Buendía completa El Quijote en Twitter, en Alcázar de San Juan

Acompañado por la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

Dos millones de caracteres, 17.000 tuits

Marta Romero | Actualidad 22/04/2016
Alcázar de San Juan (Ciudad Real) fue el lugar de La Mancha escogido por Diego Buendía para culminar la aventura que le ha llevado 599 días y 3 horas completar, transcribir El Quijote, sin prólogo, a través de Tweeter. Dos millones de caracteres condensados en 17.000 tuits en @elquijote1605
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Todo nació de la fiebre y la coincidencia. Buendía, un informático murciano jubilado, residente en L’Hospitalet de Llobregat, amante de la lectura y la escritura, estaba postrado en cama tuiteando como tantas veces. Un mensaje casual que evidencia cómo han cambiado las formas de comunicación en el siglo XXI le dio la idea: ‘si El Quijote pudiera escribirse en un tuit todo el mundo lo leería’.Así, empezó a darle vueltas a la cabeza y pensó que, con un simple algoritmo, la obra cumbre de Miguel de Cervantes podría adaptarse a los nuevos tiempos y difundirse a través de la red. Gracias a sus conocimientos en bases de datos y programación, en una tarde encontró el modo y, la casualidad otra vez, le mostró en la pantalla un número redondo, 17.000 tuits.

“Desde el principio todo ha sido algo mágico”, comentó a manchainformacion.com Buendía, asegurando que nunca pensó que su idea tuviera la repercusión mediática que ha obtenido. “El algoritmo es muy simple, calcula los tuits por debajo de los 140 caracteres y los divide sin partir las palabras. Sin embargo, no es perfecto, no todas las citas tienen sentido así que, cuando una frase sale bien, lo celebro”.

Tres fallos y un tuit perdido

Los tuits han estado publicándose cada 60 minutos y apenas han fallado en estos casi dos años, salvo en tres ocasiones en las que han sido los seguidores los que han advertido del error, ocasionado la mayor parte de las veces por fallos en el servidor.
De lo que nadie se ha dado cuenta es del tuit perdido, una publicación que Buendía borró sin darse cuenta y que no ha podido recuperar. “Nada es perfecto, el fallo humano existe. Ahora que he terminado, sería curioso que los 7.000 seguidores de mi cuenta se pusieran a buscarlo y lo publicasen”. Reto lanzado.

Nuevas aventuras

Ahora que el tuitero del Quijote ha finalizado su primera aventura, se plantea poder hacer un Quijote colaborativo, pidiendo a expertos y seguidores que, a partir de un párrafo, lo dividan en tuits con sentido.
Desde otros países también le han pedido que aplique su algoritmo a obras cumbre de la literatura hispana como ‘Cien años de soledad’ o ‘Pedro Páramo’. Pero, de momento, descansará un tiempo después de esta historia. “Aunque soy un culo de mal asiento y siempre estoy ideando cosas”.

El balance de El Quijote en 17.000 tuits ha sido muy positivo para Buendía, que destaca el interés de los seguidores. Algunos de ellos han compartido todos los tuits y otros son conocedores de la obra, como el madrileño que en su tiempo convirtió a Sancho y a Don Quijote en dibujos animados. Asegura que, sólo por esto, ya ha valido la pena “porque lo único que me proponía era difundir El Quijote y hacer feliz a la gente”.
No obstante, la repercusión ha sido muy importante, consiguiendo cerca de 7.000 seguidores. “Uno de mis hijos me dice, papá, eres uno de los padres de la clase que más seguidores tiene”.

Sólo le falta superar el record de retuiteos, que se encuentra en 500 con la frase “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. ¿Lo conseguirá con el último tuit?

Mancha Información: http://manchainformacion.com/noticias/43741-Buenda-completa-El-Quijote-en-Twitter
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Cervantes, Don Quijote y La Mancha 6: Cervantes Soldado

CERVANTES, DON QUIJOTE Y LA MANCHA
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Seguimos conociendo la vida del escritor universal. Su paso por Italia y su participación en la batalla de Lepanto

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En la año Cervantes, la SER sigue conociendo más sobre el escritor universal. Desde el punto de vista del lector, la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, nos acerca cada semana algo más sobre la vida del autor.

En este sexto capítulo Cervantes llega a Italia y con la inquietud de tantos otros jóvenes de la época, siente pasión por la vida militar, y se enrola en el ejército. Las dudas sobre donde nació Miguel de Cervantes siguen presentes, y seguimos basándonos en dos «migueles»: El de Alcalá de Henares, y el de Alcázar de San Juan, 11 años más jóven que el primero. 

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Publicado en Cadena Ser Alcázar http://cadenaser.com/emisora/2016/03/02/ser_ciudad_real/1456925022_081091.html
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Cervantes, Don Quijote y La Mancha 3: Partidas de bautismo y defunción

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Tercer programa de la sección de la SER y la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote
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En este programa consideraremos los documentos de defunción y bautismo de Cervantes.

Miguel de Cervantes Saavedra muere en Abril de 1616, siendo enterrado, por expreso deseo de él mismo, en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, como reza la partida de defunción que fue encontrada por Blas de Nasarre y Férriz, bibliotecario mayor del rey Fernando VI, en la iglesia parroquial de San Sebastián de Madrid en 1749, en la calle de Atocha…

 

Publicado en Ser Alcázar:

http://cadenaser.com/emisora/2016/02/09/ser_ciudad_real/1455024784_429592.html

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Carta a Don Miguel de Cervantes

Transcribimos la carta que Dinita Álvarez, presidenta de la Asociación Cultural de Mujeres Antares leyó en el acto de entrega de premios del concurso de cartas manuscritas «Juana Pinés» que anualmente viene organizando la asociación.

Nos parece entrañable, directa y cercana, la consideramos un ejemplo de literatura epistolar y seguro que todos nuestros seguidores disfrutarán con su lectura…

Junta Directiva de la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote

 

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CARTA A DON MIGUEL DE CERVANTES

Querido Miguel, o Cervantes, da igual, aquí te conocemos más por Cervantes, así que querido Cervantes: qué ganas tenía de dirigirme a ti, no sabes cuántas preguntas me vienen a la mente, lo malo es que, mientras las cosas no cambien, solo puedo hacer eso, preguntar, no espero que me contestes, pero donde quiera que estés, quizá de algún modo, des contestación a mis preguntas. No quiero ser una erudita, tan solo hablar contigo.

¿Dónde naciste? No sabes el lío que tenemos con tu lugar de nacimiento, tienes que reírte a carcajada. Que si naciste en Alcalá de Henares, que si en un pueblo de la comarca Zamorana de Sanabria, concretamente en Cervantes de Sanabria o en Rosinos de la Requejada, fíjate a dónde llegamos, otros que en Córdoba, algunos defienden tu linaje Alcazareño, en fin, que todos quieren que hayas nacido en su pueblo y, ya si la familia lleva tu sangre, no te digo nada. Esto es una locura. Ya ves, han pasado varios siglos, y seguimos igual. Quién te iba a decir a ti que ibas a ser tan importante con el devenir de los tiempos. De saber esto, hubieras dejado las cosas más claras, ¿no? Escritor universal, dicen. ¿Sabes que después de la biblia, tu Quijote es el más traducido? Y creo que de biblia sabías un poco. Parece ser que los judíos leen mucho la biblia, ¿es verdad que eras converso? Es que algunos estudiosos, dicen, que como tu origen era judío, y entonces no estaba muy bien visto, no te interesaba dejar las cosas demasiado claras. Ves, cuántas cosas me gustaría saber de ti.

Pero por lo que he leído, pasaste muchas penalidades. Eras recaudador de impuestos y te confiaban los más rezagados, vamos, el cobrador del frac que diríamos ahora. Te portabas bien con ellos, dicen que eras un poco blando, pero muy honesto, si vivieras ahora…bueno, también lo verías en tus tiempos. Los corruptos han existido y existirán siempre, ¿no te parece?

En el quijote das muchas pautas para la vida, lo que diríamos una filosofía de vida. Siempre la honestidad por delante, la libertad, el don más preciado. ¿Sabes qué? He releído tus Novelas Ejemplares y me doy cuenta de que por algo llevan ese nombre. Cómo criticas los males de la sociedad del momento, pero ¿sabes una cosa? pues que hemos cambiado muy poco. Corrupción, bodas amañadas, raterillos por las calles, bandas organizadas, malos tratos, intrigas políticas, lucha de clases, guerras, todo sigue exactamente igual que en tu época. Hoy serías ese periodista mordaz que no dejaría títere con cabeza.

¿Sabes que conclusión saco de todos tus escritos? Que no importa dónde hayas nacido, tu legado es tan importante que da igual el pueblo, ciudad o cualquier otro lugar. Dicen que han encontrado tus huesos, fíjate, a saber… después de tantos años, no sé cómo contemplarás todo esto. Pero habrás observado que algunos hasta discuten.

Te preguntaría muchas más cosas, pero estamos en un concurso, de cartas precisamente, y no puedo extenderme más. Repito, da igual dónde te colocara el destino en el momento de nacer, el caso es que eres grande, que disfrutamos con tus escritos y que nos has dejado muchas enseñanzas.

Siento que no puedas contestarme, así que solo te puedo decir, hasta siempre.

Dinita Álvarez. Presidenta de la Asociación Cultural Antares

 

Felicitación navideña

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¡¡Las tres culturas juntas en paz!! Y con ellas convivió Cervantes.

La Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote desea que la Paz y la Libertad, por las que don Quijote daría su vida, sean las estrellas que orienten nuestras sociedades y culturas.

¡FELIZ AÑO 2016!

 

Los molinos encantados del Quijote

Si hay una imagen que se identifica en todo el mundo con Cervantes, elQuijote, la Mancha y España son los molinos de viento. Sobre las crestas de los cerros manchegos podemos ver, aún hoy, y en algunos casos también contemplar su trabajo de moler el grano de cereal, molinos con maquinarias originales del siglo XVI y XVII

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Cervantes crea el Quijote usando una nueva técnica narrativa.  Sirviéndose de lo más cotidiano, sencillo y conocido por él, y sus conciudadanos, imagina y nos cuenta las aventuras de un hidalgo manchego. Y también, aprovecha los caminos, lugares y parajes manchegos, que tan bien debió conocer, para llevar por ellos a don Quijote.

Así de sencillo, Cervantes enmarca en un espacio geográfico real las aventuras de su hidalgo de ficción.

En la Mancha, en la parte seca de la Mancha, donde los ríos se morían en verano y las piedras de sus molinos de agua dejaban de moler el grano, tan necesario para el sustento de las personas y animales, la construcción en sus cerros de unos nuevos artilugios, con una ingeniería posiblemente traída de los Países Bajos, que usando la fuerza del aire movían las piedras del molino, resolvió esta necesidad y también cambió el perfil de su horizonte. Todo esto empezaba a suceder, en una parte de aquella Mancha, a mitad del siglo XVI.

El capítulo VIII de la primera parte de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, tiene este título: “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”.

Cervantes utiliza los molinos de viento y su espectacular estampa, que en plena molienda es asombrosa en sus formas, ruidos de sus aspas vestidas con las velas y retumbos de la maquinaria, para “encantarlos”, y hacer, solo así, que don Quijote viese en ellos unos descomunales gigantes a los cuales debía vencer. Una ligera brisa de viento que, por esta zona manchega,  suele ser a esa temprana hora de la mañana el conocido como el “solano”, hace que sus aspas comiencen a girar con tal fuerza que hacen volar por  los aires a don Quijote, y al flaco de Rocinante, en su intento de lancearlos hasta su muerte. Y una vez en el suelo nuestro hidalgo, Cervantes los vuelve a desencantar para que el propio don Quijote los reconozca realmente como lo que eran, simples molinos de viento.

Cervantes no inventa o copia, como hasta entonces se hacía en los libros de caballerías, unos gigantes fantásticos o “descomunales”, sino que usando la figura de los molinos de viento, encantándolos a la vista de don Quijote pero no a la de Sancho, hace creíble la aventura a sus lectores, para después desencantarlos dejarlos como lo que realmente eran, unos sencillos , y ya comunes por estos lugares de la Mancha, molinos de viento. Esta técnica narrativa la usa Cervantes en otros episodios de la novela, como en la batalla con los rebaños de ovejas o contra los cueros de vino.

Después de publicar Mi vecino Alonso  y La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote, donde queda determinada mi hipótesis de que el “Lugar de don Quijote” es Alcázar de San Juan, en mi nuevo trabajo, que más pronto que tarde verá la luz, llevaré a los lectores por los caminos y parajes reales, que Cervantes utilizó para contarnos su historia de don Quijote.

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Que los molinos de viento, contra los que se enfrenta don Quijote, son los de Campo de Criptana, creo que no le cabe ya duda a nadie, aunque no nombrase literalmente el nombre de esta villa en la novela.

Don Quijote, una vez repuesto del molimiento sufrido en su vuelta a casa desde la venta donde fue armado caballero, por el camino de Toledo a Murcia, a manos de los mozos de los comerciantes toledanos que iban a Murcia, y después de convencer a su vecino Sancho de que le acompañase como escudero, sale de nuevo por este mismo camino y dirección. Esta segunda vez de en medio de una corta noche de verano, para así no ser visto por sus familias y vecinos. Y al poco de entrar la mañana don Quijote ve y  reconoce a estosgigantes:

“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas,…” (IP, Cap VIII)

Don Quijote ve muchos “gigantes“, “treinta o pocos más, desaforados gigantes…”. Muchos molinos para una villa de “mil vecinos poco más o menos” (Relaciones de Felipe II, 1575). Esta gran cantidad de molinos de viento construidos, ya en esa fecha, fue debido a la situación estratégica de los cerros y sierras de Campo de Criptana.

Campo de Criptana, en la Orden de Santiago, tiene sus límites al oeste, a una media legua (tres kilómetros),  con Alcázar de San Juan.  Alcázar de San Juan, capital del Priorato de León de la Orden de San Juan, igual que los demás lugares cercanos de esta Orden, no obtuvieron sus vecinos licencia del Prior para la construcción de molinos de viento. Ser el Gran Prior de esta Orden, el principal  beneficiario de los buenos molinos de agua del rio Guadiana, operativos durante todo el año, en la zona de Peñarroya y lagunas de Ruidera, fue la principal causa. Por este motivo, vecinos e instituciones religiosas, principalmente de Alcázar de San Juan, financiaron la construcción de muchos de los molinos que se construyeron antes de la publicación de la primera parte del Quijote en el término limítrofe  de Campo de Criptana.

Así nos describen los vecinos de Campo de Criptana, en las contestaciones a las Relaciones solicitadas por Felipe II en 1575, la existencia y uso de estos molinos de viento:  “… van desde esta villa a moler a río Guadiana, a dos y a tres y a nueve leguas algunas veces, y al río de Cigüela que es río que corre en invierno, a tres y a cuatro leguas de esta villa; y algunas veces van a moler al río Tajo y de Júcar, a catorce leguas de esta villa. Hay en esta sierra de Criptana, junto a la villa, muchos molinos de viento donde también muelen los vecinos de esta villa

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Tantos molinos de viento no estaban situados, ni podían estar situados sencillamente por espacio, donde ahora podemos contemplar más de una docena de ellos, en el paraje conocido como La Sierra.  De haber sido así, todos sus molinos pagarían el mismo diezmo, o impuesto, por sus rendimientos de molienda. Y los visitadores de la Orden de Santiago a Campo de Criptana, en 1604, constatan que hay tres tipos de renta distintos en estos molinos de viento en esta villa. Solo en Campo de Criptana, de todos los lugares que tenían molinos de viento en la Mancha en la época de Cervantes, se recoge esta diferencia de renta entre ellos.

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Esto era debido a la distinta ubicación de los molinos en su término y por lo tanto distinta situación y altura en sus cerros con respecto a los aires predominantes. Así, anotan los visitadores, esta singularidad de los molinos de Campo de Criptana:

 “El diezmo de los molinos de viento, que el que más paga son dos fanegas y otros a fanega y media y algunos a fanega y es cosa excusada lo que a cada uno cabe a pagar”(España. Ministerio de Cultura. Archivo Histórico Nacional. OM, L.6, 547 vta.)

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¿Donde estaban situados tantos molinos en el término de Campo de Criptana? Pocos documentos hay de la época de la escritura del Quijote sobre la situación de estos, pero teniendo en cuenta que a mitad del siglo XVII ya se comenzaron a construir molinos de viento en el Campo de San Juan, y entre los lugares que así también lo hizo fue Alcázar de San Juan, es posible pensar que no se construyeron desde ese momento  más molinos en Campo de Criptana que los que ya existiesen antes de la escritura del Quijote.

El número de molinos que nos describe, eufórico por su descubrimiento, don Quijote, “treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas “, coinciden exactamente con los declarados por Campo de Criptana en elCatastro de Ensenada, mandado hacer por don Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada y Ministro del rey Fernando VI, en 1752, ciento cincuenta años después de la publicación de la primera parte del Quijote.

Teniendo en cuenta esto y que es muy posible que fueran  los mismos que conoció Cervantes, y esto es una variable sin posibilidad de confirmar exactamente, podemos, al menos, saber dónde estaban los molinos dentro del término de Campo de Criptana, porque en las mismas declaraciones a este Catastro queda indicado, además del nombre del molino, de su propietario, la distancia a la villa y la renta anual, el paraje o topónimo donde se encontraban en el término de la villa.

Los nombres de los parajes y los molinos relacionados son:

– Ribera de la Sierra, diez y seis molinos.

– Ribera del Villargordo, un molino.

– Senda a la fuente Amarguilla, un molino.

– Camino de los molinos que va a Alcázar, dos molinos.

– Alto del Palomar, un molino.

– Tres molinos, tres molinos.

– Pico de la Solana, dos molinos.

– Siete molinos, seis molinos.

– Cerro del Cebadal, un molino.

En total quedan relacionados treinta y tres molinos, cuando al comienzo de la respuesta indican:

“Se hallan situados treinta y quatro molinos arineros andantes, y de viento, y uno de Agua”.

O fue un olvido o un error en la transcripción de las respuestas por el escribano, pues también indican que los citados molinos “producen en cada un año, para sus dueños respectivo mencionados nuevecientas cincuenta y ocho fanegas de trigo”. Si sumamos las rentas indicadas en cada uno de los treinta y tres molinos relacionados, resulta un total de novecientas treinta y dos fanegas. Evidentemente falta sumar un molino de viento, el número treinta y cuatro, con una renta de veintiséis fanegas. Este molino es el que falta en la relación de los molinos situados en el paraje de los Siete Molinos, en el que solamente se relacionan seis, y la renta, de veintiseis fanegas, es similar a los demás declarados en este paraje, entre veintitrés y veintisiete fanegas.

Los dos núcleos de molinos, más importantes y numerosos,  con los que contaba Campo de Criptana estaban construidos en La Sierra y en Los Siete Molinos. La Sierra se encuentra al norte de la villa y Los Siete Molinos  al noroeste de ella. Estos siete molinos de viento eran los más cercanos al límite del término de Campo de Criptana con Alcázar de San Juan. Esto es lo mismo que decir al límite de la Orden de Santiago con la Orden de San Juan, y lo mismo que en tiempos de Cervantes se conocía como antiguo Campo de Montiel con el Campo de San Juan, pues como Campo de Montiel fue considerada esta villa de Campo de Criptana y otras cercanas, mucho antes de la escritura del Quijote.

Es importante también indicar que en aquella época, de elaboración del  Catastro de Ensenada, la mitad de los molinos de viento, construidos y moliendo en Campo de Criptana, eran propiedad de vecinos o instituciones religiosas de Alcázar de San Juan. De los seis molinos relacionados en el paraje de Los Siete Molinos, tres de ellos eran propiedad de las monjas de San José de Alcázar de San Juan y los otros tres de vecinos de la misma villa de Alcázar. Es posible, por tanto, que el séptimo molino que falta en la relación fuese también de algún vecino o institución de Alcázar de San Juan.

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En el plano anterior tenemos la situación de treinta y tres de  los treinta y cuatro molinos de viento de Campo de Criptana, el molino situado en el paraje de “Ribera del Villargordo” no he podido localizar su topónimo en la actualidad, pero es lógico pensar que estaría en el entorno de estos aquí dibujados. También está dibujado el Camino de Toledo a Murcia o Camino de Alcázar a Criptana, conocido así entre las villas, y el Camino de los molinos que va a Alcázar.

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Algunos autores han creído ver en la narración de la primera y segunda de don Quijote de su pueblo una contradicción o error de Cervantes. ¿Cómo es posible, se preguntan, que saliendo por el mismo camino y dirección de su pueblo, la primera vez no viese esos molinos y la segunda sí?

Y observando el plano anterior tenemos la respuesta. De su lugar, Alcázar de San Juan, salen don Quijote y Sancho “por el mismo camino y dirección que la vez pasada” salió, esa vez solo,  don Quijote llegando hasta la venta de Manjavacas, donde fue armado caballero. Poco antes de salir del término de Alcázar, por el famoso y antiguo Camino de Toledo a Murcia, se bifurca de este camino real otro camino menor a mano izquierda, que tiene el mismo destino, la vecina villa de Campo de Criptana.

Este camino llamado por los vecinos de Campo de Criptana, ya en 1604, Camino de los molinos que va a Alcázar”, fue construido para facilitar el acceso de ambas villas a los recientemente construidos molinos de viento, especialmente a los vecinos de Alcázar de San Juan, así como a los vecinos de Villafranca y Herencia que tampoco contaban con estos tipos de molinos.

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Y este “Camino de los molinos” a Campo de Criptana es el que tomaron nuestros dos vecinos, aún de noche, y muy poco después, al entrar la mañana,  divisaron los muchos molinos que desde ese lugar es posible ver, siendo los situados en el lugar conocido como “Los siete molinos”, los más cercanos,  contra los que arremete en batalla don Quijote.

Y es así, con el sol muy bajo, oblicuo, y dándoles ligeramente sus rayos plácidamente de lado, lo que el narrador nos cuenta: por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban”.

Cervantes, aunque no hay rastro conocido de él en esta parte de la Mancha, aparte de la controvertida partida de bautismo guardada en la iglesia de Santa María de Alcázar de San Juan, conocía muy bien este Camino de Toledo a Murcia y esteCamino de los molinos, de Alcázar de San Juan a Campo de Criptana, en particular, para imaginar sobre ellos las aventuras de don Quijote y así escribirlas con exactitud. Así, conociendo estos caminos, aún hoy, es fácil entender la narración de la historia de don Quijote en sus dos primeras salidas de su casa.

De una posible contradicción, descuido o error del autor pasamos a evidenciar su especial conocimiento de esta parte del espacio geográfico manchego. Sencillamente toma unos caminos que conoce, no necesita inventar  geográficamente nada, y los utiliza para su maravilloso cuento.

Y desde ahora, como adelanto de mi próximo trabajo, ya también sabemos que es con uno de estos siete molinos de viento contra el que don Quijote nos demuestra su gran valor. Porque esto es lo significativo de este capítulo, no es la locura de un hombre que lancea a las aspas de un molino, sino la cordura y valentía de un hombre que se enfrenta, con lo poco que tiene, a unos gigantes que desafiantes asolarían los campos y las casas de sus vecinos.

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Conocido es que los propietarios de los molinos de viento ponían nombres a estos. Y así son identificados en el Catastro de Ensenada, seis de los siete molinos:

El Ranas, El Beneficio, El Quimera, El Calvillo, El Balera y El Guizepo.

Falta uno, como he indicado antes, pero hasta este paraje de la Ribera de los Siete molinos lleva Cervantes a don Quijote y Sancho. Son los primeros molinos de viento, de aquellos más de treinta, que divisó don Quijote, esa mañana de verano manchego.

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En la fotografía anterior, realizada unos metros después de entrar en el término de Campo de Criptana, antiguo Campo de Montiel en la Orden de Santiago, a la derecha, lejos aún, se ve Campo de Criptana y los molinos existentes de la Ribera de La Sierra, y a la izquierda del camino se ven los cerros de la  Ribera de los Siete molinos. Esta misma imagen la debió de ver muchas veces don Miguel y fue la que puso en la retina de don Quijote.

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En la fotografía anterior se observan los restos de la cimentación de uno de los siete molinos y los restos, detrás, de la bóveda de entrada a su silo que aún hoy se encuentra, en parte reconocible, aunque muy descuidada. Posiblemente junto a este molino quedó caído don Quijote y Rocinante.

Y desde aquí, desde la Ribera de los siete molinos, es desde don Quijote y Sancho continúan su aventura:

“Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero…”

Y aquí en este punto de la narración, de nuevo para algunos,  parece que Cervantes nos deja otra contradicción. ¿Ir a Puerto Lápice, pasando por su pueblo, Alcázar de San Juan, cuando sus familias y amigos ya estarían preguntándose donde estarían o incluso saliendo en su busca?

         ¡¡Solo con seguir leyendo la novela atentamente, tenemos la respuesta!!

En estos tiempos cuando lugares y asociaciones reivindican ser el “Origen del Quijote”,olvidándose interesadamente de la geografía real que nos describió Cervantes, con el solo interés de conseguir un reconocimiento que no les corresponde, el solo hecho de estar sobre estos cerros de Campo de Criptana tocando los restos olvidados de aquellos molinos de viento que tanto debió de asombrar a Cervantes y que los dejó inmortalizados para siempre, me produce una sensación de incredibilidad e indignación de cómo es posible que esto pase, y que otros lugares, con evidente e indudable razón para ello, posiblemente por indiferencia o desconocimiento de sus dirigentes, no denuncien estos desaguisados culturales.

Origen del Quijote”

Solo hace falta leer el Quijote para entender que es en esta parte de la Mancha, y no en otra, donde Cervantes dispuso el origen de don Quijote. El Toboso, Quintanar, Puerto Lápice, Tembleque, los molinos de Campo de Criptana, el camino de Toledo a Murcia y el antiguo Campo de Montiel, conocido y dibujado en tiempos de Cervantes. Simplemente con consultar un mapa antiguo o actual, queda demostrada la consciente falsedad de algunos y el desconocimiento, o interés, de otros que los siguen. Esperemos que las autoridades culturales de la JJCC de Castilla-La Mancha enderecen este entuerto y no tengan que ser otras instancias culturales nacionales o internacionales las que nos digan lo que en el Quijote, al menos el escrito por Cervantes, está descrito como “Origen del Quijote”.

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Los actuales molinos de viento de Campo de Criptana, situados en su Sierra hay que visitarlos. A ellos han llegado muchos visitantes de todo el mundo atraídos por la obra de Cervantes. Recuerdo ahora especialmente a un chileno, Carlos Sander Álvarez. Periodista, escritor, poeta y diplomático destinado en España, y que llegó en busca de don Quijote hasta Campo de Criptana hace muchos años ya. Otro “loco” que sintió como había que recuperar aquellos ruinosos molinos de los años 50 del pasado siglo XX y fomentó su  reconstrucción institucional con dinero de los países americanos. En 1960 se inauguraba el nuevo molino de viento “Quimera”, con dinero aportado especialmente por particulares y asociaciones de Santiago de Chile. El propio Sander sugería esto ya en la dedicatoria de su libro póstumo “En busca del Quijote”, a su mujer Amalia:

“Compañera en rutas de ensueño, que llenó mi soledad de celestial ternura. Este libro donde España y Chile juntan sus caminos de quimera y gloria”

No me cabe la menor de las dudas, del inmenso favor que nos hizo este chileno, enamorado del Quijote y de la Mancha, hasta la que vino recorriendo sus lugares, como otros muchos viajeros ilustres hicieron antes. Argamasilla de Alba, Puerto Lápice, El Toboso, Alcázar de San Juan,… y a Campo de Criptana y sus molinos de viento. ¡Cuánta deuda de los manchegos con Carlos Sander!. Hoy hablar de Carlos Sander, incluso en Campo de Criptana donde tiene dedicada una calle a su nombre, es mencionar a un desconocido. Un desconocido que aún después de marcharse de España, consiguió que un molino de viento de Campo de Criptana fuese reconstruido con dinero chileno.

Quizás sea ahora el momento de que, con una nueva locura tan cuerda, sigamos el camino marcado por Carlos Sander y se reconstruyeran estos Siete molinos, con dinero particular, local, regional, estatal, europeo, allende los mares o de la propia UNESCO, da igual, en este paraje real por el que hace más de cuatrocientos años Miguel de Cervantes quedó impregnado de la imagen que desde allí se tenía e hizo pasar también por él a sus personajes de ficción, don Quijote y Sancho Panza.

¡¡Esto sí es una realidad geográfica cervantina y no los argumentos retorcidos e interesados de otros!! 

                                               Luis M. Román Alhambra

DOS MIGUELES Y UN AUTOR DEL QUIJOTE… ¿EL DE ALCÁZAR?

Mariano Lizcano, caracterizado de Cervantes
Mariano Lizcano, caracterizado de Cervantes

Han pasado casi cuatro siglos de la muerte de Cervantes, y aún sigue habiendo discusiones sobre su vida, lugares de estancia o paso, educación, estudios elementales, secundarios o universitarios, ocupaciones, familia, etc. Desde este artículo solo se pretende despertar la curiosidad sobre datos autobiográficos, que él mismo nos lega en sus Prólogos o Dedicatorias de sus obras más conocidas, y que con su lectura nos pueden albergar ciertas dudas sobre su biografía oficial aceptada por muchos.

Dudas que bien podrían explicar el sentimiento que continúa teniendo el lugar de Alcázar de San Juan, en el corazón de la Mancha, como Cuna de Cervantes, pues estas dudas no han sido convenientemente explicadas por sus biógrafos, y en alguna ocasión incluso menospreciadas u omitidas intencionadamente por estar claramente en contradicción con la historia «oficial» de nuestro autor español más importante.

Miguel de Cervantes muere en 1616, comienza a pasar el tiempo y se siguen leyendo sus obras cada vez más y en más países. Es ya entonces   reconocido como un genio de las letras españolas, pero no se sabe nada de él, o casi nada, hasta que se escribe la primera biografía del autor del Quijote.

Han pasado más de cien años de su muerte en Madrid cuando, en 1738, Gregorio Mayans publica esta primera biografía, que titula: Vida de Miguel de Cervantes Saavedra.

El mismo Mayans reconoce en la dedicatoria al Barón de Carteret, impulsor de este trabajo, los pocos datos que se disponían de Cervantes en aquellos años, recurriendo principalmente para elaborar su trabajo a lo escrito por el mismo Cervantes, especialmente en los Prólogos y Dedicatorias de sus obras:

“He procurado poner la diligencia a que me obligó tan honroso precepto, y he hallado que la materia que ofrecen las acciones de Cervantes es tan poca, y la de sus escritos tan dilatada, que ha sido menester valerme de las hojas de éstos para encubrir de alguna manera, con tan rico y vistoso ropaje, la pobreza y desnudez de aquella persona dignísima de mejor siglo”

Y comienza Mayans la biografía por el lugar del nacimiento, que al no conocerse fehacientemente apunta a los lugares que ya por entonces se disputaban la cuna de Cervantes. Estos lugares eran Esquivias, Sevilla y Lucena:

“Esquivias dice ser suyo. Sevilla le niega esta gloria y la quiere para sí. Lucena tiene la misma pretensión. Cada una alega su derecho, y ninguna le tiene.

«Cada una alega su derecho, y ninguna le tiene. Y así es de categórico Mayans, porque él mismo tiene su propia hipótesis del lugar de nacimiento, la villa de Madrid:

“…, tengo por cierto que la patria de Cervantes fue Madrid, pues él mismo en el Viaje del Parnaso despidiéndose de esta grande villa le dice así:

A Dios, dije a la humilde choza mía.

A Dios Madrid, a Dios tu prado y fuentes,        

que manan néctar, llueven ambrosía.

A Dios, hambre sotil de algún hidalgo,

que por no verme ante tus puertas muerto

hoy de mi patria y de mí mismo salgo.

Y tampoco tiene, Mayans, ninguna certidumbre del lugar de su muerte, ni mucho menos de cuando pasó:

«Según indica esta carta, es posible que muriese de allí a poco tiempo. El día fijo no se sabe, ni aún menos el mes».           

Mayans toma como referencia para escribir esto, la Dedicatoria de Cervantes en el Persiles, sintiéndose ya cerca de la muerte, a don Pedro Fernández de Castro, describiendo su próximo tránsito con una inigualable prosa:

«Puesto ya el pie en el estribo, quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar, diciendo: Puesto ya el pie en el estribo con ansias de la muerte, Gran Señor, ésta te escribo: ayer me dieron la Extrema unción, y hoy escribo ésta, el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivirDe Madrid, a diez y nueve de abril de mil y seiscientos y diez y seis años.»

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Miguel de Cervantes Saavedra muere en Abril de 1616, siendo enterrado, por expreso deseo de él mismo, en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, como reza la partida de defunción encontrada por Blas de Nasarre y Ferriz, bibliotecario mayor del rey Fernando VI, en la iglesia parroquial de San Sebastián de Madrid en 1749:

«En 23 de abril de 1616 años murió Miguel de Cervantes Saavedra, casado con doña Catalina de Salazar, calle del León. Recibió los Santos Sacramentos de mano del licenciado Francisco López. Mandóse enterrar en las Monjas Trinitarias. Mandó dos misas del alma y lo demás a voluntad de su mujer, que es testamentaria y el licenciado Francisco Martínez, que vive allí». (Libro 4º de Difuntos)

Un año antes, en 1748, el mismo Blas de Nasarre, por encargo del duque de Hijar recorre lugares de la Mancha en busca de testimonios sobre el origen de Cervantes. Solo un gran conocedor de esta tierra, y por qué no, natural de ella, podría haberla descrito tan precisamente, así como a sus vecinos, para querer hacerla patria de don Quijote, bien pudo ser el argumento para este encargo.

Nasarre visita los archivos parroquiales, rebusca en los libros de bautismos de lugares de la Mancha y en su visita a la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan, encuentra el registro de un  niño, al que sus padres, Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, bautizaron con el nombre de Miguel. Este Miguel fue bautizado el 9 de Noviembre de 1558.

“En nueve días del mes de noviembre de mil quinientos y cincuenta y ocho bautizó el Reverendo Señor Alº Diaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso de nombre Miguel, fue su padrino de pila Melchor de Ortega, acompañados de Julián de Quirós y Francisco Almendros y sus mujeres de los dichos”

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En el margen de esta partida, con otra grafía distinta, la tradición dice que el propio Nasarre escribió:

«Este fue el autor de la historia de don Quixote» 

Desde su descubrimiento, los vecinos de Alcázar de San Juan han creído que el Miguel que engendró el Quijote nació en este lugar manchego. Incluso sabían la casa donde Catalina, su madre, lo trajo al mundo. Una casa existente en la antigua plaza de la Rubia, muy cerca de la iglesia de Santa María donde fue bautizado.

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Unos años más tarde de estos dos descubrimientos por Blas de Nasarre, tanto de la partida de bautismo en Alcázar de San Juan como del registro de defunción en Madrid, en 1753, Agustín de Montiano, primer director de la Real Academia de la Historia, publica el descubrimiento de un registro de bautismo de otro Miguel, hijo de Rodrigo de Carvantes y de Leonor de Cortinas. Este Miguel recibe el bautismo el día 9 de Octubre de 1547 en Alcalá de Henares. Montiano era muy crítico con la obra de Cervantes, tanto es así que valoraba literariamente muy por encima el Quijote de Avellaneda que el propio Quijote de Cervantes, llegando incluso a advertir:

«Ningún hombre juicioso fallará en pro de Cervantes si formase el cotejo de las dos segundas partes».

“Domingo, nueve días del mes de octubre, año del Señor de mil y quinientos y cuarenta y siete años, fue bautizado (¿?), hijo de Rodrigo Carvantes e su mujer doña Leonor. Bautizole el reverendo señor Bartolomé Serrano, cura de Nuestra Señora. Testigos, Baltasar Vázquez, Sacristán, y yo, que le bauticé y firme de mi nombre”. 

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En el margen con otra grafía distinta se lee Miguel, ya que el apócope del nombre de la partida no está nada claro.

Y aquí comenzó la disputa entre estos dos lugares, Alcázar de San Juan, en el corazón de la Mancha, y Alcalá de Henares, villa universitaria muy cercana a Madrid.

Documentos aparecidos posteriormente, entre ellos los del rescate en Argel por los padres trinitarios de Miguel de Cervantes, «natural y vecino de Alcalá de Henares», decantaron definitivamente a los académicos de la Real Academia de la Historia a determinar que Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote, nació en Alcalá de Henares.

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No obstante la tradición, en Alcázar de San Juan, ha pasado de padres a hijos, de abuelos a nietos, incluso hasta el punto de que durante algunos años del siglo XX, el nombre de este lugar manchego pasó a ser oficialmente  Alcázar de Cervantes. Hoy, Miguel de Cervantes Saavedra, es Hijo Predilecto de Alcázar de San Juan.

Poco se sabe, o mejor dicho nada, de la infancia del Miguel escritor del Quijote, dónde estudió, cuándo y dónde pudo leer a los clásicos…, en definitiva, no sabemos cuándo, dónde y cómo adquirió la formación necesaria para, casi al final de su vida, engendrar Las Novelas Ejemplares, el Quijote, el Persiles, …

Es tan poca la documentación irrefutable de Cervantes, que cualquier documento que apareció, y sigue apareciendo, con el nombre de Miguel de Cervantes es atribuido al escritor del Quijote, sin estimar que pudo haber dos, o más Migueles, y de primer apellido Cervantes en aquellos años, encajando, también de una manera difícil de explicar, algunos de estos documentos con la biografía del niño Miguel, bautizado en Alcalá de Henares.

La edad que separa a estos dos Migueles, once años mayor el Miguel de Alcalá de Henares que el Miguel de Alcázar de San Juan, fue también   utilizada, y es utilizada aún por muchos en contra de los argumentos aportados por Alcázar de San Juan, sin la debida consideración histórica, e incluso de una manera que roza, si no lo supera, el insulto.

Para evitar discusiones entre unos documentos y otros, unos falsos, otros manipulados, unos que existieron pero que no aparecen, otros de posibles homónimos…, como también hizo Gregorio Mayans, vamos a tener en cuenta solo documentos evidentes: las  obras del propio Cervantes, y sus Prólogos y Dedicatorias.

Hay un dato evidente y que los biógrafos y estudiosos han pasado por alto. Se trata de que la biografía oficial sitúa a Miguel en Sevilla en los años 1564-1566. Según reconoce él mismo en el prólogo de su obra “Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados” (1515)  asistió a las representaciones de Lope de Rueda que le dejaron honda impresión aunque dice no tener capacidad para apreciarlas bien.

Detalle del Prólogo de Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados

6Cuesta creer que un joven, casi un hombre ya, de  diez y siete a  diez y ocho años, la edad del Miguel de Alcalá diga que: “y aunque por ser muchacho yo entonces, no podía hazer juyzio firme de la bondad de sus versos”, es  decir que no entendiese si en verdad eran buenas o no las representaciones teatrales de Lope de Rueda.

Por el contrario, se comprende mejor esta reflexión suya si tenemos en cuenta que esa afirmación la hacía el Miguel de Alcázar, que en esa época contaría con la edad de entre  seis a ocho años y es más fácil que quedase impresionado por las representaciones teatrales aunque sin llegar a comprenderlas del todo y sin poder enjuiciar, como escribió en este Prólogo, la calidad de las mismas.

En Las Novelas Ejemplares (1613), en su Prólogo, Cervantes hace una descripción de él mismo, un retrato con palabras. Sabe que está muy enfermo, que no le queda mucho tiempo de vida, y que nadie le ha pintado como para dejar su grabado en el Prólogo de esta obra, ni en ninguna otra:

“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y éstos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha…”

El Miguel de Alcalá tenía en 1613 la edad de sesenta y seis años, el Miguel de Alcázar, once años menos, cincuenta y cinco.

La esperanza de vida en aquella época estaba entre los cincuenta y los sesenta años. Su contrincante literario, Lope de Vega, en El peregrino en su patria, describe las edades de los hombres y sus dedicaciones en cada fase de la vida: «… en las cortas (vidas) nuestras que de veinte años se abren los ojos al sentido, de treinta al entendimiento, de cuarenta al alma para mirar lo pasado, de cincuenta al arrepentimiento y a la muerte…». El Miguel de Alcalá moría en 1615 con sesenta y nueve años y el Miguel de Alcázar con cincuenta y ocho años. Coincide perfectamente la edad de fallecimiento, con las expectativas de vida de su época, con la del Miguel de Alcázar mucho más que con la del Miguel de Alcalá, según el juicio de Lope de Vega, y más teniendo en cuenta la vida, parece más que azarosa, de Cervantes. Pero esto solo puede ser una mera coincidencia, ya que el propio Lope de Vega muere a los setenta y tres años.

Y poco después, en el mismo Prólogo, Cervantes se enorgullece de uno de sus días más importantes para él vividos, haber estado en la batalla de Lepanto:

 “… Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los siglos pasados, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria…”

Era el amanecer del 7 de Octubre de 1571, cuando las flotas cristianas y turcas se lanzaron las salvas de comienzo de batalla. Esta terminó a medio día con la victoria de la flota cristiana comandada por don Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe II, y con el futuro genio de las letras españolas herido en una mano y en el pecho por metralla de arcabuz. De estas heridas siempre estuvo orgulloso Cervantes, más de las de la mano, tanto que ya en vida se le conoció como el «manco de Lepanto».

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El Miguel de Alcalá estaría ese día con veinticuatro años, el Miguel de Alcázar con solo trece años. Y aquí parece acabarse la discusión. Para los detractores del Miguel de Alcázar no es posible que un muchacho de trece años estuviese en un barco de guerra ese día.

Pensar esto hoy es lo más lógico, pero esta batalla naval ocurrió casi en el último cuarto del siglo XVI, cuando muchos muchachos eran “reclutados” para servir a oficiales, tocar algún instrumento de guerra, como el pífano o el tambor, o ayudar a la carga de los arcabuces de los temidos Tercios españoles.

Tal era, a veces, la pobreza en algunas familias que esta era una de las salidas de los hijos varones del hogar familiar, el servicio militar, o era buscado intencionadamente por el espíritu patriótico e imperial reinante en aquella época en España.

Pero para evitar discusiones sobre esto, si un muchacho de trece años podía estar o no en aquella batalla, avancemos a 1605, y leamos lo que en el Quijote, el Miguel escritor nos dice sobre esto mismo:

«En esta razón vino a nuestro pueblo un Vicente de la Rosa, hijo de un pobre labrador del mismo lugar: el cual Vicente venía de las Italias, y de otras diversas partes de ser soldado: llevóle de nuestro lugar siendo muchacho de hasta doce años, un Capitán, que con su compañía por allí acertó a pasar…» (IP, Cap LI) 

¡Un muchacho de doce años se va con un capitán! El Miguel de Alcázar estaría con trece años en Lepanto, un año antes con «doce años», en 1570, se había decantado por el servicio a las armas. Según el Miguel  escritor del Quijote, bien pudo haber estado allí.

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El primer Prólogo escrito por Cervantes fue en La Galatea (1585). Un año antes había contraído matrimonio en Esquivias (Toledo) con Catalina de Palacios. Ella contaba con diez y ocho años. El Miguel de Alcalá tendría treinta y siete años, el Miguel de Alcázar veintiséis años.

“En 12 de diciembre, el reverendo señor Juan de Palacios, teniente, desposó a los señores Miguel de Cervantes, vecino de Madrid, y doña Catalina de Palacios, vecina de Esquivias. Testigos: Rodrigo Mexia, Diego Escribano y Francisco Marcos”.

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La Galatea (1585) es su primera obra con cierto éxito, de la que Cervantes siempre estuvo orgulloso, tanto que al final de su vida tenía prevista su segunda parte. Así es como se la dedica a Ascanio Colonna, abad de Santa Sofía:

“Ha podido tanto conmigo el valor de V.S.I. que me ha quitado el miedo, que con razón debiera tener en osar ofrecerle estas primicias de mi corto ingenio”

“Primicias de mi corto ingenio”. No parece que Cervantes lleve mucho tiempo escribiendo con verdadera satisfacción personal como para mandar a imprimir sus obras. El mismo critica, ya en el Prólogo, tanto a quienes publican cualquier cosa, “con deseo de gloria”, como a los que por “temor de infamia, no se atreven a publicar lo que, una vez descubierto, ha de sufrir el juicio del vulgo, peligroso y casi siempre engañado”.

Cervantes comienza este Prólogo defendiendo su trabajo, aunque este sea en verso, escrito “en tiempo que, en general, la poesía anda tan desfavorecida”  y en la que no está de acuerdo con los que critican a quienes se dedican a la poesía siendo jóvenes:

 “… solo quiero responder a los que libres de pasión, con mayor fundamento se mueven a no admitir las diferencias de la poesía vulgar, creyendo que, los que en esta edad tratan de ella, se mueven a publicar sus escritos con ligera consideración, llevados de la fuerza que la pasión de las composiciones propias suele tener en los autores de ellas, para lo cual puedo alegar de mi parte la inclinación que a la poesía siempre he tenido, y la edad, que, habiendo apenas salido de los límites de la juventud, parece que da licencia a semejantes ocupaciones”

Cervantes decide publicar sus versos de La Galatea (1585), “habiendo apenas salido de los límites de la juventud”.

Aquí tenemos uno de los datos biográficos más importantes que tenemos de Cervantes, su edad aproximada cuando publica La Galatea. Esta obra veía la luz cuando el Miguel de Alcalá tenía treinta y ocho años y el Miguel de Alcázar veintisiete años.

“Apenas salido de los límites de la juventud”. Hoy la juventud del Miguel escritor cuando publica La Galatea puede entenderse, y según por quienes y sus intereses cervantinos, de una manera o de otra, siempre entre la infancia y la edad en la que la persona pasa a entenderse como adulta. Edad muy indeterminada que admite la discusión. Pero leamos el diccionario de la Real Academia de la Lengua, pero no el actual, sino veintitrés ediciones menos, la primera edición de esta institución y conocida como Diccionario de Autoridades, comenzado a publicarse en 1726, y es la más cercana a la vida de Cervantes:

“JUVENTUD.f.f. El tiempo de la edad de joven, que comienza desde los catorce, y llega hasta los veinte y un años”

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“Apenas salido de los límites de la juventud”. Parece evidente que de los dos Migueles, este párrafo de La Galatea  fue escrito por el Miguel de Alcázar con veintisiete años. Si la juventud, en aquella época, terminaba a los veintiún años de edad, escribir esto el Miguel de Alcalá, con ¡treinta y ocho años!, sencillamente es imposible.

Poco se ha escrito sobre esta frase de Cervantes, y cuando se hace, como no «encaja» en la vida oficial del Miguel de Alcalá, se justifica siempre como un posible error, contradicción o hasta como simple engaño sobre su edad por el propio escritor. Esta duda habría que justificarla con más ingenio, aunque difícil lo tienen los defensores del Miguel de Alcalá, pues «solo» separa el límite de la juventud con la edad de este Miguel ¡diez y siete años!

La Galatea la dedica Cervantes «Al Ilustrísimo Señor Ascanio Colonna Abad de Santa Sofía». Y en esta Dedicatoria, Cervantes, nos deja otro detalle autobiográfico de su estancia en Italia:

«Juntando a esto el efecto de reverencia que hacían en mi ánimo, las cosas (que como en profecía) oí muchas veces decir de V.S.Ilustrísima al cardenal de Aquaviva, siendo yo su camarero en Roma»

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Cervantes conoció al destinatario de su Dedicatoria, Ascanio Colonna, cuando estaba al servicio del cardenal Acquaviva, en Roma.

Giulio Acquaviva, nace en Nápoles en 1546. En 1568, con veintidós años de edad, es enviado por el papa Pío V a España para, entre otras cosas de índole diplomático y político, dar el pésame al rey Felipe II por la muerte de su hijo, el príncipe Carlos. Monseñor Acquaviva parte de Roma el 19 de septiembre y llega a Madrid el 13 de Octubre. Solo diez días antes de su llegada a la Corte española, el 3 de Octubre,  había muerto la reina Isabel de Valois. El día 30 de Diciembre, de ese mismo año de 1569, parte de Madrid de vuelta  hacia Roma. Su estancia en España, y especialmente en Madrid, fue de unos dos meses y medio.

En mayo de 1570, el papa Pío V le nombra cardenal diácono. Giulio Acquaviva tenía veinticuatro años y conocido como gran amante de las letras y mecenas de jóvenes escritores. Muere, solo cuatro años más tarde, en Roma a los veintiocho años.

Ascanio Colonna, nace en Marino en 1560. Es hijo de Marco Antonio Colonna, comandante de la flota de los Estados Pontificios, integrada en la coalición cristiana conocida como La Liga Santa. Esta gran coalición naval cristiana es la  que se enfrentó y derrotó en el golfo de Lepanto a la flota turca el 7 de Octubre de 1571, batalla en la que Cervantes se encontraba en una de sus naves.

Cervantes le recuerda a Ascanio Colonna su relación con su padre, en la misma dedicatoria, cuando estuvo a su servicio:

«Y si por esto no lo meresciere, merézcalo a lo menos por haber seguido algunos años las vencedoras banderas de aquel sol de la milicia que ayer nos quitó el cielo delante de los ojos, pero no de la memoria de aquellos que procuran tenerla de cosas dignas della, que fue el Excelentísimo padre de V. S. Ilustrísima»

¿Cuándo estuvo Cervantes, y por qué, de camarero con el cardenal Aquaviva en Roma y pudo conocer al Ascanio Colonna para dedicarle La Galatea?

Cervantes comienza sus servicios, y a obtener méritos por ellos, en 1568, pues él mismo en su solicitud para acceder a un puesto en Nueva España, fechada en mayo de 1590, señalaba así sus méritos al presidente del Consejo de Indias:

«He servido al rey muchos años en jornadas de mar y tierra … de veinte y dos años a esta parte»

 Si es apresado, como él mismo también reseña, regresando a España desde Italia en la galera Sol, en septiembre de 1575, solo pudo estar al servicio del cardenal Acquaviva entre 1568 y 1570. En Octubre de 1571 se encontraba en Lepanto sirviendo en la galera Marquesa, de la flota veneciana.

Estar al servicio del cardenal Acquaviva después de la batalla de Lepanto, y de su rehabilitación en un hospital de Messina, hasta la muerte del cardenal en 1574, parece improbable, pues en la misma solicitud enviada al presidente del Consejo de Indias, Cervantes manifiesta que después de Lepanto, y resultar herido,  estuvo en las campañas militares de Navarino, Túnez y La Goleta:

«… particularmente en la batalla naval donde le dieron muchas heridas, de las cuales perdió una mano de un arcabuzazo. Y el año siguiente fue a Navarino, y después a la de Túnez y a la Goleta…»

 Las campañas de Navarino, Túnez y La Goleta se desarrollaron entre 1572 y 1574.

Si sólo cabe la posibilidad de coincidir con el cardenal Acquaviva entre los años 1558 y 1570, ¿pudo haberse marchado Cervantes con el séquito del monseñor Acquaviva a Roma, cuando este estuvo en Madrid en 1558?

Parece muy probable que en alguna de las reuniones que mantuvo monseñor Acquaviva con figuras relevantes de las letras españolas en Madrid, escuchase o leyese las composiciones que un alumno de Juan López de Hoyos, llamado Miguel de Cervantes, había compuesto por la muerte de la reina Isabel de Valois  y que se publicarían posteriormente, en septiembre de 1569,  integradas en la  «Historia y relación verdadera de la enfermedad, felicísimo tránsito y suntuosas exequias de la Serenísima reina de España Doña Isabel de Valois».

 Estas primeras composiciones de Cervantes, iban precedidas de un elogio personal que el propio López de Hoyos hacía de su alumno destacado:

            «Estas cuatro redondillas Castellanas, a la muerte de su magestad, e las quales como en ellas parece se usa de colores rhetóricos, y en la última se habla con su magestad son una elegía que aquí va de Miguel de Cervantes nuestro charo y amado discípulo:…»

Sin duda alguna estas composiciones poéticas las debió escribir Cervantes entre el 3 de Octubre de 1568, fecha de la muerte de la reina, y mayo de 1569, fecha de la aprobación para su publicación del texto completo por fray Diego de Chaves, confesor, que había sido, del príncipe Carlos y de la reina Isabel de Valois. Por lo tanto, si estas fueron escritas al poco tiempo de morir la reina, sí las pudo haber leído o escuchado monseñor Acquaviva antes de su partida de España a finales de 1569, y como protector y mecenas de escritores y poetas, especialmente de jóvenes, haber propuesto al distinguido alumno de López de Hoyos, Miguel de Cervantes, que le acompañase a Roma.

De ser así, habría comenzado sus servicios, sus méritos con el rey, en el año que él mismo indica, 1568, y habría estado con el monseñor Acquaviva al menos hasta su nombramiento como cardenal en 1570, tiempo en el que si pudo conocer también a Ascanio Colonna, este con la edad entre nueve a diez años y muy aficionado ya a las artes y a la poesía.

¿Pudo haberse fijado monseñor Acquaviva de un alumno sobresaliente de Juan López de Hoyos, con ¡veintiún años!, la edad del Miguel de Alcalá? La edad de este Miguel era parecida al ya muy ilustrado y considerado monseñor Acquaviva. ¿No parece una edad muy tardía para empezar a escribir poesía en un genio de las letras y para estar aún formándose en el Estudio de la Villa de Madrid, cuando esta es edad de estudios universitarios, y avanzados si no terminados?

¿Y con la edad de diez años, la edad del Miguel de Alcázar? De ser el Miguel de Alcázar, este niño estaría estudiando en el Estudio de Juan López de Hoyos con diez años cuando acaeció la muerte de la reina. Edad mucho más lógica para esos estudios y para que un genio de la escritura fuese empezando a crear sus primeras obras, publicadas con elogios de su maestro.

Habría aceptado su familia la oferta de que Miguel entrara al servicio de monseñor Acquaviva en 1568, marchándose con su séquito a Roma, y  por tanto haber estado con él ya siendo cardenal en 1570, y coincidir con Ascanio Colonna, cuando este solo tenía nueve o diez años, y recibía ya los elogios también del cardenal. Así, Miguel y Ascanio, coincidieron en la casa del cardenal Acquaviva, casi con la misma edad los dos, protegidos ambos por el cardenal, estudiando y ampliando sus conocimientos en la muy extensa biblioteca del cardenal. También así se justifica el conocimiento de los clásicos de un Cervantes sin paso conocido por la universidad.

Cervantes, además de pintarse con palabras en el Prólogo de Las Novelas ejemplares (1613), se sincera también con sus lectores. Nos dice incluso que es tartamudo, y nos indica su edad. Se siente ya viejo y presiente que no le queda mucho tiempo de vida:   

“Mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano”

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También se ha escrito mucho sobre esta frase de Cervantes. Los defensores del Miguel de Alcalá, la interpretan de la siguiente manera:

Año de publicación de Las Novelas ejemplares, 1613, menos sesenta y cuatro años que en ese momento dice Cervantes que tiene (suma de cincuenta y cinco años más nueve), nos resulta el año de su nacimiento: ¡¡1549!!, y como no les encaja con la fecha de la partida de bautismo de su Miguel de Alcalá, 1547, argumentan que bien pudo escribir este Prólogo ¡dos años antes!, en el 1611 o que sencillamente nos mintió con su edad, nuevamente. De alguna manera tienen que justificar lo escrito por Cervantes y su falta de coincidencia con el año de la partida de Bautismo.

Una interpretación muy intencionada con sus propósitos, pero sin tener en cuenta, o sin querer tener en cuenta, que Cervantes deja meridianamente clara la fecha de este “Prólogo al lector”. Así lo termina:

“Mucho prometo, con fuerzas tan pocas como las mías; pero ¿quién pondrá rienda a los deseos? Sólo esto quiero que consideres, que pues yo he tenido la osadía de dirigir estas novelas al gran Conde de Lemos, algún misterio tienen escondido que las levanta”

 ¡Cervantes ya había escrito la dedicatoria al Conde de Lemos, cuando escribió este Prólogo!. Y la dedicatoria al Conde de Lemos la fecha en Madrid:

» … a catorce de julio de mil y seiscientos trece»

Por lo tanto, es claro y evidente que el Prólogo al lector lo escribe en el 1613, después del «catorce de julio de mil y seiscientos trece», no dos años antes como pretenden los defensores del Miguel de Alcalá.

“Mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano”.

“Ganar por la mano”. Nuevamente es necesario consultar el Diccionario de Autoridades, en el que al contener también expresiones comunes en aquella época leemos esta: 

«GANAR POR LA MANO. Es anticiparse a otro en hacer alguna cosa, o lograr alguna utilidad»

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Otros investigadores ven en esta frase sencillamente la edad de Cervantes en 1613, cincuenta y cinco años, ganando por nueve años, o siendo mayor nueve años, que otra persona. ¿Con quién se está comparando? ¿Con el «amigo» que le escribió el prólogo a la primera parte del Quijote del que se queja? Otra incógnita más que nos dejó don Miguel.

Si esto fuese así, si en 1613 tenía el escritor del Quijote cincuenta y cinco años, su año de nacimiento correspondería con el año de 1558, ¡año de nacimiento y bautismo del Miguel de Alcázar!:

«En nueve días del mes de noviembre de mil quinientos y cincuenta y ocho bautizó el Reverendo Señor Alº Diaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso de nombre Miguel,…»

Otro episodio sustancioso en la vida de Cervantes, que también merece estudio y del que se puede extraer alguna conclusión es el del fallido viaje a Nápoles que tanto le enojó.  Sucedió que en la primavera de 1610 y tras el nombramiento del Conde de Lemos como virrey de Nápoles, el secretario del conde, Lupercio Leonardo de Argensola impide que el escritor forme parte de la corte que ha de acompañar al de Lemos a Italia, lo que origina una airada reacción de Miguel que la manifiesta en los versos del Viaje al Parnaso (refiriéndose a los “Lupercios”, tanto a Lupercio como a su hermano Bartolomé de Argensola):

“Mucho esperé, si mucho prometieron,

Más podrá ser, que ocupaciones nuevas

Les obligue a olvidar lo que dixeron”.

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También resulta muy aventurado y peligroso hacer un viaje de esa dificultad al reino de Nápoles cuando el Miguel de Alcalá contaba con sesenta y tres años, siendo más juicioso suponer que si se tratase del Miguel de Alcázar contaría en esa fecha con la edad de cincuenta y dos años, que si bien era elevada para una época en la que se consideraba viejos a los hombres con cuarenta y cinco años, encaja mejor en la envergadura del viaje a emprender.

Reseñamos a continuación un detalle curioso que ha sido apreciado por todos los investigadores sobre el escritor. Es digno de señalar que la década prodigiosa de Cervantes, en cuanto a la escritura de sus obras más principales y de más calidad (Primera parte del Quijote -1605-, Novelas Ejemplares -1613-, Viaje al Parnaso -1614-, Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados -1615- y Segunda parte del Quijote -1615-, además de la redacción del Persiles, publicado póstumamente en 1617) tuvo lugar entre los años 1605 y 1615.

Esta década le  llegó cuando el  Miguel de Alcalá tenía entre cincuenta y ocho y sesenta y ocho años, que si bien es una edad en que todas las experiencias se han acumulado y se ha vivido –y prácticamente estirado- una vida, no parece que por su enfermedad y su vida tan castigada, le permitiese demasiadas alegrías incluso referentes a la escritura, para la que se necesita alto grado de concentración y frescura, sobre todo si hablamos de la fabuloso producción en cantidad y calidad de esos años, más aún cuando lo aquejaban (y esta es una característica de su vida) problemas económicos y problemas de familia, que nada tenían que ver con la propia creación literaria.

En cambio, el Miguel de Alcázar tendría entre cuarenta y siete y cincuenta y siete años, que si bien ya hemos dicho con anterioridad era una edad a la que a un hombre normal de la época se le consideraba viejo, todavía había en el escritor nervio y ganas de contar cosas, y no cabe duda de que el genio creador podría haberse desarrollado en toda su extensión en esta década de madurez plena.

Cervantes muere en Madrid, en la calle de León en 1616. El Miguel de Alcalá tendría sesenta y nueve años, el Miguel de Alcázar, once menos, cincuenta y ocho. Durante la búsqueda de los restos de Cervantes en el convento de las monjas Trinitarias de Madrid, se estaba buscando un varón de unos setenta años, con solo seis dientes en su boca y heridas en su mano y pecho.

Podría haber sido el fin de esta polémica entre estos dos Migueles, pero el escritor del Quijote, se llevó consigo muchas dudas, al menos para los que leemos sus obras, con sus Prólogos y Dedicatorias.

Debe quedar claro que todas las dudas relativas a su edad que aquí se han expuesto no las decimos nosotros, sino que son afirmaciones del propio Miguel y que tan sólo han sido extraídas de sus obras, ¿pero del Miguel… de Alcázar?

Se han buscado sus huesos con ahínco, en un intento de saldar la deuda que España tenía con él. Realmente ahora se sabe el lugar exacto donde se encuentran junto con los de su mujer y otros restos, pero no es posible su identificación individual al pasar tantos años por ellos, además de un traslado ocurrido dentro del recinto de la propia iglesia.

Quizás es ahora también el momento de investigar, sin miedos al resultado, su verdadera vida, incluso su cuna.                                    

 

Luis Miguel Román Alhambra

Alonso Manuel Cobo

Constantino López Sánchez-T.

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Texto completo en pdf:

DOS MIGUELES Y UN AUTOR DEL QUIJOTE_ALCAZAR _DEFINITIVO

 

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Dos Migueles y un autor del Quijote… ¿El de Alcázar?
CC by-nc 4.0
Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

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¡CERVANTES NUESTRO ESCRITOR MÁS DESCONOCIDO!

 

Luis García Jambrina visitando el Museo del Hidalgo con miembros de la Junta Directiva
Luis García Jambrina visitando el Museo del Hidalgo con miembros de la Junta Directiva

El viernes 1 de mayo, la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote, recibió en Alcázar de San Juan la visita del escritor Luis García Jambrina que participó en la actividad de la sociedad conocida como «Almuerzo con don Quijote», donde el invitado expuso su profunda relación con el Ingenioso Hidalgo, alrededor de una mesa con platos típicos de la Mancha, la patria de don Quijote.

Luis García Jambrina (Zamora 1960) es profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca, doctor en Filología Hispánica y Máster en Guión de Ficción para Televisión y Cine. Autor de los libros de cuentos Oposiciones a la morgue y otros ajustes de cuentas (1995) y Muertos S. A. (2005). Como novelista, se dio a conocer con El manuscrito de piedra (2008), galardonada en 2009 con el prestigioso Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, de la que han aparecido ya numerosas ediciones y varias traducciones. Después aparecieron, con gran éxito de público y crítica, El manuscrito de nieve (2010), ambas en torno a  la figura de Fernando de Rojas, En tierra de lobos (2013) y La sombra de otro (2014), donde se narra la intrincada vida de Miguel de Cervantes desde el punto de vista de su peor enemigo.

No sólo es un gran conocedor de la obra cumbre de Cervantes sino que para documentar su novela ha recopilado toda la información posible sobre la azarosa y peregrina vida del Manco de Lepanto, del que suele decir que fue “Un hombre fracasado incluso cuando tuvo éxito».  Dijo también que es un escritor enigmático del que se sabe muy poco.

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Durante el almuerzo nos contó que no es partidario de la lectura del Quijote por obligación y que ello puede ser contraproducente, que nunca se han obtenido resultados haciendo su lectura obligatoria. Relató a los miembros de la sociedad que su primer acercamiento a la obra fue a los quince años y a través de una edición adaptada, la cual le impelió posteriormente a una lectura más profunda y completa de la misma.

En su estancia en Alcázar de San Juan, pudo visitar el Museo del Hidalgo del que le causó una magnífica impresión valorando el gusto que se tuvo al convertir en un museo de tintes modernos un antiguo edifico del Siglo XVII y también conoció de primera mano la partida de bautismo de Miguel de Cervantes que se custodia en los archivos parroquiales de Santa María la Mayor, la que examinó y estudió con manifiesta curiosidad.

Luis García Jambrina viendo la partida de bautismo de Cervantes
Luis García Jambrina viendo la partida de bautismo de Cervantes

Apreció el esfuerzo de nuestra sociedad en cumplir su objetivo de «fomentar la lectura de la obra de Cervantes, especialmente del Quijote«, y conoció nuestra implicación en la vida cultural local con la participación de Luis Miguel Román (presidente) en los 50 Quijotes celebrados el sábado anterior, que pretende que los alcazareños mediante la transmisión oral de historias y anécdotas sobre el Quijote permitan conseguir que en Alcázar y fuera de ella se hable sobre esta obra de Cervantes. Esta iniciativa del Patronato de Cultura de Alcázar le suscitó un gran estimación sugiriéndonos a su vez una nueva actividad consistente en la puesta en marcha de un club de lectura que pueda generar una mayor difusión del Quijote.

Cuando conoció los trabajos de investigación que la sociedad está llevando a cabo, opinó que algunos de ellos le parecían muy interesantes y nos comentó que le resulta muy curioso que mientras nosotros nos dedicamos a encontrar la verdad sobre la vida de Cervantes, rastreando indicios y pistas por todas partes, él se dedica a fabular con su vida y dijo que sin perder de vista los pocos datos que se conocen, él se encuentra cómodo construyendo relatos sobre lo que pudo ser la vida del genial escritor, aunque en ningún modo descartaba volver a escribir alguna historia más  sobre Miguel de Cervantes.

En los molinos de Alcázar
En los molinos de Alcázar

Finalmente nos presentó su nueva novela “Bienvenida, Frau Merkel”  en la que deja de lado –de momento- sus exitosos relatos históricos y nos ofrece una hilarante novela sobre la eterna actualidad española, escrita con gran agilidad y abundantes dosis de inteligencia, irreverencia e ironía. Una sátira política en la mejor tradición del humor hispano y un entusiasta homenaje a la película de Berlanga ¡Bienvenido, Míster Marshall!

 Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

Luis Miguel Román Alhambra, entrevista en «Los Vigilantes de la Mancha»

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Luis Miguel Román Alhambra, presidente de la Sociedad Cervantina del lugar de don Quijote ha participado en el programa número 12 de «Los Vigilantes de la Mancha», entrevistado por Pablo Conde y donde ha expuesto sus principales teorías sobre el lugar de don Quijote y donde ha aseverado sin lugar a dudas que Alcázar de San Juan es el lugar de don Quijote.

Ha manifestado que se llega fácilmente a esta conclusión (como así lo reconoció el cervantista francés Jean Canavaggio) si se tienen en cuenta todas y cada una de las variables que Cervantes introduce en la novela y que de lo que adolecen las demás teorías (de los diferentes pueblos que se arrogan para sí ser este lugar) es que no tienen en cuenta más que los datos que les son favorables y obvian los demás, haciendo un estudio incompleto, parcial e interesado del tema.

Enlace para oír la entrevista 

http://www.losvigilantesdelamancha.com/2015/04/los-vigilantes-de-la-mancha-programa-12.html

 

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

logo sociedad cervantina

 

Demasiados condicionales y ninguna certeza sobre los restos de Cervantes

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Según los datos históricos y los registros consultados (libro de enterramientos de la iglesia parroquial de San Sebastián) Miguel de Cervantes fue enterrado en la pequeña iglesia inicial del convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas de Madrid y posteriormente trasladado a la nueva una vez que hubieron transcurrido unos cien años y en todo caso antes del decenio de 1730 que fue cuando concluyeron las obras de ampliación de la iglesia conventual actual.

Como tampoco está documentado ningún traslado posterior de resto mortal alguno, ya teníamos claro que Miguel de Cervantes se encontraba enterrado ahí, aunque desconociésemos el lugar exacto de su tumba.

Tomado del libro de difuntos de la iglesia parroquial de San Sebastián
Tomado del libro de difuntos de la iglesia parroquial de San Sebastián

 

Una vez leído en informe oficial sobre la búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes y sabedor de las dificultades que el equipo multidisciplinar ha encontrado para su localización, es el momento en que manifiesto mi opinión al respecto: demasiados condicionales y ninguna certeza sobre sus restos.

Demasiados condicionales pospretéritos del verbo “poder” aparecen en el informe y ninguna certeza o afirmación rotunda (como por otra parte cabría suponer) en un informe científico elaborado por reputados profesionales considerados entre los mejores de España y mundialmente conocidos y valorados.

En relación con las vestimentas encontradas, en el estudio de indumentarias realizado por Elvira González y Lucinda Llorente (Museo Nacional del Traje de Madrid) se dice:

“Alejado del extremo lujo de la indumentaria litúrgica de este momento, nos encontramos unas prendas muy sencillas que también existían en este período. La simplicidad del tejido y del encaje, junto con su disposición en las prendas podrían encuadrar a estos restos dentro del período del siglo XVII”.

Entre los objetos hallados hay también una moneda de 16 maravedíes que ha sido datada sobre el año 1660. Sobre ella leemos en el Informe sobre la Moneda de la reducción 4.2/32 firmado por Alberto Canto García (Universidad Autónoma de Madrid) lo siguiente:

“Independientemente de la ceca a la que pueda pertenecer, las fechas son muy similares para todas ellas porque esta moneda sólo proporciona una cronología aproximada para los primeros años de la década de 1660.”

Respecto de la enfermedad que causó la muerte de Cervantes, Julio Montes-Santiago (Complejo Hospitalario Universitario de Vigo) manifiesta en el informe médico:

“En conclusión, siguen persistiendo numerosas lagunas sobre las causas definitivas de la enfermedad mortal de Cervantes. A las hipótesis diagnósticas emitidas de diabetes mellitus, cirrosis hepática o insuficiencia cardiaca, quizá debería añadirse la hipótesis de una uremia terminal con desarrollo de un síndrome nefrótico y anasarca como causa de su muerte”.

Y finalmente, de entre los restos óseos sacados a la luz, una mandíbula y varias esquirlas de huesos, podrían ser de Miguel de Cervantes, lo cual no es improbable pero tampoco podemos determinar con certeza que lo sean, ni tan siquiera cuales de esos restos corresponderían al insigne escritor ya que a todas las mandíbulas les faltan piezas dentales ante mortem -cosa que era normal que ocurriese entonces y aún ahora- a las personas mayores, de en torno a los 69 años, edad a la que los biógrafos sitúan la muerte de Cervantes; por lo que a modo de conclusión general que engloba al resto de las aportaciones de todos los miembros del equipo, en el informe de la excavación, realizado por Almudena García Rubio y Francisco Etxeberria podemos leer:

“En definitiva, a la vista de toda la información generada en el caso de carácter histórico, arqueológico y antropológico, es posible considerar que entre los fragmentos de la reducción localizada en el suelo de la cripta de la actual Iglesia de las Trinitarias se encuentren algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes.”

Por lo tanto, ya se ha encontrado el lugar exacto donde reposaban los restos: enterrados en el suelo de la cripta, dentro del sector 4.2 y en el tercer y más profundo nivel, situado en el estrato geológico (debajo no hay más restos), pero ocurre que han sido encontrados formando parte de una reducción, junto con otras 16 personas más, por lo que no se han podido individualizar sus restos.

Estamos como estábamos: don Miguel se encontraba en un lugar indeterminado del convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid y ahí sigue.

Ahora, a mí me surgen unas preguntas: si no se han podido individualizar sus huesos, ¿Cómo se van a venerar los restos que de él quedan?, ¿Quizás eligiendo al azar algunos de ellos para formar parte de un mausoleo?, ¿O quizás situándolos todos juntos para que los restos de sus compañeros de enterramiento no sólo hayan compartido con él cuatrocientos años de descanso sino que también compartan con él la gloria de ser visitados?

Estatua dedicada a Miguel de Cervantes en Alcázar de San Juan
Estatua dedicada a Miguel de Cervantes en Alcázar de San Juan

 

En cualquier caso, eso es secundario, lo más importante comienza ahora: ¿Cómo va a influir el resultado de este hallazgo en la lectura del Quijote y del resto de las obras del manco de Lepanto?, ¿Cómo podemos (nuestra sociedad) hacer que se active el conocimiento de sus obras por la generación actual y por las siguientes generaciones si ni antes de comenzar la búsqueda, ni ahora que se ha dado por finalizada (en su segunda fase), siquiera desde el Ayuntamiento de Madrid que ha sido la entidad más interesada en ello, ni desde institución alguna se ha elaborado un plan cultural para la puesta en valor de la figura y la obra escrita de Cervantes, ni mucho menos para que se fomente la lectura de la misma.

Como bien decía Caballero Bonald en el mismo momento en que se hizo público el hallazgo: «Hay que hacerle justicia a Cervantes, no a sus restos.”

En cambio en la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote, a la cual pertenezco, ya en el primer momento de su creación tuvimos meridianamente claro el objetivo primordial de la asociación: fomentar la lectura y divulgar el conocimiento de toda la obra de Cervantes. Nuestras actividades y fines sociales no se encaminan a otro lugar que no sea la consecución de este objetivo.

 

Constantino López Sánchez-T.

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

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