Cartas desde el Corazón de la Mancha al corazón de los Reyes Magos

Tanto desde Café Monago como desde la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan han quedado gratamente sorprendidos por el gran éxito de la primera convocatoria de cartas a los Reyes Magos, recibiendo 120 trabajos enviados desde 13 países

Alcázar de San Juan, 10 de enero de 2022.- El domingo 9 de enero a las 19:30 tuvo lugar el fallo del jurado del concurso de cartas a los Reyes Magos que fue transmitido en directo mediante Facebook desde el Café Monago para todo el mundo.

El concurso fue una idea original de José Antonio Castellanos Sánchez-Mateos, gerente del Café Monago y miembro de la Sociedad Cervantina de Alcázar que junto con la Junta Directiva de esta Asociación y el patrocinio del Centro de Conductores Rondilla han llevado a efecto con un gran éxito de participación esta primera convocatoria de cartas a los Reyes Magos.

Tal como comentó Juan Bautista Mata Peñuela -presidente de los cervantistas alcazareños- en el acto de presentación de los ganadores, “nos hemos visto sorprendidos por la cantidad y calidad de los trabajos presentados”, así mismo reconoció “que el jurado se ha tenido que esforzar mucho para otorgar los premios porque la mayoría de los trabajos han sido imaginativos y extraordinarios, hasta el punto de que solo diez puntos han separado el primer clasificado del décimo”.

Juan Bautista Mata ratificó que a veces se vota más por los gustos personales y por lo que el impacto que la carta deja en tus recuerdos y en tu mente, porque la calidad de escritura y el estilo literario de muchas de ellas rayaba a gran altura.

Las cartas premiadas, han sido: Primer premio de 100 euros y diploma para “Mis queridos Reyes Magos” de Laura Roig (España). Esta carta fue leída en directo por la voz de la Sociedad Cervantina, nuestro socio y actor de doblaje, Manuel Castellanos.

“Querido Melchor” de Ángeles Sánchez (España) ha obtenido el segundo premio de 50 euros y diploma.

Finalmente, “SS.MM Gaspar y Baltasar” de María Alonso, también de España, se hizo con el tercer premio de 40 euros y diploma.

El jurado también ha otorgado un diploma a todas las cartas clasificadas entre la 4ª y la 10ª posición.

Café Monago y la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan agradecen de corazón el interés que ha despertado el certamen y la difusión que ha obtenido al otro lado del océano, que ha motivado a escritores y creadores (algunos con un magnífico currículum) de Argentina, Canadá, Colombia, Cuba, Chile, España, Guatemala. Italia, México, Perú, Suiza, Uruguay y Venezuela.

Esta amplia participación obliga al inicio de los trabajos desde esta misma fecha, con el fin de mejorar la edición del próximo año, e impulsa a perfeccionar el concurso y a buscar nuevos patrocinadores que puedan consolidar el certamen convirtiéndolo en un clásico de la Navidad.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La Navidad en el Quijote

Que el Quijote es un libro de humanidades pocos lo dudan. También muchos conocen que en él se contienen principios básicos de ética y de comportamiento.

No tantos comprenden que de la amplia experiencia de Miguel de Cervantes, cuya  azarosa vida estuvo repleta de dificultades (entre las que hubo un periodo de varios años como soldado –siendo participe en Lepanto de la mayor batalla naval de la historia-, otros cinco años más como cautivo en Argel, más los años que desempeñó como comisario de abastos para la Armada y recaudador de alcabalas del rey),  fueran las causantes de hacerle experimentar diferentes situaciones y recorrer infinidad de caminos, dormir en numerosas ventas y contactar con todo tipo de gente que por su curiosidad y siempre disposición a escuchar, llenaron su cabeza de historias y de experiencias vividas por otros que junto con las propias componen un acervo inabarcable.

Por eso se dice que el Quijote es un compendio de vida, que en él están retratadas fielmente todas las personalidades y vicios humanos contra los que lucha sin descanso la virtud del caballero don Quijote.

Además, son múltiples la disciplinas que la pluma de Cervantes explora:  la música, la literatura, la astronomía, la navegación, la medicina, la botánica, la educación, el amor, la gastronomía y los vinos… y hay pocos temas que se escapen al juicio crítico de nuestro universal escritor. Casi todo está en el Quijote.

Por eso me pregunté si también la Navidad estaría en el Quijote.

Y esta pregunta tiene una respuesta afirmativa. Miguel de Cervantes, que presume de conocer muy bien los ritos de la iglesia católica, no sólo conoce esta importante celebración cristiana, sino que está presente en el Quijote tanto de forma directa como aludiendo a ella y a su misterio, aunque sea de forma indirecta.

Hasta un total de nueve veces se menciona en el Quijote al misterio de la Navidad. 

Las más significativas están en la edición de 1605 (Primera Parte) y son en las que se plasma concreta y directamente esta celebración litúrgica.

La primera de ellas donde se refiere al alumbramiento de la Virgen María como Nacimiento con mayúsculas, dándole el significado de un nacimiento especial, en el Cap. 12, De lo que contó un cabrero a los que estaban con don Quijote, dice:

«Olvidábaseme de decir cómo Grisóstomo, el difunto, fue grande hombre de componer coplas; tanto, que él hacía los villancicos para la noche del Nacimiento del Señor y los autos para el día de Dios, que los representaban los mozos de nuestro pueblo, y todos decían que eran por el cabo».

Y la segunda, en el Cap. 37, Donde se prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona, con otras graciosas aventuras, en donde el texto cita lo siguiente:

«Y así, las primeras buenas nuevas que tuvo el mundo y tuvieron los hombres fueron las que dieron los ángeles la noche que fue nuestro día, cuando cantaron en los aires: «Gloria sea en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad»; y a la salutación que el mejor maestro de la tierra y del cielo enseñó a sus allegados y favoridos fue decirles que, cuando entrasen en alguna casa, dijesen: «Paz sea en esta casa».

En ambas ocasiones se refiere a la Nochebuena y a la Navidad, el día del nacimiento del Señor, fecha crucial de la celebración cristiana en la que Dios se hizo hombre viniendo al mundo en un humilde pesebre. Particularmente bien describe en la segunda el misterio del nacimiento del Niño Dios e incluso cita textos evangélicos casi al pie de la letra.

Pero no acaba ahí Cervantes su compromiso con la fe cristiana y vuelve a referirse a la Navidad otras siete veces, aunque ya de modo indirecto y para mencionar la estrella de Belén que guio a los Reyes Magos que vinieron desde Oriente para adorar al Salvador recién nacido.

No hay que avanzar mucho en la lectura de la Primera Parte del Quijote para que salga a nuestro encuentro la primera referencia, es en el Cap. 2, Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote:

«Autores hay que dicen que la primera aventura que le vino fue la del puerto Lápice, otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha es que él anduvo todo aquel día y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que,  mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, que fue como si viera una estrella que no a los portales (clara alusión a la estrella de Belén que encaminó a los Magos de Oriente hacia el portal de Belén), sino a los alcázares de su redención le encaminaba. Dióse prisa a caminar y llegó a ella a tiempo que anochecía».

Vuelve a referirse al fenómeno meteorológico más famoso de la historia en el Cap. 43, Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas, con otros estraños acaecimientos en la venta sucedidos:

—Marinero soy de amor,

y en su piélago profundo

navego sin esperanza

de llegar a puerto alguno.

Siguiendo voy a una estrella

que desde lejos descubro,

más bella y resplandeciente

que cuantas vio Palinuro.

«Yo no sé adónde me guía,

y, así, navego confuso,

el alma a mirarla atenta,

cuidadosa y con descuido.

Recatos impertinentes,

honestidad contra el uso,

son nubes que me la encubren

cuando más verla procuro.

¡Oh clara y luciente estrella,

en cuya lumbre me apuro!

Al punto que te me encubras,

era de mi muerte el punto».

Ya en el mismo Prólogo al lector de la Segunda Parte (la edición de 1615, a la que nos referiremos a partir de ahora), vuelve a aludir a la estrella de Belén:

«Las que el soldado muestra en el rostro y en los pechos, estrellas son que guían a los demás al cielo de la honra, y al de desear la justa alabanza, y hase de advertir que no se escribe con las canas, sino con el entendimiento, el cual suele mejorarse con los años».

Está presente de nuevo la estrella de Belén en el Cap. 16, De lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha:

«También digo que el natural poeta que se ayudare del arte será mucho mejor y se aventajará al poeta que sólo por saber el arte quisiere serlo; la razón es porque el arte no se aventaja a la naturaleza, sino perficiónala; así que, mezcladas la naturaleza y el arte, y el arte con la naturaleza, sacarán un perfetísimo poeta. Sea, pues, la conclusión de mi plática, señor hidalgo, que vuesa merced deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama; que, siendo él tan buen estudiante como debe de ser, y, habiendo ya subido felicemente el primer escalón de las ciencias, que es el de las lenguas, con ellas por sí mesmo subirá a la cumbre de las letras humanas, las cuales tan bien parecen en un caballero de capa y espada, y así le adornan, honran y engrandecen como las mitras a los obispos, o como las garnachas a los peritos jurisconsultos».

Y de nuevo vuelve a nombrarla de forma elíptica en el Cap. 32, De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos:

«Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia, otros por el de la adulación servil y baja, otros por el de la hipocresía engañosa y algunos por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda pero no la honra; yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos sino de los platónicos continentes.

Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno; si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata, merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes».

Otra vez nombra la estrella como guía y luz a la que seguir, en el mismo Cap. 32, De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos:

—Bien parece, Sancho —respondió la duquesa—, que habéis aprendido a ser cortés en la escuela de la misma cortesía; bien parece, quiero decir, que os habéis criado a los pechos del señor don Quijote, que debe de ser la nata de los comedimientos y la flor de las ceremonias o cirimonias, como vos decís; bien haya tal señor y tal criado, el uno por norte de la andante caballería, y el otro por estrella de la escuderil fidelidad; levantaos, Sancho amigo, que yo satisfaré vuestras cortesías con hacer que el duque, mi señor, lo más presto que pudiere, os cumpla la merced prometida del gobierno.

Y para finalizar, se refiere a la estrella de Belén y la pone como ejemplo perfecto de astro cuya función es guiar viajeros, en el Cap. 61, De lo que le sucedió a don Quijote en la entrada de Barcelona, con otras cosas que tienen más de lo verdadero que de lo discreto

—Bien sea venido a nuestra ciudad el espejo, el farol, la estrella y el norte de toda la caballería andante, donde más largamente se contiene. Bien sea venido, digo, el valeroso don Quijote de la Mancha, no el falso, no el ficticio, no el apócrifo, que en falsas historias estos días nos han mostrado, sino el verdadero, el legal y el fiel que nos describió Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores.

Por tanto, hasta en nueve ocasiones –como ya quedó dicho- Miguel de Cervantes habla de la Navidad y lo que rodea a su celebración en el Quijote. Me resulta verdaderamente curioso que no aparezcan en toda la novela las palabras Nochebuena, Navidad, Belén, ni cometa.

Como curiosidad, sí aparecen las que ahora relaciono: ángel/les (19 veces), estrella/s (38), pastores (42), portal/les (5), villancico (1), nacimiento (12), autos (1), gloria (51) y adorar (4).

Tampoco están las palabras: incienso, ni mirra; por el contrario, sí están oro (627 veces), Dios (621), reyes (47) magos (5) y oriente (4), aunque ninguna de ellas está referida a la festividad de la Navidad como tal.

Constantino López Sánchez-Tinajero

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Tras los pasos de Rocinante

1ª Etapa Camino del Quijote

El pasado 15 de noviembre la Asociación de Diabéticos de Alcázar de San Juan y Comarca (ADAC) presentaba una nueva actividad, que «mezcla la marcha con la cultura», con el título Camino del Quijote. Semanas antes su presidente Domingo Camacho se había puesto en contacto con la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, de la que actualmente soy su vicepresidente, para que coordinase las etapas. Aprovechando la guía de caminos que estoy preparando propuse que esta primera etapa fuese entre Alcázar de San Juan y los molinos de viento de la Sierra de Campo de Criptana, siguiendo los pasos que Rocinante llevó en la segunda salida de don Quijote de su casa.

La idea de esta actividad es que durante las etapas se pueda leer el texto de la novela que expresamente coincide con el tramo del camino, por lo que además del plano de la ruta llevaremos fragmentos del texto cervantino, coincidiendo así con el mismo espíritu de mi guía de caminos.

Este pasado domingo día 19 de diciembre hemos puesto inicio a esta actividad. El recorrido fue de unos 9 km. El punto de salida ha sido el centro de la Plaza de España de Alcázar de San Juan, junto a las estatuas de don Quijote y Sancho Panza. Si bien el día estaba claro, un ligero viento del este nos dificultó nuestra marcha desde el mismo inicio. Este viento del este, conocido como Solano, es el predominante en esta parte de la Mancha y el más ansiado antiguamente por los molineros, tanto en verano como en invierno, por su regularidad.

Aquí, antes de salir, recordamos que don Quijote había llegado a casa de la primera salida molido a palos, después del desafortunado encuentro con los mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia. También que tenía determinado seguir con sus aventuras y mientras se cura en casa se hace con los servicios de un vecino suyo como escudero:

«En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien —si es que este título se puede dar al que es pobre—, pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale, entre otras cosas, don Quijote que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase en quítame allá esas pajas alguna ínsula y le dejase a él por gobernador de ella. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer y hijos y asentó por escudero de su vecino… Todo lo cual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen»

Salimos de Alcázar de San Juan por una de las variantes del antiguo Camino de Toledo a Murcia hasta la bifurcación de este con el Camino de los Siete Molinos, hoy dentro del casco urbano. Desde la construcción del ferrocarril en el último cuarto del siglo XIX no es posible seguir su antiguo trazado, por lo que hay que cruzar las vías por un paso inferior para seguir por este camino utilizado para ir los vecinos de Alcázar de San Juan a moler a los molinos de viento de Campo de Criptana.  

En los límites entre los términos de Alcázar de San Juan y Campo de Criptana nos paramos para leer del capítulo VII: «Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban…» Aquí, en este mismo punto del camino terminaba la Orden de San Juan y comenzaba los dominios de la Orden de Santiago y el «antiguo y conocido Campo de Montiel». Hoy tampoco nos fatigaban los rayos del sol por ser diciembre y estar muy bajos, de la misma manera que tampoco les fatigaban a primera hora de la mañana a don Quijote y Sancho en verano, por darles también muy bajos, a soslayo.

Uno de los objetivos de esta ruta fue la de subir a los cerros de Los Siete Molinos. En Campo de Criptana este Camino de los Siete Molinos se conoce como el Camino de los molinos que va a Alcázar. Junto a él estaban construidos siete molinos, la segunda mayor concentración de molinos después de los que había en La Sierra.

Mi guía es transgresora, no coincide con otras rutas ni con otros autores. Es aquí donde Cervantes enmarca la aventura de los molinos de viento. Son los primeros molinos de viento, de los más de treinta que había, que se divisan al entrar en el término de Campo de Criptana, aunque hoy pasan totalmente desapercibidos porque solo hay restos de las cimentaciones y poco más. En el camino que sube a este cerro leemos el comienzo del famoso capítulo VIII: «En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas,…»

Seguimos nuestro camino. Y poco después, bordeando las primeras casas de Campo de Criptana,  llegamos a La Sierra donde había dieciséis molinos de viento. Hoy podemos ver diez.

Junto al molino El Burleta, miembros de una asociación cultural criptanense nos representaron el inicio de este capítulo VIII, terminando aquí esta primera etapa de Camino del Quijote.

Ya estoy preparando la segunda etapa que la ADAC tiene prevista hacer a finales del primer trimestre del próximo año. Hablando con unos y otros mientras caminábamos pensaba que podría ser ir a El Toboso y hacer el tramo de camino que llevó a don Quijote a Mota del Cuervo, lugar del caballero del Verde Gabán, en la que ocurre, entre otras, la aventura de los comediantes y la de los leones, o quizás andar el camino que va desde la ermita de Manjavacas, paraje donde estaba la Venta de Manjavacas,donde fue armado caballero don Quijote,hasta el cruce del falso albedrío de Rocinante, pasando por el encinar donde el pastor Andrés era castigado cruelmente por su amo por perder, según él, parte de su ganado. O quizás a recorrer parte de las Lagunas de Ruidera para al final entrar en la Cueva de Montesinos y comprobar que las medidas de ella coinciden con el texto cervantino…

En estas fechas tan señaladas en el calendario cristiano os deseo una Feliz Navidad y que el 2022 sea un año de prosperidad y felicidad en todos vuestros hogares.

                                                            Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote

Avatares del vino «Hideputa» en el Congreso sobre el Siglo de Oro en Pamplona

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha presentado el vino “Hideputa” a los cervantistas de todo el mundo en el Congreso Internacional organizado por la Universidad de Navarra y la Universidad Jean Monnet de Saint-Etienne (Francia)

Alcázar de San Juan, 21 de diciembre de 2021.- Por invitación de Carlos Mata, secretario del Grupo de Investigación del Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra en Pamplona, Constantino López Sánchez–Tinajero, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha intervenido el pasado lunes en el Congreso Internacional “La recepción de Cervantes: huellas, recreaciones y reescrituras (siglos XVII-XXI)” celebrado los días 20 y 21 de diciembre, este año en la modalidad on-line.

En el Congreso han tomado parte cervantistas de ambos lados del océano, tanto de Europa (Francia, Italia y España) como de América (EE.UU., Costa Rica, Perú, Chile, Brasil o Argentina). En su intervención, López Sánchez-Tinajero ha tenido ocasión de explicar  a los cervantistas asistentes al Congreso, cómo surgió la idea de tener un vino propio para agasajar a los visitantes de los Almuerzos de don Quijote, de disponer de una etiqueta propia y única, elaborada exclusivamente por Estrella Cobo, amiga de la Sociedad Cervantina y de haberlo bautizado con el nombre “Hideputa” en honor a Sancho Panza que como buen mojón, lo llamó por ese nombre en señal de alabanza por su bondad y tras acertar por su sabor que era un vino de Ciudad Real (DQ II, 13) y con alguna “ancianidad”.

Y cómo después de presentado a la ciudadanía alcazareña y de alcanzar una gran aceptación por su calidad y por el nombre escogido de resonancias quijotescas, sufrió una serie de avatares y peripecias cuando se solicitó su registro como marca comercial ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, negándose ésta a registrarlo por entender que el nombre era malsonante y de lenguaje vulgar.

Los cervantistas alcazareños -como así tampoco los del resto del mundo- no entienden la decisión de la oficina de registro española, más aún teniendo en cuenta que el nombre elegido procede directamente de Cervantes y de su pluma y creen que pocos argumentos hay para querer censurar su obra conocida universalmente.

En todo caso, los cervantinos alcazareños han alcanzado el objetivo de que tanto su actividad llamada “los almuerzos de don Quijote, como su vino Hideputa, como también el propio nombre de la ciudad, Alcázar de San Juan, estén siendo conocidos y reconocidos en todo el mundo.

Pero lo que es más importante, es que están seguros de que todas estas peripecias del nombre del vino están desembocando en un aumento del interés de muchas personas por el Quijote y por su lectura, ese y no es otro es el objetivo que les mueve.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Primer Camino del Quijote con final en los molinos de Campo de Criptana

Don Quijote y Sancho Panza, muy bien caracterizados por miembros de la Asociación Hidalgos Amigos de los Molinos, recibieron con una soberbia actuación a los caminantes de la ruta

Alcázar de San Juan, 19 de diciembre de 2021.- En una mañana más soleada de lo esperado, aunque con ligero viento solano en contra, los participantes del primer “Camino del Quijote, camino de salud” finalizaron en los molinos de Campo de Criptana, la ruta que habían comenzado en el hotel Ínsula Barataria de Alcázar de San Juan.

Allí fueron despedidos por el concejal de promoción de la cultura, Mariano Cuartero, que quiso estar presente en la salida para infundir ánimos a los caminantes. Allí previa a la salida, se leyó la primera de las lecturas del Quijote, la relativa a la toma de posesión de Sancho como gobernador de la ínsula Barataria.

Posteriormente se hizo un alto en la plaza de España, junto a la estatua de don Quijote y Sancho donde se dio lectura al episodio de la salida de caballero y escudero con dirección a la aventura de los molinos de viento.

En el paraje de los siete molinos, ya cerca de Criptana, los caminantes volvieron a hacer una inmersión en el Quijote, en las costumbres y la  legislación de la época de Cervantes, para conocer el motivo por el que en Campo de Criptana hubiese tantos molinos y era porque el Prior de la Orden de San Juan prohibía la construcción de ellos en sus territorios y los alcazareños (que eran dueños de la mayoría de los de Criptana hubieran de irse allí a construirlos y a administrarlos, por sí mismos  o por terceros.

A la llegada a los molinos de Campo de Criptana fueron recibidos por Rosa Ana Fernández Ruiz, concejal de cultura y turismo que junto con los representantes de la asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos brindaron una calurosa acogida con una interpretación soberbia del episodio de la aventura de los molinos, que hizo que los caminantes dieran por muy bien empleado su esfuerzo.

Tras la vuelta en microbús se celebró la comida en Barataria y los asistentes comentaron durante la comida que no solo en los puntos de lectura de episodios del Quijote sino en la continua charla durante todo el camino habían aprendido mucho sobre la obra de Cervantes y que ya piensan en las siguientes etapas que se organicen en el futuro.

Esta ruta pretende recorrer caminos por donde anduvo don Quijote y terminar siempre en lugares cervantinos o quijotescos, como ha sido en esta ocasión, de forma que se realice deporte para mejorar la salud, pero al propio tiempo se conozca un poco mejor la obra de Miguel de Cervantes y en especial el Quijote.

Así que, agradeciendo a Domingo Camacho, presidente de la Asociación de Diabéticos de Alcázar de San Juan y comarca la buena organización de la jornada de hoy, aprovecharon para encargarle que vaya trabajando en ir preparando la segunda ruta.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La solidaridad se supera año a año en la recogida de libros

Con alrededor de 500 libros, se ha vuelto a superar el récord del año pasado. La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan agradece muy sinceramente todo el apoyo recibido a la campaña «Ningún niño/a sin imaginación»

Alcázar de San Juan, 17/12/2021.- Un año más la solidaridad de los alcazareños, de la gente de la comarca e incluso de algunos que viven muy lejos y que ya son habituales colaboradores de la Sociedad Cervantina de Alcázar ha quedado patente con la recogida de 500 libros en la Campaña “Ningún niño/a sin imaginación” que este año ha alcanzado su cuarta edición.

El vicepresidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar, Luis Miguel Román Alhambra hizo entrega a Milagros Plaza, presidenta de la Asociación Cultural y Social el Sosiego, de la gran cantidad de libros infantiles y juveniles, algunos de ellos totalmente nuevos (adquiridos a propósito para donarlos en esta campaña), así como incluso enciclopedias completas; acto que tuvo lugar en la tarde de ayer jueves para que con estos libros y unidos a los juguetes que han recogido en su tradicional campaña, elaboren lotes para los niños más desfavorecidos.

La Asociación el Sosiego viene haciendo desde hace más de diez años esta gran labor social que contrasta con la escasez de medios de que disponen, lo que hace su trabajo mucho más valioso, esto fue precisamente lo que impulsó a la Sociedad Cervantina de Alcázar a colaborar con ellos en una cooperación que se prolonga ya cuatro años.

No obstante, queremos remarcar que el éxito de esta campaña no hubiera sido posible sin la colaboración de tanta y tanta gente particular, profesores, escritores, instituciones como la Biblioteca Municipal de Alcázar de San Juan, etc…  Por eso damos las gracias a todos los que han colaborado con nosotros y nos enorgullece comprobar cómo aún queda mucha gente que tiene la impronta de la solidaridad y que se pone en el lugar de los que lo tienen más difícil, especialmente en estas fiestas navideñas que ya se acercan y con la ayuda de todos esperamos haber puesto nuestro granito de arena para que la alegría y la ilusión entren en muchos hogares.

 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Cartas desde el Café Monago a sus majestades los Reyes Magos

Con el Patrocinio de Centro de Conductores Rondilla y la colaboración de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, Café Monago ha convocado el primer concurso de cartas a los Reyes para que dejemos volar nuestra imaginación y este año la carta a los Magos de Oriente tenga premio

Alcázar de San Juan, 13-12-2021.- En estas fechas navideñas Café Monago se ha propuesto que dejemos volar la imaginación y que nuestra carta a los Magos de Oriente tenga premio ya que ha convocado un concurso de cartas a los Reyes.

El plazo para participar es hasta el 5 de enero de 2022 y los trabajos pueden enviarse al correo info@cervantesalcazar.com o depositarse directamente en el Café Monago, en la Avenida de la Automoción del polígono Emilio Castro de Alcázar de San Juan.

El Centro de Conductores Rondilla ha patrocinado el concurso con dos premios, uno de 100 euros para el ganador y otro de 50 euros para el finalista. La extensión de la carta no debe ser mayor de 3 folios escritos por una cara y a doble espacio. La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan correrá con la labor de juzgar las cartas y adjudicar los premios y para esta tarea podrá asesorarse de personas de contrastada categoría literaria.

Se anima a todas las personas que tengan inquietud creativa a que la pongan en práctica a través de esta acción cultural que ha sido idea original de Café Monago y que pretende desarrollar la imaginación de los concursantes y la redacción de trabajos de calidad.

Las bases completas del concurso están a disposición en la web de la Sociedad Cervantina de Alcázar:

Con el Patrocinio de Centro de Conductores Rondilla y la colaboración de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, Café Monago ha convocado el primer concurso de cartas a los Reyes para que dejemos volar nuestra imaginación y este año la carta a los Magos de Oriente tenga premio

Alcázar de San Juan, 13-12-2021.- En estas fechas navideñas Café Monago se ha propuesto que dejemos volar la imaginación y que nuestra carta a los Magos de Oriente tenga premio ya que ha convocado un concurso de cartas a los Reyes.

El plazo para participar es hasta el 5 de enero de 2022 y los trabajos pueden enviarse al correo info@cervantesalcazar.com o depositarse directamente en el Café Monago, en la Avenida de la Automoción del polígono Emilio Castro de Alcázar de San Juan.

El Centro de Conductores Rondilla ha patrocinado el concurso con dos premios, uno de 100 euros para el ganador y otro de 50 euros para el finalista. La extensión de la carta no debe ser mayor de 3 folios escritos por una cara y a doble espacio. La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan correrá con la labor de juzgar las cartas y adjudicar los premios y para esta tarea podrá asesorarse de personas de contrastada categoría literaria.

Se anima a todas las personas que tengan inquietud creativa a que la pongan en práctica a través de esta acción cultural que ha sido idea original de Café Monago y que pretende desarrollar la imaginación de los concursantes y la redacción de trabajos de calidad.

Las bases completas del concurso están a disposición en la web de la Sociedad Cervantina de Alcázar: http://cervantesalcazar.com

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

CONCURSO DE CARTAS A LOS REYES MAGOS “CAFÉ MONAGO”

Bases

1.- Puede participar en el concurso cualquier persona mayor de 18 años. Las cartas se enviarán al correo info@cervantesalcazar.com o se depositarán en el propio Café Monago (Avenida de la Automoción) de Alcázar de San Juan.

2.-  El formato de la carta puede ser escrito a mano (legible) o a ordenador, dirigida a uno o a los tres Reyes Magos, con una extensión máxima de tres páginas en tamaño A4 por una cara y a doble espacio.

3.- Una vez fijado el tema, el resto de la producción es completamente libre. Por ejemplo, se puede cambiar el remitente (escribir como si fueras otra persona), cambiar la fecha (en otra época, en el pasado o en el futuro o en una época inventada), se puede pedir cualquier cosa a los Reyes. ¡Queremos que vuele vuestra imaginación!

4.- Será valorada la adecuación al tema, el estilo de escritura, la presentación, la creatividad, la originalidad y la transmisión de valores positivos.

5.- Los participantes pueden enviar sus trabajos con su nombre real o con seudónimo, en cualquier caso, deben acompañar al correo un archivo adjunto donde figuren los siguientes datos personales: Nombre, edad, teléfono de contacto y correo electrónico.

6.- Una misma persona solo puede participar con un trabajo, de hacerlo con más de uno será descalificada del concurso.

7.- “Café Monago” establece dos premios; uno para el ganador y uno más para el finalista.

Primer premio:    100 euros

Finalista:                50 euros.

8.- El jurado estará compuesto por miembros de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan que podrán estar asesorados por terceras personas con experiencia literaria contrastada y su decisión será inapelable. El jurado puede declarar desierto alguno de los premios o todos ellos, si considera que los trabajos no reúnen la calidad mínima necesaria para optar a los premios.

9.- Los plazos para el concurso de cartas serán:

14 de diciembre de 2021: Se abre el plazo para recibir cartas.

– 5 de enero de 2022: Finaliza el plazo de recepción de cartas.

– 9 de enero de 2022: Se comunicará el ganador y el finalista.

– 15 de enero de 2022: Se entregarán los premios en “Café Monago”

Los ganadores se harán públicos tanto en la web de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan https://cervantesalcazar.com, como en su blog https://sociedadcervantinadealcazar.home.blog/ y en las redes sociales de la propia SCA. En Facebook:

https://www.facebook.com/profile.php?id=100007940075912

También se comunicará a cada uno de los premiados por correo electrónico.

10.- No respetar las bases de este concurso, plagiar la obra o parte de ella o infringir los derechos de autor, serán motivo de exclusión del concurso.

11.- Por el hecho de participar en el concurso se ceden los derechos a Café Monago y Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan quienes pueden utilizar y difundir libremente los trabajos premiados. Del mismo modo, la sola participación en este concurso implica la aceptación de las normas de participación. En caso de situaciones no previstas en el mismo, se estará a lo que disponga el organizador.

Premios y patrocinio:

Fray Diego de Torres Rubio

Del Arte de la lengua aymara, por  Torres Rubio, Diego de, 1547-1638

Fray Diego de Torres Rubio, lingüista, gramático y lexicógrafo jesuita, estudioso de las lenguas andinas aymara y quechua, nace en Alcázar de San Juan, en 1547, y muere en Chuquisaca, actual Sucre-Bolivia, el 13 de abril de 1638, a la edad de 91 años, en donde era profesor de ambas lenguas.

Las lenguas quechua y aymara eran los idiomas más extendidos por las regiones de los Andes centrales a la llegada de los españoles. En cierta forma se puede afirmar que el quechua era, de facto, la lengua oficial del Imperio Inca. Tanto era así que la Iglesia Católica, de la mano de sus misioneros, en su estrategia de expandir su actividad misional por todo el Virreinato del Perú, se esmeró sobremanera en estudiarlas y dominarlas con rapidez para poder comunicarse fácilmente con los nativos de los nuevos territorios y cumplir con su misión evangelizadora. Desde el primer momento estableció cátedras de estos idiomas en los colegios y universidades que se iban fundando.

La obra escrita más antigua que conocemos en lengua quechua es “Gramática o arte de la lengua general de los indios de los reynos del Perú”, del misionero dominico Fray Domingo de Santo Tomás, impresa en Valladolid en el año 1560.

En 1583 se editó en Lima el primer “Catecismo en la lengua Española y Aymara del Pirú”, como resultado de las directrices emanadas del III Concilio Provincial de Lima (1582-1583). Este Concilio fue de suma importancia para la cristianización de los pueblos nativos del Virreinato del Perú, pues de él surgió una abundante normativa evangelizadora, una de las más influyentes la que ordenaba que no se obligase a sus habitantes a rezar en latín, lo que propició la aparición de abundantes textos religiosos en las lenguas nativas más habladas. Este catecismo fue reimpreso en Sevilla, en 1604, por Bartolomé Gómez.

Catecismo en la lengua Española y Aymara del Pirú. Edición de 1604. Sevilla

En 1607, el también misionero, en este caso jesuita, Fray Diego González Holguín publicó su “Gramática y arte nueva de la lengua general de todo el Perú, llamada lengua Quichua, o lengua del Inca” y, en 1608, el “Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Quichua o del Inca”. Ambas obras se imprimieron en Lima.

Unos años antes, en 1603, el misionero jesuita alcazareño Fray Diego de Torres Rubio publicó la obra “Gramática y Vocabulario en lengua Quichua, Aymara y Española”, que se imprimió en Roma, y fue reeditada en Sevilla en 1609, pero que hoy, desaparecida, solo se la conoce por referencias.

Fray Diego de Torres Rubio nace en Alcázar de San Juan, entonces llamada Alcázar de Consuegra, en 1547.Con 19 años de edad, en 1566, abandona su ciudad natal y se traslada a Valencia para ingresar en el noviciado de la Compañía de Jesús, en donde obtiene el grado de subdiácono seis años más tarde, en 1572.

En 1577, junto al también jesuita alcazareño Fray Alonso de Valdivielso, marcha al Nuevo Mundo en la expedición promovida por el Padre Everardo Mercuriano,

Prepósito General de la Compañía de Jesús, “en respuesta a la solicitud que el Padre Acosta le hace rogándole que enviara un teólogo ya formado y de nota para que continuase los cursos de teología que él había interrumpido al ser nombrado Provincial del Perú”, según recoge el Padre F. Mateos en su “Historia General de la Cia. de Jesús en la Provincia del Perú”.

El jesuita P. Bartolomé de Alcázar, en el Tomo II de su “Chrono-Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia de Toledo”, Madrid 1710, relata con exactitud el día en que Fray Diego y Fray Alonso embarcaron en Sanlucar de Barrameda, como integrantes del grupo de dieciséis religiosos que componían la expedición ordenada por el Padre Everardo Mercuriano: “A las provincias del Perú partieron también de San Lucar, a 16 de octubre (de 1577), en los Galeones de el cargo de Don Juan de Velasco de Barrio, dieciséis de la Compañía de Jesús …” citando expresamente a los dos alcazareños de esta forma: “Alonso de Valdivielso, estudiante theologo, natural de Alcaçar de San Juan de la provincia de Toledo… Diego de Torres Rubio, subdiácono, natural de Alcaçar de San Juan…”.

Al frente de la misma iba el Padre José Tiruel y la componían cuatro diáconos, siete estudiantes, dos hermanos coadjutores y tres sacerdotes, uno de ellos el eminente teólogo y moralista Padre Esteban de Ávila. La lista completa de sus integrantes, junto al grado de cada uno de ellos y sus lugares de procedencia, consta en el “Libro del Noviciado” de la Compañía.   

Desconocemos el puerto de arribada al Nuevo Mundo, pero si sabemos que en febrero de 1578 todo el grupo se encontraba sin novedades dignas de reseñar en Panamá, para embarcar con destino al Virreinato del Perú en el navío del conocido y prestigioso piloto Antón del Rodal. El también jesuita P. Giovanni Anello Oliva nos describe este viaje en su “Historia del Reino y Provincias del Perú y vida de los varones insignes de la Compañía de Jesús”, escrita en el año 1630, de esta forma:

“Pero en este (viaje) no podré dejar de hacer especial mención del que el Padre Joseph Tiruel y el Padre Esteban de Ávila hicieron con otros catorce sujetos, el año de 1578… en este navío vino y en compañía de nuestros padres D. Martín Garçía de Loyola a quien después mataron los indios de Chile, siendo gobernador de aquel Reino y sobrino que fue de nuestro Glorioso Padre San Ignacio. También vino D. Lorenço Xuerez de Figueroa gobernador de las Provincias de Santa Cruz de la Sierra…“, siguerelatando quenavegarondurante once días hasta el puerto de Paita en Perú, en donde descansaron cinco días, continuando su singladura durante otros dieciséis días, para llegar, el 31 de marzo de 1578, Viernes de la Semana de Pascua, al puerto del Callao en Lima.

A esta expedición también se refiere el Virrey Francisco de Toledo en una carta enviada a Felipe II, el 18 de abril de 1578, en la que le comunica que: “Entró aquí una manada de clérigos de la Compañía, mozos y para estudiar acá”.

Es más que probable que en Lima los caminos de Fray Diego y Fray Alonso se separaran definitivamente para no volver a juntarse jamás, lo que no podemos asegurar puesto que no hemos encontrado constancia documental del destino que América le deparó a Fray Alonso de Valdivielso. Quizás volvió a España, porque en 1601 encontramos a un Fray Alonso de Valdivielso velando en su casamiento a Francisco Pérez Marañón y Paula de Valdivielso, hija del Doctor Valdivielso, casamiento que ofició Fray Juan de Valdivielso. “Libro primero de Desposorios y Velaciones celebradas en la Iglesia Parroquial de Santa María desta villa de Alcázar de San Juan”. Archivo parroquial de Santa María. Pero ésta es otra historia.

Tras permanecer dos años en Lima, entonces llamada Ciudad de los Reyes, en donde fue ordenado sacerdote en 1580, al ya Padre Diego de Torres Rubio lo enviaron a la importante misión jesuita de Juli, al sur del actual Perú, junto al lago Titicaca, territorio habitado por el pueblo Aymara, en donde también aprendió esta lengua. En Juli coincidió con el jesuita italiano P. Ludovico Bertonio (1557 – 1625), lingüista y lexicógrafo como él, autor, entre otras obras, del “Vocabulario de la Lengua Aymara”, impreso en Juli en 1612, y de varios textos religiosos en español y en aymara.

El resto de su vida transcurrió, en su mayor parte, en regiones de la actual Bolivia, llegando a ser Rector de los colegios de La Paz (Chuquiabo o Chuqiyapo en aymara), Potosí y La Ciudad de La Plata de los Charcas, conocida también como Chuquisaca y, desde 1839, llamada Sucre, ciudad muy importante en esa época pues en ella residía la Real Audiencia y Cancillería de La Plata de los Charcas, la segunda en jerarquía tras la de Lima. En Chuquisaca, en donde ocupó la cátedra de aymara durante 30 años, se le atribuye el establecimiento, en 1610, de dos seminarios de Estudios y Noviciados para impartir Teología y Artes.

Partiendo desde Potosí, en el año 1595, fue uno de los primeros misioneros jesuitas que, junto al Padre Yáez, visitó a los chiriguanos, etnia de lengua guaraní, que se asentaban en el Gran Chaco, en lo que hoy es territorio compartido por Bolivia, Argentina, Brasil y Paraguay.

El Padre Bartolomé de Alcázar, en el ya citado Tomo II de su “Chrono-Historia de la Compañía. de Jesús en la Provincia de Toledo”, nos da cumplidas referencias del talante y la personalidad de Fray Diego, diciendo que: “Ordenado en Lima de sacerdote, para acallar sus fervorosos deseos de ayudar a los indios, le enviaron al Pueblo de Juli, donde en breve aprendió sin maestro con tal perfección las dos lenguas Aimara y Quichua, que las redujo a reglas y las enseñó en Chuquisaca por treinta años. Hizo muy repetidas Misiones, a pie así siempre en la Provincia de los Charcas… Dentro de la casa era infatigable en la caridad con todos…  Asistía y amaba a los indios con celo ardiente, sin fatigarle los trabajos que por ellos toleraba… Adornó su vida larga con grandes virtudes… Siendo Rector de el Collegio de Potosí hacía los oficios más humildes, propios de los criados, diciendo que no había para que executase otro lo que él podía… y solía decir que mientras tuviese manos propias, era injusto valerse de las ajenas… Por su amor a la santa Pobreza jamás admitió para uso propio, sino lo más viejo y desechado de la casa… Era muy dado a la oración vocal, y a la mental empleando en ésta cuatro horas al día, con perseverancia constante… Tuvo una pureza tan sin mancilla, que en su semblante no se vio ademán, o acción ajena de una insigne santidad… Estas y otras virtudes suyas, ya cansado de vivir, le maduraron para el Cielo… Fue su muerte en la Ciudad de la Plata, a 13 de Abril de 1638, a los 91 años de su edad, a los 66 de religión, y a los 58 de profesión de cuatro votos. Escribió una Gramática y un Vocabulario de las lenguas Aimara y Quichua ”.

Los cuatro votos que menciona el Padre Bartolomé de Alcázar son los de pobreza, castidad y obediencia, comunes a todos los sacerdotes, más un cuarto voto especial que solo profesan los jesuitas: la obediencia al Papa sea el que sea.

La anónima “Historia General de la Compañía de Jesús en Perú”, del año 1600, reeditada por el Padre F. Mateos, Madrid 1944, corrobora su cargo de Rector del Colegio de Potosí y recoge la amistad que le unía al Padre Juan de Montoya, compañero en sus viajes misioneros por Juli, Chuquiabo y Potosí, de esta forma: ”… el P. Diego de Torres Rubio, Rector que entonces era de este collegio, como quien sabía bien la mucha virtud y santidad del P. Montoya, por haber vivido en su compañía muchos años en Juli, Chuquiabo y Potosí…”

Además de las ya mencionadas, también hemos encontrado referencias documentadas sobre Fray Diego de Torres Rubio en estos otros escritos:

En el manuscrito “Sobre el noviciado de los jesuitas en Lima”, escrito alrededor de 1600, que se encuentra en la Biblioteca Nacional.

En la obra “Vidas exemplares y venerables memorias de algunos Claros Varones de la Compañía de Iesus”, del humanista y teólogo jesuita P. Juan Eusebio Nieremberg y Ottin, Madrid 1647, se describe a Fray Diego de Torres Rubio como uno de los más importantes y venerables miembros de esta Compañía en el Virreinato del Perú. Confirmando lo ya acreditado con estas palabras: “Sucedió su muerte en la ciudad de Chuquisaca, donde muchos años había vivido, a 13 del mes de abril el año de 1638, de edad de noventa y uno, de su entrada en la compañía sesenta y seis, y de la profesión de los cuatro votos cincuenta y ocho”.

En el “Catálogo de las Lenguas de las naciones conocidas y enumeración, división y clases de éstas según la diversidad de sus idiomas y dialectos”, Madrid 1800-1805, del lingüista y filólogo jesuita Lorenzo Hervás y Panduro.

En la obra “Bibliografía Española de Lenguas indígenas de América”, Madrid 1892, de Cipriano Muñoz y Manzano, Conde de la Viñaza.

En la monumental “Historia General del Perú”, editada enLima entre 1971 y 1984 y en la “Historia de la Compañía de Jesús en el Perú”, Burgos 1963, ambas del jesuita peruano P. Rubén Vargas Ugarte.

O en “Notas sobre jesuitas y lengua Aymara”, 1997, del jesuita e investigador boliviano P. Xavier Albó.

Como ya hemos comentado, la primera obra que Fray Diego de Torres Rubio escribió fue “Gramática y Vocabulario en lengua Quichua, Aymara y Española”, publicada en Roma en el año 1603 y reeditada en Sevilla en 1609, obra que hoy está desaparecida, pero que es citada, entre otros, por Antonio Rodríguez de León Pinelo, historiador y cronista mayor de Indias, en el Tomo II de su obra “Epítome de la Biblioteca oriental i occidental, náutica y geográfica…”, Madrid 1629. Por el bibliógrafo sevillano Nicolás Antonio en el Tomo I de su obra “Bibliotheca Hispana Nova”, publicada en 1672 y, sobre todo, por D. Marcelino Menéndez Pelayo quien en el Tomo III su obra “La Ciencia española: polémicas, proyectos y bibliografía”, Madrid 1888, además de hablar de ella, da su título en latín: “Vocabularium et Gramática limguarum Aymara et Quichuae”.

En 1614 Francisco del Canto, impresor de libros, publicó “Arte, y vocabulario en la lengua general del Perú, llamada Quichua, y en la lengua Española. El más copioso y elegante, que hasta agora se ha impresso”, editada en Lima con licencia del Excelentísimo Marqués de Montesclaros, hasta ese año Virrey del Perú, y dedicatoria del editor al Ilustrísimo Señor Don Hernando Arias de Ugarte, Obispo de Quito y del Consejo de su Majestad.

Arte y vocabulario en la lengua general del Perú, llamada Quichua, y en la lengua Española. 1614

Desde la Biblioteca John Carter Brown de la Universidad de Providence, Rhode Island, EE.UU., atribuyen esta obra a Fray Diego de Torres Rubio, pero otras fuentes también la atribuyen a los jesuitas Alonso de Bárcenas, Ludovico Bertonio o Diego González Holguín, o al dominico Domingo de Santo Tomás, incluso al propio Francisco del Canto. Quizás el editor simplemente reunió datos de todos ellos y la publicó sin mencionar autor alguno. La obra, de 452 páginas, consta de una gramática o arte de la lengua Quichua y un diccionario, de unas 2.500 palabras y frases, del quechua al español y viceversa.

En 1616, Fray Diego de Torres Rubio, publicó la obra “Arte de la lengua Aymara”, editada en Lima por Francisco del Canto, con licencia concedida por el Príncipe de Esquilache, Virrey del Perú entre los años 1614-1621, y la aprobación del Doctor Alonso de Huerta, Catedrático de la Universidad San Marcos de Lima y Predicador de su Iglesia Catedral.

En ella encontramos una gramática o arte de la lengua aymara, un vocabulario bilingüe ordenado alfabéticamente con los vocablos y frases más comunes que ordinariamente se usaban, un breve confesionario en aymara y varios textos religiosos, entre ellos una Letanía de Nuestra Señora.

Hay dos versiones de esta obra, ambas publicadas en Lima en 1616, que se han confundido entre sí, pues en una de ella se incluyó la edición, reimpresa en Sevilla en 1604, del “Catecismo en la lengua española y aymara del Pirú” y en la otra versión no se incluyó.

Arte de la lengua Aymara, edición de 1616, que incluye el catecismo.
Arte de la lengua Aymara, edición de 1616, sin la inclusión del catecismo

En 1967 la Editorial de Libros y Revistas S.A. (LYRSA) de Lima realizó una edición moderna de esta obra, con un preliminar de Gamaliel Churata (seudónimo de Arturo Peralta) y prólogo y actualización de Mario Franco Inojosa.

En 1619 publicó su “Arte de la lengua Quichua”, editada en Limapor Francisco Lasso, con licencia igualmente concedida por el Príncipe de Esquilache, Virrey del Perú, el 16 de febrero de 1619, y la aprobación del Padre Diego Álvarez de Paz, Provincial de la Compañía de Jesús en el Perú.

Está estructurada de forma análoga a la anterior, es decir, un arte (gramática) de la lengua quichua, un vocabulario bilingüe con los vocablos y frases más comunes ordenados alfabéticamente, un confesionario y varios textos religiosos en quichua, entre ellos una Letanía de Nuestra Señora, los Mandamientos y los rezos necesarios para administrar el viático o celebrar el matrimonio.

Arte de la lengua Quichua. Edición de 1619

Esta edición fue ampliada por el P. Juan de Figueredo, quien le añadió una gramática y un vocabulario de la lengua Chinchaysuyo, considerada un dialecto de la lengua Quichua muy hablado en la zona del Arzobispado de Lima, imprimiéndose en esta ciudad, en el año 1700, en la imprenta real de Joseph de Contreras y Alvarado, a costa del mercader en libros Francisco Farfán de los Godos.

Siendo nuevamente reeditada, también en Lima, en 1754, en la afamada imprenta de la Plazuela de San Cristóbal, bajo el título de “Arte y vocabulario de lengua Quichua general de los indios de el Perú que compuso el Padre de Diego de Torres Rubio de la Compañía de Jesús. Y añadió el P. Juan de Figueredo de la misma Compañía. Ahora nuevamente corregido y aumentado en muchos vocablos”.

En 1963 la Editorial H. G. Rozas S.A. de Cuzco publicó una edición moderna de esta obra, incluyendo los añadidos que hizo el P. Juan de Figueredo. El prólogo y las biografías que contiene son de Luis A. Pardo.

Arte de la lengua Quichua. Edición de 1700
Arte de la lengua Quichua. Edición de 1754

El historiador y bibliógrafo peruano Enrique Torres Saldamando (Lima, 14 de julio de 1846 – Santiago de Chile, 1 de abril de 1896), en su libro “Los antiguos jesuitas: biografías y apuntes para su historia” (1882, Imprenta Liberal, pp 79-81) dice que también dominaba la lengua guaraní, quizás aprendida en su comentado viaje al Gran Chaco con el padre Yáez, atribuyéndole la obra “Arte de la lengua Guaraní”, publicada en 1627. Desgraciadamente, a día de hoy, no se ha podido localizar ningún ejemplar que pueda confirmarlo.

Ejemplares de sus obras se encuentran en la Biblioteca Nacional de España, en diversas Bibliotecas Nacionales y Universitarias de Chile, Perú o Bolivia y, especialmente, en la Biblioteca John Carter Brown en la Universidad de Providence, Rhode Island, EE.UU., de cuya Biblioteca Digital hemos extraído las ilustraciones que acompañan a este trabajo.

Hasta aquí este breve recorrido por la vida y la obra de este alcazareño universal, poco conocido y menos reconocido en su ciudad natal, en la que, pensamos que injustamente, no se le recuerda ni tan siquiera con una sencilla placa conmemorativa o con el nombre de una simple calle.

 Manuel Rubio Morano

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

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Breve explicación de este artículo:

Este artículo sobre Diego de Torres Rubio, un jesuita alcazareño que -aparte de ser un verdadero desconocido en la ciudad- fue uno de los mayores lingüistas del Siglo de Oro Español, autor de gramáticas sobre las lenguas Aymara y Quechua, es obra de nuestro socio Manuel Rubio Morano y le ha hecho una pequeña introducción que motiva la realización de este trabajo y que tiene su interés, por eso aquí queda reproducida.

Junta Directiva

«Hace unas semanas nuestro compañero de la Sociedad Cervantina de Alcázar, Enrique Lubián, nos reenviaba por el grupo de wasap unos memes en los que se defendía y reivindicaba la labor de España en el Nuevo Mundo.

En uno de ellos se mostraban las Universidades fundadas por España en América y Filipinas y en otro se comentaba que mientras el primer libro de gramática en lengua alemana se publicó en 1573 y el primer libro de gramática en lengua inglesa lo fue en 1586, en España el primer libro de gramática en lengua española se editó en 1492 y, lo que es más sorprendente, el primer libro de gramática en la lengua andina Quechua lo fue en 1560, trece años antes que en alemán y veintiséis antes que en lengua inglesa.

Esto me animó a poner al día algunos apuntes que ya tenía sobre un alcazareño universal, pero escasamente conocido en su tierra, al que le seguía la pista desde hace bastante tiempo, Fray Diego de Torres Rubio, y me empujó a seguir indagando sobre su vida y obra, por ser uno de los principales artífices del inmenso trabajo que España desarrollo con las lenguas nativas del Virreinato del Perú durante los siglos XVI y XVII. Lo encontrado está en el siguiente trabajo.»

Manuel Rubio Morano

Barcelona, Cervantes y el Quijote. ¿Por qué rasgarse las vestiduras?

Enrique Suárez Figaredo, barcelonés, quijotista y miembro de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Estupor general ha causado la noticia de que el Pleno del Ayuntamiento de Barcelona haya rechazado la propuesta de instalar en la popular playa de la Barceloneta una estatua a Cervantes, propuesta presentada por el grupo municipal de C’s. Como todo es opinable, en las siguientes líneas expresaré mi particular punto de vista sobre este asunto, empezando por asuntos editoriales muy relevantes.

En Barcelona, en 1617, se publicó por primera vez el Quijote completo (2 tomos). Para ello se asociaron tres mercaderes de libros y dos impresores. También en Barcelona, en 1873, se publicó el primer Quijote en facsímil: todo un hito bibliográfico. Edición destinada “para España y para todas las naciones del Universo”, sus suscriptores la fueron completando en fascículos mensuales de 48 páginas al precio de 5 Ptas. La iniciativa correspondió a Reial Acadèmia de Bones Lletres y el Ateneu Barcelonès, y el responsable de esta monumental edición fue el militar y político barcelonés Francesc López Fabra, considerado el padre de la foto-tipografía en España. El papel, de excelente calidad, se produjo en los molinos papeleros de Capellades (prov. de Barcelona), y la estampación se llevó a cabo en la imprenta barcelonesa de Narcís Ramírez. La tirada se limitó a 1605 ejemplares para España y 100 para el extranjero, y el 23 de abril de 1873, ya finalizada, las planchas fueron destruidas en un solemne acto público. Con 257 años y 507 km de distancia de diferencia, ese día fenecieron el Autor y el ambicioso proyecto.

En 1874, se añadió un tercer tomo con Las 1633 notas de Juan Eugenio Hartzenbusch a la primera edición foto-tipográfica del Quijote (Hartzenbusch era entonces Director de la Biblioteca Nacional). En 1879, un cuarto tomo reprodujo 101 láminas elegidas entre 60 ediciones ilustradas, completando así una de las ediciones del Quijote más valoradas por el coleccionismo cervantino.

Todo buen quijotista sabe que muchos de los mejores estudios literarios sobre el Quijote se han escrito en Barcelona, y la potente industria editorial barcelonesa ha publicado bellísimas ediciones. Semejante devoción por obra y autor parece responder a la que Cervantes sintió por la Ciutat Comtal, y así lo expresó en varias de sus obras:

Admiroles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad, y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo (en Las dos doncellas, del tomo de las Novelas ejemplares).

Quiero que sepa vuesa merced … que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza, … me pasé … a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firmes amistades; y en sitio y en belleza, única (en la 2ª Parte del Quijote).

Los corteses catalanes, gente enojada terrible, y pacífica suave; gente que con facilidad da la vida por la honra, y por defenderlas entrambas se adelantan a sí mismos (que es como adelantarse a todas las naciones del mundo), visitaron y regalaron todo lo posible a la señora Ambrosia Agustina (en Los trabajos de Persiles y Sigismunda).

¿Qué queda hoy de aquella devoción cervantina, de aquel orgullo ciudadano? Poco, a lo que parece. Me pregunto cuántos componentes del Pleno del Ayuntamiento de Barcelona conocen lo detallado arriba. Es cierto que el nombre de Cervantes ya está bien presente en el nomenclátor de la ciudad (una calle, un parque…), incluyendo un busto en el Pueblo Español y un medallón en fachada de la céntrica Fundació Antoni Tapies; pero no son puntos muy visibles.

La propuesta era colocar una estatua en la playa de la Barceloneta, donde aconteció «la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido»: su derrota frente al Caballero de la Blanca Luna. No se me ocurre un lugar mejor. Ahora bien, desconozco el diseño de la estatua propuesta. ¿Otro busto? ¿Una de cuerpo entero? ¡Qué poca originalidad! Nada mejor que dos caballeros abalanzándose uno contra el otro, lanza en mano, como en la ilustración aportada por Jaume Pahissa para la lujosa edición de Miquel Seguí de 1897. Que yo recuerde, no hay nada así en el mundo.

Barcelona es una de las más turísticas ciudades de Europa, está incluida en la selecta Red de Ciudades Cervantinas, y si ha de hacer algo más por Cervantes y el Quijote, hágalo cuando sea, pero que destaque.

   E. S. F.

Barcelona, 22 noviembre 2021