Los últimos años de Cervantes

CERVANTES, DON QUIJOTE Y LA MANCHA

Noveno capítulo de Cervantes, Don Quijote y La Mancha, dedicado al tramo final de la vida del escritor universal

CARLOS ABENGÓZAR  ALCÁZAR DE SAN JUAN   31/03/2016 – 09:37 CET

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Nueve capítulos ya de la sección Cervantes, Don Quijote y La Mancha. Y último dedicado a la vida del escritor. En las últimas semanas hemos hablado de las etapas de su vida, sus trabajos, amores y así lo hemos podido conocer más de cerca. Siempre desde el punto de vista del lector.

En el ‘año Cervantes’, la Cadena SER y la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, llevan cada martes a Hoy por Hoy La Mancha, una sección para conocer más sobre la obra universal. Conocer sus lugares y llegar, si es posible, a conocer el lugar de Don Quijote. Escucha el capítulo número nueve, a continuación:

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La madrugá en el Lugar de Don Quijote

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madrugáEstamos celebrando los cristianos, los días más importantes para nosotros, la Semana Santa. En ella recordamos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

En estos días pasados se ha matado a inocentes en Bruselas en ¡nombre de Dios! y se persigue, casi a diario, hasta la muerte a cristianos por todo el mundo ante la indiferencia de la comunidad internacional. Indiferencia también de algunos políticos o representantes de los pueblos que en nombre de la libertad de culto y de religión, que la Constitución Española nos otorga a todos incluidos los cristianos, pasan de puntillas durante la celebración de los cultos cristianos durante estos días, tanto en los templos como en las manifestaciones o procesiones que en las calles hacemos con nuestras imágenes más queridas, aunque estas procesiones  signifiquen estos días a la gran mayoría absoluta de los vecinos, que dicen representar.

Y en Alcázar de San Juan, “Corazón de la Mancha de don Quijote”, sus vecinos más ilustres, Alonso y Sancho, siempre están entre nosotros. No conozco bien cómo serían las procesiones del principio del siglo XVII, pero seguro que los dos también sentirían en lo más profundo de su ser estos días. Cada uno a su manera, Alonso, quizás, en el ayuno voluntario, incluso durante toda la cuaresma, y en el recogimiento de sus libros, y Sancho, con alguna torrija y rosquillo de más, como costalero o participando en alguna procesión. Pero siempre volviendo de sus aventuras por los campos de la Mancha para estar estos días en su lugar.

Es primavera ya. Es la madrugá del Viernes Santo, con los rayos del sol acabando de salir. Muchos alcazareños están todavía limpiándose las legañas de una noche, una noche santa, en la que recordamos a un hombre, Jesús de Nazaret, que hace  casi dos milenios era condenado a la muerte más injusta. Y en la plaza, de nuevo, Alonso y Sancho, desde la altura de miras que ellos tienen y a otros les faltan, esperan a que llegue Jesús, el nazareno, y María, su madre, mecidos por hombres y mujeres, vecinos de Alonso y Sancho. Es la madrugá de Alcázar de San Juan.

Don Quijote, mientras comienzan a pasar las interminables filas de nazarenos, parece decirle a Sancho:

“Así, ¡oh Sancho!, que nuestras obras no han de salir del límite que nos tiene puesto la religión cristiana, que profesamos. Hemos de matar en los gigantes a la soberbia; a la envidia, en la generosidad y buen pecho; a la ira, en el reposado continente y quietud del ánimo; a la gula y al sueño, en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos; a la lujuria y lascivia, en la lealtad que guardamos a las que hemos hecho señoras de nuestros pensamientos; a la pereza, con andar por todas las partes del mundo, buscando las ocasiones que nos puedan hacer y hagan, sobre cristianos, famosos caballeros. (II P, Cap VIII).

Y Sancho viendo a la cuadrilla de niños entre una gran humera de incienso que envuelve a la plaza, siente casi envidia de aquellos y dice a Alonso:

               “Digo que le sabría bien acomodar, porque por vida mía que un tiempo fui muñidor de una cofradía, y que me asentaba tan bien la ropa de muñidor, que decían todos que tenía presencia para poder ser prioste de la mesma cofradía” (I P, Cap XXI).

Es madrugá en el lugar de don Quijote.

                                              Luis M. Román Alhambra

Publicado en Alcázar  de San Juan, Lugar de Don Quijote  https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/author/mivecinoalonso/

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La propaganda y el Quijote

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En la primera acepción de la definición de “Propaganda” en el diccionario de la RAE podemos leer:

  1. f. Acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores.

De vez en cuando vemos en medios de comunicación y redes sociales  como se hace propaganda de una hipótesis creada por José Manuel González Mujeriego sobre que el lugar de don Quijote es Mota del Cuervo (Cuenca), publicada en el trabajo “Lo que Cervantes calló. Es posible que entre los oyentes de sus presentaciones pueda convencer a algunos con parte de su hipótesis. Y digo con parte, porque si se tiene en cuenta la totalidad del trabajo se obtiene como resultado que el lugar de Mota del Cuervo no cumple con muchas de las premisas claras y necesarias, definidas en el Quijote, para que el resultado tenga cierta fuerza.

Debe pensar el señor González que usando la propaganda en los medios atrae adeptos a su hipótesis. Que ha fuerza de repetir una y otra vez que la “geografía se obstina” en apuntar a Mota del Cuervo como lugar de don Quijote se le pueda dar importancia a su hipótesis. Pero cuando en lugar de oír sus explicaciones se lee su trabajo queda de manifiesto una vez más que “la propaganda y el Quijote” no funciona. Por mucha propaganda que se haga, Mota del Cuervo no es, ni puede ser el lugar de don Quijote. Es curioso ver como este titular creado por mí hace tanto tiempo “… no es, ni puede ser el lugar de don Quijote” ahora se usa por otros autores.

Por el escaso peso geográfico de su hipótesis, tratándose de una localización geográfica del lugar de don Quijote, ahora nos trata de confundir con temas de matrimonios fallidos de familiares del propio Cervantes como razón de “no querer acordarse” del lugar de don Quijote, y con un nuevo hallazgo de la venta donde es armado caballero don Quijote. Nuevo hallazgo, porque en su trabajo inicial proponía otra venta. Ventas solo válidas para él pues son casas de labor que familias de Campo de Criptana y Mota del Cuervo construyeron muy posterior a la vida de Cervantes, aunque esta se ha podido usar como venta en tiempos pasados cercanos a los nuestros. Pero en su obstinación propone una, y cuando le evidenciamos que no puede ser se inventa otra, y no será la última, ya lo verán.

Y hacer propaganda de su trabajo hasta podría entenderse, pero como en sus presentaciones y artículos le sobra mucho tiempo en intentar defender su hipótesis utiliza el tiempo de relleno, a veces una buena parte, a hacer propaganda negativa de quienes cree que le importunamos con nuestros trabajos. Y es hasta en su trabajo editado “Lo que Cervantes calló” donde entre sus 230 páginas, reales de estudio, hasta 50 páginas las usa para descartar, a su modo, las distintas hipótesis de otros autores.

Este pasado día 4 de Marzo publica su nuevo gran hallazgo, su nueva “venta”, aunque pocas  horas después, de nuevo, el propietario actual le recuerda:

“Buenas noches, ese paraje que indica usted en el relato ha pertenecido a mi familia durante generaciones, la casa o venta de malabrigo derruida en este momento la levantó mi bisabuelo …”

El artículo del “descubrimiento” de la venta donde fue armado caballero don Quijote del señor González lo pueden leer completo en esta dirección:

La Venta de Malabrigo

Como podrán ver en el artículo de este señor poco tarda en quitar importancia a la venta de Manjavacas, planteada por mí ya en Mi vecino Alonso (2010) y más tarde ratificada nuevamente e incluso con su hallazgo arqueológico en Manjavacas la Venta del Caballero (Ediciones AACHE, 2014. Isabel Sánchez y F. Javier Escudero). Sencillamente porque no le conviene y aprovecha el artículo en hacer propaganda negativa hacía mí trabajo, ¡que algo quedará de repetir una y otra vez lo mismo!, pensará el señor González.

Días más tarde realizo en su página de Facebook un comentario que decía:

“Una venta inexistente en vida de Cervantes ahora es la propuesta para ser la venta donde es armado don Quijote? Y en el caso de haber existido, como se explica las tardanzas a la venta de una jornada completa y en la segunda salida lleguen a los molinos de Criptana en unas pocas horas estando mucho más lejos? Y como se explica que regresando desde esta venta, de haber existido, don Quijote a su casa en Mota del Cuervo, como propones, se encuentre de frente con los mercaderes toledanos que iban a Murcia? De frente desde luego no es posible, pero… es que es lo que Cervantes describe. Este punto ni existió como venta ni vale para las pretensiones de la hipótesis de Mota del Cuervo como lugar de don Quijote. La única venta que existió cerca del Toboso y que al salir pudo encontrase don Quijote con un pastor de un ganadero de Quintanar en terrenos de la orden de Santiago lógicamente es la venta que existió en la zona de Manjavacas. Pero si no encaja en las pretensiones, pues habrá que buscar otra aunque se tenga que inventar. Interesante artículo”

            Y en lugar de contestar a las preguntas que le planteo, lógicamente porque no las puede contestar, hace lo que más le gusta: propaganda. Y ahora toca la propaganda negativa hacia mi trabajo, publicando en su blog no las respuestas solicitadas, sino un artículo titulado “Alcázar no es el lugar de don Quijote” y que pueden leer en:

Alcázar de San Juan no es “El lugar” del Quijote

Bueno, como el señor González Mujeriego ha “censurado” de su blog el último comentario que le hago, publicado durante el día 17 pasado y porque es posible, viendo las formas usadas, que cuando intenten entrar en él también haya  desaparecido todo lo que les estoy contando, esta es la secuencia de comentarios publicados:

10 de Marzo de 2016, José Manuel González Mujeriego:

Hay un escritor alcazareño, don Luis Miguel Román, que ha escrito Mi vecino Alonso(publicado en 2010), que defiende que Alcázar de San Juan era el “lugar de la Mancha” del que Cervantes no quiso acordarse. Realmente se trata de un excelente trabajo de investigación, que ha estudiado y reflejado para aplicarlas a su teoría, las numerosas declaraciones que los diferentes pueblos de la zona hacen a Las relaciones de Felipe II de 1575, excepto las de Alcázar que se perdieron.

Luis Miguel Román defiende además que la venta que hubo en Manjavacas [1] pudiera ser donde don Quijote fue armado caballero. En el blog de este autor, “Alcazar de San Juan, lugar de don Quijote” [2], con frecuencia se dedica a rebatir las tesis de los académicos de Villanueva de los Infantes, algo en lo que coincido plenamente con él.

Cervantes, en la primera salida de D. Quijote, cuando llega a la venta donde es armado caballero, dice que van en dirección al Campo de Montiel y no concreta más, por lo que sería factible que, saliendo de su lugar (para mi Mota del Cuervo) dirigiéndose hacia el Campo de Montiel, pudiera llegar a la Venta de Manjavacas (Recordemos que Manjavacas es uno de los pueblos que componían el Campo de Montiel en 1243, junto con “El Cuervo” (hoy integrado junto a La Mota, para formar Mota del Cuervo), Criptana, Miguel Estaban, Villarejo Rubio…,  (Chaves Bernabé. Apuntamiento legal).

La cuestión viene cuando en la segunda salida, Cervantes encamina a D. Quijote y a Sancho por el mismo lugar que la primera vez. Llega incluso a concretar: “por la misma derrota (dirección) y por el mismo camino”, veamos la cita:

            “Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban”.(El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VII.).

Así que si tomaron el mismo camino y dirección en la primera y en la segunda salida y tomamos como referencia, que en la segunda salida, tras abandonar su lugar, se encontraron con la aventura de los molinos de viento de Campo de Criptana (después dice que siguieron camino hacia Puerto Lápice). Esta circunstancia aleja las posibilidades de que la Venta del Caballero estuviera en Manjavacas, ya que habría que situarla en una venta entre “El lugar” y Campo de Criptana. Esa es la lógica del relato cervantino.

No obstante, hay varias objeciones más a la teoría de que Alcázar fuera el lugar de la Mancha del que Cervantes no quiso acordarse. La principal es que su teoría no explica convenientemente la segunda salida del Quijote de su lugar cuando, por la noche, se dirigen por la misma derrota y camino que él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel, hasta que se topan con los molinos de Campo de Criptana, para dirigirse después a Puerto Lápice. Veamos a las citas cronológicamente:

            “[…] una noche se salieron del lugar sin que persona los viese; en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen […] Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por  el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VII.).

A continuación Cervantes prosigue, inmediatamente, al comienzo del siguiente capítulo, con la aventura de los molinos en Campo de Criptana:

            “En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo […].(El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VIII).

Vemos como el bueno de Sancho Panza advierte a su amo de que no son gigantes, sino molinos de viento. Él los conoce bien, describe sus partes (aspas, piedra de moler) y detalla su funcionamiento por haberlos visto ya en su lugar ( en 1603 los visitadores de la Orden de Santiago mencionan molinos de viento en Mota del Cuervo, aunque no en tal cantidad de 30 ó 40 molinos de viento, que solo los hubo en Campo de Criptana). Veamos la cita de Sancho:

            “Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino”.

Posteriormente, tras la aventura de los molinos de viento, en el mismo capítulo VIII de la 1ª parte, Cervantes hace seguir a D. Quijote y Sancho su “comenzado” camino hacia Puerto Lápice, como lo indica en varias ocasiones:

            “… Y hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VIII)

Un poco más adelante, en el mismo capítulo, Cervantes deja claro el camino que llevaban y como a las tres de la tarde avistaron Puerto Lápice. veamos la cita:

“Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VIII)

Si como este autor alcazareño asegura, don Quijote sale desde Alcázar de San Juan, con la intención de seguir su “comenzado camino del Puerto Lápice”,  para encontrarse primero con los molinos de Campo de Criptana, este trazado resulta algo incongruente desde una perspectiva topográfica, ya que ambos lugares (Puerto Lápice y Campo de Criptana), se encuentran en direcciones diametralmente opuestas saliendo desde Alcázar, como se demuestra en el gráfico siguiente y puede verse en el mapa satelital incluido más adelante.

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Si nos fijamos, la geografía se obstina en situar el Campo de Criptana al este de Alcázar de San Juan, donde Cervantes imaginó la aventura de los molinos de viento, un emplazamiento diametralmente opuesto a Puerto Lápice.

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Mapa satelital que indica la posición exacta de Alcázar de San Juan. Se observa que esta localidad está justamente en medio de Puerto Lápice y de Campo de Criptana (aunque más cercana a ésta última). Y por lo tanto no es posible salir desde Alcázar de San Juan en dirección a Puerto Lápice y encontrarse en el camino a los molinos de viento de Campo de Criptana, ya que están en situación diametralmente opuesta.

Además saliendo por la noche desde Alcázar hacia Campo de Criptana, al amanecer les debía dar de frente el molesto sol saliente (van en dirección levante) y no el sol de soslayo menos molesto que asegura Cervantes que les daba a nuestros protagonistas. Fijémonos en lo del sol:

            “Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban”.(El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VII.)

Aquí el autor alcazareño dice en su libro:

            “El Campo de Montiel está muy cerca del pueblo de D. Quijote, pero en dirección Este (¿?), pues les daban de frente o de lado los rayos del sol al amanecer, aunque estos no les molestaban por estar todavía muy bajos.”

Una de dos, o les daban los rayos de frente, o les daban de soslayo (algo distinto)[3] y precisamente cuando están bajos (junto al horizonte) es cuando más molestan al darles de frente los rayos del sol.

En Las relaciones de Felipe II, los habitantes de Campo de Criptana, dicen que Alcázar es el primer pueblo que está al poniente,luego saliendo desde Alcázar hacia Campo de Criptana, por la mañana, el sol de levante les molestaría de lleno.

Lo lógico sería que saliendo por la mañana del lugar, que desde luego en este caso no podría ser Alcázar, en dirección a Puerto Lápice, a los personajes les diera el sol de soslayo. Luego llegaran a Campo de Criptana, tuvieran la aventura de los molinos y siguiendo su camino en esa dirección pasaran por Alcázar y para arribar a Puerto Lápice.

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Mapa con el camino lógico para la 2ª salida, saliendo desde su lugar (para mi Mota del Cuervo), en dirección a poniente (por la mañana el sol no les hiere), pasan por Campo de Criptana (aventura con los 30 ó 40 molinos), pasan por Alcázar y finalmente llegan a Puerto Lápice.

Otra objeción a la candidatura de Alcázar de San Juan es que en tiempos de Cervantes, esta población no pertenecía a la Mancha, sino a la Orden de San Juan. Desde 1353, el Común de la Mancha lo formaban solo 22 pueblos y su capital fue primero Campo de Criptana y luego Quintanar de la Orden.

Tampoco Alcázar ha pertenecido nunca al Campo de Montiel, por lo que no es posible esa aseveración que hace Cervantes, referida a la salida de D. Quijote de su lugar, de que caminaban a la vez por el manchego horizonte y por el ANTIGUO Y CONOCIDO Campo de Montiel.

“…dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y era la verdad que por él caminaba…” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap.II.)

El autor alcazareño se deja guiar por las declaraciones que los diferentes pueblos hicieron en Las relaciones de Felipe II, muchas de ellas confusas en lo que se refiere a delimitar el mapa de la Mancha. Unas tienen en cuenta el punto de vista jurisdiccional, el eclesiástico, el civil o el militar. Unas declaran que pertenecen al Reino de Toledo, otras al Reino de Castilla, otras a la Orden de Santiago, o de Calatrava, o de Montiel; al tiempo que dicen estar, o no en la Mancha. Todo ello, influidos también por lo que en tiempos de los árabes se había conocido como una zona más extensa: la Mancha, tierra seca.

Sin tener en cuenta lo que claramente se conocía en aquel tiempo como la Mancha desde el punto de vista legal, los pueblos que estaban en el llamado Común de la Mancha, estaban bien diferenciados, especialmente para el alcabalero Cervantes (habituado a recorrer esos pueblos como recaudador), de los que estaban en el Campo de Montiel, en el Campo de Calatrava, o en el priorazgo de San Juan.

Por esa razón, de haber querido ser más preciso, Cervantes hubiera titulado a su obra magna como Don Quijote de San Juan”.

Por otro lado, los mapas que refleja Luis Miguel Román en su libro, están realizados a mano alzada, sin referencias topográficas reales en cuanto a distancia y situación de los diferentes pueblos. Por ejemplo, en la página 160 de su obra, describe detalladamente los lugares tan cercanos a El Toboso, e inexplicablemente se le olvida de citar a Mota del Cuervo. Cuando son los propios toboseños los que, en su declaración en Las Relaciones de Felipe II, lo citan el primero, dicen: “Los pueblos más cercanos que le rodean, son: Mota del Cuervo (E), Campo de Criptana y Pedro Muñoz (S), Miguel Esteban (O), Villanueva de Alcardete y Villamayor de Santiago (N)“.

Por si fuera poco, Alcázar contaba en el siglo XVI  (y más concretamente en el año 1530) con un total de 18.480 habitantes. Vivían en la localidad un buen número de hombres ricos y cortesanos. Según algunos autores, como se puede ver en este libro, Alcázar podría ser incluso la cuna de Cervantes, de célebres pintores, y de los religiosos Juan Cobo y Diego de Torres Rubio que evangelizaron las Indias orientales y occidentales. Alcázar era la sede del priorato de León de Orden de San Juan, tenía varios conventos e iglesias, muchos curas y barberos. Uno de sus priores fundó la Universidad franciscana de Alcázar, con diversas cátedras. Y ya en tiempos de Cervantes fue ampliada para ofrecer estudios de Gramática y Artes. Todo esto no concuerda con el lugar, que cita Cervantes, que tenía un barbero, un cura,  muchos pecheros y algunos hidalgos.

Como he dicho más arriba, este autor alcazareño maneja la posibilidad, al igual que otros autores [4], de que la venta donde Don Quijote fue armado caballero, estuviera en Manjavacas [5]. Esto se puede ver en uno de los mapas del libro de Luis Miguel Román, en donde dibuja a Manjavacas  y otros pueblos circundantes a mano alzada, en lugar de utilizar mapas de rigurosa cartografía. Este sistema puede inducir a errores a la hora de determinar las distancias y posiciones exactas de los distintos pueblos implicados.

Según podemos ver en la página web citada de “Cosas de Alcázar de San Juan” [6], se reproduce el plano en cuestión, con la leyenda correspondiente, de la siguiente manera:

gra 4Plano realizado a mano alzada publicado en Mi vecino Alonso, que reproduce la web “Cosas de Alcázar de San Juan”. En el centro la venta de Manjavacas  y entre los dos círculos los lugares posibles desde donde don Quijote pudo salir de madrugada para llegar a ella al final de la jornada.

Manjavacas en la época del Quijote ya era un despoblado dependiente de Mota del Cuervo, con una venta, que a su vez, como él mismo dice: “era la encomienda de la Torre de Vejezate, donde Mota del Cuervo tenía un portazguillo“.

Por último, el autor de Mi vecino Alonso explica que el Quijote descubre su lugar desde un alto cuando procedía desde Barcelona. Sin embargo, para llegar a Alcázar, viniendo desde Barcelona, hay que pasar por el camino de Toledo a Murcia, algo poco probable por la orientación sureste de este camino, que bordea el cerro de la Horca de 705 m s/nivel del mar, para llegar a Alcázar, que se encuentra a 650 m s/nivel del mar. En el mapa del Sigpac se observa la gran llanura que rodea Alcázar, salvo dos cerros muy concretos: el cerro de la Horca y otro más al sur (el cerro de San Antón de 730 m s/nivel del mar), lo que hace que los caminos de acceso a Alcázar, como es lógico, bordeen estos cerros para evitar subir y bajar cuestas. No obstante, resulta extraño que nuestro amigo de Alcázar “traiga” desde Barcelona (noreste peninsular) a don Quijote y Sancho por el camino de Murcia (sureste peninsular), cuando podría haberlo hecho por el camino del Campo de Criptana, que ya conocían por la aventura de los Molinos, y que está orientado más al noreste [7] y que coincide con el Camino de Juan de Villuga que llega hasta Cuenca y desde allí, otro Camino de Villuga (1547), les lleva a Tortosa y a Barcelona. Y ofrecería un trayecto en el que difícilmente se encontrarían con alguna cuesta para llegar a Alcázar y para cumplir con lo expresado por Cervantes:

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“[…] subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea […] Con esto  bajaron de la cuesta y se fueron a su pueblo”.(El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha II, cap. LXXIII.)

Estas son algunas de las muchas objeciones que he encontrado para “demostrar” que Alcázar no puede ser ese “lugar de la Mancha” que Cervantes describe en la ficción.

 Notas aclaratorias:

[1] Manjavacas es un despoblado perteneciente hoy a Mota del Cuervo.

[2] Fuente: https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/

[3] Según el Diccionario de la RAE: Soslayo.- Oblicuamente, o de costado.

[4] Como el historiador D. Javier Escudero Buendía y la arqueóloga Dª Isabel Sánchez Duque.

[5] Un despoblado perteneciente a Mota del Cuervo.

[6] Fuente: http://cosasdealcazardesanjuan.wordpress.com/

[7] Curiosamente este camino que va desde Alcázar a Campo de Criptana, es ahora la carretera de Córdoba a Tarragona.

 

10 de Marzo de 2016. Contestación de Luis M. Román Alhambra:

Es necesario que se escriba con rigor sobre lo que en el Quijote está escrito. Don Quijote y Sancho NO salen en su segunda salida hacia Puerto Lápice, salen por el mismo camino y dirección que la primera salida que hace solo don Quijote y cuyo destino fue una venta. Y esa venta NO puedo ser la de Puerto Lápice, pues es el mismo Cervantes quien lo deja meridianamente claro “… autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la de Puerto Lápice, otros dicen que la de los molinos, pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo el día, y, al anochecer…” … llega a la venta donde es armado caballero. La aventura de Puerto Lápice se produce en su segunda salida en su encuentro con los frailes y vizcaínos.

Y esta venta donde es armado caballero tiene que estar hacia el Este del lugar de don Quijote, la misma dirección que llevaban los mercaderes toledanos que iban a Murcia. Y los molinos de Campo de Criptana por tanto, si salen por el mismo camino y dirección que la primera vez, también tienen que estar al Este del lugar de don Quijote.

El lugar de don Quijote NO tiene que contar con molinos en la época de la escritura del Quijote, pues don Quijote no los conocía, y el camino de salida de su pueblo tiene que tener la particularidad que tenga una desviación de él para que en la primera salida NO viera los molinos y en la segunda habiendo ya salido de su pueblo por el mismo camino y dirección por la noche al amanecer se encontraran con los molinos de viento.

Y es desde los cerros de Campo de Criptana cuando siguen, ahora sí, camino a Puerto Lápice. Lógicamente si es Alcázar de San Juan el lugar de don Quijote el autor no puede hacerles volver por sus pasos cuando sus familias ya estarían buscándolos, y siguiendo hacia Herencia llegar a Puerto Lápice. Pero esto no es así como lo describe Cervantes, sino que hace que en lugar de hacer llegar a don Quijote y Sancho por el camino de Herencia y divisar Puerto Lápice por el Oeste, hace que lo divisen por el Sur y así encontrarse de frente con la comitiva de frailes y vizcaínos que venían del Norte de hacia Sevilla. Lógicamente no pasan ni por Alcázar ni por Herencia. El autor en su imaginación les hace bordear suficientemente su pueblo como para llegar a ver, después de dormir en un bosque, muy por el Sur a Puerto Lápice, lugar donde nunca estuvo don Quijote.

¿Cambios de dirección en el Quijote? Ver el que hace dirigiéndose hacia Zaragoza después de pasar por El Toboso y se dirige a la Cueva de Montesinos.

La geografía ni se obstina ni cambia, es la que es y la que conoció Cervantes. El lugar de don Quijote NO es un lugar del Campo de Montiel, ni del administrativo ni de los lugares de su influencia histórica. “Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel,…”  Si lo estuviese don Quijote no tendría que haber “acertado” en coger de salida de su pueblo el mismo camino y dirección que la primera vez para estar en el Campo de Montiel, pues saliendo por el camino que hubiese salido siempre se encontraría en él. Pero si tan cerca que al muy poco de salir, por ese camino específico, de su pueblo se encontrase dentro de él. Y ya lo deja claro en su tercera salida cuando ya cogiendo otro camino no se encuentra en el Campo de Montiel, sino en el camino de El Toboso.
Don Quijote y Sancho ven los molinos de Campo de Criptana de mañana y el sol no les molestaba por darles de soslayo. Que iban dirección Este es evidente, por tener que llevar la misma dirección que los mercaderes toledanos, hacia Murcia. Leyendo el diccionario, pero no el actual sino el más cercano a la vida de Cervantes, esto es la primera edición de la RAE de aproximadamente 1730, ya que Covarrubias no incluye esta palabra, dice:

“Soslayo. Voz, que solo tiene uso en los modos adverbiales, al soslayo o de soslayo, que valen oblicuamente, al través”
“Oblicuamente. Adverbio de modo. Torcidamente, al través y sin rectitud ni derechura”.

 

“Oblicuo. Torcido, atravesado, no recto. Se aplica también al plano o línea que cae sobre otro, y hace con él o ella ángulo que no es recto, y hace con él o ella ángulo que no es recto, y así los ángulos agudos y obtusos se llaman oblicuos”
¿Puede entenderse que al darles los rayos del sol tan bajos, haciendo ángulo agudo con el plano del suelo, estos les dieran de soslayo, según Cervantes?.
Pero salgamos de Alcázar de San Juan por el mismo camino y dirección que nos lleva a la venta de Manjavacas, por el camino de Toledo a Murcia, el mismo que llevaban los mercaderes toledanos, hacia el Este, y a menos de media legua se bifurca a la izquierda otro camino, que se llamaba en tiempos de Cervantes “de los molinos” y cuando se entra en los límites de Campo de Criptana, Orden de Santiago, Campo de Montiel conocido, se divisan sus molinos. Por este camino vamos dirección Noreste. Además de dar el sol al amanecer muy bajos nos da ligeramente también de lado, de soslayo.
La Mancha en tiempos de Cervantes era un territorio que en su “corazón” estaba la “Cueva de Montesinos”, según él, que es el autor del Quijote. Sería conveniente no confundir a nadie con lo que era el “Común de la Mancha” y la Mancha que conoció y describió Cervantes.

Y Alcázar de San Juan estaba en esta Mancha evidentemente.
“Lugar”, en el diccionario de Covarrubias, de 1611, dice: “Lugar significa muchas veces ciudad, o villa, o aldea, y así decimos en mi lugar, en el pueblo donde nací, y fulano no está en el lugar, no está en la ciudad”.

El lugar de don Quijote tenía hidalgos y caballeros. Barbero al menos uno y cura al menos uno. Pero dejando al barbero, el lugar de don Quijote tenía que contar con más de un cura, pues su amigo cura sale en su busca dos semanas hasta Sierra Morena, ¿alguien entiende que en aquella época un cura faltase de sus obligaciones dos semanas sin tener otro cura que lo sustituyese?. Y a este lugar llega un predicador en cuaresma, lugar importante al que ya venían predicadores en las cuaresmas distintos a los curas del lugar. Y el tío de Sanchico era “el abad”, y por último Alonso pide un confesor, no a su amigo el cura.
Si se accede a Alcázar por cualquiera de los caminos desde el Norte, Noreste, Este, Sureste y Sur, no se ve Alcázar hasta que se sube una pequeña cuesta, solo hay que venir por los caminos antiguos. Igual que Cervantes describe.
Los mapas que realizo y que siempre realizaré generalmente en mis trabajos, para focalizar los datos interesantes, están realizados siguiendo técnicas topográficas y de escalas que solo los pueden realizar personas con conocimientos topográficos. Lógicamente no recomiendo que esto lo hagan personas sin estos conocimientos.
En la primera definición de “Propaganda” en el diccionario de la RAE podemos leer:“Acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores”

Entiendo que en las redes sociales y presentaciones se use de la propaganda pues hay personas que no han leído el Quijote, y que si lo han leído lo han hecho como un entretenimiento, pero no es válida para quienes han estudiado esta obra.
Ahora esperamos justificaciones, además de cómo una venta inexistente en la época de Cervantes es ahora punto geográfico cervantino, de la crítica que ya se publicó hace tiempo a “Lo que Cervantes calló” y que se puede consultar en:
https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/mota-del-cuervo/

 

11 de Marzo de 2016. Contestación de José Manuel González Mujeriego:

Discúlpeme Luis M. Román, con todos mis respetos, pero creo que Vd. está leyendo otro Quijote, o eso parece, por las afirmaciones que hace:

Vd. dice: “Don Quijote y Sancho NO salen en su segunda salida hacia Puerto Lápice,” ¿? Cervantes dice:“… Y hablando en la pasada aventura (la de los molinos de viento de Campo de Criptana), siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VIII).

Cervantes vuelve a decir: “Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VIII).

Vd. dice: “Y esa venta NO puedo ser la de Puerto Lápice,”,
Yo no he dicho que la venta donde se armó caballero fuera la de Puerto Lápice. Yo supongo que la venta debía estar, saliendo de su lugar, en la misma derrota y camino que la segunda salida, pero antes de llegar a Campo de Criptana (donde se da la aventura de los molinos). Por supuesto esta afirmación cervantina, aleja (en mi opinión) a la venta de Manjavacas de ser la de donde se armó caballero.

Vd. dice: “El lugar de don Quijote NO es un lugar del Campo de Montiel, ni del administrativo ni de los lugares de su influencia histórica.”
Yo sostengo en mi libro, que el lugar de D. Quijote debió pertenecer en su momento al antiguo y conocido Campo de Montiel, (ya “El Cuervo” figuraba como adscrito al Campo de Montiel en 1243, según Chaves Bernabé), pero cuando Cervantes escribió el Quijote, ya pertenecía a la Mancha (tras la reordenación territorial de Felipe II en 1573,, publicada en las relaciones de Felipe II de Villanueva de los Infantes en 1575.(En aquella época Cervantes estaba en su cautiverio en Argel, por lo que no conocería esos cambios hasta su regreso en 1580). Le recuerdo que “El Cuervo” se unió a “La Mota” para formar Mota del Cuervo. Curiosamente El Cuervo si perteneció al Campo de Montiel,(estaba situado en el límite) pero la Mota, nunca perteneció al Campo de Montiel. Razón por la que unas veces caminaban por el ANTIGUO Y CONOCIDO Campo de Montiel y otras (cuando iban hacia el El Toboso), ni lo pisaban.

Vd. dice: “El lugar de don Quijote NO tiene que contar con molinos en la época de la escritura del Quijote, pues don Quijote no los conocía”.
Don Quijote en su locura, no sé si los conocería, pero Sancho si y los describe bien, cuando
advierte a su amo de que no son gigantes, sino molinos de viento. Él los conoce bien, describe sus partes (aspas, piedra de moler) y detalla su funcionamiento por haberlos visto ya en su lugar ( en 1603 los visitadores de la Orden de Santiago mencionan molinos de viento en Mota del Cuervo, aunque no en tal cantidad de 30 ó 40 molinos de viento, que solo los hubo en Campo de Criptana). Veamos la cita de Sancho: “Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino”.

No voy a seguir con la polémica, máxime cuando Vd,. emplea descalificaciones personales, tanto en su blog, como en su respuesta, tachándome de propagandista.

Le deseo muchos éxitos.

Saludos.

11 de Marzo de 2016. Contestación de Luis M. Román Alhambra:

Le aseguro señor González que leo una edición fiel al original de la primera edición. Parece que poniendo citas se está siendo más riguroso, pero al no explicarse bien el contexto de donde se extraen parece que intenta tergiversar el propio texto. Vamos a ver:

1º Parece meridanamente claro que la primera aventura es la de la venta donde es armado caballero, y no la de los molinos de viento ni la de Puerto Lápice (el vizcaíno).

2ª Que en su segunda salida don Quijote sale por el mismo camino y dirección que la primera vez, esto es por el camino que le llevó a la venta y hacia el este de su pueblo (debe de coincidir con el sentido de los mercaderes toledanos que iban a Murcia) y es cuando se encuentran con los molinos de viento. Premisa para la hipótesis es que los molinos de viento de Campo de Criptana están al Este, en todas sus variantes, del lugar de don Quijote. Es en este momento, y solo en este momento, de estar rendido don Quijote a los pies de uno de sus molinos es cuando el narrador nos dice “… siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero” Si la aventura de la venta NO es la de Puerto Lápice, según el narrador, aquí hay un cambio evidente de rumbo, un cambio de camino, distinto al que llevaban hasta ese momento.
Y cuando el narrador dice “Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron.”, lo hace habiendo pasado ya un día y una noche de camino de haber “comenzado” el camino a Puerto Lápice en los cerros de Campo de Criptana.

Por lo tanto no lo digo yo que NO salen hacia Puerto Lápice en su segunda salida lo dice el narrador de la obra y así hay que explicarlo.
Las dos citas tienen un desfase de casi un día con una noche de por medio y usted quiere que el lector, su lector, las lea como si Cervantes las hubiese escrito seguidas.

Lamentablemente para su hipótesis NO había una venta entre Mota del Cuervo y Campo de Criptana en tiempos anteriores a la escritura del Quijote, pero en el caso de haberla habido nunca se cumpliría que volviendo de ella a Mota del Cuervo se encontrase de frente con los mercaderes que iban por ese mismo camino a Murcia. No olvide nunca este pasaje y donde se produce, el camino de Toledo a Murcia.

Sobre el lugar y si contaba con molinos o no, creo recordar que en su día mantenía que el lugar de don Quijote NO debía de tener molinos hasta que alguien le evidenció que no los tenía en 1575 y si ya en 1604. Pero bueno las hipótesis tienen eso, que se pueden reformular siguiendo siendo hipótesis, como todas. Pero llevaba razón en su día, NO debía contar con molinos pues don Quijote, en su condición de hidalgo no trabajaba y mucho menos llevaba el grano a los molinos de viento o de agua. Pero sí Sancho que al ser agricultor a jornal, tuvo que ir hasta a Tembleque para poder segar, sí que tenía que llevar el grano a los molinos de viento y por eso los conocía. Igual que el vecino que recogió a don Quijote y lo trajo a su casa, después de ser apaleado por los mozos de los mercaderes toledanos. ¿De dónde venía ese vecino de don Quijote?, de moler de un molino y no de agua, sino de viento, pues era verano y los ríos de esta zona de la Mancha de secaban todos los años. Por lo que en el pueblo de don Quijote NO había molinos de viento en tiempos de la escritura de la primera parte del Quijote, teniendo que ir sus vecinos a los que hubiese cercanos o a los molinos de agua del Guadiana que siempre estaban operativos, pero muy largo de esta parte de la Mancha.

Y digo de esta parte de la Mancha, esta Mancha que quiere usted recortar en su hipótesis en su intento de que sean muy pocos los lugares posibles de poder ser el de don Quijote. Pero debería explicar en sus presentaciones que con su hipótesis en lugar de ser el Campo de Montiel un “distrito de la Mancha”, como conoció o le contaron a Cervantes y así describió, para usted es la Mancha, el Común de la Mancha, un distrito del Campo de Montiel o son espacios limítrofes. Cualquiera de las dos no coincide con lo que describe Cervantes.

Y no intente confundir a nadie con “Por esa razón, de haber querido ser más preciso, Cervantes hubiera titulado a su obra magna como “Don Quijote de San Juan”, Cervantes conocía el espacio geográfico que describió y le puso el nombre, de este espacio no administrativo, a su personaje: la Mancha. Nombrando a un distrito suyo, a una parte de la Mancha, como Campo de Montiel y describiendo perfectamente los límites de la Orden de San Juan en las lagunas de Ruidera. Una Mancha en la que la formaban en su totalidad o en parte los terrenos de las Ordenes de Santiago, San Juan y Calatrava desde el siglo XIII.

La propaganda puede hacerse a favor de uno mismo, que puede entenderse si es rigurosa, o en contra de otros. Cuando diga que “Por ejemplo, en la página 160 de su obra, describe detalladamente los lugares tan cercanos a El Toboso y se le olvida de citar a Mota del Cuervo…” , explique por qué no nombro a Mota del Cuervo cerca del Toboso, igual que no nombro a Miguel Esteban, Pedro Muñoz, La Puebla de Almoradiel o Quintanar de la Orden, porque si no lo hace está tergiversando mi trabajo, igual que cuando habla de “Por otro lado, los mapas que refleja Luis Miguel Román en su libro, están realizados a mano alzada, sin referencias topográficas reales en cuanto a distancia y situación de los diferentes pueblos” o “… Este sistema puede inducir a errores a la hora de determinar las distancias y posiciones exactas de los distintos pueblos implicados.”

¿Ha comprobado usted con un simple escalímetro las distancias proporcionales de los mapas?¿En qué se basa para afirmar “sin referencias topográficas reales…”? ¿Qué quiere transmitir a sus lectores u oyentes con estas afirmaciones, entre otras?

Para usted esto anterior son descalificaciones? Las ha escrito usted en su estudio, artículos, y pronunciado en sus presentaciones.

Explique su hipótesis de que Mota del Cuervo es el lugar de don Quijote, los tiempos de viaje y sus distancias a la venta donde es armado caballero, a los molinos de viento de Campo de Criptana, El Toboso o Puerto Lápice. No olvide el camino de Toledo a Murcia y a los mercaderes toledanos. Hable de la Mancha con el Campo de Montiel como “distrito de ella”, ponga a la cueva de Montesinos en el corazón de la Mancha. Y cuando todo esto coincida con Mota del Cuervo busque la picota, la fuente en la plaza, la cuesta llegando desde Aragón, los arroyos y los ríos “en plural” y la afición de sus vecinos a la pesca, el valor de la bellota de sus bosques. Como le decía, sus oyentes o lectores han leído el Quijote, muchos como una simple novela y no recuerdan bien las frases y sus sentidos, pero usted lo ha estudiado y tiene que tener en cuenta todas y cada una de las premisas en sus razonamientos, tanto si son inductivos como deductivos.

En mi trabajo Mi vecino Alonso no encontrará una sola línea de crítica a nadie, solo expongo mi trabajo. Solo hablo del trabajo de otros cuando antes soy criticado injustificadamente por otros como usted o el señor Parra Luna especialmente. Son todas hipótesis y siempre serán hipótesis, pero no acepto la propaganda negativa contra mi trabajo con el solo interés de dar fuerza a la inconsistencia de su hipótesis.

Saludos.

 

15 de Marzo de 2016. Contestación de José Manuel González Mujeriego:

 

Buenas tardes, a pesar de que me había propuesto no seguir polemizando con Vd., no puedo por menos que hacerle el siguiente comentario sobre sus últimas afirmaciones.

Vd. dice:

“Que en su segunda salida don Quijote sale por el mismo camino y dirección que la primera vez, esto es por el camino que le llevó a la venta y hacia el este de su pueblo (debe de coincidir con el sentido de los mercaderes toledanos que iban a Murcia) y es cuando se encuentran con los molinos de viento. Premisa para la hipótesis es que los molinos de viento de Campo de Criptana están al Este, en todas sus variantes, del lugar de don Quijote.”

Permítame que le diga que Cervantes, en el Quijote, hace salir a sus protagonistas, desde su lugar, en la segunda salida (y también en la primera), hacia el Suroeste y no hacia el Este como Vd. pretende para “cuadrar” su candidatura para Alcázar de San Juan. Veamos como D. Miguel lo deja meridianamente claro al decir que salen de mañana de su lugar (en dirección a los molinos de Campo de Criptana) y el sol les da de soslayo. No les fatigaban porque no les da de frente, como ocurriría con su tesis, al hacerlos caminar hacia el Este o hacia el levante. Si aceptáramos su aseveración, de que salen de Alcázar para dirigirse hacia el Este,.y encontrarse en esa dirección con los Molinos de Campo de Criptana, si le les fatigarían los rayos del sol por la mañana puesto que les darían de frente. Le sugiero que relea a Cervantes y no lo interprete a su conveniencia. Esta es la cita concreta:

“Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I, cap. VII.).

Por otro lado, no puedo creerme que Vd. confunda o pretenda confundirnos interpretando lo que dice el diccionario sobre el significado de “Soslayo” (de lado, pasar por alto algo, especialmente una dificultad, dejándolo de lado.) y que por ende pretenda confundirnos para “arrimar el ascua a su sardina”. Solamente le sugiero que recuerde lo molesto que es, cuando alguna vez haya tenido que conducir con el sol de frente (por la mañana hacia el Este o levante y por la tarde hacia el Oeste o poniente). Esa es la cuestión. Cervantes dice claramente que no van en dirección Este y también deja claro que es por la mañana. ¿Cómo es posible que Vd. se plantee la siguiente cuestión?:

“¿Puede entenderse que al darles los rayos del sol tan bajos, haciendo ángulo agudo con el plano del suelo, estos les dieran de soslayo, según Cervantes?” . La cuestión es que no les herían los rayos del sol por darles de soslayo. Es decir Cervantes nos dice que no van en dirección al Este o al Levante, sino al Suroeste. Un camino recto, sin vueltas alambicadas.

Claro que saliendo del lugar (si aceptamos que pudiera ser Mota del Cuervo), si irían en dirección suroeste, con el sol de soslayo (“sin herirles de frente”), para encontrarse con los mercaderes toledanos, con los molinos de viento de Campo de Criptana, con Puerto Làpice…En definitiva, un camino lógico, sin vueltas de 180º como Vd. pretende hacernos ver, al afirmar que salen desde Alcázar para ir a Campo de Criptana (soportando los molestos rayos del sol naciente), para luego, tras la batalla con los molinos de viento, cambiar de dirección, (tomar la dirección opuesta), volver a pasar por las inmediaciones de Alcázar de San Juan, para seguir hacia Puerto Lápice (al suroeste).

Vemos que sigue interpretando a su conveniencia el texto cervantino, cuando Vd. dice:

“Es en este momento, y solo en este momento, de estar rendido don Quijote a los pies de uno de sus molinos es cuando el narrador nos dice “… siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero”

¿Qué entiende Vd. por “SIGUIERON el camino del Puerto Lápice”? Es lógico pensar que si Cervantes hubiera decidido cambiar el sentido del viaje de sus protagonistas, tal y como Vd. dice , en ese momento y de forma tan opuesta, nada menos que un viraje de 180º sobre el camino que traían, como a Vd. le interesa para “cuadrar” su candidatura alcazareña, no hubiera empleado Cervantes el verbo “Seguir”(de continuar), sino que probablemente hubiera dicho “Tomaron”, o “Volvieron sobre sus pasos”. El sentido común y el relato cervantino dicen que salieron desde su lugar, en dirección a los Molinos de Campo de Criptana, y luego SIGUIERON hacia Puerto Lápice. No faltan tampoco citas posteriores en el Quijote, que aseguran que su intención, desde el principio, era ir hacia Puerto Lápice. Especialmente cuando vemos que más adelante siguieron hacia Sierra Morena, siguiendo la misma dirección Suroeste. Todas esas premisas se cumplen de una forma lógica, incluidas la de los mercaderes toledanos, saliendo desde Mota del Cuervo en dirección Suroeste (sin herirles los rayos del sol de la mañana). Otra cosa es que Vd. no quiera verlas.

Después de que Vd. no quiera reconocer que le hace dar vueltas alambicadas a D. Quijote y a su escudero, para “cuadrar” su candidatura al “Lugar de la Mancha”, solo le haré una objeción más, que tiene que ver con las famosas “tardanzas” que tanto Vd. como el Sr. Parra Luna utilizan en sus tesis, aunque le aseguro que podría seguir con todas y cada una de sus objeciones. Muchas de ellas están escritas en mi libro “Lo que Cervantes calló”.

Esta es una de las frases que dice Cervantes en el Quijote sobre la velocidad de la marcha de D. Quijote, unas veces por los llanos y soleados campos de la Mancha, otras por las intrincadas montañas de Sierra Morena…, que hacen imposible guiarse por sus utilizadas “tardanzas”, máxime si tenemos en cuenta que nuestros protagonistas iban en busca de aventuras, unas veces se paraban en el bosque a esperar la mañana antes de seguir… Así dice Cervantes:

“Con esto, caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera. Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese,…”(El Quijote, I, cap, II).

Además de las razones geográficas que expongo, empleando los conocidos Caminos de Juan de Villuga, o de Pedro de Meneses (caminos de la época de Cervantes), apoyo mis tesis con razones históricas (esos alcaides de Mota del Cuervo a los que Cervantes conocía), o en otras obras que Cervantes escribió al mismo tiempo que el Quijote, como los Trabajos de Persiles y Sigismunda”, en donde Cervantes sitúa a unos peregrinos en Quintanar de la Orden y los hace seguir hacia Valencia y al siguiente pueblo vuelve a decir aquello de que “Llegan a un lugar no muy grande ni muy pequeño, de cuyo nombre no me acuerdo”. Es posible que Cervantes tuviera sus reiteradas y fundadas razones para no acordarse de Mota del Cuervo y de sus alcaides, pero la geografía se obstina en llamar al siguiente pueblo, saliendo desde Quintanar a Valencia, como Mota del Cuervo. Después, puedo asegurarle, que todo cuadra. Así se está reconociendo a todos los niveles. Otra cosa es que a Vd. no le interese.

Le deseo mucha suerte en sus investigaciones.

 

17 de Marzo de 2016. Contestación de Luis M. Román Alhambra:

Buenos días, señor González. No tenga reparos en seguir discutiendo, quizás demos luz a algunas cosas.

Parece que a usted no le convencen “todas” estas premisas:

1ª- Las dos primeras salidas de don Quijote de su pueblo son por el mismo camino y dirección.

2ª-Que la primera vez no ve los molinos de viento y en la segunda sí.

3ª-Que los molinos de viento son los de Campo de Criptana.

4ª-Que la dirección de salida de su pueblo es hacia el Este. Dirección que llevaban los mercaderes toledanos que iban a Murcia y con los que se encuentra de “frente” regresando a su casa desde la venta. En esta parte del camino de Toledo a Murcia, este camino, con sus lógicos cambios de dirección  tiene el sentido “general” de Oeste-Este.

5ª-Para que se pueda cumplir la 2º premisa, es necesario que en algún lugar del camino  entre su pueblo y Campo de Criptana se bifurque un camino que les lleve a los cerros donde estaban, y están algunos ya en ruinas, sus molinos de viento.

Por lo que no le convence entonces que:

1º- Saliendo don Quijote desde Alcázar hacia la venta de Manjavacas por el camino de Toledo a Murcia (Oeste-Este) y una vez nombrado caballero en su vuelta por el mismo camino, y después de la aventura de Andresillo y su amo vecino de Quintanar, se encuentren de “frente” con los mercaderes toledanos.

2º-Que volviendo a salir en su segunda salida por el mismo camino antes de llegar a Campo de Criptana cogieran un camino que cambiando su sentido al Noreste les llevase a ver, ahora sí, los molinos de viento de Campo de Criptana. Este camino llamado “de los molinos a Alcázar” está recogido en el libro de Visitas de la Orden de Santiago entre 1602-1604 en Campo de Criptana.

3º-Al ser esta la hora de la mañana, amaneciendo o poco más tarde, el darles el sol muy bajo y ligeramente de lado, y entre las encinas que había y en abundancia para ser este el regalo que la duquesa pide a la mujer de Sancho, no se puede considerar de ninguna manera a soslayo, aunque todo esto coincida con lo definido en el Diccionario de Autoridades.

Y por lo tanto, si está de acuerdo que saliendo desde Mota del Cuervo hacia una venta, que “no existe” y por lo tanto Cervantes no la pudo conocer, en el mismo camino que está Campo de Criptana y sus molinos, de vuelta de esta venta a Mota del Cuervo NO se encuentre de frente con los mercaderes toledanos.

Y que al salir la segunda vez por el mismo camino hacia Campo de Criptana en medio de la noche, por lo que el sentido de salida del camino poco importa pues no hay sol, llegando a Campo de Criptana, el sol no les molestaba porque les da totalmente de “espaldas”.

Por lo que yo al menos sigo sin entender lo que usted afirma “Claro que saliendo del lugar (si aceptamos que pudiera ser Mota del Cuervo), si irían en dirección suroeste, con el sol de soslayo (“sin herirles de frente”), para encontrarse con los mercaderes toledanos, con los molinos de viento de Campo de Criptana, con Puerto Làpice…” o “Todas esas premisas se cumplen de una forma lógica, incluidas la de los mercaderes toledanos, saliendo desde Mota del Cuervo en dirección Suroeste (sin herirles los rayos del sol de la mañana). Otra cosa es que Vd. no quiera verlas.”.

Yo no quiero verlas? O no es posible verlas. Por qué elude siempre el encuentro claro de don Quijote, evidente, de frente con los mercaderes toledanos? En qué punto del camino de Toledo a Murcia se produce? Donde está la venta desde donde venía don Quijote? 

            El cambio de dirección desde los molinos de viento hacia Puerto Lápice y como se produce el encuentro con la comitiva de frailes y vizcaínos al Sur de Puerto Lápice ya lo expliqué. Cambios de dirección y porqué, solo los sabe Cervantes, como el cambio que desde la casa del caballero del Verde Gabán, después de estar en El Toboso y dirigiéndose hacia Aragón, hace hacia la Cueva de Montesinos. Esa cueva que está en el corazón de la Mancha que describe Cervantes, y no la Mancha que usted define. Y claro que Cervantes tiene en la cabeza Puerto Lápice, esas ventas que allí había a las que nunca llega por producirse antes la aventura del vizcaíno al sur de ellas y nuevamente cambiar de dirección y dirigirse a esconderse a Sierra Morena. ¿Interpreto a mi conveniencia el texto? Justifique su afirmación.

Y como al lugar de Mota del Cuervo no se ajustan todas estas premisas:

1ºUna jornada de tardanza hasta llegar a la venta donde es armado caballero. Recuerdo nuevamente que no tiene definida usted esta venta, ni justificado.

2ºUna horas, de salida en mitad de la noche hasta la salida del sol o muy de mañana, para llegar a los molinos de Campo de Criptana.

3ºUna jornada de día, o una de noche, si la luna les hubiese alumbrado en llegar a El Toboso.

Pues no quiere usted tener en cuenta lo que nos describe en tardanzas Cervantes y con la condición del caballo, de ser la mitad que uno normal, obtener las distancias aproximadas que Cervantes conoció. Justifique usted el por qué no las usa y luego critique a quienes las usamos. Y justifíquelas aquí en estas tres salidas, en lo llano de la Mancha que usted y yo conocemos, igual que hace Cervantes en lo llano de las playas de Barcelona.

Sus razones distintas a las geográficas no las discuto pues no las he estudiado, pero tenga en cuenta que en todos los pueblos de nuestro entorno hay relación histórica con personajes afines a la familia Cervantes o Saavedras, personajes con locuras parecidas a la de don Quijote, etc. Alcázar de San Juan también las tiene, pero yo estudio la geografía del Quijote.

Y digo la geografía del Quijote y no la del Persiles. Las citas del lugar de don Quijote y del lugar al que llegan después de salir los peregrinos de Quintanar en el Persiles no identifican al mismo lugar, porque en el del Quijote, Cervantes,  “no quiere acordarse”  y en el nombre del lugar del Persiles sencillamente “no se acuerda”. Parece claro que habiendo conocido ambos lugares, sin duda, en el de don Quijote tiene la intención clara de no nombralo, y en la segunda sencillamente no se acuerda, ese es el motivo de no ponerlo.

Que su hipótesis está siendo muy reconocida a todos los niveles, me alegro mucho, pero a mí como simple lector del Quijote no me explica lo que le pregunto:

-Por qué su que delimita Mancha no tiene en su corazón a la cueva de Montesinos y  con las famosas lagunas de Ruidera, como Cervantes describe en su Mancha de don Quijote?

-Su Campo de Montiel y su Mancha. Es el Campo de Montiel, que sabemos que llegó sus límites de influencia hasta Quintanar, distrito o parte de la Mancha que delimita usted?

-Donde está la venta donde es armado caballero. Una venta real, construida antes de la escritura del Quijote y que esté documentada, y no una casa de labor que un bisabuelo de un vecino de Mota del Cuervo construyó u otra que por el aspecto de castillo un vecino de Campo de Criptana construyó mucho después de haber muerto Cervantes…?

-El lugar de don Quijote tiene que tener o no molinos de viento en tiempos de la escritura del Quijote?. Justificación por el conocimiento de don Quijote como hidalgo, no trabajador, y Sancho agricultor, y como un vecino, en verano cuando no funcionaban los molinos de agua en toda esta zona, recoge a don Quijote viniendo de moler…

-Distancias significativas entre la venta, esto usted hoy no lo puede hacer pues no conoce la venta, los molinos de viento y El Toboso, y su relación geográfica con Mota del Cuervo, según lo escrito por Cervantes.

-De nuevo el encuentro de frente con los mercaderes. Es todavía la zona que usted describe en su libro “Lo que Cervantes calló”? O es ahora otra?

-A qué ríos, en plural, iban los vecinos de Mota del Cuervo a pescar?

-Al ser una villa y tener picota. El Cuervo y la Mota, cuál de estos lugares, o si es uno solo al unirse, estaba o no en el Campo de Montiel?. Si estaba en el Campo de Montiel, por qué tuvo que volver a “acertar” para estar en el Campo de Montiel don Quijote, si saliendo por donde saliese siempre estaría en él y en la tercera salida no sale por el Campo de Montiel sino por un camino a El Toboso…?

-Mota del Cuervo disponía de fuente en la plaza?

Todo esto espero que me lo explique en este blog, pues los comentarios que me pueda hacer en su Facebook “Mota del Cuervo, El Lugar de la Mancha” ya no los puedo leer, he sido borrado, no sé con qué intención…

Saludos.

 

Luis M. Román Alhambra

 

P.D.- Como les indique al principio, este último comentario fue borrado del blog de José Manuel González Mujeriego al poco de estar publicado.

           

Publicado en Alcázar lugar de Don Quijote,    https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/

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Cervantes, Don Quijote y La Mancha 6: Cervantes Soldado

CERVANTES, DON QUIJOTE Y LA MANCHA
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Seguimos conociendo la vida del escritor universal. Su paso por Italia y su participación en la batalla de Lepanto

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En la año Cervantes, la SER sigue conociendo más sobre el escritor universal. Desde el punto de vista del lector, la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, nos acerca cada semana algo más sobre la vida del autor.

En este sexto capítulo Cervantes llega a Italia y con la inquietud de tantos otros jóvenes de la época, siente pasión por la vida militar, y se enrola en el ejército. Las dudas sobre donde nació Miguel de Cervantes siguen presentes, y seguimos basándonos en dos “migueles”: El de Alcalá de Henares, y el de Alcázar de San Juan, 11 años más jóven que el primero. 

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Publicado en Cadena Ser Alcázar http://cadenaser.com/emisora/2016/03/02/ser_ciudad_real/1456925022_081091.html
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¿Dónde estudió Cervantes?

La sección Cervantes, Don Quijote y La Mancha se centra esta semana en los lugares donde se formó el escritor universal

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Quinto capítulo de la sección Cervantes, Don Quijote y La Mancha. En esta edición, Luis Miguel Román, de la Sociedad Cervantina del Lugar de Don Quijote, repasa los lugares donde estudió Miguel de Cervantes. El objetivo es seguir aportando datos al lector sobre el escritor universal.

En Hoy por Hoy La Mancha, cada martes tenemos un compromiso con el año Cervantes y cada semana intentamos conocer más. Hasta el momento sabemos que existen dos Miguel de Cervantes: el de Alcázar de San Juan y el de Alcalá de Henares. Ambos están separados en el tiempo por 11 años de diferencia en cuanto a su edad.

Su paso por Italia, la batalla de Lepanto…acontecimientos que repasamos en ‘Cervantes, Don Quijote y La Mancha’.

Cadena Ser Alcázar http://cadenaser.com/emisora/2016/02/23/ser_ciudad_real/1456245113_381371.html

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Desagravio a Cervantes

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Publicado el por
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estatua

 

Hace unas semanas durante una entrevista en la Cadena SER en Alcázar de San Juan, surge la idea de realizar unos programas de radio semanales hablando de Cervantes, especialmente por estar ya en el año en el que conmemoramos los cuatrocientos años de su muerte y,  como no, de sus obras y de la más conocida, el Quijote, aprovechando el gran privilegio de estar en el Corazón de la Mancha de don Quijote. Y pronto sale el nombre del programa:

“Cervantes, don Quijote y la Mancha”

Uno de los objetivos, el principal, es que los oyentes se interesen, o se interesen de nuevo, por la lectura del Quijote, y después, por qué no, del resto de la obra de Miguel de Cervantes. Comenzando por conocer algo de la vida de Cervantes. Y digo “conocer algo” pues casi nada se conoce con evidencia de pertenecer a él, sino unos pocos manuscritos, hechos contrastados como su matrimonio en Esquivias o su fallecimiento en Madrid, y lo que nos deja escrito él mismo en sus obras, especialmente en sus Dedicatorias y Prólogos. Lo demás que se ha escrito son fantasías más o menos románticas de nuestro genial escritor. Este programa se dirige a los lectores desde el punto de vista de un lector.

Y con entusiasmo, sabiendo que expondré argumentos que no convencerán a muchos, bienvenida sea la discusión, hemos salido por los “campos de la radio” a desfacer entuertos, o al menos a intentarlo, y a crear ilusión sobre el mundo cervantino y quijotesco. Este es nuestro sueño, si conseguimos que los oyentes vuelvan la vista a Cervantes y a su obra principal, el Quijote, nuestro esfuerzo estará recompensado con creces.

En el primer programa emitido, como presentación del objetivo e índice de los programas que lo compondrán, una de las primeras preguntas que me hace Carlos, el presentador, fue:

“Y se lee el Quijote…?”.

Lamentablemente mi contestación fue que no. Y es que, como comenté después, el Quijote ha sido condenado, por las autoridades responsables de Educación y Cultura de los últimos gobiernos centrales y regionales de España, a estar metido en un cajón. Y ha sido condenado a este “cajón del olvido” sin que nadie le haya acusado formalmente ni nadie le haya defendido.

 ¿Quién ha sido el juez que ha sentenciado al Quijote con este veredicto de prisión incondicional e incomunicada, sin fiscal que lo acuse ni abogado que lo defienda?

Ya se ha terminado el mes de enero de este año del cuarto centenario de la muerte de don Miguel y poco o nada se sabe de los actos que a nivel oficial se van a realizar. Y finalmente se celebrarán muchos, no me cabe duda, pero improvisadamente, sin darle el gran valor que Cervantes ha representado para las letras en español y la literatura universal.

¿Será este el delito de Cervantes, ser español?

Y leo estos días como personalidades de la cultura española también denuncian esto mismo, la indiferencia institucional.

Soledad Puértolas, escritora y miembro de la RAE, afirma:

“Es un signo de nuestra incapacidad tanto de visión y valor cultural como económica. Somos un país, primero, que no ha podido encauzar bien la educación y la cultura. Pero tampoco sacar rentabilidad en términos de valor económico a estos fastos. Hay miopía en esos asuntos…”

Javier Cercas, escritor, nos deja una pregunta al final, y que él mismo contesta por todos:

“Como cualquier persona, medianamente sensata, no creo que estas cosas en España sirvan para lo que tienen que servir. Si tuvieran que ser de ayuda para algo, lo que está ocurriendo respecto al retraso de la conmemoración, me parece normal: un ejemplo del desprecio que las élites de su tiempo sintieron por Cervantes y más concretamente por el Quijote. Esto me ha resuelto una duda. Me había preguntado muchas veces si los españoles nos merecíamos a Cervantes. Ahora ya sé que no.”

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/27/actualidad/1453922628_537385.html

Soledad y Javier están decepcionados, como lo estoy yo y tantos españoles. Sabemos que no solo hay que recordar a Cervantes y al Quijote un año solo, por sus efemérides, pero también perder o no aprovechar convenientemente este año, como se han perdido los años  2005 y 2015, centenarios de la publicación de la Primera y Segunda Parte del Quijote, o el 2013, olvidado totalmente, aunque cuatrocientos años antes Cervantes publicaba lasNovelas Ejemplares, es un delito cultural.

Se ha creado una Comisión Nacional “IV Centenario de la Muerte de Miguel de Cervantes” de la que han surgido unos setenta actos, con gran aportación de la ciudad de Alcalá de Henares, cosa que es de estimar y valorar convenientemente. Hasta ahora,  el gobierno regional de la JJCC de Castilla-La Mancha, ¡si de La Mancha!, de esta tierra que la hizo Cervantes inmortal patria de don Quijote no ha aportado ninguna iniciativa para incluir en estos actos a nivel estatal.

A don Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote, se le está faltando institucionalmente el respeto a su memoria.

¿Alguien puede comparar los recursos que se destinaron para la celebración del “Año del Greco” con los que se van a destinar a Cervantes?

¿Alguien podrá comparar los recursos que Inglaterra dispondrá para la memoria de Shakespeare y los que España pondrá para la memoria de Cervantes durante este año 2016? Y los beneficios culturales y económicos que esto habrá supuesto a ambas comunidades?

Con este artículo solo intento desagraviar la figura de Cervantes en la medida que un lector de su obra puede hacerlo.

¡¡Viva Cervantes!!

 

                                    Luis Miguel Román Alhambra

 

Publicado en el blog Alcázar de San Juan Lugar de don Quijote  https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/2016/01/31/desagravio-a-cervantes/

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En la SER: “Cervantes, Don Quijote y La Mancha”

La Cadena SER y la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote colaboran en el aniversario del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Una propuesta semanal que pretende fomentar la lectura de Don Quijote de La Mancha y conocer más sobre la vida del autor

 

Luís Miguel Román Alhambra, Pte. de la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote

Luís Miguel Román Alhambra, Pte. de la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote / Cadena SER

‘Cervantes, Don Quijote y La Mancha’ se emitirá cada martes dentro del espacio comarcal ‘Hoy por Hoy La Mancha’, que se emite de lunes a viernes en SER Alcázar de 12.20 a 13 horas. El encargado de realizar esta sección será Luís Miguel Román Alhambra, Presidente de la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote de Alcázar de San Juan.

La Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote cumplirá este mes de abril dos años como Asociación, aunque el trabajo de sus socios y la pasión por Cervantes y el Quijote se remonta mucho más atrás en el tiempo.

Como banda sonora de la sección se ha elegido ‘Quijofonías’, obra de Juan Carlos Navas, profesor del Conservatorio profesional de música Alcázar de San Juan – Campo de Criptana.

Así, la Cadena SER participará en un año de marcada importancia para el turismo de Castilla La Mancha con iniciativas turísticas como País del Quijote, presentada recientemente en la Feria Internacional de Turismo (FITUR). Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, el fomento de la lectura del Quijote tendrá un espacio cada martes en ‘Hoy por Hoy La Mancha’ gracias a la Sociedad Cervantina del lugar de Don Quijote.

SER Alcázar se puede sintonizar en el 88.4 fm, en aplicaciones móviles y a través de la web serciudadreal.com

 

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Cadena SER

http://cadenaser.com/emisora/2016/01/25/ser_ciudad_real/1453721783_394518.html

 

Cervantes universal

Mirar al cielo y poder decir: “Allí está Cervantes”

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Hasta ahora Miguel de Cervantes era uno de los escritores más leídos, especialmente por el Quijote. Y sus personajes: don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea y Rocinante, el “personaje secundario” más importante de la literatura, reconocidos en todo el planeta Tierra. Pero ahora, nuestro autor está reconocido en el Universo como una estrella y sus personajes como planetas, sus planetas.

Este pasado 15 de diciembre, la Unión Astronómica Internacional (IAU), entidad científica encargada de asignar nombres oficiales a los objetos celestes, en su nota de prensa, ha hecho públicos los nombres de las nuevas estrellas y planetas, asignando a la estrella mu Arae el nombre de CERVANTES, y a sus cuatro planetas los nombres de QUIJOTE, DULCINEA, SANCHO y ROCINANTE.

Esto ha sido posible a la iniciativa del Planetario de Pamplona y la Sociedad Española de Astronomía apoyada por el Instituto Cervantes, que presentaron esta candidatura al concurso NameExoWorlds (IAU), al cual se ha podido votar en todo el mundo hasta el 31 de octubre.

Se han emitido más de medio millón de votos desde 182 países, uno de ellos ha sido el nuestro y creo que no hace falta indicar a qué candidatura dimos nuestro voto. Ahora estamos  verdaderamente orgullosos de haberlo hecho y no dejar pasar esta oportunidad que nos han brindado a los españoles y a todo el mundo, de reconocer la figura de Cervantes y su obra en el firmamento.

Mirar al cielo y poder decir: “Allí está Cervantes”.

No podemos sino felicitar y reconocer el trabajo de los que representan a las entidades impulsoras y anotar aquí sus impresiones al saber los resultados del concurso:

Javier Amentia, director del Planetario de Pamplona: “Esta iniciativa ha cargado de sentido la labor de los que trabajamos por la cultura científica: une en una sola propuesta diferentes aspectos de la ciencia y de las letras, y nos ha ilusionado tanto a los que nos dedicamos profesionalmente a la astronomía como a todas aquellas personas que disfrutan mirando al cielo”

Javier Gorgas, presidente de la Sociedad Española de Astronomía: “Divulgadores y profesionales de la astronomía, medios de comunicación, humanistas y amantes de la literatura hemos trabajado juntos con un único fin: poner a Cervantes y a sus personajes en el lugar que les correspondía entre las estrellas. Don Quijote y sus compañeros nos han ayudado a proclamar que existen muchos más mundos en el Universo, y por el camino hemos reivindicado que la ciencia juega un papel central en la cultura y hemos constatado una vez más la pasión del público en general por la astronomía”

Benjamín Montesinos, contacto en España de la IAU para la divulgación de la Astronomía: “Ha sido todo un placer y un honor para un astrónomo manchego como yo haber podido contribuir a poner a Cervantes y sus personajes en el cielo. Cuando releamos el Quijote. Podremos imaginar a Clavileño volando y acercándose a la estrella Cervantes y a los planetas Dulcinea, Quijote, Rocinante y Sancho. Un lujo”

Benjamín Montesinos Comino es natural de Alcázar de San Juan.

¡Otro loco, bien cuerdo!

 

Junta Directiva de la Socieda Cervantina del Lugar de Don Quijote

La Gitanilla ¡A vueltas con los dos Migueles!

En Las Novelas ejemplares (1613), Cervantes nos deja detalles de su estado, presintiendo ya el fin de su vida. Muere tres años más tarde en Madrid.

En el Prólogo nos dice su edad en ese momento, cincuenta y cinco años, siendo mayor en nueve años a otra persona, que fielmente no nos nombra, aunque bien pudiese ser el autor del prólogo a su primera parte del Quijote, con el que no parece estar muy agradecido:“Desto tiene la culpa algún amigo, de los muchos que en el discurso de mi vida he granjeado, …”:

“Mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano”

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Esta edad, cincuenta y cinco años, coincide exactamente con la que el Miguel de Alcázar de San Juan, bautizado en 1558, tendría en ese momento y no con la del Miguel de Alcalá de Henares, bautizado en el 1547, que contaría con sesenta y seis.

Una de Las Novelas ejemplares es La Novela de la Gitanilla. En ella Cervantes nos narra la historia de una gitanilla, de nombre Preciosa, que fue hurtada, siendo muy niña, a sus padres por una gitana y que por el azar vuelve a ellos siendo la más hermosa de las gitanas de Madrid. Pero no solo es este  argumento increíble lo importante de la novela, sino como todo lo publicado por Cervantes, especialmente desde la primera parte delQuijote, su sencillez para escribir, con lo ordinario de cada día, y dejarnos sus ejemplos de humanidad.

¡Y a vueltas con la edad de los dos Migueles!. En esta novela, Cervantes, nos dice la edad de un personaje de ella, el padre de Andrés:

“… y habiendo andado hasta la mitad, alzó los ojos a unos balcones de hierro dorados, que le habían dado por señas, y vio en ella a un caballero de hasta edad de cincuenta años, con un hábito de cruz colorada en los pechos, de venerable gravedad y presencia; el cual apenas también hubo visto la gitanilla, cuando dijo:

-Subid, niñas, que aquí os darán limosna…

Al entrar las gitanillas en la sala, estaba diciendo el caballero anciano a los demás:

-Esta debe ser, sin duda, la gitanilla hermosa que dicen que anda por Madrid.”

Las edades comparadas de ancianidad y vejez, edad prólogo de la muerte, han cambiado a lo largo de los tiempos, especialmente debido a la alimentación, enfermedades comunes y trabajos realizados por la sociedad. Cervantes nos describe, a principios del siglo XVII, a un caballero que con cincuenta años es ya anciano. Y nos lo narra en esta Novela de la Gitanilla, ¡tres años antes de su propia muerte!.

Don Miguel se siente ya viejo cuando la publica, junto a las demás novelas, en 1613. Todo esto nos dice en el Prólogo:

“… mi edad no está ya para burlarse con la otra vida,que al cincuenta y cinco de los años…”

-“Tras ellas, si la vida no me deja, te ofrezco los Trabajos de Persiles, libro que se atreve a competir con Heliodoro, si ya por atrevido no sale con las manos en la cabeza; y primero verás, y con brevedad dilatadas, las hazañas de don Quijote y donaires de Sancho Panza, y luego las Semanas del jardín. Mucho prometo, con fuerzas tan pocas como las mías…”

En su tiempo, como él mismo nos describe al padre de Andrés, los cincuenta años era la edad de la ancianidad. El Miguel de Alcalá, estaría escribiendo esto con ¡¡sesenta y seis años!!, el Miguel de Alcázar con cincuenta y cinco.

Nuevamente es el propio autor del Quijote el que cuestiona la biografía póstuma “oficial” del Miguel de Alcalá. ¿Cómo puede Cervantes describir a un caballero de cincuenta años como anciano, sintiéndose él mismo ya cerca de su muerte, con sesenta y seis años?

Yo celebraré este próximo nueve de Noviembre, como han hecho así también mis antepasados, aunque ahora la indiferencia por lo nuestro nos persigue, que en Alcázar de San Juan se bautizó a un niño ese mismo día del año 1558, al que le pusieron de nombre Miguel. Su padre se llamaba Blas de Cervantes Savedra y su madre Catalina López.

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Otro nuevo dato, sin manipulación pues lo ha escrito el propio Miguel, del que “algunos” no quieren acordarse. Sencillamente porque no cuadra con “su” Miguel.

Pero también aquí, en Alcázar de San Juan, en el Alcázar de Cervantes como llegó a llamarse durante algunos años del siglo XX, hay quienes se olvidan de este hecho tan importante, o quieren que se olvide, que es más grave aún. Miedos o complejos a decir públicamente que Miguel de Cervantes, el autor del Quijote, nació aquí. Miedo, quizás, a su propia ignorancia cervantina.

Que existieron dos Migueles coetáneos, parece que no cabe duda. Que lo escrito por el propio Cervantes en sus obras no “encaja” con el de Alcalá, parece que tampoco hay ya duda.

Pero, se preguntan y se preguntaron algunos:¿Cómo puede ser que el escritor en español más importante sea  de una sencilla villa de la Mancha, y pudiese haber  imaginado y creado las aventuras de un hidalgo manchego, por unos caminos y lugares de la Mancha, describiendo la idiosincrasia propia manchega, si no hay constancia de su paso por ella? Quizás la respuesta es tan sencilla como que conocía la Mancha, esta parte de la Mancha, que él tan precisamente describe, y a sus gentes y vecinos, desde muy niño. Y así, sencillamente por haber nacido aquí, en la Mancha, poder inmortalizarla en su don Quijote de la Mancha.

¿Pudo haberse marchado a Madrid con diez años, por su ingenio innato, a estudiar en el estudio de López de Hoyos y desde allí marcharse con el cardenal Acquaviva a Roma, formarse, conocer y estudiar a los clásicos en su biblioteca,…? ¿Puede ser esta la razón por la que no hay rastro de Cervantes por aquí?

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Para Gregorio Prieto, pintor, manchego ilustre de Valdepeñas, cuando dibujaba, en la antigua plaza de la Rubia de Alcázar de San Juan, a unas mujeres con sus cántaros de agua frente a la casa donde nació Cervantes, también nos describía así ese momento:

“Al fondo, la casa donde dicen que nació Cervantes. Hora es ya de que Alcázar se conozca por sus méritos trascendentales, más que por las exquisitas tortas y ricas tortillas que a viajes saben.

Alcázar fué la gran cuna donde nació el más genial novelista. Confiemos que, con el tiempo, otros eruditos más justos y comprensivos subsanarán el error “de haber hecho nacer” a Cervantes fuera de su pueblo”(La Mancha de Don Quijote. Ediciones de la Revista Clavileño. 1953)

¡Don Gregorio no tenía dudas sobre los dos Migueles, y el autor del Quijote!

Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar de San Juan Lugar de don Quijote: https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/

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Los molinos encantados del Quijote

Si hay una imagen que se identifica en todo el mundo con Cervantes, elQuijote, la Mancha y España son los molinos de viento. Sobre las crestas de los cerros manchegos podemos ver, aún hoy, y en algunos casos también contemplar su trabajo de moler el grano de cereal, molinos con maquinarias originales del siglo XVI y XVII

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Cervantes crea el Quijote usando una nueva técnica narrativa.  Sirviéndose de lo más cotidiano, sencillo y conocido por él, y sus conciudadanos, imagina y nos cuenta las aventuras de un hidalgo manchego. Y también, aprovecha los caminos, lugares y parajes manchegos, que tan bien debió conocer, para llevar por ellos a don Quijote.

Así de sencillo, Cervantes enmarca en un espacio geográfico real las aventuras de su hidalgo de ficción.

En la Mancha, en la parte seca de la Mancha, donde los ríos se morían en verano y las piedras de sus molinos de agua dejaban de moler el grano, tan necesario para el sustento de las personas y animales, la construcción en sus cerros de unos nuevos artilugios, con una ingeniería posiblemente traída de los Países Bajos, que usando la fuerza del aire movían las piedras del molino, resolvió esta necesidad y también cambió el perfil de su horizonte. Todo esto empezaba a suceder, en una parte de aquella Mancha, a mitad del siglo XVI.

El capítulo VIII de la primera parte de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, tiene este título: “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”.

Cervantes utiliza los molinos de viento y su espectacular estampa, que en plena molienda es asombrosa en sus formas, ruidos de sus aspas vestidas con las velas y retumbos de la maquinaria, para “encantarlos”, y hacer, solo así, que don Quijote viese en ellos unos descomunales gigantes a los cuales debía vencer. Una ligera brisa de viento que, por esta zona manchega,  suele ser a esa temprana hora de la mañana el conocido como el “solano”, hace que sus aspas comiencen a girar con tal fuerza que hacen volar por  los aires a don Quijote, y al flaco de Rocinante, en su intento de lancearlos hasta su muerte. Y una vez en el suelo nuestro hidalgo, Cervantes los vuelve a desencantar para que el propio don Quijote los reconozca realmente como lo que eran, simples molinos de viento.

Cervantes no inventa o copia, como hasta entonces se hacía en los libros de caballerías, unos gigantes fantásticos o “descomunales”, sino que usando la figura de los molinos de viento, encantándolos a la vista de don Quijote pero no a la de Sancho, hace creíble la aventura a sus lectores, para después desencantarlos dejarlos como lo que realmente eran, unos sencillos , y ya comunes por estos lugares de la Mancha, molinos de viento. Esta técnica narrativa la usa Cervantes en otros episodios de la novela, como en la batalla con los rebaños de ovejas o contra los cueros de vino.

Después de publicar Mi vecino Alonso  y La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote, donde queda determinada mi hipótesis de que el “Lugar de don Quijote” es Alcázar de San Juan, en mi nuevo trabajo, que más pronto que tarde verá la luz, llevaré a los lectores por los caminos y parajes reales, que Cervantes utilizó para contarnos su historia de don Quijote.

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Que los molinos de viento, contra los que se enfrenta don Quijote, son los de Campo de Criptana, creo que no le cabe ya duda a nadie, aunque no nombrase literalmente el nombre de esta villa en la novela.

Don Quijote, una vez repuesto del molimiento sufrido en su vuelta a casa desde la venta donde fue armado caballero, por el camino de Toledo a Murcia, a manos de los mozos de los comerciantes toledanos que iban a Murcia, y después de convencer a su vecino Sancho de que le acompañase como escudero, sale de nuevo por este mismo camino y dirección. Esta segunda vez de en medio de una corta noche de verano, para así no ser visto por sus familias y vecinos. Y al poco de entrar la mañana don Quijote ve y  reconoce a estosgigantes:

“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas,…” (IP, Cap VIII)

Don Quijote ve muchos “gigantes“, “treinta o pocos más, desaforados gigantes…”. Muchos molinos para una villa de “mil vecinos poco más o menos” (Relaciones de Felipe II, 1575). Esta gran cantidad de molinos de viento construidos, ya en esa fecha, fue debido a la situación estratégica de los cerros y sierras de Campo de Criptana.

Campo de Criptana, en la Orden de Santiago, tiene sus límites al oeste, a una media legua (tres kilómetros),  con Alcázar de San Juan.  Alcázar de San Juan, capital del Priorato de León de la Orden de San Juan, igual que los demás lugares cercanos de esta Orden, no obtuvieron sus vecinos licencia del Prior para la construcción de molinos de viento. Ser el Gran Prior de esta Orden, el principal  beneficiario de los buenos molinos de agua del rio Guadiana, operativos durante todo el año, en la zona de Peñarroya y lagunas de Ruidera, fue la principal causa. Por este motivo, vecinos e instituciones religiosas, principalmente de Alcázar de San Juan, financiaron la construcción de muchos de los molinos que se construyeron antes de la publicación de la primera parte del Quijote en el término limítrofe  de Campo de Criptana.

Así nos describen los vecinos de Campo de Criptana, en las contestaciones a las Relaciones solicitadas por Felipe II en 1575, la existencia y uso de estos molinos de viento:  “… van desde esta villa a moler a río Guadiana, a dos y a tres y a nueve leguas algunas veces, y al río de Cigüela que es río que corre en invierno, a tres y a cuatro leguas de esta villa; y algunas veces van a moler al río Tajo y de Júcar, a catorce leguas de esta villa. Hay en esta sierra de Criptana, junto a la villa, muchos molinos de viento donde también muelen los vecinos de esta villa

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Tantos molinos de viento no estaban situados, ni podían estar situados sencillamente por espacio, donde ahora podemos contemplar más de una docena de ellos, en el paraje conocido como La Sierra.  De haber sido así, todos sus molinos pagarían el mismo diezmo, o impuesto, por sus rendimientos de molienda. Y los visitadores de la Orden de Santiago a Campo de Criptana, en 1604, constatan que hay tres tipos de renta distintos en estos molinos de viento en esta villa. Solo en Campo de Criptana, de todos los lugares que tenían molinos de viento en la Mancha en la época de Cervantes, se recoge esta diferencia de renta entre ellos.

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Esto era debido a la distinta ubicación de los molinos en su término y por lo tanto distinta situación y altura en sus cerros con respecto a los aires predominantes. Así, anotan los visitadores, esta singularidad de los molinos de Campo de Criptana:

 “El diezmo de los molinos de viento, que el que más paga son dos fanegas y otros a fanega y media y algunos a fanega y es cosa excusada lo que a cada uno cabe a pagar”(España. Ministerio de Cultura. Archivo Histórico Nacional. OM, L.6, 547 vta.)

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¿Donde estaban situados tantos molinos en el término de Campo de Criptana? Pocos documentos hay de la época de la escritura del Quijote sobre la situación de estos, pero teniendo en cuenta que a mitad del siglo XVII ya se comenzaron a construir molinos de viento en el Campo de San Juan, y entre los lugares que así también lo hizo fue Alcázar de San Juan, es posible pensar que no se construyeron desde ese momento  más molinos en Campo de Criptana que los que ya existiesen antes de la escritura del Quijote.

El número de molinos que nos describe, eufórico por su descubrimiento, don Quijote, “treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas “, coinciden exactamente con los declarados por Campo de Criptana en elCatastro de Ensenada, mandado hacer por don Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada y Ministro del rey Fernando VI, en 1752, ciento cincuenta años después de la publicación de la primera parte del Quijote.

Teniendo en cuenta esto y que es muy posible que fueran  los mismos que conoció Cervantes, y esto es una variable sin posibilidad de confirmar exactamente, podemos, al menos, saber dónde estaban los molinos dentro del término de Campo de Criptana, porque en las mismas declaraciones a este Catastro queda indicado, además del nombre del molino, de su propietario, la distancia a la villa y la renta anual, el paraje o topónimo donde se encontraban en el término de la villa.

Los nombres de los parajes y los molinos relacionados son:

– Ribera de la Sierra, diez y seis molinos.

– Ribera del Villargordo, un molino.

– Senda a la fuente Amarguilla, un molino.

– Camino de los molinos que va a Alcázar, dos molinos.

– Alto del Palomar, un molino.

– Tres molinos, tres molinos.

– Pico de la Solana, dos molinos.

– Siete molinos, seis molinos.

– Cerro del Cebadal, un molino.

En total quedan relacionados treinta y tres molinos, cuando al comienzo de la respuesta indican:

“Se hallan situados treinta y quatro molinos arineros andantes, y de viento, y uno de Agua”.

O fue un olvido o un error en la transcripción de las respuestas por el escribano, pues también indican que los citados molinos “producen en cada un año, para sus dueños respectivo mencionados nuevecientas cincuenta y ocho fanegas de trigo”. Si sumamos las rentas indicadas en cada uno de los treinta y tres molinos relacionados, resulta un total de novecientas treinta y dos fanegas. Evidentemente falta sumar un molino de viento, el número treinta y cuatro, con una renta de veintiséis fanegas. Este molino es el que falta en la relación de los molinos situados en el paraje de los Siete Molinos, en el que solamente se relacionan seis, y la renta, de veintiseis fanegas, es similar a los demás declarados en este paraje, entre veintitrés y veintisiete fanegas.

Los dos núcleos de molinos, más importantes y numerosos,  con los que contaba Campo de Criptana estaban construidos en La Sierra y en Los Siete Molinos. La Sierra se encuentra al norte de la villa y Los Siete Molinos  al noroeste de ella. Estos siete molinos de viento eran los más cercanos al límite del término de Campo de Criptana con Alcázar de San Juan. Esto es lo mismo que decir al límite de la Orden de Santiago con la Orden de San Juan, y lo mismo que en tiempos de Cervantes se conocía como antiguo Campo de Montiel con el Campo de San Juan, pues como Campo de Montiel fue considerada esta villa de Campo de Criptana y otras cercanas, mucho antes de la escritura del Quijote.

Es importante también indicar que en aquella época, de elaboración del  Catastro de Ensenada, la mitad de los molinos de viento, construidos y moliendo en Campo de Criptana, eran propiedad de vecinos o instituciones religiosas de Alcázar de San Juan. De los seis molinos relacionados en el paraje de Los Siete Molinos, tres de ellos eran propiedad de las monjas de San José de Alcázar de San Juan y los otros tres de vecinos de la misma villa de Alcázar. Es posible, por tanto, que el séptimo molino que falta en la relación fuese también de algún vecino o institución de Alcázar de San Juan.

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En el plano anterior tenemos la situación de treinta y tres de  los treinta y cuatro molinos de viento de Campo de Criptana, el molino situado en el paraje de “Ribera del Villargordo” no he podido localizar su topónimo en la actualidad, pero es lógico pensar que estaría en el entorno de estos aquí dibujados. También está dibujado el Camino de Toledo a Murcia o Camino de Alcázar a Criptana, conocido así entre las villas, y el Camino de los molinos que va a Alcázar.

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Algunos autores han creído ver en la narración de la primera y segunda de don Quijote de su pueblo una contradicción o error de Cervantes. ¿Cómo es posible, se preguntan, que saliendo por el mismo camino y dirección de su pueblo, la primera vez no viese esos molinos y la segunda sí?

Y observando el plano anterior tenemos la respuesta. De su lugar, Alcázar de San Juan, salen don Quijote y Sancho “por el mismo camino y dirección que la vez pasada” salió, esa vez solo,  don Quijote llegando hasta la venta de Manjavacas, donde fue armado caballero. Poco antes de salir del término de Alcázar, por el famoso y antiguo Camino de Toledo a Murcia, se bifurca de este camino real otro camino menor a mano izquierda, que tiene el mismo destino, la vecina villa de Campo de Criptana.

Este camino llamado por los vecinos de Campo de Criptana, ya en 1604, Camino de los molinos que va a Alcázar”, fue construido para facilitar el acceso de ambas villas a los recientemente construidos molinos de viento, especialmente a los vecinos de Alcázar de San Juan, así como a los vecinos de Villafranca y Herencia que tampoco contaban con estos tipos de molinos.

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Y este “Camino de los molinos” a Campo de Criptana es el que tomaron nuestros dos vecinos, aún de noche, y muy poco después, al entrar la mañana,  divisaron los muchos molinos que desde ese lugar es posible ver, siendo los situados en el lugar conocido como “Los siete molinos”, los más cercanos,  contra los que arremete en batalla don Quijote.

Y es así, con el sol muy bajo, oblicuo, y dándoles ligeramente sus rayos plácidamente de lado, lo que el narrador nos cuenta: por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban”.

Cervantes, aunque no hay rastro conocido de él en esta parte de la Mancha, aparte de la controvertida partida de bautismo guardada en la iglesia de Santa María de Alcázar de San Juan, conocía muy bien este Camino de Toledo a Murcia y esteCamino de los molinos, de Alcázar de San Juan a Campo de Criptana, en particular, para imaginar sobre ellos las aventuras de don Quijote y así escribirlas con exactitud. Así, conociendo estos caminos, aún hoy, es fácil entender la narración de la historia de don Quijote en sus dos primeras salidas de su casa.

De una posible contradicción, descuido o error del autor pasamos a evidenciar su especial conocimiento de esta parte del espacio geográfico manchego. Sencillamente toma unos caminos que conoce, no necesita inventar  geográficamente nada, y los utiliza para su maravilloso cuento.

Y desde ahora, como adelanto de mi próximo trabajo, ya también sabemos que es con uno de estos siete molinos de viento contra el que don Quijote nos demuestra su gran valor. Porque esto es lo significativo de este capítulo, no es la locura de un hombre que lancea a las aspas de un molino, sino la cordura y valentía de un hombre que se enfrenta, con lo poco que tiene, a unos gigantes que desafiantes asolarían los campos y las casas de sus vecinos.

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Conocido es que los propietarios de los molinos de viento ponían nombres a estos. Y así son identificados en el Catastro de Ensenada, seis de los siete molinos:

El Ranas, El Beneficio, El Quimera, El Calvillo, El Balera y El Guizepo.

Falta uno, como he indicado antes, pero hasta este paraje de la Ribera de los Siete molinos lleva Cervantes a don Quijote y Sancho. Son los primeros molinos de viento, de aquellos más de treinta, que divisó don Quijote, esa mañana de verano manchego.

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En la fotografía anterior, realizada unos metros después de entrar en el término de Campo de Criptana, antiguo Campo de Montiel en la Orden de Santiago, a la derecha, lejos aún, se ve Campo de Criptana y los molinos existentes de la Ribera de La Sierra, y a la izquierda del camino se ven los cerros de la  Ribera de los Siete molinos. Esta misma imagen la debió de ver muchas veces don Miguel y fue la que puso en la retina de don Quijote.

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En la fotografía anterior se observan los restos de la cimentación de uno de los siete molinos y los restos, detrás, de la bóveda de entrada a su silo que aún hoy se encuentra, en parte reconocible, aunque muy descuidada. Posiblemente junto a este molino quedó caído don Quijote y Rocinante.

Y desde aquí, desde la Ribera de los siete molinos, es desde don Quijote y Sancho continúan su aventura:

“Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero…”

Y aquí en este punto de la narración, de nuevo para algunos,  parece que Cervantes nos deja otra contradicción. ¿Ir a Puerto Lápice, pasando por su pueblo, Alcázar de San Juan, cuando sus familias y amigos ya estarían preguntándose donde estarían o incluso saliendo en su busca?

         ¡¡Solo con seguir leyendo la novela atentamente, tenemos la respuesta!!

En estos tiempos cuando lugares y asociaciones reivindican ser el “Origen del Quijote”,olvidándose interesadamente de la geografía real que nos describió Cervantes, con el solo interés de conseguir un reconocimiento que no les corresponde, el solo hecho de estar sobre estos cerros de Campo de Criptana tocando los restos olvidados de aquellos molinos de viento que tanto debió de asombrar a Cervantes y que los dejó inmortalizados para siempre, me produce una sensación de incredibilidad e indignación de cómo es posible que esto pase, y que otros lugares, con evidente e indudable razón para ello, posiblemente por indiferencia o desconocimiento de sus dirigentes, no denuncien estos desaguisados culturales.

Origen del Quijote”

Solo hace falta leer el Quijote para entender que es en esta parte de la Mancha, y no en otra, donde Cervantes dispuso el origen de don Quijote. El Toboso, Quintanar, Puerto Lápice, Tembleque, los molinos de Campo de Criptana, el camino de Toledo a Murcia y el antiguo Campo de Montiel, conocido y dibujado en tiempos de Cervantes. Simplemente con consultar un mapa antiguo o actual, queda demostrada la consciente falsedad de algunos y el desconocimiento, o interés, de otros que los siguen. Esperemos que las autoridades culturales de la JJCC de Castilla-La Mancha enderecen este entuerto y no tengan que ser otras instancias culturales nacionales o internacionales las que nos digan lo que en el Quijote, al menos el escrito por Cervantes, está descrito como “Origen del Quijote”.

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Los actuales molinos de viento de Campo de Criptana, situados en su Sierra hay que visitarlos. A ellos han llegado muchos visitantes de todo el mundo atraídos por la obra de Cervantes. Recuerdo ahora especialmente a un chileno, Carlos Sander Álvarez. Periodista, escritor, poeta y diplomático destinado en España, y que llegó en busca de don Quijote hasta Campo de Criptana hace muchos años ya. Otro “loco” que sintió como había que recuperar aquellos ruinosos molinos de los años 50 del pasado siglo XX y fomentó su  reconstrucción institucional con dinero de los países americanos. En 1960 se inauguraba el nuevo molino de viento “Quimera”, con dinero aportado especialmente por particulares y asociaciones de Santiago de Chile. El propio Sander sugería esto ya en la dedicatoria de su libro póstumo “En busca del Quijote”, a su mujer Amalia:

“Compañera en rutas de ensueño, que llenó mi soledad de celestial ternura. Este libro donde España y Chile juntan sus caminos de quimera y gloria”

No me cabe la menor de las dudas, del inmenso favor que nos hizo este chileno, enamorado del Quijote y de la Mancha, hasta la que vino recorriendo sus lugares, como otros muchos viajeros ilustres hicieron antes. Argamasilla de Alba, Puerto Lápice, El Toboso, Alcázar de San Juan,… y a Campo de Criptana y sus molinos de viento. ¡Cuánta deuda de los manchegos con Carlos Sander!. Hoy hablar de Carlos Sander, incluso en Campo de Criptana donde tiene dedicada una calle a su nombre, es mencionar a un desconocido. Un desconocido que aún después de marcharse de España, consiguió que un molino de viento de Campo de Criptana fuese reconstruido con dinero chileno.

Quizás sea ahora el momento de que, con una nueva locura tan cuerda, sigamos el camino marcado por Carlos Sander y se reconstruyeran estos Siete molinos, con dinero particular, local, regional, estatal, europeo, allende los mares o de la propia UNESCO, da igual, en este paraje real por el que hace más de cuatrocientos años Miguel de Cervantes quedó impregnado de la imagen que desde allí se tenía e hizo pasar también por él a sus personajes de ficción, don Quijote y Sancho Panza.

¡¡Esto sí es una realidad geográfica cervantina y no los argumentos retorcidos e interesados de otros!! 

                                               Luis M. Román Alhambra