Jesús Sánchez Sánchez presenta su libro «¿Existe el lugar de la Mancha?»

El próximo sábado 16 de abril a las 20:00 horas, tendrá lugar en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan, la presentación del libro ¿Existe el lugar de la Mancha?  O la imposibilidad del método científico para identificar la patria de don Quijote, a cargo de nuestro asociado Jesús Sánchez Sánchez, que es el autor del mismo.

En el acto intervendrá también Luis Miguel Román, presidente de la Sociedad Cervantina del lugar de don Quijote.

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Junta Directiva

ENRIQUE SUÁREZ FIGAREDO EN LOS ALMUERZOS CON DON QUIJOTE

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El investigador catalán es uno de los mejores especialistas en el Quijote cervantino y en el de Avellaneda, obra que conoce a la perfección y de la que ha identificado a su autor mediante un procedimiento de análisis lingüístico diseñado ad hoc 

Es un reputado conocedor de la literatura del Siglo de Oro español, ha sido colaborador en el Quijote del Instituto Cervantes, última edición, coordinada por Francisco Rico 

Alcázar de San Juan 10-04-16.- El sábado 9 de abril el investigador catalán Enrique Suárez Figaredo nos honró con su presencia  participando en la actividad “Los Almuerzos con don Quijote” que organiza la Sociedad Cervantina, en los que una persona relevante nos visita y cuenta su relación con la principal obra de Cervantes, alrededor de una mesa y siempre degustando platos típicos manchegos.

edicion Quijote Rico 2015Enrique Suárez Figaredo es ingeniero eléctrico, ya prejubilado. Su investigación sobre el Quijote empezó hace unos quince años, cuando comprobó que el texto del ejemplar que leía en casa discrepaba ocasionalmente del que le acompañaba en sus viajes. Hombre inquieto, se interesó por el asunto, y empezó a hacer acúmulo de documentación, a consultar ediciones, antiguas y modernas, a contactar con quijotistas del mundo, a leer toda la producción cervantina y a otros autores del Siglo de Oro y, finalmente, a dedicar cinco intensos años a su propia edición del Quijote con miles de notas particulares a la obra.

En cuanto al llamado Quijote de Avellaneda, o Quijote apócrifo, este investigador literario (hombre de ciencias al fin), detectó y cuantificó las construcciones lingüísticas inusuales que Avellaneda empleaba, así como las que usaba de forma muy repetitiva. La comparativa con muchos autores del Siglo de Oro ha determinado con muy alto grado de probabilidad que fue Cristóbal Suárez de Figueroa  el escritor que se escondió tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda.

No hay que olvidar que Suárez Figaredo demostró que los ejemplares del Quijote de Avellaneda editados en 1614 y conservados en las Bibliotecas se corresponden a dos ediciones distintas y no a una sola, como hasta entonces se creía. El hallazgo supone un éxito editorial que siempre se le había negado a Avellaneda.

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Esta obra (de la que él opina que está muy bien andamiada, que está escrita por una persona muy culta y que además está realizada de un tirón -su autor la escribió seguida desde el principio hasta el final-) que como sabemos, fue el motivo que provocó que Cervantes terminase de escribir de forma inmediata su segunda parte del Quijote para tratar de eclipsar el éxito que también obtuvo la obra de Avellaneda en su corta vida editorial.

Igualmente conviene resaltar la participación de Enrique Suárez Figaredo como ponente, el pasado 7 de mayo de 2015 en una mesa redonda en la Biblioteca Nacional, titulada “El Quijote de Avellaneda: Avatares y enigmas textuales”, junto a tres catedráticos: Luis Gómez Canseco (Universidad de Huelva), Milagros Rodríguez Cáceres (Universidad de Castilla-La Mancha) y Felipe B. Pedraza Jiménez (Universidad de Castilla-La Mancha). El coloquio está disponible en Internet:

https://youtu.be/PdQp4qIorz8

Para atendernos, Enrique Suárez Figaredo hizo un viaje de mil trescientos kilómetros (sin «ayuda de costa», como él dice) y dedicó una jornada completa a la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote girando una visita a la Casa Museo del Hidalgo acompañado por miembros de la Sociedad.

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El investigador nos dedicó una clase magistral a lo largo de sus 9 horas de charla (que se pasaron en un soplo) en la que se declaró abiertamente quijotista, más que cervantista, porque piensa que, sin menospreciar el resto de la obra de Miguel de Cervantes, el Quijote es una obra maestra que raya a una altura inalcanzable, culmen de su creatividad y que no admite parangón con el resto de su obra. No menos interesantes fueron sus comentarios sobre el negocio editorial en aquellos tiempos y las malas prácticas de las imprentas y mercaderes de libros.

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Y como no hay bien que por mal no venga, ejerciendo de magister, no dejó de poner “deberes” a los asociados alcazareños y les propuso y animó a que realizasen su propia edición del Quijote, una tarea ardua pero casi obligada, pues requiere «abismarse» (dice él) en los entresijos de la genial obra de Cervantes y pasar de lector entusiasta a lector crítico y verdaderamente experto (como a él le sucedió).

La Sociedad agradeció su presencia y asumió el reto de poner en marcha una edición propia de la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote, que no será una tarea fácil pero que siempre será mucho más llevadera contando con su inestimable ayuda.

Por su desinteresada colaboración con la Sociedad, la Junta Directiva ha propuesto nombrarlo Socio de Honor.

 

Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote

Cervantes, Don Quijote y La Mancha 6: Cervantes Soldado

CERVANTES, DON QUIJOTE Y LA MANCHA
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Seguimos conociendo la vida del escritor universal. Su paso por Italia y su participación en la batalla de Lepanto

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En la año Cervantes, la SER sigue conociendo más sobre el escritor universal. Desde el punto de vista del lector, la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, nos acerca cada semana algo más sobre la vida del autor.

En este sexto capítulo Cervantes llega a Italia y con la inquietud de tantos otros jóvenes de la época, siente pasión por la vida militar, y se enrola en el ejército. Las dudas sobre donde nació Miguel de Cervantes siguen presentes, y seguimos basándonos en dos «migueles»: El de Alcalá de Henares, y el de Alcázar de San Juan, 11 años más jóven que el primero. 

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Publicado en Cadena Ser Alcázar http://cadenaser.com/emisora/2016/03/02/ser_ciudad_real/1456925022_081091.html
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¿Dónde estudió Cervantes?

La sección Cervantes, Don Quijote y La Mancha se centra esta semana en los lugares donde se formó el escritor universal

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Quinto capítulo de la sección Cervantes, Don Quijote y La Mancha. En esta edición, Luis Miguel Román, de la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, repasa los lugares donde estudió Miguel de Cervantes. El objetivo es seguir aportando datos al lector sobre el escritor universal.

En Hoy por Hoy La Mancha, cada martes tenemos un compromiso con el año Cervantes y cada semana intentamos conocer más. Hasta el momento sabemos que existen dos Miguel de Cervantes: el de Alcázar de San Juan y el de Alcalá de Henares. Ambos están separados en el tiempo por 11 años de diferencia en cuanto a su edad.

Su paso por Italia, la batalla de Lepanto…acontecimientos que repasamos en ‘Cervantes, Don Quijote y La Mancha’.

Cadena Ser Alcázar http://cadenaser.com/emisora/2016/02/23/ser_ciudad_real/1456245113_381371.html

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FERNANDO DE PRADO CONDECORADO CON LA ENCOMIENDA DE LA ORDEN DE ALFONSO X EL SABIO

Alcázar de San Juan, 31 de enero de 2016

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El historiador Fernando de Prado y Pardo-Manuel de Villena ha sido condecorado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, con la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio

La entrega de esta condecoración tuvo lugar el día 21 de enero en el Museo Nacional del Prado, acto que estuvo presidido por el presidente del gobierno Mariano Rajoy acompañado por los ministros de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo y por el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz.

Han obtenido condecoraciones de la Orden de Alfonso X el Sabio  aquellas personas físicas así como a entidades, españolas y extranjeras, que se distinguen por los méritos contraídos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación o que hayan prestado servicios destacados en cualquiera de ellos en España o en el ámbito internacional.

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En esta ocasión y junto a Fernando de Prado han sido condecorados José Lladó Fernández-Urrutia ex ministro de Comercio y Transportes y Comunicaciones, Faustino Menéndez Pidal de Navascués, ex director de la Real Academia de la Historia, Androulla Vassilliou, Comisaria Europea de Educación, Rafael Ansón Oliart, Carme Maura y Cristóbal Halffter entre otras personalidades del mundo de la cultura como por ejemplo Lina Morgan, Mohamed Ibn Azzuz Hakim, Carmen Balcells, Ana Diosdado y Jesús Hermida (todos estos a título póstumo).

Fernando de Prado ha sido distinguido con la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio por haber ideado el proyecto para la recuperación e identificación de los restos de Miguel de Cervantes.

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Hay que recordar que el historiador visitó Alcázar de San Juan en mayo de 2015 cuando compartió con la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote una de sus actividades llamada “Almuerzos con don Quijote” y que una vez conocida su candidatura para este premio, apoyamos sin reservas la misma tanto a nivel de la Sociedad como a título individual de todos los miembros de su Junta Directiva.

Por eso nos llena de orgullo que finalmente haya sido reconocido su trabajo y sus méritos se hayan visto premiados con esta Encomienda y la disfrutamos con la satisfacción de amigos.

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Por lo tanto queremos felicitar y darle nuestra más sincera enhorabuena a nuestro amigo historiador Fernando de Prado y Pardo-Manuel de Villena y desearle que siga cosechando los éxitos de los que es merecedor por su afanoso trabajo.

                                                                                          Junta Directiva

En la SER: «Cervantes, Don Quijote y La Mancha»

La Cadena SER y la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote colaboran en el aniversario del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Una propuesta semanal que pretende fomentar la lectura de Don Quijote de La Mancha y conocer más sobre la vida del autor

 

Luís Miguel Román Alhambra, Pte. de la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote

Luís Miguel Román Alhambra, Pte. de la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote / Cadena SER

‘Cervantes, Don Quijote y La Mancha’ se emitirá cada martes dentro del espacio comarcal ‘Hoy por Hoy La Mancha’, que se emite de lunes a viernes en SER Alcázar de 12.20 a 13 horas. El encargado de realizar esta sección será Luís Miguel Román Alhambra, Presidente de la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote de Alcázar de San Juan.

La Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote cumplirá este mes de abril dos años como Asociación, aunque el trabajo de sus socios y la pasión por Cervantes y el Quijote se remonta mucho más atrás en el tiempo.

Como banda sonora de la sección se ha elegido ‘Quijofonías’, obra de Juan Carlos Navas, profesor del Conservatorio profesional de música Alcázar de San Juan – Campo de Criptana.

Así, la Cadena SER participará en un año de marcada importancia para el turismo de Castilla La Mancha con iniciativas turísticas como País del Quijote, presentada recientemente en la Feria Internacional de Turismo (FITUR). Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, el fomento de la lectura del Quijote tendrá un espacio cada martes en ‘Hoy por Hoy La Mancha’ gracias a la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote.

SER Alcázar se puede sintonizar en el 88.4 fm, en aplicaciones móviles y a través de la web serciudadreal.com

 

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Cadena SER

http://cadenaser.com/emisora/2016/01/25/ser_ciudad_real/1453721783_394518.html

 

En la Nochebuena…

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Ilustración navideña del pintor alcazareño José Luis Samper

 

Ser «afable, bien criado, cortés,  comedido, oficioso y de ánimo alegre; no soberbio, no arrogante, no murmurador, y sobre todo caritativo»

Cap VI de la segunda parte del Quijote. 

Que el espíritu de don Quijote inunde de una vez nuestro mundo. ¡Qué fácil sería todo!

Feliz Navidad y 2016

Luis Miguel Román Alhambra

 

Cervantes universal

Mirar al cielo y poder decir: “Allí está Cervantes”

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Hasta ahora Miguel de Cervantes era uno de los escritores más leídos, especialmente por el Quijote. Y sus personajes: don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea y Rocinante, el “personaje secundario” más importante de la literatura, reconocidos en todo el planeta Tierra. Pero ahora, nuestro autor está reconocido en el Universo como una estrella y sus personajes como planetas, sus planetas.

Este pasado 15 de diciembre, la Unión Astronómica Internacional (IAU), entidad científica encargada de asignar nombres oficiales a los objetos celestes, en su nota de prensa, ha hecho públicos los nombres de las nuevas estrellas y planetas, asignando a la estrella mu Arae el nombre de CERVANTES, y a sus cuatro planetas los nombres de QUIJOTE, DULCINEA, SANCHO y ROCINANTE.

Esto ha sido posible a la iniciativa del Planetario de Pamplona y la Sociedad Española de Astronomía apoyada por el Instituto Cervantes, que presentaron esta candidatura al concurso NameExoWorlds (IAU), al cual se ha podido votar en todo el mundo hasta el 31 de octubre.

Se han emitido más de medio millón de votos desde 182 países, uno de ellos ha sido el nuestro y creo que no hace falta indicar a qué candidatura dimos nuestro voto. Ahora estamos  verdaderamente orgullosos de haberlo hecho y no dejar pasar esta oportunidad que nos han brindado a los españoles y a todo el mundo, de reconocer la figura de Cervantes y su obra en el firmamento.

Mirar al cielo y poder decir: “Allí está Cervantes”.

No podemos sino felicitar y reconocer el trabajo de los que representan a las entidades impulsoras y anotar aquí sus impresiones al saber los resultados del concurso:

Javier Amentia, director del Planetario de Pamplona: “Esta iniciativa ha cargado de sentido la labor de los que trabajamos por la cultura científica: une en una sola propuesta diferentes aspectos de la ciencia y de las letras, y nos ha ilusionado tanto a los que nos dedicamos profesionalmente a la astronomía como a todas aquellas personas que disfrutan mirando al cielo”

Javier Gorgas, presidente de la Sociedad Española de Astronomía: “Divulgadores y profesionales de la astronomía, medios de comunicación, humanistas y amantes de la literatura hemos trabajado juntos con un único fin: poner a Cervantes y a sus personajes en el lugar que les correspondía entre las estrellas. Don Quijote y sus compañeros nos han ayudado a proclamar que existen muchos más mundos en el Universo, y por el camino hemos reivindicado que la ciencia juega un papel central en la cultura y hemos constatado una vez más la pasión del público en general por la astronomía”

Benjamín Montesinos, contacto en España de la IAU para la divulgación de la Astronomía: “Ha sido todo un placer y un honor para un astrónomo manchego como yo haber podido contribuir a poner a Cervantes y sus personajes en el cielo. Cuando releamos el Quijote. Podremos imaginar a Clavileño volando y acercándose a la estrella Cervantes y a los planetas Dulcinea, Quijote, Rocinante y Sancho. Un lujo”

Benjamín Montesinos Comino es natural de Alcázar de San Juan.

¡Otro loco, bien cuerdo!

 

Junta Directiva de la Socieda Cervantina del Lugar de Don Quijote

El historiador Fernando de Prado Pardo-Manuel de Villena merece un premio y nosotros lo apoyamos

Fernando de Prado con miembros de la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, en su visita a Alcázar de San Juan en mayo pasado

Todos los lectores de nuestro blog conocen sobradamente a Fernando de Prado Pardo-Manuel de Villena, ya que fue el autor intelectual de la idea y de la puesta en marcha del proyecto de búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, proyecto que finalmente acabó con un notable éxito y que obtuvo una gran repercusión mediática que contribuyó a que Madrid obtuviese una grandiosa campaña de promoción y publicidad (a nivel mundial) prácticamente gratuita.

Este historiador, que en el pasado mes de mayo visitó Alcázar de San Juan, compartiendo mesa y mantel con la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote, que le calificó de ser un auténtico Quijote del Siglo XXI, ha sido propuesto para la concesión de la Encomienda con Placa de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

En los molinos de Alcázar de San Juan

Se trata de un reconocimiento honorífico que en todo caso creemos que es de justicia en base a los méritos acumulados como impulsor del proyecto de búsqueda de los restos de Cervantes (que incluso sufragó con su propio dinero) y por los que prestó un servicio a la Nación en forma de publicidad y propaganda por un valor difícilmente cuantificable y que reportaron a nuestro país que pudiese situarse en un lugar cimero de la actualidad cultural que todavía perdura y que ha enlazado las celebraciones del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote con la celebración del cuarto centenario de la muerte del escritor que tendrá lugar el próximo año 2016.

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Todas aquellas personas que quieran apoyar al historiador Fernando de Prado y deseen sumarse a esta iniciativa, pueden suscribir esta carta de solicitud que se incluye a continuación y remitirla escaneada con su firma al correo de la Sociedad Cervantina del Lugar de don Quijote: cervantinalugarquijote@gmail.com


Carta de adhesión:

PRADO carta Ministro Orden Alfonso X el Sabio

 

Enlace del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes:

http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/dms/mecd/servicios-al-ciudadano-mecd/archivo-central/educar-archivos/orden-civil-alfonso-x.pdf

Más información sobre la Orden de Alfonso X el Sabio: https://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_Alfonso_X_el_Sabio

Junta Directiva

Los molinos encantados del Quijote

Si hay una imagen que se identifica en todo el mundo con Cervantes, elQuijote, la Mancha y España son los molinos de viento. Sobre las crestas de los cerros manchegos podemos ver, aún hoy, y en algunos casos también contemplar su trabajo de moler el grano de cereal, molinos con maquinarias originales del siglo XVI y XVII

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Cervantes crea el Quijote usando una nueva técnica narrativa.  Sirviéndose de lo más cotidiano, sencillo y conocido por él, y sus conciudadanos, imagina y nos cuenta las aventuras de un hidalgo manchego. Y también, aprovecha los caminos, lugares y parajes manchegos, que tan bien debió conocer, para llevar por ellos a don Quijote.

Así de sencillo, Cervantes enmarca en un espacio geográfico real las aventuras de su hidalgo de ficción.

En la Mancha, en la parte seca de la Mancha, donde los ríos se morían en verano y las piedras de sus molinos de agua dejaban de moler el grano, tan necesario para el sustento de las personas y animales, la construcción en sus cerros de unos nuevos artilugios, con una ingeniería posiblemente traída de los Países Bajos, que usando la fuerza del aire movían las piedras del molino, resolvió esta necesidad y también cambió el perfil de su horizonte. Todo esto empezaba a suceder, en una parte de aquella Mancha, a mitad del siglo XVI.

El capítulo VIII de la primera parte de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, tiene este título: “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”.

Cervantes utiliza los molinos de viento y su espectacular estampa, que en plena molienda es asombrosa en sus formas, ruidos de sus aspas vestidas con las velas y retumbos de la maquinaria, para “encantarlos”, y hacer, solo así, que don Quijote viese en ellos unos descomunales gigantes a los cuales debía vencer. Una ligera brisa de viento que, por esta zona manchega,  suele ser a esa temprana hora de la mañana el conocido como el “solano”, hace que sus aspas comiencen a girar con tal fuerza que hacen volar por  los aires a don Quijote, y al flaco de Rocinante, en su intento de lancearlos hasta su muerte. Y una vez en el suelo nuestro hidalgo, Cervantes los vuelve a desencantar para que el propio don Quijote los reconozca realmente como lo que eran, simples molinos de viento.

Cervantes no inventa o copia, como hasta entonces se hacía en los libros de caballerías, unos gigantes fantásticos o “descomunales”, sino que usando la figura de los molinos de viento, encantándolos a la vista de don Quijote pero no a la de Sancho, hace creíble la aventura a sus lectores, para después desencantarlos dejarlos como lo que realmente eran, unos sencillos , y ya comunes por estos lugares de la Mancha, molinos de viento. Esta técnica narrativa la usa Cervantes en otros episodios de la novela, como en la batalla con los rebaños de ovejas o contra los cueros de vino.

Después de publicar Mi vecino Alonso  y La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote, donde queda determinada mi hipótesis de que el “Lugar de don Quijote” es Alcázar de San Juan, en mi nuevo trabajo, que más pronto que tarde verá la luz, llevaré a los lectores por los caminos y parajes reales, que Cervantes utilizó para contarnos su historia de don Quijote.

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Que los molinos de viento, contra los que se enfrenta don Quijote, son los de Campo de Criptana, creo que no le cabe ya duda a nadie, aunque no nombrase literalmente el nombre de esta villa en la novela.

Don Quijote, una vez repuesto del molimiento sufrido en su vuelta a casa desde la venta donde fue armado caballero, por el camino de Toledo a Murcia, a manos de los mozos de los comerciantes toledanos que iban a Murcia, y después de convencer a su vecino Sancho de que le acompañase como escudero, sale de nuevo por este mismo camino y dirección. Esta segunda vez de en medio de una corta noche de verano, para así no ser visto por sus familias y vecinos. Y al poco de entrar la mañana don Quijote ve y  reconoce a estosgigantes:

“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas,…” (IP, Cap VIII)

Don Quijote ve muchos “gigantes“, “treinta o pocos más, desaforados gigantes…”. Muchos molinos para una villa de “mil vecinos poco más o menos” (Relaciones de Felipe II, 1575). Esta gran cantidad de molinos de viento construidos, ya en esa fecha, fue debido a la situación estratégica de los cerros y sierras de Campo de Criptana.

Campo de Criptana, en la Orden de Santiago, tiene sus límites al oeste, a una media legua (tres kilómetros),  con Alcázar de San Juan.  Alcázar de San Juan, capital del Priorato de León de la Orden de San Juan, igual que los demás lugares cercanos de esta Orden, no obtuvieron sus vecinos licencia del Prior para la construcción de molinos de viento. Ser el Gran Prior de esta Orden, el principal  beneficiario de los buenos molinos de agua del rio Guadiana, operativos durante todo el año, en la zona de Peñarroya y lagunas de Ruidera, fue la principal causa. Por este motivo, vecinos e instituciones religiosas, principalmente de Alcázar de San Juan, financiaron la construcción de muchos de los molinos que se construyeron antes de la publicación de la primera parte del Quijote en el término limítrofe  de Campo de Criptana.

Así nos describen los vecinos de Campo de Criptana, en las contestaciones a las Relaciones solicitadas por Felipe II en 1575, la existencia y uso de estos molinos de viento:  “… van desde esta villa a moler a río Guadiana, a dos y a tres y a nueve leguas algunas veces, y al río de Cigüela que es río que corre en invierno, a tres y a cuatro leguas de esta villa; y algunas veces van a moler al río Tajo y de Júcar, a catorce leguas de esta villa. Hay en esta sierra de Criptana, junto a la villa, muchos molinos de viento donde también muelen los vecinos de esta villa

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Tantos molinos de viento no estaban situados, ni podían estar situados sencillamente por espacio, donde ahora podemos contemplar más de una docena de ellos, en el paraje conocido como La Sierra.  De haber sido así, todos sus molinos pagarían el mismo diezmo, o impuesto, por sus rendimientos de molienda. Y los visitadores de la Orden de Santiago a Campo de Criptana, en 1604, constatan que hay tres tipos de renta distintos en estos molinos de viento en esta villa. Solo en Campo de Criptana, de todos los lugares que tenían molinos de viento en la Mancha en la época de Cervantes, se recoge esta diferencia de renta entre ellos.

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Esto era debido a la distinta ubicación de los molinos en su término y por lo tanto distinta situación y altura en sus cerros con respecto a los aires predominantes. Así, anotan los visitadores, esta singularidad de los molinos de Campo de Criptana:

 “El diezmo de los molinos de viento, que el que más paga son dos fanegas y otros a fanega y media y algunos a fanega y es cosa excusada lo que a cada uno cabe a pagar”(España. Ministerio de Cultura. Archivo Histórico Nacional. OM, L.6, 547 vta.)

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¿Donde estaban situados tantos molinos en el término de Campo de Criptana? Pocos documentos hay de la época de la escritura del Quijote sobre la situación de estos, pero teniendo en cuenta que a mitad del siglo XVII ya se comenzaron a construir molinos de viento en el Campo de San Juan, y entre los lugares que así también lo hizo fue Alcázar de San Juan, es posible pensar que no se construyeron desde ese momento  más molinos en Campo de Criptana que los que ya existiesen antes de la escritura del Quijote.

El número de molinos que nos describe, eufórico por su descubrimiento, don Quijote, “treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas “, coinciden exactamente con los declarados por Campo de Criptana en elCatastro de Ensenada, mandado hacer por don Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada y Ministro del rey Fernando VI, en 1752, ciento cincuenta años después de la publicación de la primera parte del Quijote.

Teniendo en cuenta esto y que es muy posible que fueran  los mismos que conoció Cervantes, y esto es una variable sin posibilidad de confirmar exactamente, podemos, al menos, saber dónde estaban los molinos dentro del término de Campo de Criptana, porque en las mismas declaraciones a este Catastro queda indicado, además del nombre del molino, de su propietario, la distancia a la villa y la renta anual, el paraje o topónimo donde se encontraban en el término de la villa.

Los nombres de los parajes y los molinos relacionados son:

– Ribera de la Sierra, diez y seis molinos.

– Ribera del Villargordo, un molino.

– Senda a la fuente Amarguilla, un molino.

– Camino de los molinos que va a Alcázar, dos molinos.

– Alto del Palomar, un molino.

– Tres molinos, tres molinos.

– Pico de la Solana, dos molinos.

– Siete molinos, seis molinos.

– Cerro del Cebadal, un molino.

En total quedan relacionados treinta y tres molinos, cuando al comienzo de la respuesta indican:

“Se hallan situados treinta y quatro molinos arineros andantes, y de viento, y uno de Agua”.

O fue un olvido o un error en la transcripción de las respuestas por el escribano, pues también indican que los citados molinos “producen en cada un año, para sus dueños respectivo mencionados nuevecientas cincuenta y ocho fanegas de trigo”. Si sumamos las rentas indicadas en cada uno de los treinta y tres molinos relacionados, resulta un total de novecientas treinta y dos fanegas. Evidentemente falta sumar un molino de viento, el número treinta y cuatro, con una renta de veintiséis fanegas. Este molino es el que falta en la relación de los molinos situados en el paraje de los Siete Molinos, en el que solamente se relacionan seis, y la renta, de veintiseis fanegas, es similar a los demás declarados en este paraje, entre veintitrés y veintisiete fanegas.

Los dos núcleos de molinos, más importantes y numerosos,  con los que contaba Campo de Criptana estaban construidos en La Sierra y en Los Siete Molinos. La Sierra se encuentra al norte de la villa y Los Siete Molinos  al noroeste de ella. Estos siete molinos de viento eran los más cercanos al límite del término de Campo de Criptana con Alcázar de San Juan. Esto es lo mismo que decir al límite de la Orden de Santiago con la Orden de San Juan, y lo mismo que en tiempos de Cervantes se conocía como antiguo Campo de Montiel con el Campo de San Juan, pues como Campo de Montiel fue considerada esta villa de Campo de Criptana y otras cercanas, mucho antes de la escritura del Quijote.

Es importante también indicar que en aquella época, de elaboración del  Catastro de Ensenada, la mitad de los molinos de viento, construidos y moliendo en Campo de Criptana, eran propiedad de vecinos o instituciones religiosas de Alcázar de San Juan. De los seis molinos relacionados en el paraje de Los Siete Molinos, tres de ellos eran propiedad de las monjas de San José de Alcázar de San Juan y los otros tres de vecinos de la misma villa de Alcázar. Es posible, por tanto, que el séptimo molino que falta en la relación fuese también de algún vecino o institución de Alcázar de San Juan.

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En el plano anterior tenemos la situación de treinta y tres de  los treinta y cuatro molinos de viento de Campo de Criptana, el molino situado en el paraje de “Ribera del Villargordo” no he podido localizar su topónimo en la actualidad, pero es lógico pensar que estaría en el entorno de estos aquí dibujados. También está dibujado el Camino de Toledo a Murcia o Camino de Alcázar a Criptana, conocido así entre las villas, y el Camino de los molinos que va a Alcázar.

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Algunos autores han creído ver en la narración de la primera y segunda de don Quijote de su pueblo una contradicción o error de Cervantes. ¿Cómo es posible, se preguntan, que saliendo por el mismo camino y dirección de su pueblo, la primera vez no viese esos molinos y la segunda sí?

Y observando el plano anterior tenemos la respuesta. De su lugar, Alcázar de San Juan, salen don Quijote y Sancho “por el mismo camino y dirección que la vez pasada” salió, esa vez solo,  don Quijote llegando hasta la venta de Manjavacas, donde fue armado caballero. Poco antes de salir del término de Alcázar, por el famoso y antiguo Camino de Toledo a Murcia, se bifurca de este camino real otro camino menor a mano izquierda, que tiene el mismo destino, la vecina villa de Campo de Criptana.

Este camino llamado por los vecinos de Campo de Criptana, ya en 1604, Camino de los molinos que va a Alcázar”, fue construido para facilitar el acceso de ambas villas a los recientemente construidos molinos de viento, especialmente a los vecinos de Alcázar de San Juan, así como a los vecinos de Villafranca y Herencia que tampoco contaban con estos tipos de molinos.

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Y este “Camino de los molinos” a Campo de Criptana es el que tomaron nuestros dos vecinos, aún de noche, y muy poco después, al entrar la mañana,  divisaron los muchos molinos que desde ese lugar es posible ver, siendo los situados en el lugar conocido como “Los siete molinos”, los más cercanos,  contra los que arremete en batalla don Quijote.

Y es así, con el sol muy bajo, oblicuo, y dándoles ligeramente sus rayos plácidamente de lado, lo que el narrador nos cuenta: por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban”.

Cervantes, aunque no hay rastro conocido de él en esta parte de la Mancha, aparte de la controvertida partida de bautismo guardada en la iglesia de Santa María de Alcázar de San Juan, conocía muy bien este Camino de Toledo a Murcia y esteCamino de los molinos, de Alcázar de San Juan a Campo de Criptana, en particular, para imaginar sobre ellos las aventuras de don Quijote y así escribirlas con exactitud. Así, conociendo estos caminos, aún hoy, es fácil entender la narración de la historia de don Quijote en sus dos primeras salidas de su casa.

De una posible contradicción, descuido o error del autor pasamos a evidenciar su especial conocimiento de esta parte del espacio geográfico manchego. Sencillamente toma unos caminos que conoce, no necesita inventar  geográficamente nada, y los utiliza para su maravilloso cuento.

Y desde ahora, como adelanto de mi próximo trabajo, ya también sabemos que es con uno de estos siete molinos de viento contra el que don Quijote nos demuestra su gran valor. Porque esto es lo significativo de este capítulo, no es la locura de un hombre que lancea a las aspas de un molino, sino la cordura y valentía de un hombre que se enfrenta, con lo poco que tiene, a unos gigantes que desafiantes asolarían los campos y las casas de sus vecinos.

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Conocido es que los propietarios de los molinos de viento ponían nombres a estos. Y así son identificados en el Catastro de Ensenada, seis de los siete molinos:

El Ranas, El Beneficio, El Quimera, El Calvillo, El Balera y El Guizepo.

Falta uno, como he indicado antes, pero hasta este paraje de la Ribera de los Siete molinos lleva Cervantes a don Quijote y Sancho. Son los primeros molinos de viento, de aquellos más de treinta, que divisó don Quijote, esa mañana de verano manchego.

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En la fotografía anterior, realizada unos metros después de entrar en el término de Campo de Criptana, antiguo Campo de Montiel en la Orden de Santiago, a la derecha, lejos aún, se ve Campo de Criptana y los molinos existentes de la Ribera de La Sierra, y a la izquierda del camino se ven los cerros de la  Ribera de los Siete molinos. Esta misma imagen la debió de ver muchas veces don Miguel y fue la que puso en la retina de don Quijote.

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En la fotografía anterior se observan los restos de la cimentación de uno de los siete molinos y los restos, detrás, de la bóveda de entrada a su silo que aún hoy se encuentra, en parte reconocible, aunque muy descuidada. Posiblemente junto a este molino quedó caído don Quijote y Rocinante.

Y desde aquí, desde la Ribera de los siete molinos, es desde don Quijote y Sancho continúan su aventura:

“Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero…”

Y aquí en este punto de la narración, de nuevo para algunos,  parece que Cervantes nos deja otra contradicción. ¿Ir a Puerto Lápice, pasando por su pueblo, Alcázar de San Juan, cuando sus familias y amigos ya estarían preguntándose donde estarían o incluso saliendo en su busca?

         ¡¡Solo con seguir leyendo la novela atentamente, tenemos la respuesta!!

En estos tiempos cuando lugares y asociaciones reivindican ser el “Origen del Quijote”,olvidándose interesadamente de la geografía real que nos describió Cervantes, con el solo interés de conseguir un reconocimiento que no les corresponde, el solo hecho de estar sobre estos cerros de Campo de Criptana tocando los restos olvidados de aquellos molinos de viento que tanto debió de asombrar a Cervantes y que los dejó inmortalizados para siempre, me produce una sensación de incredibilidad e indignación de cómo es posible que esto pase, y que otros lugares, con evidente e indudable razón para ello, posiblemente por indiferencia o desconocimiento de sus dirigentes, no denuncien estos desaguisados culturales.

Origen del Quijote”

Solo hace falta leer el Quijote para entender que es en esta parte de la Mancha, y no en otra, donde Cervantes dispuso el origen de don Quijote. El Toboso, Quintanar, Puerto Lápice, Tembleque, los molinos de Campo de Criptana, el camino de Toledo a Murcia y el antiguo Campo de Montiel, conocido y dibujado en tiempos de Cervantes. Simplemente con consultar un mapa antiguo o actual, queda demostrada la consciente falsedad de algunos y el desconocimiento, o interés, de otros que los siguen. Esperemos que las autoridades culturales de la JJCC de Castilla-La Mancha enderecen este entuerto y no tengan que ser otras instancias culturales nacionales o internacionales las que nos digan lo que en el Quijote, al menos el escrito por Cervantes, está descrito como “Origen del Quijote”.

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Los actuales molinos de viento de Campo de Criptana, situados en su Sierra hay que visitarlos. A ellos han llegado muchos visitantes de todo el mundo atraídos por la obra de Cervantes. Recuerdo ahora especialmente a un chileno, Carlos Sander Álvarez. Periodista, escritor, poeta y diplomático destinado en España, y que llegó en busca de don Quijote hasta Campo de Criptana hace muchos años ya. Otro “loco” que sintió como había que recuperar aquellos ruinosos molinos de los años 50 del pasado siglo XX y fomentó su  reconstrucción institucional con dinero de los países americanos. En 1960 se inauguraba el nuevo molino de viento “Quimera”, con dinero aportado especialmente por particulares y asociaciones de Santiago de Chile. El propio Sander sugería esto ya en la dedicatoria de su libro póstumo “En busca del Quijote”, a su mujer Amalia:

“Compañera en rutas de ensueño, que llenó mi soledad de celestial ternura. Este libro donde España y Chile juntan sus caminos de quimera y gloria”

No me cabe la menor de las dudas, del inmenso favor que nos hizo este chileno, enamorado del Quijote y de la Mancha, hasta la que vino recorriendo sus lugares, como otros muchos viajeros ilustres hicieron antes. Argamasilla de Alba, Puerto Lápice, El Toboso, Alcázar de San Juan,… y a Campo de Criptana y sus molinos de viento. ¡Cuánta deuda de los manchegos con Carlos Sander!. Hoy hablar de Carlos Sander, incluso en Campo de Criptana donde tiene dedicada una calle a su nombre, es mencionar a un desconocido. Un desconocido que aún después de marcharse de España, consiguió que un molino de viento de Campo de Criptana fuese reconstruido con dinero chileno.

Quizás sea ahora el momento de que, con una nueva locura tan cuerda, sigamos el camino marcado por Carlos Sander y se reconstruyeran estos Siete molinos, con dinero particular, local, regional, estatal, europeo, allende los mares o de la propia UNESCO, da igual, en este paraje real por el que hace más de cuatrocientos años Miguel de Cervantes quedó impregnado de la imagen que desde allí se tenía e hizo pasar también por él a sus personajes de ficción, don Quijote y Sancho Panza.

¡¡Esto sí es una realidad geográfica cervantina y no los argumentos retorcidos e interesados de otros!! 

                                               Luis M. Román Alhambra