Buendía completa El Quijote en Twitter, en Alcázar de San Juan

Acompañado por la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

Dos millones de caracteres, 17.000 tuits

Marta Romero | Actualidad 22/04/2016
Alcázar de San Juan (Ciudad Real) fue el lugar de La Mancha escogido por Diego Buendía para culminar la aventura que le ha llevado 599 días y 3 horas completar, transcribir El Quijote, sin prólogo, a través de Tweeter. Dos millones de caracteres condensados en 17.000 tuits en @elquijote1605
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Todo nació de la fiebre y la coincidencia. Buendía, un informático murciano jubilado, residente en L’Hospitalet de Llobregat, amante de la lectura y la escritura, estaba postrado en cama tuiteando como tantas veces. Un mensaje casual que evidencia cómo han cambiado las formas de comunicación en el siglo XXI le dio la idea: ‘si El Quijote pudiera escribirse en un tuit todo el mundo lo leería’.Así, empezó a darle vueltas a la cabeza y pensó que, con un simple algoritmo, la obra cumbre de Miguel de Cervantes podría adaptarse a los nuevos tiempos y difundirse a través de la red. Gracias a sus conocimientos en bases de datos y programación, en una tarde encontró el modo y, la casualidad otra vez, le mostró en la pantalla un número redondo, 17.000 tuits.

“Desde el principio todo ha sido algo mágico”, comentó a manchainformacion.com Buendía, asegurando que nunca pensó que su idea tuviera la repercusión mediática que ha obtenido. “El algoritmo es muy simple, calcula los tuits por debajo de los 140 caracteres y los divide sin partir las palabras. Sin embargo, no es perfecto, no todas las citas tienen sentido así que, cuando una frase sale bien, lo celebro”.

Tres fallos y un tuit perdido

Los tuits han estado publicándose cada 60 minutos y apenas han fallado en estos casi dos años, salvo en tres ocasiones en las que han sido los seguidores los que han advertido del error, ocasionado la mayor parte de las veces por fallos en el servidor.
De lo que nadie se ha dado cuenta es del tuit perdido, una publicación que Buendía borró sin darse cuenta y que no ha podido recuperar. “Nada es perfecto, el fallo humano existe. Ahora que he terminado, sería curioso que los 7.000 seguidores de mi cuenta se pusieran a buscarlo y lo publicasen”. Reto lanzado.

Nuevas aventuras

Ahora que el tuitero del Quijote ha finalizado su primera aventura, se plantea poder hacer un Quijote colaborativo, pidiendo a expertos y seguidores que, a partir de un párrafo, lo dividan en tuits con sentido.
Desde otros países también le han pedido que aplique su algoritmo a obras cumbre de la literatura hispana como ‘Cien años de soledad’ o ‘Pedro Páramo’. Pero, de momento, descansará un tiempo después de esta historia. “Aunque soy un culo de mal asiento y siempre estoy ideando cosas”.

El balance de El Quijote en 17.000 tuits ha sido muy positivo para Buendía, que destaca el interés de los seguidores. Algunos de ellos han compartido todos los tuits y otros son conocedores de la obra, como el madrileño que en su tiempo convirtió a Sancho y a Don Quijote en dibujos animados. Asegura que, sólo por esto, ya ha valido la pena “porque lo único que me proponía era difundir El Quijote y hacer feliz a la gente”.
No obstante, la repercusión ha sido muy importante, consiguiendo cerca de 7.000 seguidores. “Uno de mis hijos me dice, papá, eres uno de los padres de la clase que más seguidores tiene”.

Sólo le falta superar el record de retuiteos, que se encuentra en 500 con la frase “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. ¿Lo conseguirá con el último tuit?

Mancha Información: http://manchainformacion.com/noticias/43741-Buenda-completa-El-Quijote-en-Twitter
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Jesús Sánchez Sánchez presenta su libro «¿Existe el lugar de la Mancha?»

El próximo sábado 16 de abril a las 20:00 horas, tendrá lugar en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan, la presentación del libro ¿Existe el lugar de la Mancha?  O la imposibilidad del método científico para identificar la patria de don Quijote, a cargo de nuestro asociado Jesús Sánchez Sánchez, que es el autor del mismo.

En el acto intervendrá también Luis Miguel Román, presidente de la Sociedad Cervantina del lugar de don Quijote.

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Junta Directiva

Los últimos años de Cervantes

CERVANTES, DON QUIJOTE Y LA MANCHA

Noveno capítulo de Cervantes, Don Quijote y La Mancha, dedicado al tramo final de la vida del escritor universal

CARLOS ABENGÓZAR  ALCÁZAR DE SAN JUAN   31/03/2016 – 09:37 CET

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Nueve capítulos ya de la sección Cervantes, Don Quijote y La Mancha. Y último dedicado a la vida del escritor. En las últimas semanas hemos hablado de las etapas de su vida, sus trabajos, amores y así lo hemos podido conocer más de cerca. Siempre desde el punto de vista del lector.

En el ‘año Cervantes’, la Cadena SER y la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, llevan cada martes a Hoy por Hoy La Mancha, una sección para conocer más sobre la obra universal. Conocer sus lugares y llegar, si es posible, a conocer el lugar de Don Quijote. Escucha el capítulo número nueve, a continuación:

SER Alcázar

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Cervantes, Don Quijote y La Mancha 3: Partidas de bautismo y defunción

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Tercer programa de la sección de la SER y la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote
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En este programa consideraremos los documentos de defunción y bautismo de Cervantes.

Miguel de Cervantes Saavedra muere en Abril de 1616, siendo enterrado, por expreso deseo de él mismo, en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, como reza la partida de defunción que fue encontrada por Blas de Nasarre y Férriz, bibliotecario mayor del rey Fernando VI, en la iglesia parroquial de San Sebastián de Madrid en 1749, en la calle de Atocha…

 

Publicado en Ser Alcázar:

http://cadenaser.com/emisora/2016/02/09/ser_ciudad_real/1455024784_429592.html

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Felicitación navideña

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¡¡Las tres culturas juntas en paz!! Y con ellas convivió Cervantes.

La Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote desea que la Paz y la Libertad, por las que don Quijote daría su vida, sean las estrellas que orienten nuestras sociedades y culturas.

¡FELIZ AÑO 2016!

 

Los molinos encantados del Quijote

Si hay una imagen que se identifica en todo el mundo con Cervantes, elQuijote, la Mancha y España son los molinos de viento. Sobre las crestas de los cerros manchegos podemos ver, aún hoy, y en algunos casos también contemplar su trabajo de moler el grano de cereal, molinos con maquinarias originales del siglo XVI y XVII

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Cervantes crea el Quijote usando una nueva técnica narrativa.  Sirviéndose de lo más cotidiano, sencillo y conocido por él, y sus conciudadanos, imagina y nos cuenta las aventuras de un hidalgo manchego. Y también, aprovecha los caminos, lugares y parajes manchegos, que tan bien debió conocer, para llevar por ellos a don Quijote.

Así de sencillo, Cervantes enmarca en un espacio geográfico real las aventuras de su hidalgo de ficción.

En la Mancha, en la parte seca de la Mancha, donde los ríos se morían en verano y las piedras de sus molinos de agua dejaban de moler el grano, tan necesario para el sustento de las personas y animales, la construcción en sus cerros de unos nuevos artilugios, con una ingeniería posiblemente traída de los Países Bajos, que usando la fuerza del aire movían las piedras del molino, resolvió esta necesidad y también cambió el perfil de su horizonte. Todo esto empezaba a suceder, en una parte de aquella Mancha, a mitad del siglo XVI.

El capítulo VIII de la primera parte de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, tiene este título: “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”.

Cervantes utiliza los molinos de viento y su espectacular estampa, que en plena molienda es asombrosa en sus formas, ruidos de sus aspas vestidas con las velas y retumbos de la maquinaria, para “encantarlos”, y hacer, solo así, que don Quijote viese en ellos unos descomunales gigantes a los cuales debía vencer. Una ligera brisa de viento que, por esta zona manchega,  suele ser a esa temprana hora de la mañana el conocido como el “solano”, hace que sus aspas comiencen a girar con tal fuerza que hacen volar por  los aires a don Quijote, y al flaco de Rocinante, en su intento de lancearlos hasta su muerte. Y una vez en el suelo nuestro hidalgo, Cervantes los vuelve a desencantar para que el propio don Quijote los reconozca realmente como lo que eran, simples molinos de viento.

Cervantes no inventa o copia, como hasta entonces se hacía en los libros de caballerías, unos gigantes fantásticos o “descomunales”, sino que usando la figura de los molinos de viento, encantándolos a la vista de don Quijote pero no a la de Sancho, hace creíble la aventura a sus lectores, para después desencantarlos dejarlos como lo que realmente eran, unos sencillos , y ya comunes por estos lugares de la Mancha, molinos de viento. Esta técnica narrativa la usa Cervantes en otros episodios de la novela, como en la batalla con los rebaños de ovejas o contra los cueros de vino.

Después de publicar Mi vecino Alonso  y La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote, donde queda determinada mi hipótesis de que el “Lugar de don Quijote” es Alcázar de San Juan, en mi nuevo trabajo, que más pronto que tarde verá la luz, llevaré a los lectores por los caminos y parajes reales, que Cervantes utilizó para contarnos su historia de don Quijote.

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Que los molinos de viento, contra los que se enfrenta don Quijote, son los de Campo de Criptana, creo que no le cabe ya duda a nadie, aunque no nombrase literalmente el nombre de esta villa en la novela.

Don Quijote, una vez repuesto del molimiento sufrido en su vuelta a casa desde la venta donde fue armado caballero, por el camino de Toledo a Murcia, a manos de los mozos de los comerciantes toledanos que iban a Murcia, y después de convencer a su vecino Sancho de que le acompañase como escudero, sale de nuevo por este mismo camino y dirección. Esta segunda vez de en medio de una corta noche de verano, para así no ser visto por sus familias y vecinos. Y al poco de entrar la mañana don Quijote ve y  reconoce a estosgigantes:

“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas,…” (IP, Cap VIII)

Don Quijote ve muchos “gigantes“, “treinta o pocos más, desaforados gigantes…”. Muchos molinos para una villa de “mil vecinos poco más o menos” (Relaciones de Felipe II, 1575). Esta gran cantidad de molinos de viento construidos, ya en esa fecha, fue debido a la situación estratégica de los cerros y sierras de Campo de Criptana.

Campo de Criptana, en la Orden de Santiago, tiene sus límites al oeste, a una media legua (tres kilómetros),  con Alcázar de San Juan.  Alcázar de San Juan, capital del Priorato de León de la Orden de San Juan, igual que los demás lugares cercanos de esta Orden, no obtuvieron sus vecinos licencia del Prior para la construcción de molinos de viento. Ser el Gran Prior de esta Orden, el principal  beneficiario de los buenos molinos de agua del rio Guadiana, operativos durante todo el año, en la zona de Peñarroya y lagunas de Ruidera, fue la principal causa. Por este motivo, vecinos e instituciones religiosas, principalmente de Alcázar de San Juan, financiaron la construcción de muchos de los molinos que se construyeron antes de la publicación de la primera parte del Quijote en el término limítrofe  de Campo de Criptana.

Así nos describen los vecinos de Campo de Criptana, en las contestaciones a las Relaciones solicitadas por Felipe II en 1575, la existencia y uso de estos molinos de viento:  “… van desde esta villa a moler a río Guadiana, a dos y a tres y a nueve leguas algunas veces, y al río de Cigüela que es río que corre en invierno, a tres y a cuatro leguas de esta villa; y algunas veces van a moler al río Tajo y de Júcar, a catorce leguas de esta villa. Hay en esta sierra de Criptana, junto a la villa, muchos molinos de viento donde también muelen los vecinos de esta villa

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Tantos molinos de viento no estaban situados, ni podían estar situados sencillamente por espacio, donde ahora podemos contemplar más de una docena de ellos, en el paraje conocido como La Sierra.  De haber sido así, todos sus molinos pagarían el mismo diezmo, o impuesto, por sus rendimientos de molienda. Y los visitadores de la Orden de Santiago a Campo de Criptana, en 1604, constatan que hay tres tipos de renta distintos en estos molinos de viento en esta villa. Solo en Campo de Criptana, de todos los lugares que tenían molinos de viento en la Mancha en la época de Cervantes, se recoge esta diferencia de renta entre ellos.

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Esto era debido a la distinta ubicación de los molinos en su término y por lo tanto distinta situación y altura en sus cerros con respecto a los aires predominantes. Así, anotan los visitadores, esta singularidad de los molinos de Campo de Criptana:

 “El diezmo de los molinos de viento, que el que más paga son dos fanegas y otros a fanega y media y algunos a fanega y es cosa excusada lo que a cada uno cabe a pagar”(España. Ministerio de Cultura. Archivo Histórico Nacional. OM, L.6, 547 vta.)

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¿Donde estaban situados tantos molinos en el término de Campo de Criptana? Pocos documentos hay de la época de la escritura del Quijote sobre la situación de estos, pero teniendo en cuenta que a mitad del siglo XVII ya se comenzaron a construir molinos de viento en el Campo de San Juan, y entre los lugares que así también lo hizo fue Alcázar de San Juan, es posible pensar que no se construyeron desde ese momento  más molinos en Campo de Criptana que los que ya existiesen antes de la escritura del Quijote.

El número de molinos que nos describe, eufórico por su descubrimiento, don Quijote, “treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas “, coinciden exactamente con los declarados por Campo de Criptana en elCatastro de Ensenada, mandado hacer por don Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada y Ministro del rey Fernando VI, en 1752, ciento cincuenta años después de la publicación de la primera parte del Quijote.

Teniendo en cuenta esto y que es muy posible que fueran  los mismos que conoció Cervantes, y esto es una variable sin posibilidad de confirmar exactamente, podemos, al menos, saber dónde estaban los molinos dentro del término de Campo de Criptana, porque en las mismas declaraciones a este Catastro queda indicado, además del nombre del molino, de su propietario, la distancia a la villa y la renta anual, el paraje o topónimo donde se encontraban en el término de la villa.

Los nombres de los parajes y los molinos relacionados son:

– Ribera de la Sierra, diez y seis molinos.

– Ribera del Villargordo, un molino.

– Senda a la fuente Amarguilla, un molino.

– Camino de los molinos que va a Alcázar, dos molinos.

– Alto del Palomar, un molino.

– Tres molinos, tres molinos.

– Pico de la Solana, dos molinos.

– Siete molinos, seis molinos.

– Cerro del Cebadal, un molino.

En total quedan relacionados treinta y tres molinos, cuando al comienzo de la respuesta indican:

“Se hallan situados treinta y quatro molinos arineros andantes, y de viento, y uno de Agua”.

O fue un olvido o un error en la transcripción de las respuestas por el escribano, pues también indican que los citados molinos “producen en cada un año, para sus dueños respectivo mencionados nuevecientas cincuenta y ocho fanegas de trigo”. Si sumamos las rentas indicadas en cada uno de los treinta y tres molinos relacionados, resulta un total de novecientas treinta y dos fanegas. Evidentemente falta sumar un molino de viento, el número treinta y cuatro, con una renta de veintiséis fanegas. Este molino es el que falta en la relación de los molinos situados en el paraje de los Siete Molinos, en el que solamente se relacionan seis, y la renta, de veintiseis fanegas, es similar a los demás declarados en este paraje, entre veintitrés y veintisiete fanegas.

Los dos núcleos de molinos, más importantes y numerosos,  con los que contaba Campo de Criptana estaban construidos en La Sierra y en Los Siete Molinos. La Sierra se encuentra al norte de la villa y Los Siete Molinos  al noroeste de ella. Estos siete molinos de viento eran los más cercanos al límite del término de Campo de Criptana con Alcázar de San Juan. Esto es lo mismo que decir al límite de la Orden de Santiago con la Orden de San Juan, y lo mismo que en tiempos de Cervantes se conocía como antiguo Campo de Montiel con el Campo de San Juan, pues como Campo de Montiel fue considerada esta villa de Campo de Criptana y otras cercanas, mucho antes de la escritura del Quijote.

Es importante también indicar que en aquella época, de elaboración del  Catastro de Ensenada, la mitad de los molinos de viento, construidos y moliendo en Campo de Criptana, eran propiedad de vecinos o instituciones religiosas de Alcázar de San Juan. De los seis molinos relacionados en el paraje de Los Siete Molinos, tres de ellos eran propiedad de las monjas de San José de Alcázar de San Juan y los otros tres de vecinos de la misma villa de Alcázar. Es posible, por tanto, que el séptimo molino que falta en la relación fuese también de algún vecino o institución de Alcázar de San Juan.

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En el plano anterior tenemos la situación de treinta y tres de  los treinta y cuatro molinos de viento de Campo de Criptana, el molino situado en el paraje de “Ribera del Villargordo” no he podido localizar su topónimo en la actualidad, pero es lógico pensar que estaría en el entorno de estos aquí dibujados. También está dibujado el Camino de Toledo a Murcia o Camino de Alcázar a Criptana, conocido así entre las villas, y el Camino de los molinos que va a Alcázar.

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Algunos autores han creído ver en la narración de la primera y segunda de don Quijote de su pueblo una contradicción o error de Cervantes. ¿Cómo es posible, se preguntan, que saliendo por el mismo camino y dirección de su pueblo, la primera vez no viese esos molinos y la segunda sí?

Y observando el plano anterior tenemos la respuesta. De su lugar, Alcázar de San Juan, salen don Quijote y Sancho “por el mismo camino y dirección que la vez pasada” salió, esa vez solo,  don Quijote llegando hasta la venta de Manjavacas, donde fue armado caballero. Poco antes de salir del término de Alcázar, por el famoso y antiguo Camino de Toledo a Murcia, se bifurca de este camino real otro camino menor a mano izquierda, que tiene el mismo destino, la vecina villa de Campo de Criptana.

Este camino llamado por los vecinos de Campo de Criptana, ya en 1604, Camino de los molinos que va a Alcázar”, fue construido para facilitar el acceso de ambas villas a los recientemente construidos molinos de viento, especialmente a los vecinos de Alcázar de San Juan, así como a los vecinos de Villafranca y Herencia que tampoco contaban con estos tipos de molinos.

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Y este “Camino de los molinos” a Campo de Criptana es el que tomaron nuestros dos vecinos, aún de noche, y muy poco después, al entrar la mañana,  divisaron los muchos molinos que desde ese lugar es posible ver, siendo los situados en el lugar conocido como “Los siete molinos”, los más cercanos,  contra los que arremete en batalla don Quijote.

Y es así, con el sol muy bajo, oblicuo, y dándoles ligeramente sus rayos plácidamente de lado, lo que el narrador nos cuenta: por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban”.

Cervantes, aunque no hay rastro conocido de él en esta parte de la Mancha, aparte de la controvertida partida de bautismo guardada en la iglesia de Santa María de Alcázar de San Juan, conocía muy bien este Camino de Toledo a Murcia y esteCamino de los molinos, de Alcázar de San Juan a Campo de Criptana, en particular, para imaginar sobre ellos las aventuras de don Quijote y así escribirlas con exactitud. Así, conociendo estos caminos, aún hoy, es fácil entender la narración de la historia de don Quijote en sus dos primeras salidas de su casa.

De una posible contradicción, descuido o error del autor pasamos a evidenciar su especial conocimiento de esta parte del espacio geográfico manchego. Sencillamente toma unos caminos que conoce, no necesita inventar  geográficamente nada, y los utiliza para su maravilloso cuento.

Y desde ahora, como adelanto de mi próximo trabajo, ya también sabemos que es con uno de estos siete molinos de viento contra el que don Quijote nos demuestra su gran valor. Porque esto es lo significativo de este capítulo, no es la locura de un hombre que lancea a las aspas de un molino, sino la cordura y valentía de un hombre que se enfrenta, con lo poco que tiene, a unos gigantes que desafiantes asolarían los campos y las casas de sus vecinos.

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Conocido es que los propietarios de los molinos de viento ponían nombres a estos. Y así son identificados en el Catastro de Ensenada, seis de los siete molinos:

El Ranas, El Beneficio, El Quimera, El Calvillo, El Balera y El Guizepo.

Falta uno, como he indicado antes, pero hasta este paraje de la Ribera de los Siete molinos lleva Cervantes a don Quijote y Sancho. Son los primeros molinos de viento, de aquellos más de treinta, que divisó don Quijote, esa mañana de verano manchego.

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En la fotografía anterior, realizada unos metros después de entrar en el término de Campo de Criptana, antiguo Campo de Montiel en la Orden de Santiago, a la derecha, lejos aún, se ve Campo de Criptana y los molinos existentes de la Ribera de La Sierra, y a la izquierda del camino se ven los cerros de la  Ribera de los Siete molinos. Esta misma imagen la debió de ver muchas veces don Miguel y fue la que puso en la retina de don Quijote.

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En la fotografía anterior se observan los restos de la cimentación de uno de los siete molinos y los restos, detrás, de la bóveda de entrada a su silo que aún hoy se encuentra, en parte reconocible, aunque muy descuidada. Posiblemente junto a este molino quedó caído don Quijote y Rocinante.

Y desde aquí, desde la Ribera de los siete molinos, es desde don Quijote y Sancho continúan su aventura:

“Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero…”

Y aquí en este punto de la narración, de nuevo para algunos,  parece que Cervantes nos deja otra contradicción. ¿Ir a Puerto Lápice, pasando por su pueblo, Alcázar de San Juan, cuando sus familias y amigos ya estarían preguntándose donde estarían o incluso saliendo en su busca?

         ¡¡Solo con seguir leyendo la novela atentamente, tenemos la respuesta!!

En estos tiempos cuando lugares y asociaciones reivindican ser el “Origen del Quijote”,olvidándose interesadamente de la geografía real que nos describió Cervantes, con el solo interés de conseguir un reconocimiento que no les corresponde, el solo hecho de estar sobre estos cerros de Campo de Criptana tocando los restos olvidados de aquellos molinos de viento que tanto debió de asombrar a Cervantes y que los dejó inmortalizados para siempre, me produce una sensación de incredibilidad e indignación de cómo es posible que esto pase, y que otros lugares, con evidente e indudable razón para ello, posiblemente por indiferencia o desconocimiento de sus dirigentes, no denuncien estos desaguisados culturales.

Origen del Quijote”

Solo hace falta leer el Quijote para entender que es en esta parte de la Mancha, y no en otra, donde Cervantes dispuso el origen de don Quijote. El Toboso, Quintanar, Puerto Lápice, Tembleque, los molinos de Campo de Criptana, el camino de Toledo a Murcia y el antiguo Campo de Montiel, conocido y dibujado en tiempos de Cervantes. Simplemente con consultar un mapa antiguo o actual, queda demostrada la consciente falsedad de algunos y el desconocimiento, o interés, de otros que los siguen. Esperemos que las autoridades culturales de la JJCC de Castilla-La Mancha enderecen este entuerto y no tengan que ser otras instancias culturales nacionales o internacionales las que nos digan lo que en el Quijote, al menos el escrito por Cervantes, está descrito como “Origen del Quijote”.

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Los actuales molinos de viento de Campo de Criptana, situados en su Sierra hay que visitarlos. A ellos han llegado muchos visitantes de todo el mundo atraídos por la obra de Cervantes. Recuerdo ahora especialmente a un chileno, Carlos Sander Álvarez. Periodista, escritor, poeta y diplomático destinado en España, y que llegó en busca de don Quijote hasta Campo de Criptana hace muchos años ya. Otro “loco” que sintió como había que recuperar aquellos ruinosos molinos de los años 50 del pasado siglo XX y fomentó su  reconstrucción institucional con dinero de los países americanos. En 1960 se inauguraba el nuevo molino de viento “Quimera”, con dinero aportado especialmente por particulares y asociaciones de Santiago de Chile. El propio Sander sugería esto ya en la dedicatoria de su libro póstumo “En busca del Quijote”, a su mujer Amalia:

“Compañera en rutas de ensueño, que llenó mi soledad de celestial ternura. Este libro donde España y Chile juntan sus caminos de quimera y gloria”

No me cabe la menor de las dudas, del inmenso favor que nos hizo este chileno, enamorado del Quijote y de la Mancha, hasta la que vino recorriendo sus lugares, como otros muchos viajeros ilustres hicieron antes. Argamasilla de Alba, Puerto Lápice, El Toboso, Alcázar de San Juan,… y a Campo de Criptana y sus molinos de viento. ¡Cuánta deuda de los manchegos con Carlos Sander!. Hoy hablar de Carlos Sander, incluso en Campo de Criptana donde tiene dedicada una calle a su nombre, es mencionar a un desconocido. Un desconocido que aún después de marcharse de España, consiguió que un molino de viento de Campo de Criptana fuese reconstruido con dinero chileno.

Quizás sea ahora el momento de que, con una nueva locura tan cuerda, sigamos el camino marcado por Carlos Sander y se reconstruyeran estos Siete molinos, con dinero particular, local, regional, estatal, europeo, allende los mares o de la propia UNESCO, da igual, en este paraje real por el que hace más de cuatrocientos años Miguel de Cervantes quedó impregnado de la imagen que desde allí se tenía e hizo pasar también por él a sus personajes de ficción, don Quijote y Sancho Panza.

¡¡Esto sí es una realidad geográfica cervantina y no los argumentos retorcidos e interesados de otros!! 

                                               Luis M. Román Alhambra

Inaugurado el Centro de Interpretación Cervantino a propuesta de la Sociedad

Un sábado de abril intenso en actividades para la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

La Sociedad ha participado en todos los actos de carácter cervantino que ha organizado el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan

Fotografía: Wilfrido Santiago Camacho (Mancha Información)
Fotografía: Wilfrido Santiago Camacho (Mancha Información)

Los actos de este día comenzaron a las 12 de la mañana con la inauguración del Centro de Interpretación Cervantino, espacio físico que a propuesta de esta Sociedad el Ayuntamiento ha puesto en marcha para el estudio e interpretación del Quijote y del resto de la obra cervantina y que iniciaba su andadura con una interesante exposición titulada “Señas y gestos cervantinos en Alcázar de San Juan” donde se recoge un amplio documental que trata de cerrar el círculo de la relación de Miguel de Cervantes con Alcázar de San Juan, lugar que posee una partida de bautismo del primer escritor (como lo llama Juan Goytisolo). En este acto estuvieron presentes miembros de la Junta Directiva de nuestra sociedad. Luis Miguel Román Alhambra (presidente) y Alonso Manuel Cobo Andrés (Secretario).

Fotografía: Wilfrido Santiago Camacho (Mancha Información)
Fotografía: Wilfrido Santiago Camacho (Mancha Información)

 

En la sobremesa, miembros de la Sociedad Cervantina participaron en las 12 horas de lectura ininterrumpida del Quijote desde el salón de Plenos del Ayuntamiento con difusión por megafonía al exterior del edifico para que vecinos y visitantes pudiesen disfrutar con la lectura de la obra a cargo de los diversos colectivos alcazareños.

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Y para finalizar el día, a las 20:00 en el Museo del Hidalgo tuvo lugar el proyecto “los 50 quijotes” que pretende ser una fórmula de acercamiento personal a la novela por parte de los alcazareños y en el que varios “quijotes” de la ciudad (Francisco Guerrero, Luis Miguel Román Alhambra, José Moreno Berrocal y  Mariano Lizcano) coordinados por el actor Adrián Torrero que por momentos era don Miguel de Cervantes y por momentos se convertía en don Quijote, o en el licenciado Pero Pérez (que así se llamaba el cura),  presentaron capítulos de la obra que eligieron para que mediante su testimonio oral sean trasmitidos por el público asistente a todos aquellos que no asistieron e incluso que trasciendan de nuestras fronteras locales y convirtamos a cada alcazareño en un quijote vivo y transmisor de la obra de Cervantes.


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En esta actividad, nuestro presidente Luis Miguel Román Alhambra narró con su habitual pedagogía las dos primeras salidas del hidalgo, cómo habían tenido lugar y por qué pasó por los lugares que lo hizo, siempre teniendo como referencia la estricta y atenta lectura de la novela, consiguiendo captar la atención de público y más que eso, embelesarlo con sus amenas explicaciones.

Vale.

 

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

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Mota del Cuervo, no es, ni puede ser, el lugar de don Quijote (III)

Relaciones de Felipe II. Contestación nº 3 de Quintanar de la Orden

Que el lugar de Mota del Cuervo está en la Mancha, en la patria de don Quijote en tiempos de Cervantes es evidente. Que además está en el distrito de la Mancha conocido desde antiguo como el Campo de Montiel, José Manuel González aporta datos más que suficientes para poder asegurarlo. La Mancha distribuida después de la Reconquista entre las Ordenes Militares de Calatrava, Santiago y San Juan, tenía como uno de sus distritos al Campo de Montiel. Este espacio administrativo siempre dentro de los límites del territorio gobernado por la Orden de Santiago, llegó a tener su influencia hasta al menos Quintanar de la Orden, como sus propios vecinos en el 1575 reconocían haber pertenecido:

“Como esta dicho esta villa es muy antigua ea sido cabeza de partido muchos años y tienpo a no se alla ni ay memoria del tiempo que a que esta villa siendo esta cabeza de gobernación en tienpos pasados llegaba su partido hasta las sierras de Xaen campo de montiel como sea visto y entendido por escrituras antiguas quel postrero juez que hubo se decía el comendador Horozco”

Cervantes, que conocía esta parte de España, elige el origen de don Quijote y Sancho Panza en un lugar de la Mancha, en una parte de ella que se encuentra muy cerca de los límites de influencia del Campo de Montiel, pero fuera de él. Es un error tratar de buscar al lugar de don Quijote dentro del Campo de Montiel, cuando es el propio Cervantes el que nos lo sitúa fuera de él, aunque tan cerca de sus límites que al muy poco de salir de su casa se encuentre ya en él.

Vamos a leer las tres salidas de su pueblo de don Quijote:

Primera salida: ” … ,que dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas, y balcones del manchego horizonte, a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar por el antiguo, y conocido campo de Montiel. (y era la verdad que por él caminaba)(Cap. II, 1ª P)

Detalle de la primera edición del Quijote de 1605

Segunda salida: “Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido.  Acertó Don Quijote a tomar la misma derrota, y camino, que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban.” (Cap. VII, 1ª P)

Tercera salida: “… y que los lectores de su agradable historia pueden hacer cuenta, que desde este punto comienzan las hazañas, y donaires de don Quijote, y de su escudero: persuádales, que se les olviden las pasadas caballerías del ingenioso hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel, …” (Cap VIII, 2ª P).

Leyendo solo la primera salida, parece indudable que don Quijote se encuentra en el Campo de Montiel, cuando sale de su casa. Cervantes incluso entre paréntesis, reafirma este hecho como si pudiese haber alguna duda de donde estaba en ese momento don Quijote.

¡Pero el lugar desde donde sale no está en el Campo de Montiel!, ese distrito o parte de la Mancha. Es en la segunda salida  donde Cervantes nos lo deja meridianamente claro. Escribe: “Acertó Don Quijote a tomar la misma derrota, y camino, que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, …”.

 

Detalle de la primera edición del Quijote de 1605

Es evidente que el lugar de don Quijote no se encuentra en el Campo de Montiel, pues de encontrarse en él, saliendo de su pueblo por cualquier camino y dirección estaría siempre en él, no siendo necesario “acertar” en el camino y su dirección para llegar a él. Pero si muy cerca de él, casi en sus límites, para que saliendo desde su lugar, muy pronto se tenga que estar en él. Ahora tiene mucho más sentido la aclaración de Cervantes en la primera salida: “(y era la verdad que por él caminaba)”

Ya en la tercera salida, queda aún más claro esta situación geográfica del lugar de don Quijote, pues al tomar nuestro hidalgo y su escudero otro camino de salida de su pueblo, el camino hacia El Toboso, no entra en el Campo de Montiel como en las dos salidas anteriores: ” persuádales, que se les olviden las pasadas caballerías del ingenioso hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel”.

¡Mota del Cuervo, lugar de la Mancha y en el distrito del Campo de Montiel, no puede ser el lugar de don Quijote desde donde sale en busca de sus aventuras, según lo que nos dejó escrito Cervantes en el Quijote!

                                    Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar de San Juan, lugar de don Quijote: http://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/

MOTA DEL CUERVO NO ES, NI PUEDE SER, EL LUGAR DE DON QUIJOTE (II)

Publicado el de

 

Después de leer LO QUE CERVANTES CALLÓ” de José Manuel González Mujeriego, ya no me cabe duda sobre mi afirmación anterior: “Mota del Cuervo no es, ni puede ser el lugar de don Quijote”.

Y digo “lugar de don Quijote” pues en este trabajo, el autor pretende mezclar dos obras de Cervantes, el Quijote con el  Persiles, con el objetivo de dar fuerza a su hipótesis de que Cervantes habla del mismo lugar en ambas obras.

Su argumento para esto es la posible similitud del inicio del Quijote: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, …” con un pasaje del Persiles, en el que narra la llegada del grupo de peregrinos a Quintanar de la Orden, a la casa de Diego de Villaseñor, y “prosiguiendo su viaje, llegó a un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me acuerdo, y en mitad de la plaza dél, por quien forzosamente habían de pasar, …”.(Capítulo décimo del tercero libro). 

La situación geográfica del grupo de peregrinos por esta parte de la Mancha es evidente. El objetivo de Antonio es pasar por su pueblo, Quintanar de la Orden, y volver a ver a sus padres, los Villaseñor, acompañado de su mujer, sus dos hijos, Periandro y Auristela. Días después de llegar a casa de sus padres decide quedarse con ellos junto a su mujer Ricla, siguiendo la peregrinación sus dos hijos, Antonio y Constanza, Periandro, Auristela y un criado de sus padres. Este mermado grupo de peregrinos continua su camino, partiendo de Quintanar de la Orden y llegan “a un lugar, no muy pequeño ni muy grande”donde después de narrarnos como una pareja de jóvenes trataban de ganarse la vida contando historias de su falso cautiverio en Argel y pasar la noche en aquel lugar continúan su camino llegando a un punto donde este se dividía en dos, uno hacia Cartagena y otro hacia Valencia, camino este último que siguen este grupo de peregrinos.

Que Cervantes conocía Quintanar de la Orden, y a una de sus familias más importantes, los Villaseñor, no cabe la menor de las dudas. Ahora, que el siguiente lugar a donde llegan los peregrinos sea Mota del Cuervo, entra dentro de lo posible. Este es el lugar del que Cervantes,  en el Persiles, nos dice que de su ” nombre no me acuerdo”.

En la construcción de las frases, Cervantes, deja ya  meridianamente clara su intención. En el Quijote, conoce el nombre del lugar de don Quijote pero no “quiere acordarse”, y en el Persiles conoce ese lugar de paso, pero no se “acuerda” de su nombre. Cervantes no está describiendo el mismo lugar.

Estamos en ambas obras en la Mancha, pero en lugares distintos de la Mancha. En el Quijote en el lugar de origen de don Quijote, y en el Persiles, en esta parte de la narración, el grupo de peregrinos pasa por Ocaña, llega a Quintanar de la Orden y continúa su camino hacia Valencia.

Sin tener ya en cuenta este punto de vista distinto de interpretación de los textos que tengo y definido el lugar de origen de don Quijote por José Manuel González como Mota del Cuervo, me voy a centrar ya en la situación geográfica de este lugar con respecto a lo que Cervantes nos describe en el Quijote, solo en el Quijote.        

Uno de los primeros errores geográficos del señor González en “Lo que Cervantes calló” es determinar que el espacio geográfico descrito por Cervantes como la Mancha, al novelar el Quijote, es el conocido como Común de la Mancha.

En el capítulo “La Mancha en tiempos de Cervantes” nos define así esta zona de España:

“La entonces denostada (por algunos autores), tierra de la Mancha, era en tiempos de Cervantes un territorio relativamente pequeño, coincidía con el llamado Común de la Mancha, … creado por el Infante don Fadrique en 1353, estaba constituido por los siguientes pueblos: Cabeza Mesada, Campo de Criptana -que fue su capital hasta 1605 y luego pasó a Quintanar-, Corral de Almaguer, El Cuervo (hoy Mota del Cuervo), El Toboso, Guzques (Villamayor de Santiago), Manjavacas (hoy integrado en Mota del Cuervo), Miguel Esteban, Palomarejos, Pedro Muñoz,Pozorrubio, Puebla de Almoradiel, Puebla de Don fadrique (Villa de Don Fadrique), Puebla del Algibe (hoy Santa María de los Llanos), Quintanar (Quintanar de la Orden, que fue su capital desde 1605), Socuéllamos, Tomelloso, Villaescusa (Villaescusa de Haro), Villaverde y Villanueva de Alcardete”. 

En tiempos de Cervantes, la Mancha era un territorio mucho mayor, tanto que para Cervantes la cueva de Montesinos, no solo está en la Mancha, sino en su corazón. Así pone título al capítulo XXII de la segunda parte del Quijote:

“Donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha” 

En este capítulo, después de las bodas de Quiteria y Basilio, el narrador de la obra nos cuenta como el Licenciado le dejaría a don Quijote y Sancho un primo suyo que le llevaría como guía a conocer esta famosa cueva, “el cual con mucha voluntad le pondría a la boca de la mesma cueva, y le enseñaría las lagunas de Ruidera famosas, ansimismo en toda la Mancha, y aún en toda España;…” 

“… la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha…”. En el Diccionario de Autoridades (1726-1739), el primer diccionario editado por la Real Academia Española, además del significado de “corazón” como órgano del cuerpo, dice:“Metaphoricamente vale tambien mitád, medio ú centro”.  Por lo tanto la Mancha de don Quijote, la que conoce y nos describe Cervantes, no es la zona a la que nos quiere dirigir el señor González, sino una zona mucho más amplia, así reconocida de pertenecer a ella por muchos lugares en las Relaciones de Felipe II (1575), donde“… la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha…”.

m1Como podemos ver en el plano anterior, la cueva de Montesinos, que se encuentra entre Ossa de Montiel y las Lagunas de Ruidera, dista mucho de la “Mancha” que se describe en este trabajo, y mucho menos se encuentra en su “corazón”, como conoce Cervantes y describe en el Quijote.

Como conoce Cervantes y los también vecinos de Uclés, Almodóvar del Campo, Villarrubia de los Ojos, Argamasilla de Alba, etc,  por citar algunos de los lugares, muy distantes entre ellos, que decían estar en la Mancha en tiempos de don Miguel.

Realmente es difícil entender algunas de las afirmaciones de José Manuel González, contenidas en este mismo capítulo, cuando dice: “En Las Relaciones de Felipe II (1575), solo unos pocos pueblos de la actual Castilla-La Mancha declaraban estar situados en La Mancha”. Cuando casi cincuenta lugares, tan separados como he dicho antes, lo hacen y otras tantas declaraciones se saben que se hicieron pero no llegaron a su destino, como  Almagro y Alcázar de San Juan.

O su afirmación de que Argamasilla de Alba no declarase encontrase en la Mancha, en esas mismas Relaciones de Felipe II:

“O el de Argamasilla de Alba que dijo que “este pueblo es del prior don Antonio de Toledo y cae en la orden y priorazgo de San Juan”.

Esta contestación que nos transcribe corresponde a la  número 7 de los vecinos de Argamasilla de Alba, y se “olvida” de transcribirnos lo que nos contestan esos mismos vecinos en su  respuesta número 4, justo la anterior, que así claramente decían:

“Al cuarto capítulo dijeron que el reino en que comúnmente se cuenta este pueblo es en el de Toledo, en la bailía de Alcázar, que por otra parte en donde este pueblo está sentado se llama la Mancha”    

Copia de las Relaciones de Argamasilla de Alba de 1575

 

Afirmaciones del señor González, algo sesgadas, que quizás debiese de explicar a cuantos van a leer su libro, que pueden no tener conocimientos geográficos de la época de Cervantes, y que pueden tomar como ciertas, cuando vemos evidentemente que no lo son.

Próximamente seguiremos analizando los caminos y lugares que, desde Mota del Cuervo, hace seguir José Manuel González a don Quijote, que no solo no coincide con lo escrito con Cervantes, sino con la propia geografía y catastro de la zona.

                                    Luis Miguel Román Alhambra

http://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/ 

¡Cervantes se muere!

 

Franciso Pérez Abellán en los almuerzos con don Quijote
Franciso Pérez Abellán (2º por la derecha) en los almuerzos con don Quijote

 

Este pasado sábado la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote, en su objetivo de «Fomentar la lectura de la obra de Cervantes, especialmente del Quijote«, tuvo la visita de don Francisco Pérez Abellán, dentro de una de sus actividades conocida como «Almuerzo con don Quijote», donde el invitado nos expone sus vivencias relacionadas con la lectura del Quijote, alrededor de una mesa con platos típicos de la Mancha, la patria de don Quijote.

Don Francisco Pérez Abellán es doctor en periodismo, profesor, escritor e investigador apasionado del mundo del crimen. Ha sido director de Departamento universitario de Criminología y el año pasado publicó «Prim, la momia profanada», donde aclara su muerte y denuncia las grandes imprecisiones que sobre ella se ha escrito.

Gran lector de esta obra cumbre de Cervantes a la que calificó de contener en ella «el retrato de lo más hermoso del ser humano», y no entender como en España se ha eliminado su lectura en las escuelas, metiendo su lectura en el cajón del olvido escolar cuando en ella están «representados los valores éticos del hombre y la gran generosidad de don Quijote, virtud tan en falta en nuestra sociedad actual»

Nos animó en nuestra iniciativa de fomentar la lectura del Quijote, al ser esta obra «la piedra angular del castellano», y estar muy esperanzado en el recorrido que puede llegar a tener la iniciativa propuesta por nuestra Sociedad Cervantina al Ayuntamiento de Alcázar de San Juan para la creación del Centro de Interpretación del Quijote, que pronto abrirá sus puertas en el actual edificio de Información Turística. Espera que sea este proyecto «una especie de escenario o decorado hecho con gusto en el que las personas que vengan puedan leer el Quijote en voz alta mientras se hacen una fotografía que  será sin duda un recuerdo imborrable por haber estado en un lugar que quiere tanto a don Quijote, como Alcázar de San Juan»

Con actos como este, con invitados como don Francisco Pérez Abellán, podremos revitalizar el Quijote, evitando así que Cervantes muera, y, por qué no, denunciar también como desde las instituciones públicas no se disponen los recursos necesarios para poner en el sitio que corresponde la figura de Cervantes y la de su obra cumbre. Recordábamos, mientras comíamos unos «Duelos y Quebrantos», la dejadez del Ayuntamiento de Madrid con el edificio donde vivió y murió Cervantes, en la calle León, en el que en sus bajos en lugar de haber una librería hay una ortopedia. «¡Esto no pasaría en otros países con sus insignes autores!»

¡Seis horas de tertulia!, de amena e interesante tertulia, donde además del Quijote y de Cervantes nos habló de su pasión profesional: la criminología. Anécdotas, cientos de datos interesantes, investigaciones que se dirigen mal, crímenes sin resolver, etc.

 

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

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