches tienen la misma duración. El resto del año el sol va desplazando su salida, hacia el norte o al sur, según la estación climatológica. En el hemisferio norte, donde nos encontramos, desde el día siguiente al equinoccio de primavera el sol se va trasladando en su salida hacia el norte, llegando en nuestra latitud de 39º N a los 30º el día del solsticio de verano, y hacia el sur, con la misma declinación, desde el equinoccio de otoño hasta día del solsticio de invierno. Un ejemplo claro para los observadores cervantinos curiosos:  Viajando por la carretera CM-3166 o por el antiguo camino de Alcázar de San Juan a la villa molinera de Campo de Criptana, éste en un buen tramo orientado precisamente al este, el día del solsticio de verano veremos salir el sol mucho más al norte de la sierra de sus molinos. Sin embargo, si este viaje lo hacemos el día del solsticio de invierno el sol lo veremos salir muy hacia el sur de Campo de Criptana.

Esto que hoy casi se nos pasa desapercibido no lo era así en tiempos de Cervantes para quienes viajando a lomos de una caballería, incluido él mismo, observaban a diario salir el sol por el horizonte, percibiendo su declinación con referencia a hitos conocidos de observación como torres de iglesias, cerros o montañas, según el día del año.

Las dos primeras salidas de don Quijote de su pueblo se producen en verano. La primera en un día «de los calurosos del mes de Julio» y la segunda aproximadamente en mitad del mes de agosto, en el «tiempo de la siega» como afirmaba Sancho Panza. En esta latitud y fechas el sol sale desplazado del este unos 25º hacia el norte, oblicuo a gran parte del Camino de Toledo a Murcia por esta comarca cervantina.

¿Qué significaba «a soslayo» para Cervantes y los lectores de su época? El término “soslayo” en el Diccionario de Cobarrubias (1611), coetáneo a Cervantes no aparece reflejado en él. Sí en el Tomo VI del  Diccionario de Autoridades (1739), primer diccionario de la RAE:«Soslayo. Voz, que solo tiene uso en los modos adverbiales, al soslayo, ù de soslayo, que valen oblicuamente, al través.» El término oblicuo tampoco aparece en el  Diccionario de Cobarrubias, sí en el de Autoridades: «Obliquo: Torcido, atravesado, no recto. Se aplica también al plano ò línea que cae fobre otro, y hace con él ò ella ángulo que no es recto: afsi los ángulos agudos y obtúfos fe llaman ángulos obliquos.»

Además de en este capítulo del Quijote, Cervantes utiliza en otras cinco ocasiones la palabra “soslayo” entre todas sus obras publicadas:

“Somos astrólogos rústicos, porque, como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas sabemos las que son del día y las que son de la noche; vemos cómo arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale con su compañera el alba alegrando el aire, enfriando el agua y humedeciendo la tierra; y luego tras ellas el sol dorando cumbres (como dijo el otro poeta) y rizando montes; ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; un mismo rostro hacemos al sol que al yelo, a la esterilidad que a la abundancia.” La gitanilla, 1613.

“Todos los circunstantes estaban atentos mirando el estraño y gozoso recibimiento. Sólo en el corazón de Pirro andaba la melancolía, atenaceándole con tenazas más ardiendo que si fueran de fuego; y llegó a tanto estremo el dolor que sintió de ver engrandecido y honrado a Periandro que, sin mirar lo que hacía, o quizá mirándolo muy bien, metió mano a su espada, y por entre los brazos de Seráfido se la metió a Periandro por el hombro derecho, con tal furia y fuerza que le salió la punta por el izquierdo, atravésandole, poco menos que al soslayo, de parte a parte.” Los trabajos de Persiles y Sigismunda, 1617.

“¡Apostaré que la ánima del muerto,
por gozar este sitio, hoy ha dejado
el cielo, de que goza eternamente!
Esto oyó un valentón y dijo: ¡Es cierto
lo que dice voacé, señor soldado,
y quien dijere lo contrario miente!
Y luego encontinente
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.” Al túmulo del rey que se hizo en Sevilla, 1598.

“Al volver de una esquina sentí un brazo
que el cuello me ceñía, miré cúyo,
y más que gusto me causó embarazo,
por ser uno de aquellos (no rehúyo
decirlo) que al contrario se pasaron,
llevados del cobarde intento suyo;
otros dos al soslayo se llegaron,
y con la risa falsa del conejo
y con muchas zalemas me hablaron.
Yo, socarrón; yo, poetón ya viejo,
volvíles a lo tierno las saludes,
sin mostrar mal talante o sobrecejo.” Viaje al Parnaso, 1614.

“Canten lo que quisieren.

Vivanco La música ha sido hereje;
si el coloquio así sucede,
antes que la rueda ruede,
se rompa el timón y el eje.

En acabando la música, dice el sacristán (Todo cuanto dice agora el sacristán, lo diga mirando al soslayo a Cauralí):

Sacristán ¿Qué es esto? ¿Qué tierra es ésta?…” Comedia los baños de Argel, 1615

Leyendo estas últimas cuatro citas cervantinas: «atravésandole, poco menos que al soslayo, de parte a parte», «miró al soslayo, fuese, y no hubo nada», «otros dos al soslayo se llegaron» y «lo diga mirando al soslayo a Cauralí», el significado de la palabra «al soslayo» en todas ellas es similar, hacia un lado o de lado.

Sin embargo, en la novela de La gitanilla Cervantes utiliza este término en referencia a los rayos del sol, similar a la cita del Quijote que nos interesa: «ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca». En estas latitudes, el día del solsticio de invierno el sol al mediodía alcanza una altura sobre el horizonte de unos 27º, sube muy poco, y en el solsticio de verano llega hasta los 73º, casi en la perpendicular de nuestras cabezas. El gitano viejo está haciendo referencia al frío del invierno «cuando nos hiere a soslayo con sus rayos» al calentar el sol poco por estar muy bajo todo el día, y al calor del verano al «quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca», o «perpendicularmente nos toca» como anotan varios editores, por ejemplo Francisco Rodríguez Marín, director de la Biblioteca Nacional y de la Real Academia Española, en su edición de Las Novelas Ejemplares.

Volvamos al Quijote. «Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban». Estas dos primeras salidas de don Quijote de su casa son en verano, con la diferencia que en la primera sale poco antes de amanecer  ̶ «una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio» ̶   y en la segunda en mitad de la noche  ̶ «…una noche se salieron del lugar sin que persona los viese»  ̶  Es verano en la Mancha y a las pocas horas desde el amanecer el sol sube muy alto, siendo el calor asfixiante en el campo, ¡te dé por donde te dé!, como describe el narrador en la primera salida: «Con esto caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera».

En la segunda salida el momento de la escena es justo al amanecer, «la hora de la mañana», que «es lo mifmo que la aurora» según el Diccionario de Covarrubias, o la «primera luz del día con que el áire fe iluftra y empieza à refplandecer, por la cercanía del Sol, que por otro nombre fe dice Alba» como indica el Diccionario de Autoridades, cuando los rayos del sol están muy bajos con respecto al horizonte y,  aunque es verano, no calientan todavía. Así, aunque en estas fechas el sol sale por el Este-Noreste, ligeramente por el lado izquierdo si se camina hacia el este, «a soslayo» en esta cita cervantina tiene el significado de darles los rayos del sol a don Quijote y a Sancho muy bajos, casi planos con respecto al horizonte, coincidiendo así con el narrador: «… por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban».

Sí, a don Quijote y Sancho Panza les daban los rayos de sol «a soslayo» en este  amanecer de un día de agosto igual que durante todo el invierno, como afirma el viejo gitano en La gitanilla, cuando el sol se eleva muy poco sobre el horizonte. De esta misma manera también era percibido y entendido por viajeros, arrieros, labradores, pastores y sus lectores coetáneos.

Cervantes, sin duda alguna, iniciaba sus jornadas de viaje en el verano durante la «hora de la mañana» o al «alba», cuando la claridad del nuevo día es ya suficiente para la visión del camino y, además, los rayos del sol cuando despuntan sobre el horizonte aún no calientan en los veranos manchegos. Su experiencia de vida en los caminos queda reflejada en el texto cervantino, siendo muy preciso en la descripción de la posición del sol en el camino que llevaban sus protagonistas en ese momento. Cervantes no era geógrafo, pero sí un experto viajero que al paso de una mula de alquiler observaba y guardaba en su memoria cuánto el territorio le ofrecía.

Este artículo lo termino y publico el día 21 de junio de 2021, solsticio de verano, mientras parece detenerse el sol sobre mi cabeza. Hoy el pueblo maya eleva las manos hacia el padre Sol exclamando: ¡Loq´laj Saq´Q´ij, loq´laj K´ichich Ajaw, loq´laj Tat, loq´laj Tex!  ̶ ¡Bendito verano, bendito K´ichich Ajaw, bendito ser supremo, bendito Padre! ̶

                                                                       Luis Miguel Román Alhambra

«Hideputa», el vino de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La Sociedad Cervantina de Alcázar ha presentado a los medios de comunicación el vino «Hideputa», se trata de un crianza de doce meses en barrica, embotellado por Bodegas Alort de esta ciudad, con el que se quiere agasajar a los invitados a los “Almuerzos de don Quijote” y que hable de Alcázar de San Juan por el mundo

Alcázar de San Juan, 15-06-2021.- En la tarde-noche del lunes 14 de junio, ha tenido lugar en la Bodega Alort el acto de presentación del vino «Hideputa» elaborado por esta conocida bodega de la ciudad para la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Se trata de un tinto de crianza, cabernet, envejecido 12 meses en barrica francesa de tostado medio, que transmite de forma intensa la personalidad de sus variedades Cabernet Sauvignon y Franc Moderno, equilibrado, sedoso y brillante. Con esta esmerada selección la asociación cultural alcazareña quiere agasajar a los invitados que recibe en su actividad denominada “Almuerzos de don Quijote”.

Se ha elegido el nombre «Hideputa» al ser la exclamación que pronuncia Sancho Panza cuando le da a beber una bota de vino el escudero del Caballero del Bosque, ensalzando sus cualidades, y reconociendo como buen mojón (catador) que se trata de un vino de Ciudad Real, es decir, de su propia tierra (Cap. 13 de la Segunda Parte del Quijote).

Estrella Cobo Andrés ha sido la diseñadora de la etiqueta en la que ha tenido en cuenta todos los aspectos representativos del vino y de la tierra: criado en la Mancha bajo cielos azules y nacido de los ocres del terruño, la etiqueta contiene además la simbólica imagen del molino de viento manchego y al mojón Sancho bebiendo y alabando el caldo, a tal efecto se acompaña de la frase expresada por el famoso escudero para reconocer las bondades del vino de Ciudad Real, ya conocido por toda España y podemos decir por todo el mundo.

Precisamente lo que pretende la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan es que este vino sea una carta de presentación, tanto de la cultura, como de la gastronomía de la ciudad y que hable de ella por el mundo ya que todos los visitantes que nos honren con su presencia se llevaran en su corazón y su estómago un recuerdo de su paso por Alcázar de San Juan.

El acto fue una reunión entrañable de amigos al que asistieron una nutrida representación de miembros de la Sociedad Cervantina, estuvo presentado y conducido por Marcos Galván Vela, locutor de Onda Cero y en el que intervinieron el socio Manuel Castellanos que hizo una magnífica lectura del pasaje del capítulo 13 de la Segunda Parte del Quijote que da nombre al vino, también habló Santiago Alonso, el enólogo de las Bodega Alort, para explicar las características del vino: un caldo de capa alta de tonalidades violáceas, de aromas frescos, minerales, con matices a cacao y fruta roja escarchada de equilibrada acidez, sabroso y de tanicidad elegante y lo más importante, que marida muy bien con gastronomía del Quijote.

También el presidente, Juan Bautista Mata Peñuela, intervino para explicar a los presentes el proceso de elección del nombre y como la Junta Directiva de la Sociedad tomó la decisión de emprender esta aventura.

El acto -en cuanto a intervenciones- lo cerró Rosa Melchor, la alcaldesa de Alcázar de San Juan y presidenta de la ACEVIN (Red de Ciudades del Vino), para elogiar esta iniciativa que no sólo es cultural, sino que afecta también a las vertientes gastronómica y turística de la ciudad y aplaudió que las fuerzas culturales de la ciudad emprendan este tipo de acciones que no pretenden otra cosa que situar a Alcázar de San Juan en el lugar que le corresponde en el mundo turístico y cervantino.

El acto de presentación terminó con la actuación de Toni Maldonado, miembro de la Sociedad que interpretó a la guitarra la “Entradilla Castellana”, de Agapito Marazuela, un arreglo realizado por él mismo para La CaMeRaTa CeRvAnTiNa, grupo de música tradicional de La Mancha (del que forma parte),  galardonado con el Premio de Nueva Creación Musical “Agapito Marazuela” 2017 (https://youtu.be/NWgf99ChyIw).

A la finalización de la actuación musical, los asistentes pudieron disfrutar de la degustación del vino y de unos aperitivos con productos manchegos en un maravilloso ambiente social en el que estuvieron presentas algunas de las autoridades de la ciudad y con una temperatura muy agradable que hizo que todos disfrutasen del evento.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

¡Qué pena de los azulejos quijotescos del Parque Cervantes!

Son un patrimonio cultural único en el mundo

La azulejería quijotesca del parque Cervantes de Alcázar de San Juan es un patrimonio cultural único en el mundo. Sus 288 azulejos de tamaño 15×15 cm representan gráficamente el Quijote completo, en sus dos partes (la publicada por Cervantes en 1605 y la publicada en 1615), sus imágenes en la técnica de la cuerda seca que tan maravillosamente bien interpretaron los alumnos de la Escuela Taller de Santa Clara, representan una azulejería de la que muy pocas ciudades en le mundo (por no decir ninguna) pueden presumir.

Los 179 azulejos de la Primera Parte y los 109 de la Segunda del Quijote, junto con los 8 esquineros, representan un recurso cultural y turístico de primer orden, ya que además de estar el Quijote completo está en su orden cronológico y no como la mayoría de azulejerías que existen por el mundo, cuyo objetivo primordial es el decorativo y no atienden a la colocación en orden cronológico alguno de las imágenes que la forman.

Ahí justamente radica la importancia de esta azulejería del parque Cervantes, además de su calidad artística y del delite que produce contemplarla.

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan la subió integra a la red Instagram (excepto los azulejos que en su momento faltaban) y ha divulgado su existencia por el mundo haciendo que se conozca más allá de nuestras fronteras y sobre todo al otro lado del océano Atlántico, en América. Además ha sido objeto de una ponencia en el Congreso Internacional Cervantino de Pamplona, organizado por la Universidad de Navarra en 2019.

Sin embargo vemos como al encontrarse a la intemperie, sufre regularmente el ataque de los vándalos y desconsiderados que en nada aprecian el patrimonio cultural.

En esta ocasión se ha traspasado un límite: el destrozo ha sido mayúsculo. Si ya necesitaba un trabajo de mantenimiento y reparación para fabricar y colocar los azulejos que faltaban, ahora ya es necesaria una actuación integral que los reponga, no solamente los azulejos destrozados, sino todos los bordes que adornan el conjunto que ha quedado prácticamente irreconocible.

Es necesario una vez más, recordar a los poderes públicos que se impliquen en la conservación, protección y defensa de nuestro patrimonio cultural alcazareño y que tomen las medidas necesarias para que esta conservación sea efectiva y la protección resulte eficaz para que las siguientes generaciones puedan disfrutar de la belleza de este bien patrimonial único en el mundo del que disponemos en nuestra ciudad.

Ventanitas

Publicado en Cosas de Alcázar de San Juan

Los escenarios del Quijote en la Mancha

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En la guía de caminos, en la que estoy actualmente trabajando, voy poniendo nombre y coordenadas precisas a los lugares y parajes que inspiraron a Cervantes como escenarios de las aventuras de don Quijote. Teniendo en cuenta las consideraciones geográficas que en el texto del Quijote nos apunta sutilmente Cervantes, con el uso de herramientas de información geográfica del Instituto Geográfico Nacional y el conocimiento de esta parte del territorio manchego, al tener el gran privilegio de vivir en él, situar en el mapa cervantino estos lugares y parajes, y percibir después in situ cómo texto e imagen del territorio coinciden, reconocible todavía después de cuatro siglos, es una gran satisfacción como lector del Quijote.

Desde que hace once años publiqué en Mi vecino Alonso (2010) el nombre de Alcázar de San Juan como el lugar de don Quijote, he ido descubriendo los escenarios de sus aventuras en el territorio manchego en varios artículos en este blog y en otras dos publicaciones: La venta cervantina de Sierra Morena (2012) y Las aventuras de don Quijote en Sierra Morena (2017). Así, transgrediendo mapas y rutas cervantinas publicadas por diversos autores e instituciones anteriormente, he puesto nombre a:

-La Venta de Manjavacas (Mota del Cuervo), donde es armado caballero don Quijote.

-El cruce de caminos que forman el camino de El Toboso a Las Mesas y el camino de Campo de Criptana a Mota del Cuervo, en el que don Quijote deja el libre albedrío a Rocinante de vuelta a casa.

-La Venta de la Inés (Almodóvar del Campo), antigua Venta del Alcalde, como la venta de Sierra Morena en la que transcurren tantos capítulos de la primera parte.

-El Valle de La Tejada (Almodóvar del Campo), donde don Quijote arremete contra los rebaños de ovejas.

-El Valle de El Horcajo (Almodóvar del Campo). Al final de este valle don Quijote y Sancho se encuentran con el cortejo fúnebre.

-El Arroyo del Navarrillo (Almodóvar del Campo), donde pasó Sancho Panza tanto miedo por el ruido de su batán.

-El paraje del Camino de la Plata (Almodóvar del Campo-Brazatortas) donde don Quijote arrebata la bacía al barbero creyendo que era el famoso yelmo de Mambrino.

-El paraje del Camino de la Plata (Almodóvar del Campo-Brazatortas) donde descubren la cadena de galeotes.

-El paraje de la mula muerta, en la entrada de La Garganta (Brazatortas)

-El paraje donde don Quijote se quedó haciendo penitencia esperando a Sancho que volviese de El Toboso, en medio de La Garganta (Brazatortas)

-El paraje en el que don Quijote, en compañía de don Diego de Miranda, se encuentra con la carreta de los leones en el camino de El Toboso a Mota del Cuervo.

-Mota del Cuervo, como el lugar de don Diego de Miranda, el Caballero del Verde Gabán.

-Socuéllamos, como el lugar adonde se iban a celebrar las bodas del rico Camacho con Quiteria, que al final fueron las del ingenioso Basilio con Quiteria.

Aunque aparecerá marcado en mi guía de caminos, en este artículo os llevo a otro escenario cervantino:

LA FELIZ AVENTURA DE DON QUIJOTE Y DESVENTURA DE ANDRÉS

“… y me dio de nuevo tantos azotes que quedé hecho un Sambartolomé desollado”

Si en el Quijote hay una aventura felizmente terminada por don Quijote que al final resulta una cruel desventura es la del pastor Andrés. Al poco de salir de la venta, adonde había sido don Quijote burlescamente nombrado caballero por el ventero, nos describe el narrador que «no había andado mucho cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba», y creyendo que «algún menesteroso o menesterosa» necesitaba su ayuda dejó el camino que llevaba y:

” …a pocos pasos que entró por el bosque vio atada una yegua a una encina, y atado en otra a un muchacho, desnudo de medio cuerpo arriba, hasta de edad de quince años, que era el que las voces daba, y no sin causa, porque le estaba dando con una pretina muchos azotes un labrador de buen talle, y cada azote le acompañaba con una reprehensión y consejo; porque decía:

—La lengua queda, y los ojos listos.

Y el muchacho respondía:

—No lo haré otra vez, señor mío; por la pasión de Dios, que no lo haré otra vez, y yo prometo de tener de aquí adelante más cuidado con el hato” (Q1, 4)

Don Quijote enfurecido pone en el rostro del labrador su lanza y éste, viéndose muerto, le dice que estaba castigando a su pastor por perderle cada día una oveja del ganado que le guardaba en aquel entorno. Don Quijote le manda desatarlo y pagarle los salarios que según Andrés le debía, fiándose de la palabra del ganadero de que lo hará cuando lleguen a su casa de Quintanar,  porque en ese momento no llevaba la cantidad adeudada. Don Quijote se aleja de este bosque de encinas «contentísimo de lo sucedido, pareciéndole que había dado felicísimo y alto principio a sus caballerías» y el ganadero, «Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar», en lugar de cumplir la palabra dada  en cuanto se perdió de su vista don Quijote casi mata a golpes al pastor Andrés.

Este cruel pasaje es narrado en el capítulo IV de la primera parte, y en el XXXI, de este mismo primer Quijote, Cervantes nos lo vuelve a recordar mientras don Quijote, Sancho, el cura y el barbero, Dorotea y Cardenio vuelven desde el lugar de penitencia, en mitad de Sierra Morena, a la venta. Mejor dicho, se lo recuerda al propio don Quijote para que conociera que su primera aventura no había terminado tan bien como él creyó. Paran a comer junto a una fuente y «en esto acertó a pasar por allí un muchacho que iba de camino… a Sevilla». Éste era Andrés, quién después de que don Quijote contase a todos los presentes el bien que le había hecho, el muchacho les detalló que al final todo resultó al revés, que «no sólo no me pagó… pero así como vuestra merced traspuso del bosque y quedamos solos me volvió a atar a la mesma encina, y me dio de nuevo tantos azotes que quedé hecho un Sambartolomé desollado», culpando a don Quijote el haberse entremetido entre él y su amo: «De todo lo cual tiene vuestra merced la culpa, porque si se fuera su camino adelante y no viniera donde no le llamaban ni se entremetiera en negocios ajenos, mi amo se contentara con darme una o dos docenas de azotes, y luego me soltara y pagara cuanto me debía»

En Mi vecino Alonso (2010), puse nombre a la venta donde don Quijote llegó en su primera salida y desde la que una vez nombrado caballero vuelve a su casa para hacerse, entre otras cosas, de un escudero: Sancho Panza. Esta venta, en contra del parecer casi unánime de cervantistas y quijotistas que la ubican en Puerto Lápice, es la antigua Venta de Manjavacas en el término municipal de Mota del Cuervo. Hoy desaparecida, sus restos fueron descubiertos cuatro años después por la arqueóloga Isabel Sánchez Duque y el historiador Francisco J. Escudero Buendía. En su publicación Manjavacas, la Venta del Caballero(2014) anotan su ubicación:

“A la izquierda del antiguo camino de los Valencianos, el que la documentación de la Orden de Santiago denominaba en este trayecto “Camino de Las Mesas a El Toboso”, viniendo desde el sur y después de atravesar una acequia que canaliza el agua de una zona inundable, aparece un espacio individualizado, con restos de derrumbe y de color blanquecino que contrasta con el más oscuro del entorno. Son unos quinientos metros al sur de la actual Ermita de la Virgen de Manjavacas, y al lado del camino de Alcahozo”

Localizar el paraje de la aventura del pastor Andrésha sido una tarea, primero de estudio y después de campo, necesaria mientras documentaba la Primera salida de don Quijote. Consideraciones a tener en cuenta sobre la lectura de la aventura del joven Andrés:

1. «No había andado mucho cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba…». La aventura ocurre próxima a la Venta de Manjavacas.

2. «En esto llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquéllos tomarían, y por imitarlos estuvo un rato quedo; y al cabo de haberlo muy bien pensado soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza» Después de dejar solos a Andrés y al ganadero, don Quijote va «contentísimo de lo sucedido» hablando solo por el camino cuando llega al cruce de caminos que forman las variantes del Camino de Toledo a Murcia. Entre estos dos hitos, la venta y el cruce de caminos, sucede la aventura.

3. «Y habiendo andado como dos millas descubrió don Quijote un grande tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia» Este pasaje, inmediatamente después de dejar a Rocinante en el cruce de caminos seguir su libre albedrío, lógicamente toma el camino a su cuadra, reafirma que la primera salida de don Quijote hacia la venta acontece en el Camino de Toledo a Murcia. Al encontrase de frente con los mercaderes toledanos de vuelta a casa, su pueblo está dirección a Toledo desde la venta.

4. «Señor caballero, este muchacho que estoy castigando es un mi criado que me sirve de guardar una manada de ovejas que tengo en estos contornos, el cual es tan descuidado que cada día me falta una… -Mire vuestra merced, señor, lo que dice —dijo el muchacho—; que este mi amo no es caballero ni ha recebido orden de caballería alguna; que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar». Andrés es el pastor de un rebaño de ovejas  propiedad de un ganadero de Quintanar de la Orden.

5.  «El daño está, señor caballero, en que no tengo aquí dineros: véngase Andrés conmigo a mi casa, que yo se los pagaré un real sobre otro.» El disfrute común de los pastos para todos los lugares de la Orden de Santiago hace posible que este ganado de Quintanar de la Orden estuviese pastando en esta zona dentro del término de Mota del Cuervo, ambos santiaguistas. Como esta aventura acontece a primera hora del día, la distancia a la que debe de estar el rebaño de ovejas debe propiciar que diese tiempo a Andrés a acompañar al ganadero a Quintanar y volver antes de hacerse la noche para quedarse con el rebaño o desplazarse con todo el rebaño.

6. Los ganados transitaban libremente por las cañadas, cordeles y veredas, vías pecuarias con derechos de paso otorgados por Alfonso X el Sabio en 1273. Estas vías pecuarias se diferenciaban en su anchura, incluida su servidumbre a ambos lados. La cañada real principal dispone de 90 varas de ancho (74,7 m), y sus vías secundarias: el cordel 45 varas (37,35 m) y la vereda 25 varas (20,75 m). «Son vías destinadas al uso público para el tránsito de la ganadería… no se puede pretender otra utilización, ni aprovechamiento; así, no cabe aprovecharlas como lugares de pasto, aunque en el tránsito dispongan los ganados de lo que en ellas se produzca», en la zona de servidumbre. (Las principales cañadas reales de España, 1954) El paraje de bosque de encinas donde se encuentra pastando el rebaño del pastor Andrés está junto al camino que llevaba de vuelta don Quijote, en pastos comunes santiaguistas o en la zona de servidumbre de una vía pecuaria que coincidiera con el camino murciano.

Con estas consideraciones tomo la ermita de Nuestra Señora de Manjavacas como punto de referencia. A unos 500 metros hacia Las Mesas, como indican Sánchez y Escudero, marco el lugar donde se ubicaba la antigua  Venta de Manjavacas y el cruce de caminos cervantino que forman las variantes del camino murciano: el camino de El Toboso a Las Mesas y el camino de Campo de Criptana a Mota del Cuervo. Esta parte del Camino de Murcia, o de la Seda, se conoce en esta parte de la Mancha como Camino de los Valencianos.

Analizando con más detalle el mapa, a unos 2,6 km de la Venta de Manjavacas, antes de llegar a la carretera CM-420,el Camino de los Valencianos coincide en su trazado, durante algo más de un kilómetro, con el Cordel de los Serranos, vía pecuaria secundaria de la Cañada Soriana Oriental. Siguiendo este cordel hacia el norte, estese cruza con la Vereda de Quintanar, que une la Cañada Soriana Oriental con Quintanar de la Orden y Los Hinojosos.

Este paraje moteño, por el que desde Quintanar de la Orden un rebaño de ovejas puede llegar libremente por el cordel y pastar en sus alrededores, en los pastos comunes santiaguistas o en sus franjas de servidumbre, reúne todas las condiciones que del texto cervantino se desprenden. «No había andado mucho cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba…». Este paraje se encuentra entre 2,5-3,5 km de la Venta de Manjavacas, una hora de camino de Rocinante. Desde aquí, siguiendo el Camino de los Valencianos por El Toboso, hasta Quintanar de la Orden hay poco más de 20 km, por lo que en un día de verano es posible recorrer la ida y la vuelta a Quintanar, o por la vía pecuaria desplazarse junto con todo el rebaño recorriendo poco más de 30 kilómetros, como pretendía el ganadero Haldudo para pagar la deuda contraída con Andrés. Ambas opciones son verosímiles para que don Quijote pusiera dudas al compromiso dado por el ganadero para pagar a su pastor en su casa.

Quiero hacer el mismo recorrido que hace don Quijote desde que sale de la venta hasta que llega a este escenario cervantino. El Santuario de la Virgen de Manjavacas está junto al camino. Paso a ver a la Virgen. La ermita está en silencio, solo escucho los trinos de los pájaros del exterior, es primavera. Muy distinto sería si hoy fuese el primer domingo de agosto donde los moteños celebran uno de sus días grandes: la Traída de la Virgen. Desde aquí, la imagen de la Virgen de Manjavacas es llevada a hombros hasta Mota del Cuervo, unos siete kilómetros, ¡a la carrera! Es una antigua tradición que nace en el despoblamiento del pequeño asentamiento de Manjavacas al final del siglo XV. En las disputas entre Pedro Muñoz y Mota del Cuervo por llevarse a su iglesia la imagen de la Virgen de la ermita vieja, la leyenda dice que un grupo de moteños se la llevó a Mota del Cuervo a la carrera. Quince días de agosto está la Virgen de Manjavacas en Mota del Cuervo, hasta que es trasladada de nuevo a esta ermita el tercer domingo.

Continúo por el camino, en dirección al oeste, hacia Toledo. A dos kilómetros llego adonde el camino coincide con la vía pecuaria durante un kilómetro (39º 26′ 25,18″ N – 2º 53′ 19,07″ O)

La indeterminación del narrador en el espacio caminado por Rocinante, «no había andado mucho», y la acción antrópica del hombre en estos cuatro siglos que ha provocado casi la desaparición del monte de encina en esta parte de la Mancha hace difícil hoy saber el lugar exacto de este tramo de camino y cordel en el que se produce esta aventura. He escogido la parte central donde cordel y camino comparten trazado (39º 26′ 37.89″ N – 2º 53′ 45.58″ O). A mano derecha del camino, en el paraje conocido como Quintería de Guevara, aparecen unas encinas herederas del monte que aquí existió. Texto y espacio geográfico  coinciden: «No había andado mucho, cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba… Y a pocos pasos que entró por el bosque, vio atada una yegua a una encina, y atado en otra a un muchacho…»

En 1883 los topógrafos del Instituto Geográfico dibujaron el mapa planimétrico de Mota del Cuervo. Anotaron como Carril del Monte a la Carretera el camino que unía este paraje moteño con la nueva carretera, evidenciando aún la presencia “monte” en este paraje. Hay que tener en cuenta que los topónimos reflejados por los topógrafos eran indicados por las personas mayores conocedoras del territorio escogidas en el pueblo que los acompañaban en las tomas de datos. Este encinar, casi desaparecido en la actualidad, se combina hoy con pinos de repoblación, y en su sotobosque con carrascas y cambrones, como se puede apreciar en este paraje.

Estoy en el escenario que Cervantes escogió para esta aventura. Por aquí pasó sobre una caballería varias veces durante su vida y no es de extrañar que la concurrencia de camino y vía pecuaria justo en este paraje propiciase situaciones curiosas o dramáticas entre viajeros y pastores que le inspirase la escritura de esta aventura aquí.

Me encuentro donde creyendo don Quijote haber «desfecho el mayor tuerto y agravio que tomó la sinrazón y cometió la crueldad» humana, una vez que se alejó de aquí, con la satisfacción «que había dado felicísimo y alto principio a sus caballerías», la venganza y barbarie del ganadero casi mata al joven Andrés. Sentado junto a una encina, leo y releo esta triste aventura escrita hace cuatro siglos que tantas veces, y en tantos lugares de todo el mundo, aún sigue sucediendo: la explotación y el maltrato infantil. Pero tengo que dejar este escenario y seguir a Rocinante: «Y en diciendo esto, picó a su Rocinante, y en breve espacio se apartó dellos». Tengo que seguir el camino y  cruzar la carretera CM420, para llegar al cruce de caminos más famoso de la literatura en el que don Quijote deja las riendas sueltas a Rocinante para que este siga su libre albedrío.

A él llegaré para desde allí, siguiendo los pasos de Rocinante a su cuadra, también localizar el paraje en el que don Quijote se encuentra con los mercaderes toledanos. Pero eso será en un próximo artículo.

La imagen de la Mancha que desde este altillo se aprecia, los llanos de Mota del Cuervo, está tomada el día 15 de mayo, festividad de San Isidro. En julio, cuando Cervantes imaginó esta aventura en este mismo paraje, el paisaje será totalmente distinto. Los verdes y rojos tornarán a amarillos y ocres, ¡estamos en la Mancha!

Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/2021/05/24/los-escenarios-del-quijote-en-la-mancha/

Paisaje y territorio en el Quijote

Cervantes utiliza y describe el territorio de la Mancha como el escenario para las aventuras de don Quijote. Quien busque paisaje en el Quijote, como hoy lo entendemos, no lo va a encontrar.

Paisaje

Los Estados Miembros del Consejo de Europa reconociendo, entre otras consideraciones, «que el paisaje es un elemento importante de la calidad de vida de las poblaciones en todas partes: en los medios urbanos y rurales, en las zonas degradadas y de gran calidad, en los espacios de reconocida belleza excepcional y en los más cotidianos», se reunieron en octubre del año 2000 en la ciudad de Florencia para redactar y firmar el Convenio Europeo del Paisaje. España, firmante de este acuerdo, lo ratifica el 1 de octubre de 2008. El convenio, como no podía ser de otra manera, comienza con la definición de paisaje: «Cualquier parte del territorio tal y como lo percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de los factores naturales y/o humanos».

Paisaje, según la RAE, tiene las siguientes acepciones:

  1. Parte de un territorio que puede ser observada desde un determinado lugar.
  2. Espacio natural admirable por su aspecto artístico.
  3. Pintura o dibujo que representa un paisaje.

Tiene la misma raíz etimológica que país y paisanaje, que hacen referencia al territorio y a las personas que lo habitan. No parece muy temerario por mi parte definir el paisaje como: La imagen de una parte del territorio percibida por las personas que lo miran. Para percibir un paisaje, rural o urbano, no es suficiente con ver el territorio hay que mirarlo.

Es a finales del siglo XVIII cuando naturistas, geógrafos y viajeros comienzan a describir paisajes tal y como lo percibían, dando así lugar a la literatura paisajista, subjetiva y cargada de emociones personales. El naturista Alexander von Humboldt (1769-1859) dotó de metodología la forma de percibir y describir  el paisaje, alertando que igual que hay territorios en el planeta muy similares, sus paisajes pueden tener una tipología casi idéntica, según el grado de modificación que la actividad humana ha tenido en ellos.

En el siglo XX es cuando se comienza a valorar y estudiar el paisaje cultural, dando lugar a ciertos movimientos naturistas-culturales. Este concepto cultural del paisaje está definido por el geógrafo norteamericano Carl O. Sauer (1889-1975) en su artículo La morfología del paisaje (1925), como «… una asociación de formas naturales y culturales existentes en la superficie terrestre. La cultura es el agente, la naturaleza el medio y el paisaje el resultado» Cultura, naturaleza y paisaje comienzan a estar interrelacionados entre sí.

Así, el paisaje que hoy podemos percibir es el resultado a lo largo del tiempo de la acción de la cultura, esto es del hombre, sobre el territorio natural. Un territorio es moldeado por el hombre a través del tiempo, percibiéndose de distinta manera su paisaje de generación en generación, estando paisaje y tiempo directamente relacionados. Si hoy miro los molinos de viento del cerro de San Antón de Alcázar de San Juan no percibo el paisaje de la misma manera que lo haría mi bisabuelo, molinero, cuando a lomos de su borrico subía de madrugada a coser las velas en las aspas y esperar que el viento   Solano se levantase y así poder moler el cereal que le llevaban a la puerta del  molino. Lo que para mí es un paisaje cultural para mi bisabuelo era su lugar de trabajo.

Paisaje o territorio en el Quijote

Paisaje, lo que hoy es un término más o menos aceptado por todos no lo era así cuando Cervantes escribía el Quijote a sus primeros lectores. En el Tesoro de la Lengua Castellana, compuesto en 1611 por Sebastián de Cobarruvias, este término no está reflejado en este diccionario coetáneo a la pluma de Cervantes. Es en el Tomo Quinto del Diccionario de la Lengua Castellana o Diccionario de Autoridades, compuesto por la RAE en 1737, cuando aparece el término paisaje como: Pedazo de país en la pintura. El concepto de paisaje comienza en el arte, definiendo el dibujo o la pintura de imágenes naturales como temas centrales de un cuadro o grabado.

Cervantes utiliza y describe el territorio de la Mancha como el escenario para las aventuras de don Quijote. Quien busque paisaje en el Quijote, como hoy lo entendemos, no lo va a encontrar. Aunque fue un viajero toda su vida, el Quijote no es libro de viajes, como hoy entendemos la literatura de viajes, sino una novela de aventuras en la que describe el territorio por donde éstas transcurren. Escoge personas normales como sus protagonistas y el territorio  como el escenario por donde transitan, adaptando los tiempos de las aventuras al espacio geográfico, haciendo así verosímil la historia de don Quijote. Se aparta sensiblemente de la literatura caballeresca anterior, donde los escenarios reales son casi siempre Londres y Estambul o ficticios inventados por sus autores, los tiempos no guardaban relación con los espacios y sus protagonistas eran de todo menos personas normales y corrientes. El tipo de los personajes, sociedad, política y geografía del Quijote eran percibidos de la misma manera por el autor y sus lectores, siendo este invento literario del gusto del librero Robles que convencido lo compró y mandó imprimir, convirtiéndose en un libro de éxito en ventas y modelo de la literatura novelesca que ha llegado hasta nuestros días.

El territorio real del Quijote.

Martha Pavón López, del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el curso Escenarios espaciales en las novelas: geografía y literatura (2011), donde se trató de los diferentes escenarios de las novelas, entre otras el Quijote, afirmaba que «Un autor no necesariamente necesita plasmar en su texto un lugar; el lector puede descubrirlo con la lectura», como también que «No dejará de escribirse literatura, real o ficticia, que no se apoye de la geografía»Félix Pillet, catedrático de Geografía Humana de la UCLM, en su libro Geoliteratura. Paisaje literario y turismo, nos traslada conceptos geográficos-históricos de varios autores con relación a la novela como «que tanto la literatura de viajes como la novela son una forma de hacer turismo, en la creencia de que se viaja con la imaginación» y «En una novela se puede estudiar el sujeto (autor), el objeto (la obra literaria) y la sociedad a la que el autor dirigió la obra, sin olvidar un último componente, el tiempo histórico en el que está escrita». Miguel Panadero, catedrático de Geografía Humana de la UCLM, recientemente desaparecido, afirmaba en su artículo  Elementos de Geografía del Quijote que «A pesar de las incoherencias e imprecisiones de su localización, derivadas de las limitaciones de los medios técnicos existentes para su realización, las referencias disponibles nos permiten reconstruir en la actualidad su representación cartográfica con un grado aceptable de correspondencia con la realidad de su tiempo».

Quien afirma en el siglo XXI que el espacio geográfico escogido por Cervantes no es real, resultando imposible enmarcar esta o aquella aventura en una zona concreta de la Mancha, quizá olvida que el Quijote está escrito por un hombre del siglo XVII para unos lectores del siglo XVII, con distintas percepciones del territorio de las que hoy tenemos. No se puede confrontar la novela de Cervantes con la novela actual donde los autores describen el territorio y su paisaje a veces casi de forma fotográfica, como tampoco el Quijote tiene el mismo interés geográfico para sus primeros lectores y para los actuales,  deseosos de visitar o caminar por los lugares nombrados explícitamente e implícitamente  en la novela.

Por poner un ejemplo sobre que «En una novela se puede estudiar el sujeto (autor), el objeto (la obra literaria) y la sociedad a la que el autor dirigió la obra, sin olvidar un último componente, el tiempo histórico en el que está escrita», el genial autor tomellosero Félix Grande (1937-2014) describe el paisaje urbano de Tomelloso de mitad del siglo XX en La balada del abuelo Palancas (2003): «…don Valentín Malaño, junto a los Almacenes San Antonio, más allá del tostadero de café, tenía una nave que servía de herradero, adonde venían los propietarios de percherones y de mulas y de borricos y borricas a calzar a sus animales […] En el anochecer, quien solía ordeñar las cabras era mi padre, que casi siempre se iba desde el almacén de Malaño a la calle Asia, y luego se venía a la calle Toledo para cenar con su mujer y con sus hijos…». Hoy nadie pone en dudas la imagen real de Tomelloso en la novela, incluso sin haber estado nunca pisando sus calles, y los mayores todavía recuerdan los Almacenes San Antonio y el herradero de Malaño, incluso la calle Asia mantiene su nombre no así la antigua calle Toledo. Si alguien lee esta preciosa novela dentro de tres o cuatro siglos ¿pondrá en tela de juicio la descripción detallista que hizo el autor de su querido pueblo? Quizás algún autor, sin tener en cuenta «el tiempo histórico en el que está escrita» tache a Félix Grande de impreciso, ambiguo… o que La balada del abuelo Palancas es mera ficción, como hoy ocurre con la Mancha y Cervantes. Cervantes y Félix escriben en su época para los de su época.

Hoy es posible viajar con el Quijote por el territorio de la Mancha sin movernos de nuestro sillón, solo nos hace falta conocer este territorio y cerrar los ojos. No obstante, si nos acercamos a los caminos y lugares de este territorio mítico entonces sí podremos percibir el paisaje manchego actual, resultado de su historia, el clima, la cultura y la acción antrópica del hombre sobre el territorio. Esta imagen de hoy y la que pudo apreciar Cervantes solo puede explicarse desde el estudio del medio ambiente modificado por el trabajo y la presencia del hombre en la Mancha durante estos cuatro últimos siglos, la antropo-geografía, como en los últimos años se conoce esta ciencia.

Nos animaba Miguel Panadero a seguir buscando los escenarios del Quijote en el espacio geográfico real manchego, con «… la conveniencia de volver a insistir en nuestro entorno en una aproximación a la lectura del Quijote con un enfoque geográfico renovado. Tarea que produce no pocas satisfacciones a quienes sin prisa, en ella se entretienen»

¡Ya lo creo que da satisfacción pisar un camino por el que pisó Cervantes y después don Quijote sobre Rocinante!

Para leer más entretenido:

Paisajes y Turismo (UNED), de Antonio Fernández Fernández y Julio Fernández Portela.

La morfología del paisaje, de Carl O. Sauer.

Geoliteratura. Paisaje literario y turismo, de Félix Pillet

Investigaciones Geográficas (México). Curso: Escenarios espaciales en las novelas: geografía y literatura por Martha Pavón López.

Elementos de Geografía del Quijote, de Miguel Panadero Moya, en El espacio geográfico del Quijote en Castilla-La Mancha, coordinado por Félix Pillet y Julio Plaza. (UCLM)

                                                      Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote