Tras los pasos de Rocinante

1ª Etapa Camino del Quijote

El pasado 15 de noviembre la Asociación de Diabéticos de Alcázar de San Juan y Comarca (ADAC) presentaba una nueva actividad, que «mezcla la marcha con la cultura», con el título Camino del Quijote. Semanas antes su presidente Domingo Camacho se había puesto en contacto con la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, de la que actualmente soy su vicepresidente, para que coordinase las etapas. Aprovechando la guía de caminos que estoy preparando propuse que esta primera etapa fuese entre Alcázar de San Juan y los molinos de viento de la Sierra de Campo de Criptana, siguiendo los pasos que Rocinante llevó en la segunda salida de don Quijote de su casa.

La idea de esta actividad es que durante las etapas se pueda leer el texto de la novela que expresamente coincide con el tramo del camino, por lo que además del plano de la ruta llevaremos fragmentos del texto cervantino, coincidiendo así con el mismo espíritu de mi guía de caminos.

Este pasado domingo día 19 de diciembre hemos puesto inicio a esta actividad. El recorrido fue de unos 9 km. El punto de salida ha sido el centro de la Plaza de España de Alcázar de San Juan, junto a las estatuas de don Quijote y Sancho Panza. Si bien el día estaba claro, un ligero viento del este nos dificultó nuestra marcha desde el mismo inicio. Este viento del este, conocido como Solano, es el predominante en esta parte de la Mancha y el más ansiado antiguamente por los molineros, tanto en verano como en invierno, por su regularidad.

Aquí, antes de salir, recordamos que don Quijote había llegado a casa de la primera salida molido a palos, después del desafortunado encuentro con los mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia. También que tenía determinado seguir con sus aventuras y mientras se cura en casa se hace con los servicios de un vecino suyo como escudero:

«En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien —si es que este título se puede dar al que es pobre—, pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale, entre otras cosas, don Quijote que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase en quítame allá esas pajas alguna ínsula y le dejase a él por gobernador de ella. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer y hijos y asentó por escudero de su vecino… Todo lo cual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen»

Salimos de Alcázar de San Juan por una de las variantes del antiguo Camino de Toledo a Murcia hasta la bifurcación de este con el Camino de los Siete Molinos, hoy dentro del casco urbano. Desde la construcción del ferrocarril en el último cuarto del siglo XIX no es posible seguir su antiguo trazado, por lo que hay que cruzar las vías por un paso inferior para seguir por este camino utilizado para ir los vecinos de Alcázar de San Juan a moler a los molinos de viento de Campo de Criptana.  

En los límites entre los términos de Alcázar de San Juan y Campo de Criptana nos paramos para leer del capítulo VII: «Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban…» Aquí, en este mismo punto del camino terminaba la Orden de San Juan y comenzaba los dominios de la Orden de Santiago y el «antiguo y conocido Campo de Montiel». Hoy tampoco nos fatigaban los rayos del sol por ser diciembre y estar muy bajos, de la misma manera que tampoco les fatigaban a primera hora de la mañana a don Quijote y Sancho en verano, por darles también muy bajos, a soslayo.

Uno de los objetivos de esta ruta fue la de subir a los cerros de Los Siete Molinos. En Campo de Criptana este Camino de los Siete Molinos se conoce como el Camino de los molinos que va a Alcázar. Junto a él estaban construidos siete molinos, la segunda mayor concentración de molinos después de los que había en La Sierra.

Mi guía es transgresora, no coincide con otras rutas ni con otros autores. Es aquí donde Cervantes enmarca la aventura de los molinos de viento. Son los primeros molinos de viento, de los más de treinta que había, que se divisan al entrar en el término de Campo de Criptana, aunque hoy pasan totalmente desapercibidos porque solo hay restos de las cimentaciones y poco más. En el camino que sube a este cerro leemos el comienzo del famoso capítulo VIII: «En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas,…»

Seguimos nuestro camino. Y poco después, bordeando las primeras casas de Campo de Criptana,  llegamos a La Sierra donde había dieciséis molinos de viento. Hoy podemos ver diez.

Junto al molino El Burleta, miembros de una asociación cultural criptanense nos representaron el inicio de este capítulo VIII, terminando aquí esta primera etapa de Camino del Quijote.

Ya estoy preparando la segunda etapa que la ADAC tiene prevista hacer a finales del primer trimestre del próximo año. Hablando con unos y otros mientras caminábamos pensaba que podría ser ir a El Toboso y hacer el tramo de camino que llevó a don Quijote a Mota del Cuervo, lugar del caballero del Verde Gabán, en la que ocurre, entre otras, la aventura de los comediantes y la de los leones, o quizás andar el camino que va desde la ermita de Manjavacas, paraje donde estaba la Venta de Manjavacas,donde fue armado caballero don Quijote,hasta el cruce del falso albedrío de Rocinante, pasando por el encinar donde el pastor Andrés era castigado cruelmente por su amo por perder, según él, parte de su ganado. O quizás a recorrer parte de las Lagunas de Ruidera para al final entrar en la Cueva de Montesinos y comprobar que las medidas de ella coinciden con el texto cervantino…

En estas fechas tan señaladas en el calendario cristiano os deseo una Feliz Navidad y que el 2022 sea un año de prosperidad y felicidad en todos vuestros hogares.

                                                            Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote

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